El Derecho Incuestionable a SER.

En tiempos recientes mucho se ha hablado de la complicada situación y trato discriminatorio que sufren todas las personas que conforman la Comunidad Transgénero. Por eso hoy, 31 de marzo, con motivo del Día Internacional de la Visibilidad Transgénero, he querido unirme a las reivindicaciones en contra de toda forma de discriminación sobre las personas transgénero y posicionarme al lado de quienes, cada día, sólo persiguen ser RESPETADES en sus derechos más básicos e inalienables. A pesar de los muchos avances, las personas trans siguen siendo víctimas de violencia y de odio, también, y desde hace tiempo, desde las instituciones en donde tienen representación aquellas formaciones que cuestionan o, directamente, niegan la titularidad de sus derechos. Sin embargo, recordemos que los Estados son garantes de los derechos humanos y fundamentales de todas las personas que se encuentran dentro de su territorio y, por supuesto, esto también incluye a las personas trans. En consecuencia, deben implantar todas las medidas que sean necesarias para protegerlas de la violencia, del odio y de la discriminación por razón de su orientación sexual, identidad sexual y expresión de género.

Concretamente, la orientación e identidad sexual y la expresión de género son elementos esenciales que constituyen y determinan el libre desarrollo de la personalidad de todo ser humano, derecho que también se encuentra reconocido en la Declaración Universal de Derechos Humanos y que todo Estado tiene el deber de garantizar en su pleno ejercicio junto con todos los derechos que son inherentes e indispensables para garantizar la inviolabilidad de su dignidad como seres humanos. Por tanto, el derecho a la igualdad ante la ley, el derecho a la educación, el acceso a la salud, a la inserción laboral, a una vivienda digna, a la protección social y, en definitiva, todos aquellos derechos civiles, sociales, económicos y culturales reconocidos internacionalmente, además de contar con una total protección en contra de toda forma de violencia y discriminación, DEBEN ESTAR PLENAMENTE GARANTIZADOS Y JAMÁS PUEDEN CUESTIONARSE, DISTORSIONARSE O DESVIRTUARSE PARA LAS PERSONAS TRANS.

Tengamos claros algunos conceptos de entrada. En primer lugar, hay que tener en cuenta que la identidad de género no es mismo que la orientación sexual ni tampoco lo mismo que la identidad sexual. Así, la identidad de género es la percepción subjetiva que una persona tiene de sí misma respecto de su propio género y que puede coincidir o no con las características sexuales. Por su parte, la identidad sexual es la percepción que una persona tiene de sí misma con relación a sus propias características físicas o biológicas que, con carácter general, se traslada a una apariencia externa y al rol vinculado a un sexo desarrollado y preferido desde la autoconcepción misma de la persona o desde la imposición social. En cuanto a la orientación sexual, es aquella atracción física, afectiva o romántica que una persona siente por otra y que, con carácter general, se mantiene sostenida en el tiempo y que está relacionada en función con el sexo de la persona por la que se siente esa atracción física, afectiva o romántica.

Aclarados un poco estos conceptos, las personas trans perciben, sienten y tienen una identidad sexual diferente de su sexo biológico de nacimiento. Es decir, la identidad sexual parte desde la propia consciencia de quien uno es y, por tanto, las personas pueden identificarse como hombre cisgénero, mujer cisgénero, mujer trans (que es una MUJER), hombre trans (que es un HOMBRE), persona no binaria u otra terminología diferente según cual sea la cultura del país en el que nos encontremos como «hijra», «fa’afaine», «queer», «muxé», «waria», «tercer género», «biespiritual», «meti», o «transpinoy» en otros términos. Por otro lado, una persona trans puede ser heterosexual, bisexual, homosexual, asexual, demisexual, sapiosexual o tener cualquier otra orientación sexual y seguir siendo un ejemplo perfecto de la enorme diversidad que conforma la raza humana compuesta por casi 8.000 millones de personas, de seres humanos válidos y perfectos en toda su riqueza y en toda su diversidad. De ahí el derecho de las personas trans de ser reconocidas legalmente como lo que son en los documentos de identidad oficiales, de ahí la exigencia de ser reconocidas, tal y como son, POR LA SENCILLA RAZÓN DE QUE SON Y EXISTEN. Pensemos que el reconocimiento oficial en los documentos de identidad nacionales de conformidad con la identidad y la expresión de género es un avance indispensable hacia el reconocimiento, el respeto y la garantía de ejercicio de los derechos de las personas trans. No obstante, esto no quiere decir que no haya que abordar los dramáticos casos de violencia y discriminación en contra de la Comunidad Trans que, por desgracia, en no pocas ocasiones, acaban incluso con la pérdida de vidas humanas dada la crueldad adicional que sufren en comparación con otras formas de violencia, odio y discriminación.

Desgraciadamente, las violaciones de derechos humanos en la Comunidad Trans son claras en todos los aspectos. En la mayoría de los casos, y con independencia del lugar en donde vivan, las personas trans no solo se enfrentan a situaciones de acoso, agresiones físicas y verbales o exclusión de su círculo social y familiar más próximo, también deben soportar continuamente enormes trabas para acceder a una atención sanitaria adaptada a sus necesidades, a un sistema educativo que, a pesar de los avances, aún cuenta con enormes carencias en materia de inclusión y respeto hacia la diversidad afectivo-sexual y de expresión de género en las aulas, a un mercado laboral tremendamente reticente y cargado de prejuicios, a la enorme dificultad de acceso a una vivienda digna, ya sea en alquiler o en propiedad y, en definitiva, a un buen número de prejuicios sociales que imposibilitan el pleno ejercicio de sus derechos más básicos. Pero, además, las personas trans también son víctimas de otras conductas discriminatorias como lo son las detenciones arbitrarias, la criminalización injustificada o los actos de violencia diaria que sufren a través de brutales actos de tortura y agresión física, de aberrantes agresiones sexuales y, en los casos más graves, de ASESINATOS MOTIVADOS POR EL ODIO en los que, en no pocas ocasiones, factores como la edad, el origen étnico, la situación laboral, la clase social y el grado de discapacidad también entran en escena cuando son víctimas de un acto de violencia, odio y discriminación con ALTOS NIVELES DE IMPUNIDAD por el miedo a las represalias en caso de denuncia.

Es URGENTE EXIGIR a todas las Instituciones Gubernamentales que adopten cuantas medidas sean necesarias para el ejercicio efectivo de los derechos de los que también son titulares las personas trans por el mero hecho de ser personas, POR EL MERO HECHO DE SER SERES HUMANOS. Para ello, resulta indispensable la supresión de toda traba administrativa e impedimento legal que pueda obstaculizar el reconocimiento legal de su identidad de género, protegiendo el libre desarrollo de la personalidad y la propia autonomía corporal. Además, debe determinarse por todos los Estados la PROHIBICIÓN ABSOLUTA de toda clase de tratamiento psiquiátrico y farmacológico no deseado, así como toda intervención médico-quirúrgica para la esterilización forzosa, la PROHIBICIÓN ABSOLUTA de la obligación de divorcio en aquellos casos en los que un cónyuge sea transgénero, la PROHIBICIÓN ABSOLUTA de la negación de la custodia y régimen de visitas sobre descendientes o la PROHIBICIÓN ABSOLUTA de toda norma o conducta que impida el mantenimiento o el establecimiento de vínculos familiares.

