Desde hace mucho tiempo estoy especialmente concienciado con la lucha contra la discriminación en cualquier sentido. Obviamente, hoy, día 2 de agosto, no puedo dejar pasar la oportunidad de poder compartir con todas y todos algunos pensamientos que nacen desde lo más profundo mi corazón.
Hace unos meses escribí un texto por el Día de la Resistencia Romaní. En ese texto hablaba de los hechos que sucedieron en el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, Sección B “Zigeunerlager”(Campamento Gitano) entre los días 15 y 16 de mayo de 1944. Los 6.000 presos romaníes, la mayoría mujeres con sus hijas e hijos, además de ancianas y ancianos y unos pocos hombres adultos, habían sido retenidos en sus barracones de hacinamiento para ser ejecutados al día siguiente en las cámaras de gas.

Cuando supieron el destino que les esperaba se rebelaron de tal forma que consiguieron escapar de las garras de la muerte aunque solo fuese durante corto periodo. Muchas de las mujeres romaníes, a pesar de tener mermadas sus fuerzas producto del trabajo forzado, de la tortura, del hambre, de la enfermedad y del hacinamiento, demostraron su valor y entereza a la hora de proteger a sus familiar para intentar salvar a sus familias de las garras de la muerte. Tristemente, buena parte de ellos fueron ejecutados tras sofocar la revuelta y otros cientos que logran escapar fueron capturados y trasladados a otros campos de concentración en donde sus voces serían silenciadas por la sinrazón de la barbarie en los meses siguientes.

Sin embargo, aún no había llegado lo peor. Durante la madrugada del 2 al 3 de agosto de 1994, los cerca de 3.000 presos y presas romaníes (hombres y mujeres, niños y niñas, ancianos y ancianas) fueron conducidos hacia la muerte en las cámara de gas. Así, desde aquella dramática madrugada, todas aquellas almas, todas aquellas vidas inocentes, quedaron silenciadas, olvidadas y tapadas por el manto de la muerte a través de una de la mayores y abominables aberraciones que jamás haya podido cometer el ser humano a lo largo de su historia.
Por esta razón, para honrar a la memoria de aquellas víctimas de la más perversa oscura que habita en el ser humano, así como a las cerca de 1.500.000 de vidas romaníes que, de acuerdo con las últimas investigaciones, fueron sesgadas por el nazismo, es por lo que en 2015, y desde el seno de la Unión Europea se reconoció de forma oficial el día 2 de agosto como Día Europeo en Conmemoración de las Víctimas del Holocausto Gitano.

Es de justicia recordar la historia y honrar la memoria de todas las víctimas romaníes así como su valentía y determinación en el momento de rebelarse en contra de una muerte impuesta por la locura y la tiranía de hombre. Por ello, y no solo por el día de hoy, me uno en cuerpo y alma al recuerdo de los 1.500.000 romaníes asesinados que bajo ningún concepto pueden ser olvidados ni tampoco omitidos en los libros historia.
Sus vidas deben ser honradas, su recuerdo debe ser venerado y las voces de sus descendientes merece en justicia ser escuchada para mantener con vida la blanca luz de memoria de un pueblo casi siempre denostado y olvidado.
Porque su historia es nuestra historia y porque, «nuestra diversidad es nuestra riqueza» (amare ververipen si amare barbaripen)*.
*Lema de la ‘Asociación Ververipen’ de personas Rroma y no-Rroma por el respeto a la diversidad.
