Siyabonga, Tata Madiba

Debo confesar que, si hay alguna figura que me suscite una especial fascinación y profunda admiración, esa figura ha sido, y será siempre, la figura de Nelson Mandela. Un figura que, tanto para mí como para millones de persona en todo el mundo, supone un verdadero ejemplo y punto de referencia. Y es que, a lo largo de la historia reciente de la Humanidad, pocas figuras como Nelson Mandela han sido capaces de extender su influencia en todo el mundo hasta el punto de convertirse en uno de los principales referentes en la lucha por la Paz, la Libertad, la Justicia, la Igualdad y por la defensa de la Democracia.

De sobra es conocida la apasionante vida de Nelson Mandela y la forma en la que un pequeño niño de una zona rural llamado Rolihlahla , hijo del jefe de una tribu, llegó a convertirse, décadas más tarde, en el ejemplo más claro de la lucha por la Libertad, la Igualdad y la Justicia, así como en un símbolo vivo de toda una nación y ejemplo para toda la Humanidad. Quizá ese sea el motivo por el que, desde el seno de la Fundación Nelson Mandela, así como de la propia Organización de las Naciones Unidas, se extiende cada vez más ese llamamiento a dedicar 67 minutos de nuestro tiempo para ayudar a quienes nos rodean a modo de un sentido un claro homenaje a MADIBA.

Nelson Mandela de niño.

Pero, ¿por qué 67 minutos? Porque, precisamente, fueron 67 años los que Nelson Mandela dedicó todos sus esfuerzos a luchas en beneficio de los derechos de todos los hombres y de todas las mujeres que conforman, enriquecen y otorgan diversidad a toda la Humanidad. Durante todos esos años, incluso desde prisión bajo el número 46664, Nelson Mandela abogó por la defensa a ultranza de los Derechos Humanos y trabajó de forma incansable por la Paz, la Libertad, la Igualdad, la Justicia y la Democracia. Tales fueron sus esfuerzos que, finalmente, tras su liberación en 1990, y con un régimen segregacionista en descomposición, fue elegido Presidente de Sudáfrica tras el fin de la era del «Apartheid«, cargo que ostentó de 1994 a 1999.

El número 46664 fue el número de Nelson Mandela durante los 17 años que estuvo en la cárcel de Robben Island.

Por todos estos méritos, entre ellos la concesión del Premio Nobel de la Paz en 1993 compartido con Frederik de Klerk -como último Presidente de la Sudáfrica segregacionista – en noviembre de 2009, la Asamblea General de Naciones Unidas proclamó el 18 de julio, día del nacimiento de Nelson Mandela, como el «Día Internacional de Nelson Mandela» a modo de claro y más que merecido tributo a toda la labor de quien rompió todas las barreras en Sudáfrica y consagró toda su vida a la materialización de la Libertad, de la Paz, la Igualdad y la Justicia como valores universales.

Nelson Mandela y Frederik de Klerk recogiendo el Premio Nobel de la Paz en 1993.

Así pues, con la Resolución 64/13, la Asamblea General reconoció sin fisuras todos los valores e ideales que encarna la figura del Nelson Mandela, destacando especialmente su labor humanitaria; la difusión de la idea de buscar siempre una solución pacífica a todos los conflictos; la promoción y defensa de los Derechos Humanos en todo el mundo; la reconciliación entre todos los pueblos enfrentados; la Igualdad entre el hombre y la mujer; los Derechos de la Infancia; los derechos de toda persona o grupo que estuviese en situación de vulnerabilidad; y la defensa de toda comunidad en situación de pobreza y subdesarrollo. Todo esto, sin olvidad su ferviente defensa por los valores democráticos y por la difusión de la Cultura de La Paz en todos los confines del mundo.

Personalmente, a pesar de las múltiples dificultades y riesgos que nos acechan en tiempos recientes, soy de los que piensa que si el mundo el lugar mujer para vivir, al menos en algunos aspectos, es sin duda gracias a la obra de personas como Nelson Mandela pues, son figuras como él las que nos hacen creer y confiar plenamente en que, a veces, una sola persona puede verdaderamente llegar a marcar la diferencia y conseguir cambiar las cosas para todas aquellas personas que le rodean llegando a convertirse en un ejemplo y símbolo para todo el mundo.

SIYABONGA, TATA MADIBA.
(GRACIAS, NELSON MANDELA)

Nelson Mandela en sus últimos años.

********** FRASES DE NELSON MANDELA **********

“Lo más fácil es romper y destruir. Los héroes son los que firman la paz y construyen”.

«Nadie nace odiado a otra persona por el color de su piel, o su origen o su religión».

«La gente aprende a odiar, y si pueden aprender a odiar, también se les puede enseñar a amar, porque el amor es más natural para el corazón humano que su opuesto».

«La bondad del hombre es una llama que se puede ocultarse, pero nunca extinguirse».

«Lo que cuenta en la vida no es el mero hecho de haber vivido. Son los cambios que hemos provocado en las vidas de los demás lo que determina el significado de la nuestra».

«La educación es el arma más poderosa que podemos usar para cambiar el mundo».

«Para ser libre no basto solo con liberarse de las propias cadenas, sino vivir de una forma que respete y fomente la libertad de los demás».

«La mayor gloria no es no caer nunca, sino levantarse siempre».

«La eliminación de la pobreza no es un acto de caridad. Es un acto de justicia. Es la protección de un derecho humano fundamental, el derecho a la dignidad y a una vida decente».

Nelson Rolihlahla Mandela (1918-2013).