Los Estados tiene el deber de garantizar que todo el marco normativo, los distintos programas de inclusión, así como todas las políticas sociales que lleven a cabo, sean compatibles con el ejercicio los legítimos derechos de las personas trans. Igualmente, también tienen la obligación de perseguir con todo el rigor de la ley cualquier conducta criminal para puedan vivir sin miedo en un espacio libre de violencia, de odio y de discriminación.

Como demócratas, como defensores de los derechos humanos de toda persona, SEA QUIEN SEA, hemos de comprometernos en la construcción de una sociedad en donde la INCLUSIÓN sea un eje transversal en todos los escenarios para poder romper todas las barreras discriminatorias y responder abrazando la diversidad como única vía para respetar los derechos básicos e inalienables de la Comunidad Transgénero.

Por tanto, quiero que queden claro los siguientes puntos, de una vez por todas, y PARA SIEMPRE:

1️⃣ Una mujer trans, ES UNA MUJER.

2️⃣ Un hombre trans, ES UN HOMBRE.

3️⃣ El derecho al libre desarrollo de la personalidad es INCUESTIONABLE.

4️⃣ La Dignidad Humana de toda persona, sea quien sea, ES INVIOLABLE.

Y, por último, tengamos claro que:

LOS DERECHOS DE LA COMUNIDAD TRANS, SON DERECHOS HUMANOS.

Por la VERDAD y la JUSTICIA.

Hoy es otra de esas fechas de calendario que no pasan desapercibidas para que quienes adquirimos en su momento el compromiso de defender la Dignidad y los Derechos Humanos de cualquier persona en cualquier lugar del mundo. En este día, somos muchas y muchos quienes rendimos sentido homenaje a quienes perdieron la vida al negarse a romper este compromiso de luchar por la defensa del más débil y por buscar la VERDAD y la JUSTICIA como únicos instrumentos válidos y legítimos para devolver la dignidad a todas las víctimas de violaciones de Derechos Humanos.

En este día 24 de marzo, Día Internacional del Derecho a la Verdad en relación con Violaciones Graves de los Derechos Humanos y de la Dignidad de las Víctimas, es momento de honrar la memoria y el trabajo de todas aquellas personas que lucharon y luchan, día a día, con el único afán de conseguir un futuro mejor para su comunidad, para sus congéneres y desde el profundo respeto hacia la inviolabilidad de la dignidad humana. Especialmente, quiero rendir homenaje a todas aquellas personas que perdieron la vida defendiendo la dignidad y los derechos de sus semejantes, fueran quienes fueran, convirtiéndose también en víctimas pero, igualmente, en un ejemplo de inspiración para todas y todos.

Cuando hablamos del Derecho a la Verdad, debemos entender que, a lo largo de la historia, y también en tiempos no demasiado lejanos, millones de personas han sufrido, y por desgracia siguen sufriendo, ataques atroces en contra de sus derechos más básicos y de los que aún no han recibido la debida reparación y obligada respuesta. Pensemos que el Derecho a Verdad ha sido reconocido por la Organización de las Naciones Unidas y por la inmensa mayoría de los Estados que conforman la Comunidad Internacional. Por tanto, es un derecho que asiste a las todas las víctimas sin distinción y del que emana una obligación para todos los Estados consistente no solo en un deber de respeto sino también en el deber de adoptar todas las medidas que sean necesarias para su pleno reconocimiento y para una absoluta garantía de cumplimiento.

Hace 40 años, el 24 de marzo de 1980, Monseñor Óscar Arnulfo Romero, sacerdote de El Salvador y humanista, dedicado en cuerpo y alma a la defensa de la Paz y de los Derechos Humanos, fue brutalmente asesinado intentando defender los derechos de los más débiles de la población durante el conflicto bélico que desangraba al país. Desde la perspectiva de estos acontecimientos históricos, en este día debemos reconocer no solo la figura de personas como Monseñor Romero sino la de todas aquellas personas que han dedicado y dedican toda su vida a la defensa y a la promoción de los Derechos Humanos en todo el mundo aun cuando suponga un riesgo para su integridad y para su propia vida.

Monseñor Óscar Arnulfo Romero (1917-1980)

También un 24 de marzo, pero de 1976, Argentina sufría un Golpe de Estado, dentro de uno de los periodos más ominosos de la historia de América Latina, que sumió al país bajo el yugo de una dictadura militar que sesgó la vida de 30.000 personas mediante ejecuciones sumarias, desapariciones forzadas y a través de los macabros «VUELOS DE LA MUERTE». Todo un mecanismo de terrorismo de Estado puesto al servicio de un cruel genocidio y en donde miles de familias quedaron marcadas para siempre por la ausencia de padres, madres, hijos e hijas a quienes seguirán buscando más allá de la resignación, del llanto, del dolor y de la propia muerte. Es por eso por lo que, en este día, debemos reivindicar la memoria de todas las víctimas de desapariciones forzadas, de ejecuciones sumarias, de secuestro y robo de menores y de actos de tortura entre otras atrocidades cometidas durante las dictaduras militares que, durante buena parte del siglo XX, desangraron a toda América Latina. Y tampoco podemos olvidarnos de las familias de las víctimas que también vivieron el terror en primera persona durante aquellos años, y cuyas heridas siguen aún abiertas, junto con una sociedad que, incluso, a día de hoy, y aunque cada vez menos, aún se siente parcialmente atemorizada. Una sociedad que, a su vez, aún espera respuestas, que ansía JUSTICIA, que clama por la identificación de los responsables de tales atrocidades y que, con una fuerza incansable, alza su voz cada vez más atronadora y desgarrada gritando: «¡NUNCA MÁS!».

Este Derecho a la Verdad implica el derecho a conocer todos los detalles de todo lo que pasó, de la identidad de las personas que cometieron tan brutales atrocidades y del paradero y destino final de todas las víctimas. Para alcanzar este objetivo, el único camino es la VERDAD, la verdad con mayúsculas. Solo a través de ella las víctimas y familiares podrán recibir esa JUSTICIA, también con mayúsculas, además de la reparación y de las respuestas que tanto necesitan para cerrar sus heridas o, al menos, para poder empezar a aprender a vivir con ellas sin el tormento y sin la tortura diaria de no saber quién, cómo, cuándo y por qué.

En estos momentos en los que parece que algunas de aquellas abominaciones del pasado parecen querer volver a nuestras vidas, NUESTRA PRINCIPAL ASPIRACIÓN DEBE SER SIEMPRE LA DE TOMAR PARTIDO EN FAVOR DE LA DEFENSA DE LA DIGNIDAD Y DE LOS DERECHOS HUMANOS, actuando con todo el rigor, con toda la fuerza y con toda la determinación posibles para conseguir esa VERDAD con mayúsculas y desde la responsabilidad común que todas y todos tenemos no solo con respecto a nuestro propio pasado sino también y como sociedad para con las generaciones futuras.

Solo a través de la VERDAD, la víctimas hallarán la PAZ; y solo a través de la VERDAD, las víctimas recibirán el reconocimiento debido y la tan merecida JUSTICIA.

Porque, en definitiva, solo a través de la VERDAD puede haber JUSTICIA.

Manifestante de la Organización de Derechos Humanos «Madres de la Plaza de Mayo».

Demostremos nuestra Humanidad.

En los últimos días hemos contemplado la forma en la que nuestra vida ha cambiado radicalmente y en donde, por momentos, la histeria colectiva parecía que iba a adueñarse de todas y de todos. Todo ello provocado por un virus casi invisible, pero tremendamente peligroso para los grupos más vulnerables, que ha puesto en jaque todos nuestros esquemas y estructuras sociales a nivel global. Sin embargo, debemos tener claro que muy pronto TODA ESTA PESADILLA ACABARÁ; que, más pronto que tarde, todo volverá a la normalidad; y que, al final, cuando todo esto pase, nos daremos cuenta de lo mucho que habremos aprendido y de lo mucho que nos habremos fortalecido.

En muchas ocasiones admiramos con el rostro embobado a los héroes y heroínas de las películas de cine y de las series de televisión sin pesar en los verdaderos héroes y heroínas que, día a día, salvan la vida de miles de personas y que se encuentran a nuestro alrededor. Profesionales de la Medicina, de la Enfermería, de la Farmacéutica, de los Cuidados a personas de grupos vulnerables, de los diferentes grupos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y todas aquellas personas que están trabajando duramente dando lo mejor que tienen, dando el todo por el todo. Y lo hacen para que evitar el caos absoluto dentro de una situación extremadamente compleja de la que muchas y muchos aún no son (o no quieren ser) conscientes de su gravedad.

Los verdaderos héroes y heroínas.

Es cierto, la situación es muy incómoda, pero debemos tener en cuenta que, ante circunstancias excepcionales, son necesarias medidas excepcionales. Por eso, hemos de actuar como seres racionales y no dejarnos llevar por los impulsos ni por la mala intención de quienes se dedican a infundir la confusión y el miedo en la población de forma inconsciente o, peor aún, de forma totalmente deliberada. Algo que, en determinados supuestos, puede llegar a ser constitutivo de DELITO.

Enlace al Código Penal Español en el BOE

Ahora, más que nunca, hemos de ser capaces de actuar como un solo ser y volcarnos los unos con los otros para que nadie se quede atrás. Ya NO EXISTEN FRONTERAS, CREDOS, CULTURAS, NACIONALIDADES NI NINGUNA OTRA DIFERENCIA. Estamos ante una obligación que atañe a todas y a todos por igual, sin importar quién seas, cómo seas, de dónde veas o cómo pienses. Y hemos de hacerlo manteniendo en todo momento la serenidad, siguiendo las indicaciones e instrucciones de la Administración y de la OMS para reducir la velocidad de propagación, actuando con responsabilidad y evitando todo abuso malintencionado. 

Siempre habrá quien se aproveche estas situaciones de máxima gravedad para conseguir algún clase de interés o beneficio personal ya sea este económico o político. El egoísmo es algo que también está en nuestra naturaleza pero, sin duda, hay muchas herramientas dentro de cada uno de nosotros y de nosotras que, como seres humanos, podemos utilizar para vencer el egoísmo.

Basta con solo mirar a nuestro alrededor.

Si podemos sacar una lección de todo esto, esa lección es, sin duda, que SOMOS MUCHO MÁS QUE MEROS INSTRUMENTOS DE PRODUCTIVIDAD, que hay cosas mucho más importantes que calmar la codicia de unos a cambio de muy poco y que ahora somos capaces de imaginar un poco mejor la inseguridad, el miedo y el terror que sienten miles de personas que, cada día, HUYEN DEL DOLOR, DE LA GUERRA, DEL HAMBRE Y DE LA MUERTE. 

Quizá, a partir de ahora, empecemos a comprender cómo se sienten.

Esta situación que ahora estamos viviendo nos está enseñando la fragilidad de todo, lo volátil que todo puede llegar a ser y cuál es la verdadera importancia, el verdadero valor y la razón de la verdadera felicidad que, a veces, hemos llegado a olvidar pero que siempre sentimos ante la calidez de una sonrisa amable, ante el tacto de una caricia, de un beso, de un abrazo o ante la sensación que sentimos en nuestro interior cuando escuchamos un “TE QUIERO”

Nunca olvidemos lo verdaderamente importante.

Estas cosas no nos lo podrá quitar ningún virus pero, quizá, este virus sí nos pueda hacer entender la enorme importancia, no ya de lo que podemos llegar a tener o perder, sino de lo que siempre hemos tenido y de lo que, pase lo que pase, SIEMPRE TENDREMOS. 

Que esta situación no nos haga perder la esperanza, que no nos haga perder el sentido de la compasión, de la comprensión, de la bondad y del amor fraternal entre todos los seres humanos, que no nos haga perder aquello que nos diferencia y que nos hace únicos y especiales. Por favor, ahora más que nunca, DEMOSTREMOS NUESTRA HUMANIDAD. 

RECORDAD:

Avanzando en Femenino Plural y Diverso.

Hoy en DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER, y como no podía ser de otra manera, quiero unirme a las voces que claman por seguir luchando de forma unánime por la igualdad de derechos y de oportunidades de mujeres y niñas en todo el mundo y contra cualquier atisbo de involución en la defensa y protección de tales derechos. Por eso, un año más, quiero reafirmar un férreo compromiso por la Igualdad entre mujeres y hombres. Una igualdad en todos los sentidos y en todos los aspectos de la vida actual de la que todas, todes (sí, todes) y todos formamos parte. Por eso, sería deseable que este día no fuera uno más en el calendario de fechas señaladas porque, a pesar de los muchos avances, nuestra sociedad aún necesita avanzar y tiene un aún un largo camino que recorrer en la lucha por la plena Igualdad.

Este día, en donde muchas y muchos, mujeres y hombres, inundamos las calles para clamar por la Igualdad y contra toda forma de discriminación sobre la mujer, es un buen momento para, además, llevar a cabo una reflexión conjunta y desde la perspectiva de los años acerca de todos los avances logrados. Pero, sin duda, también es un día para seguir reivindicando aquellos metas pendientes de ser conquistadas y reconocer la el trabajo y la valentía de millones de mujeres en todo el mundo que, cada día, a lo largo de la historia y durante generaciones, han jugado un papel incuestionable en la lucha por la igualdad en sus respectivos países y comunidades.

También en un de celebración y conmemoración de la enorme labor de todas aquellas GRANDIOSAS MUJERES cuyo sacrificio, trabajo y dedicación ha sido difuminados o, peor aún, borrados de forma injusta y deliberada de la Historia de la Humanidad. Y, sí, es cierto, a día hoy, es triste tener que afirmar que, a pesar de los muchos avances, en ninguno de los países que conforman la Comunidad Internacional se ha alcanzado la plena igualdad de género. Y todo esto, a pesar de que la Humanidad ha alcanzado hitos que jamás se olvidarán ni se borrarán de los libros de historia como lo es el fotografiar por primera vez una agujero negro, fotografía que solo fue posible gracias a KATIE BOUMAN; el descrubrimiento de nuestros ancestros gracias a mujeres tan relevantes como la española NIEVES LÓPEZ MARTÍNEZ; y, por supuesto, el haber llegado a Luna, algo que no hubiese sido posible sin el papel de increíbles mujeres como KATHERINE JOHNSON, DOROTHY VAUGHAN O MARY JACKSON que, siendo mujeres excepcionales, sufrieron una enorme discriminación por el mero hecho de ser mujeres y afrodescendientes.

Sí, es cierto. Son incuestionables lo avances en materia de derechos sobres las mujeres que, sin duda, han experimentado un enorme incremento en cuanto al ejercicio de derechos, en cuanto a la abolición de leyes arcaicas que sometían a las mujeres a situaciones de práctica esclavitud y, sobre todo, en lo que se refiere a la eliminación de obstáculos para que millones de mujeres, chicas jóvenes y niñas pueda acceder a una educación que le permita poder desarrollar todo su potencial, empoderarse y desarrollar libremente como mujeres libres, independientes y autosuficientes. Sin embargo, en este momento estamos presenciando un fuerte retroceso. Las protecciones jurídicas contra la violación y el maltrato doméstico se están diluyendo en algunos países; los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres están bajo amenaza.

A pesar de todos los avances, no podemos olvidar que aún existen numerosos impedimentos legales en numerosos países del mundo que hacen que más de 2.700 millones de mujeres no tengan acceso a las mismas oportunidades de trabajo con plenas garantías de protección y cuenten de media con una retribución salarial un 23% inferior respecto del hombre. Son esos mismos impedimentos los que, además, contribuyen a que apenas un 25% de los cargos políticos electos sean mujeres. Todo esto sin olvidar que, de acuerdo con fuentes de Naciones Unidas, UNA DE CADA TRES ES MUJERES EN TODO EL MUNDO VÍCTIMA DE VIOLENCIA POR EL MERO HECHO DE SER MUJER. Es más, en algunos países de nuestro entorno, los niveles de protección de la mujer en lo que concierne a la no discriminación del trabajo o, peor aún, en lo que respecta a la protección contra la violencia sobre la mujer y, muy especialmente, en lo relativo a respeto hacia la libertad sexual y hacia los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, no solo han descendido sino que, además, corren serio riesgo de desaparecer.

En este sentido, no quiero olvidar a aquellas mujeres que, producto de la SINRAZÓN, han perdido su a manos de un MACHISMO VIOLENTO, TERRORISTA, GENOCIDA Y ASESINO que lo único que ha conseguido es que CADA DÍA MÁS MUJERES Y HOMBRES ALCEMOS LA VOZ CLAMANDO EN CONTRA DE ESTE DELITO DE ODIO QUE ES LA VIOLENCIA SOBRE LA MUJER, EN PRO DE LA IGUALDAD y por el respeto y reconocimiento pleno y efectivo de iguales derechos y libertades en todos los ámbitos de la vida pública, privada, social, económica y cultural. Pensemos que todo se reduce a una cuestión de poder en donde, durante siglos, la mujer ha sido sistemáticamente discriminada por el mero hecho de serlo dentro un sistema de dominación heteropatriarcal profundamente enraizado que ha contribuido durante generaciones a ensanchar el abismo existente entre hombres y mujeres en todos los aspectos de la vida pública, social y económica. Pensemos que de lo que estamos hablando, no es de otra que de la DIGNIDAD INVIOLABLE DE LA MUJER COMO ELEMENTO INHERENTE A SU CONDICIÓN DE SER HUMANO. Una dignidad que debe ser respetada, reconocida y amparada por el mero hecho de ser persona, sin distinciones ni contrapuntos; sin intenciones ocultas ni dobles matices; y sin medias verdades ni mentiras disimuladas.

Es en este punto en donde quiero referirme a algunas formas de violencia sobre las que debe recaer especial atención. Y es que, en tiempos recientes, han proliferado una serie de discursos desde el propio feminismo que ha cuestionado e, incluso, negado de forma sistemática la realidad de las mujeres transgénero en nuestro país. De entrada, quiero dejar una cosa bien clara, aunque lo vuelva a repetir más adelante: UNA MUJER TRANSGÉNERO ES UNA MUJER. PUNTO. De la misma manera en la que se reivindica que la dignidad y los derechos de la mujer no se cuestiona, LA DIGNIDAD INVIOLABLE Y LOS DERECHOS DE LAS MUJERES TRANSGÉNERO TAMPOCO SON CUESTIONABLES. Pensemos que el Colectivo Trans es objeto de continuos ataques, agresiones físicas, persecución y ASESINATO, además de sufrir diariamente una clara violencia institucional cuando, de forma sistemática, son cuestionades cuando intentan acceder al sistema sanitario en donde, a día de hoy, siguen siendo consideradas como personas con una patología, como personas enfermas cuando LA TRANSEXUALIDAD NO ES NINGUNA ENFERMEDAD, ES UNA MANIFESTACIÓN MÁS DE LA ENORME RIQUEZA Y DIVERSIDAD QUE PRESENTA UNA HUMANIDAD CONFORMADA POR CASI 8.000 MILLONES DE PERSONAS, TODAS ELLAS NACIDAS LIBRES E IGUALES EN DIGNIDAD Y EN DERECHOS. Por eso, es preciso reivindicar el fin de todo carácter discriminatorio que señale a la transexualidad como una patología porque NO LO ES. Aunque así lo haya determinado la OMS hace relativamente poco tiempo, considerando a la transexualidad como una incongruencia de género, LAS PERSONAS TRANS NI TIENEN DISFORIA NI SON UNA INCONGRUENCIA DE GENERO. Todo argumento en contra de los derechos, de la realidad y de la existencia incuestionable la Comunidad Trans provoca una profunda VERGÜENZA INTELECTUAL y, en consecuencia, debe ser rechazado por ser contrario a la dignidad y a los derechos inherentes de los que son titulares y al libre desarrollo de la personalidad como cualquier otro ser humano. Por tanto, NADA NI NADIE PUEDE CUESTIONAR SU DIGNIDAD Y SUS DERECHOS INALIENABLES bajo ninguna circunstancia. Lo dije antes y lo vuelvo a decir ahora: UNA MUJER TRANS ES UNA MUJER Y UN HOMBRE TRANS ES UN HOMBRE. PUNTO.

Como jurista de formación, y a pesar de la enorme valía y capacidad de muchas y muchos de sus profesionales, entiendo que es preciso mencionar la enorme falta de formación que aún caracteriza al personal de la Administración de Justicia, de las Fuerzas de Seguridad, de los Servicios Sociales y de los Servicios Sanitarios. Esta ausencia de formación implica también la falta de un tratamiento correcto cuando las víctimas acuden a denunciar cualquiera de las diferentes violencias machistas que, sin duda, también se hallan presentes en aquellos casos en donde las víctimas lo son además por conductas relacionadas con el RACISMO, la XENOFOBIA y la LGTBIFOBIA. Por eso, es necesario reivindicar que toda persona que entre en contacto directo con una víctima, ya sea desde la Administración de Justicia, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad o desde los Servicios Sociales, cuenten con una FORMACIÓN OBLIGATORIA, PERIÓDICA, ADECUADA Y ACTUALIZADA, en materia de igualdad entre mujeres y hombres; en materia migración y multiculturalidad; en materia de diversidad afectivo-sexual, identidad y expresión de género; en materia de lucha contra la violencia sobre la mujer; y, por supuesto, en materia de la lucha por la libertad e indemnidad sexual de las víctimas. Únicamente con una formación adecuada, todas aquellas personas que entren en contacto con las víctimas podrán entender realmente las dramáticas circunstancias y las presiones a las que todas las víctimas SE SIENTEN ATADAS E, INCLUSO, TORTURADAS a la hora de reunir las fuerzas suficientes para dar el paso e interponer una denuncia.

Como demócrata y activista convencido y concienciado, sé que solo soy uno más de entre todas aquellas personas que exigen a sus respectivos Gobiernos que cumplan con todas su obligaciones y aumenten los esfuerzos en la lucha contra toda forma de discriminación hacia mujeres y niñas en la vida pública y social, muy especialmente en los espacios rurales. Pero, al mismo tiempo, hemos de ser conscientes de que únicamente aunando esfuerzos, y bajo una misma voz, seremos capaces de afrontar un problema que afecta a mujeres y a hombres de todo el mundo. Un problema que, si realmente queremos aspirar a vivir en una sociedad justa y en donde no exista la violencia sobre la mujer, tendremos que ser capaces de resolver para evitar no solo nuevos casos de discriminación sino que, además, TENDREMOS QUE ESTAR PREPARADAS Y PREPARADOS PARA FRENAR CUALQUIER INTENTO DE RETROCESO EN LA LUCHA POR LA IGUALDAD TANTO A CORTO COMO A MEDIO Y LARGO PLAZO. Unicamente a través del feminismo inclusivo seremos capaces de transformar y de redefinir nuestra sociedad, nuestras calles, nuestros barrios y nuestros hogares. Si la Igualdad no empieza por ahí, estaremos cometiendo UN ERROR QUE PERMITIRÁ QUE VIOLENCIA, EL ODIO Y LA DISCRIMINACIÓN SIGAN ENRAIZADOS EN NUESTRA SOCIEDAD, con todo el riesgo que supone, no solo ya con respecto a la libertad, a la dignidad y a los derechos de la mujer, sino para toda la humanidad y en cualquier parte del mundo. Por eso, ha llegado el momento de dejar a un lado cualquier intención de cambiar a las personas para cambiar a los sistemas y corregir todos y cada uno de los desequilibrios y desigualdades que en pleno 2020 impiden a mujeres, chicas jóvenes y niñas el poder desarrollar todo su potencial y revertirlo en beneficio de la sociedad.

Si realmente queremos avanzar como una sociedad madura, justa y comprometida, hemos de ser capaces de aunar todas nuestras fuerzas y hacerlo con la finalidad última de la defensa dignidad y de los Derechos Humanos de toda persona, alcanzando así las cotas más altas de solidaridad entre los distintos pueblos y sus gentes, de justicia social y paz para el conjunto de nuestra sociedad dentro un contexto en donde los constantes avances tecnológicos y los modelos de desarrollo sostenible estén más presentes que nunca SIN EXCLUIR Y SIN NEGAR LOS DERECHOS DE NINGUNA PERSONA, SEA QUIEN SEA, Y EL CUALQUIER PARTE DEL MUNDO.

Pero, hablemos claro. Todas estas batallas ganadas y todas las metas alcanzadas pueden desaparecer si no somos capaces de responder ante el grave peligro que supone el resurgimiento de aquellas corrientes de pensamiento radical próximas a los nacionalismos más exacerbados y reaccionarios; a las posturas populistas de ambos extremos y a las políticas de austeridad asfixiante que solo contribuyen a la merma de la libertad y del ejército de los derechos más básicos de mujeres, chicas jóvenes y niñas de todo el mundo como lo son el derecho de acceso a una educación, el derecho de acceso al mercado laboral con la percepción de una misma retribución salarial por un mismo trabajo realizado, el derecho a la libertad religiosa y de pensamiento, el derecho a la salud sexual y reproductiva y el derecho de acceso al sistema sanitario, así como a cualquier otro servicio público de carácter social o asistencial.

Sin duda, en el día de hoy, así como en el resto de días durante todo el año, la voz de las mujeres, chicas jóvenes y niñas de todo el mundo debe rugir y escucharse por todas partes. A esa voz, que también es la nuestra, y sin excepciones, DEBEMOS SUMARNOS TODAS, TODES Y TODOS, si realmente queremos evitar cualquier tipo de retroceso en la protección de la dignidad y de los derechos más básicos, inalienables e inherentes de toda persona, sea quien sea, y dentro de una reivindicación, que es tan justa como necesaria, y que puede simplificarse en pocas palabras: IGUALDAD, LIBERTAD, RESPETO, DIGNIDAD y DERECHOS.

Hemos de trabajar por una sociedad feminista en donde la Igualdad de Género, la lucha por el igual respeto hacia la dignidad, los derechos, las libertades y las mismas oportunidades sean reales y efectivas para todas las mujeres, chicas jóvenes y niñas. Un mundo en el que la Igualdad entre hombres y mujeres, sean quienes sean, sean como sean y piensen como piensen, no sea solo la reivindicación de un solo día, sino que sea una tarea diaria obligada y con compromiso de toda sociedad que se tenga a sí misma por una sociedad plural, social, libre, justa, inclusiva, diversa, democrática y avanzada.

No quisiera terminar estas reflexiones sin antes lanzar dos últimos mensajes:

El primero de estos mensajes quiero mandarlo a toda aquella que haya sido víctima alguna vez, ya sea mujer u hombre, y con independencia de su origen y de su orientación e identidad sexual y expresión de género:

A ti, que eres mi igual, quiero decirte con el corazón en la mano, y mientras lees estas últimas líneas, que no tengas miedo, que está en tus manos, que la soledad no es tu única compañera de viaje, que no te detengas nunca y que eres una persona tan válida como cualquier otra; tan perfectamente imperfecta como cualquier otro ser humano en el mundo; tan capaz y tan importante para llegar tal alto como tú desees y te propongas; y tan merecedora de todo el respeto del mundo como cualquier otro ser humano, seas quien seas. Que nadie te arrebate tu luz, pero tú tampoco intentes apagar la luz de quien te rodea; que ames tanto como quieras, pero que nunca desees poseer a nadie; que vivas con toda la libertad que ansías, pero sin limitar la libertad de quien esté a tu lado; y que sientas toda la felicidad que mereces, pero sin arrebatarla a quien también la merece.

Y el segundo de los mensajes, por ser hoy en Día Internacional de la Mujer, quiero dedicarlo a las mujeres, a todas las mujeres, tanto a las que son como a las que se sienten porque, igualmente, TAMBIÉN LO SON:

A tí, mujer, que eres mi igual, te digo, también con el corazón en la mano, que no hay nada que no seas capaz de hacer; que no hay meta u objetivo que no seas capaz de alcanzar. Piensa que cuando nos damos cuenta de lo que somos capaces de hacer, de lo que tú, mi igual, eres capaz de hacer, las estrellas se convierten en nuestro único límite, el único límite, tu único límite. ¿Y quieres saber por qué te digo todo esto? Porque, ante todo, y aunque alguna vez alguien haya intentado infravalorarte y hacerte pensar lo contrario, no olvides que eres SABIA, no olvides que eres FUERTE, no olvides que eres INVENCIBLE, no olvides que, ante todo, eres MUJER.

Por eso, os pido sigamos avanzando todas, todes y todos, sumando fuerzas, uniendo voces, creando sinergias y rugiendo fuerte.

Sigamos avanzado en FEMENINO PLURAL y DIVERSO.

FELÍZ DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER. 

¡QUE SE OIGAN NUESTROS RUGIDOS! 

✨🌿🌹💜

————/ I AM WOMAN – SOY MUJER /————

Soy mujer, óyeme rugir // I am woman, hear me roar
En números demasiado importantes para ignorar // In numbers too big to ignore
Y sé demasiado para volver atrás y disimular // And I know too much to go back an’ pretend
Porque lo he oído todo antes // ‘Cause I’ve heard it all before
Y he estado allí abajo en el suelo // And I’ve been down there on the floor
Nunca más nadie va a seguir rebajándome de nuevo // No one’s ever gonna keep me down again

Oh sí, soy sabia // Oh yes, I am wise
Pero es sabiduría nacida del dolor // But it’s wisdom born of pain
Sí, he pagado el precio // Yes, I’ve paid the price
Pero mira cuánto he ganado // But look how much I gained
Si tengo que hacerlo, puedo hacer cualquier cosa /If I have to, I can do anything
Soy fuerte (fuerte) // I am strong (strong) 
Soy Invencible (Invecible) // I am invincible (invincible) 
Soy mujer // I am woman

Puedes doblarme pero nunca romperme// You can bend but never break me
Porque eso sólo sirve para hacerme // ‘Cause it only serves to make me
Más decida para alcanzar mi meta final// More determined to achieve my final goal
Y vuelvo más fuerte // And I come back even stronger
No ya una principiante // Not a novice any longer
Porque tu has aumentado la creencia en mi alma // ‘Cause you’ve deepened the conviction in my soul.

Oh sí, soy sabia // Oh yes, I am wise
Pero es sabiduría nacida del dolor // But it’s wisdom born of pain
Sí, he pagado el precio // Yes, I’ve paid the price
Pero mira cuánto he ganado // But look how much I gained
Si tengo que hacerlo, puedo hacer cualquier cosa // If I have to, I can do anything
Soy fuerte (fuerte) // I am strong (strong) 
Soy Invencible (Invecible) // I am invincible (invincible) 
Soy mujer // I am woman

Soy mujer, obsérvame crecer // I am woman watch me grow
Mírame de pie frente a frente // See me standing toe to toe
Mientras extiendo mis amorosos brazos a tráves de las tierra // As I spread my lovin’ arms across the land
Pero aún soy un embrión // But I’m still an embryo
Con un largo, largo camino por recorrer // With a long, long way to go
Hasta que haga entender a mi hermano // Until I make my brother understand

Oh sí, soy sabia // Oh yes, I am wise
Pero es sabiduría nacida del dolor // But it’s wisdom born of pain
Sí, he pagado el precio // Yes, I’ve paid the price
Pero mira cuánto he ganado // But look how much I gained
Si tengo que hacerlo, puedo enfrentarme a cualquier cosa // If I have to, I can face anything
Soy fuerte (fuerte ) // I am strong (Strong)
Soy invincible (invincible ) // I am invincible (Invincible)
Soy mujer // I am woman

Soy mujer // I am woman
Soy invincible // I am invincible
Soy fuerte // I am strong
Soy mujer // I am woman
Soy invencible // I am invincible
Soy fuerte // I am strong
Soy mujer // I am woman

Día de la Cero Discriminación.

Sin duda, la discriminación y la vulneración de los derechos más básicos e inalienables que sufren millones de personas en todo mundo constituye uno de los principales problemas, así como una de las principales amenazas, que nos acechan a nivel global y en la actualidad. Hoy, por el Día de la Cero Discriminación, quiero recordar la necesidad de comprometernos en redoblar todos nuestros esfuerzos para luchar contra toda forma de discriminación hacia cualquier persona por el mero hecho de ser portadora del VIH. En este sentido, es importante recordar que todo acto de discriminación hacia una persona que sea portadora de VIH constituye un ataque directo e injustificado a su dignidad personal y una clara violación de derechos humanos. E, igualmente, cualquier ataque hacia la dignidad y hacia los derechos humanos de una sola persona en cualquier lugar del mundo supone una amenaza hacia la dignidad y hacia los derechos humanos de todas y de todos en todas partes.

Por otro lado, también es preciso recordar que este día no guarda únicamente relación con la lucha en contra de la discriminación por tener el VIH o con otras situaciones de discriminación relacionadas únicamente con esta enfermedad en concreto que, afortunadamente, gracias a los avances en investigación médica, ya no supone una condena a muerte como hace décadas. Este día, este 1 de marzo, también presenta un carácter universal y transversal para con otros muchos aspectos relacionados con distintas causas de discriminación injusta que sufren millones de personas en todo el mundo. En este sentido, teniendo en cuenta la situación que viven millones de mujeres y niñas en todo el mundo, desde UNAIDS-ONUSIDA se ha querido lanzar un mensaje más genérico, con una clara perspectiva de género pero siempre enmarcado en la lucha contra toda forma de discriminación y, muy especialmente, en la lucha contra la discriminación de las personas que conviven con el VIH. 

Las razones que motivan este mensaje con una mayor perspectiva de género es que, principalmente, la discriminación sobre mujeres y niñas sigue siendo una de las principales conductas discriminatorias a nivel global, indudablemente, también influye notoriamente en la lucha contra el VIH. El Feminismo, la defensa de los derechos humanos en todo el mundo, la cero discriminación hacia las personas portadoras de VIH y, en definitiva, la lucha contra toda forma discriminación, han de erigirse como valores arraigados en todos el mundo, en toda sociedad que se tenga a sí misma por una sociedad plural, libre, justa, feminista, diversa, democrática y avanzada. En consecuencia, es imposible desligar la lucha por la igualdad de los derechos de mujeres y niñas de la lucha por la derrota definitiva de la pandemia del VIH que afecta millones de personas en todo el mundo y de la que, únicamente uniendo fuerzas, estoy convencido de que el VIH acabará siendo no solo una patología vencible sino también, en un futuro cada vez más próximo, será una patología TOTALMENTE VENCIDA y ERRADICADA en 2030.

En este sentido, también teniendo como referente que este año 2020 se cumplen 25 años de la Conferencia Mundial sobre la Mujer de Beijing, y que en los próximos meses se van a celebrar distintos actos de relevancia internacional como lo son el Congreso de Beijing+25, la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer y la Reunión de Alto Nivel de la Asamblea General de Naciones Unidas, es por lo que desde UNAIDS-ONUSIDA se ha querido dar este enfoque mucho más próximo a la perspectiva de género sin que eso suponga, el modo alguno, el dejar de lado todas las metas y retos pendientes de consecución promovimos en campañas anteriores desde el seno de la Organización de las Naciones Unidas. 

Es cierto. Existen muchos desafíos que tendremos que abordar de forma transversal, directa y conjunta si realmente queremos acabar con toda forma de discriminación y muy especialmente con aquella que afecta a millones de mujeres y niñas en todo el mundo. MUJERES QUE, CADA DÍA, SUFREN TODA CLASE DE VIOLENCIA y en donde no podemos dejar de lado a todas aquellas que conviven con el VIH; a las mujeres que son forzadas y explotadas sexualmente; y, por supuesto, a las mujeres transgénero que históricamente han sido las más atacadas en su dignidad  y en sus derechos más básicos e inalienables de la forma más cruel y descarnada, incluso desde el seno de países supuestamente democráticos y desde partidos que, a día de hoy, cuenta con voz y voto dentro de nuestras instituciones y que cuestionan la dignidad inviolable y los derechos inalienables de millones de seres humanos en todo el mundo.

Por esta razón, es necesario crear una mayor masa crítica de conciencia social y generar movimientos de apoyo que fuercen la toma de políticas acompañadas de medidas eficaces que rompan con todos los frentes de discriminación que sufren millones de mueres y niñas a la hora de acceder a los servicios más básicos como lo son el acceso a la salud o el ejercicio del derecho humano a recibir una educación. Es más, en relación con las situaciones de violencia y discriminación que sufren mujeres y niñas, creo que muchas y muchos aún no son conscientes de la INCUESTIONABLE URGENCIA de luchar por los derechos de mujeres y niñas por el libre acceso a los servicios sanitarios y de salud sexual y reproductiva; de la IMPERIOSA OBLIGACIÓN MORAL que supone de la lucha por la total erradicación de todas las formas de violencia sobre la mujer; de la URGENTE ABOLICIÓN de toda práctica relacionada con los matrimonios concertados, muy especialmente en aquellos casos que afectan a niñas; de la ABSOLUTA NECESIDAD de medidas urgentes que contribuyan al fin de la discriminación y en favor del total empoderamiento de mujeres y niñas desde el empleo, desde la independencia económica con absoluto respeto a sus derechos sucesorios y patrimoniales y desde la educación como herramientas esenciales; y, por supuesto, desde la LUCHA RADICAL en contra de la criminalización de las mujeres y niñas cuando estas entran en la espiral de la explotación sexual de carácter forzado sin que exista voluntad ni consentimiento algunos.

Si realmente nos consideramos como una sociedad democrática y avanzada, respetuosa con los derechos y la dignidad de toda persona por el mero de hecho, no podemos permitir que millones de seres humanos continúen siendo tratados como personas de segunda clase o de inferior valía. NO ES POSIBLE VENCER AL VIH SI LAS CAUSAS DE DISCRIMINACIÓN SOCIAL Y ECONÓMICA CONTINÚAN ENRAIZADAS EN LO MÁS PROFUNDO DE NUESTRA SOCIEDAD Y MENOS AÚN MIENTRAS EXISTAN GRUPOS MARGINADOS DE POBLACIÓN. Tanto más cuando hablamos de grupos de personas SISTEMÁTICAMENTE CUESTIONADAS en sus derechos más básicos como lo son las personas del Colectivo LGTBIQ+; las personas que se han visto abocadas al trabajo sexual forzado y, por tanto, insisto, sin que exista voluntad ni consentimiento; y también aquellas personas que han tenido la mala fortuna de caer en mundo de las adiciones. 

Hemos de ser conscientes de que millones de personas en todo el mundo, han visto silenciada o, peor aún, han decidido silenciar su propia voz por el miedo que, en no pocas ocasiones, les provoca la activad o, más bien, la inactividad de las distintas administraciones frente a los casos de violencia y abusos normalizados socialmente y que están radicalmente en contra del respeto hacia sus derechos y dignidad inviolables como seres humanos. 

Por eso, es tarea obligada de todos los Estados la del establecimiento de mecanismos normativos que tengan como finalidad la protección de toda persona, desde el respeto hacia sus derechos más básicos, con independencia de cualquier clase de consideración y circunstancia personal o social.

Solo a través del cumplimiento de esta exigencia hacia los Estados estaremos ejercitando el verdadero sentido de lo que significa nuestra HUMANIDAD, reconociendo que TODO SER HUMANO ES PERSONA, que nosotras y nosotros LO SOMOS porque ellas y ellos también LO SON.

Podemos hacerlo. Podemos acabar con toda forma de discriminación, con la cero discriminación y, por su puesto, también podemos acabar con el VIH. 

Por tanto, si es posible y está en nuestras manos,

¡HAGÁMOSLO!

¡Jamás me callaréis!

Quienes me conocen saben de sobra que siempre he sido, y voy a seguir siendo, un profundo defensor de la inviolabilidad de dignidad humana, de los Derechos Humanos y de la Igualdad de toda persona, por el mero hecho de serlo, y sin que exista ninguna clase de excepción. Nunca, insisto, NUNCA, me he sentido, ni me sentiré, amedrentado por aquellas personas que creen SER muy valientes ocultándose en perfiles falsos de redes sociales y amenazando a través de ese falso anonimato cuando ven peligrar sus «privilegios» basados en una estúpida concepción de superioridad racial, social o cultural o también cuando ven amenazada esa absurda concepción de cuál debe ser la verdadera y única «masculinidad» o «feminidad» que, últimamente, algunas cabezas descerebradas están intentando extender desde puestos de representación que pagamos todas y todos.

Desde que era niño, siempre me ha resultado mucho más fácil ponerme de lado de la persona más débil para defender sus derechos cuando estos le son pisoteados, negados y arrebatados. Por este motivo, y también desde hace más años de los que puedo recordar, MANTENGO UN FÉRREO COMPROMISO CON LA LUCHA POR LA IGUALDAD Y POR LOS DERECHOS HUMANOS DE TODA PERSONA, DE TODO SER HUMANO, SEA QUIEN SEA. Incluso, ese compromiso es tal que puedo llegar a defender los Derechos Fundamentales de aquellas personas que, absurdamente, se permiten el lujo de sentirse erróneamente superiores sobre otras tratando de imponer sus ideas mediante el uso la fuerza, la extorsión y la amenaza, al tiempo que DESPRECIAN a todas aquellas personas que defendemos y trabajamos a diario (y cada día somos más) por mundo en el que la Igualdad y el respeto hacia la dignidad y hacia los Derechos Humanos sean los auténticos ejes vertebradores de cualquier sociedad que se tenga a sí misma por una sociedad plural, libre, justa, diversa, democrática y avanzada. Y todo ese desprecio lo manifiestan no solo desde el prejuicio y el odio irracional sino, también, amparándose en su concepción de ERRÓNEA de libertad de expresión que, aunque no acaba cuando se cruza la barrera de la mentira, sí termina cuando se adentra en el terreno de la injuria y, sobre todo, cuando se actúa desde la incitación a la violencia, cuando se actúa desde el odio cuando se actúa desde el prejuicio discriminatorio materializándose todo en la imposición por la fuerza desde la coacción, desde la agresión y desde la amenaza.

Reconozco que, hace algún tiempo, yo mismo fui objeto de estos ataques que, más allá de la toma de acciones legales y de seguridad que pude llevar a cabo, lo que sí es cierto es que NUNCA CONSIGUIERON, y NUNCA CONSEGUIRÁN, minar en absoluto mi voluntad de cumplir con ese compromiso que adquirí y del que ya os he hablado. Así, sin perjuicio de las acciones legales que tomé en su momento, decidí darle la importancia justa a aquellas amenazas. Una importancia que tardó en diluirse lo que tardé en tomarme un café de máquina y mientras recibía una llamada con sentido amenazante en el que, la persona que estaba al otro lado, con un tono de voz y un acento que me resultaba familiar, decía; «Te vamos a partir las piernas cuando salgas de tu despacho y sabemos que estás dentro porque tienes la luz encendida».

Quizá en otras circunstancias, me hubiese sentido atemorizado por aquella situación que, sí, es cierto, fue sin duda muy desagradable vivirla. Pero, sin embargo, no lo hice. NUNCA PERMITÍ QUE EL MIEDO SE APODERASE DE MÍ y seguí trabajando hasta que, tras perder la noción del tiempo, me di cuenta de que eran casi las 3 de madrugada.

Para quien le cueste entender el porqué de mi forma de actuar en estos casos, la respuesta es mucho más simple de lo que imagináis. Para ello, para poder explicar por qué actúe y actúo de esta manera, quiero hacerlo planteando algunas preguntas previas.

PRIMERA.- ¿Me he llegado a sentir realmente amenazado? NO, EN ABSOLUTO. Eso supone dar un poder a quien no lo tiene. El miedo es la principal arma de quienes pretenden imponer por la fuerza ideas contrarias a la dignidad y a los derechos de toda persona. Por eso, no me he sentido nunca amenazado porque, en realidad, y con carácter general, estas acciones no son nada más allá de una mera idiotez propia de gente absurda y descerebrada que, como os digo, cree ser muy valiente bajo EL ANONIMATO INEXISTENTE de las redes sociales y otras vías. Así que, no hay de qué preocuparse. Siempre se pueden tomar ciertas precauciones pero, igualmente, de entre las precauciones que tomo, también cuento con formas de identificar a quienes pretenden infligir el miedo. Pero, en serio, EN ABSOLUTO ESTOY PREOCUPADO. Todo está bien y, lo más importante, SÉ QUE VA A SEGUIR ESTÁNDOLO.

SEGUNDA.- ¿Acaso piensan que voy a rendirme? La respuesta es fácil. JAMÁS. NUNCA. Este tipo de actos no hacen otra cosa sino darme más motivos para continuar con mi propósito y que no es otro que seguir trabajando por la defensa de la dignidad humana inviolable y por todos los derechos inherentes de toda persona, sea quien sea. Por tanto, no solo creo firmemente en lo que hago sino que, además, junto a todas mi compañeras y compañeros, cuyo respaldo, cariño y afecto siento continunamente, puedo deciros con total seguridad que voy a seguir trabajando sin descanso por aquello que éticamente siento que es correcto.

TERCERA.- ¿Por qué hago todo esto? Esto me resulta muy fácil de explicar. Simplemente, por la sencilla razón de que mientras menos hagamos al respecto, más riesgo existirá para aquellas personas cuyos derechos y dignidad como seres humanos son cuestionados, relativizados y negados sistemáticamente. Unos derechos y una dignidad que, al ser de titularidad de toda persona sin excepciones, el ataque hacia una sola persona supone un amenaza real para la dignidad y los derechos de cualquier otra persona, de todas las personas en cualquier lugar del mundo. Por tanto, mientras más hagamos, mientras plantemos cara con fuerza y determinación, más y mejor serán protegidos la dignidad y los derechos de todas y de todos y, muy especialmente de quienes durante años, durante décadas e, incluso, durante siglos, han visto vulnerados, pisoteados y negados sus derechos más básicos e inalienables por el mero hecho de su lugar de origen o por el simple hecho de ser, sentir, rezar, pensar, hablar, amar de forma diferente pero, siempre, CON IGUAL EXIGENCIA DE RESPETO.

CUARTA.- ¿En algún momento voy a cambiar? Tampoco. No tengo la más mínima intención de dejar de trabajar por aquello que considero que es ético y por aquello que considero que es justo. Por tanto, una cosa es ser cauto, es decir, tomar algunas precauciones, y otra muy distinta es ceder ante las críticas, ante los insultos y ante las amenazas de quienes tienen o confían en una concepción o creencia absurda de un supremacismo social, moral y étnico-cultural INEXISTENTES.

CINCO.- ¿Tengo o he tenido miedo alguna vez por hacer lo que hago? Si entendemos como miedo esa sensación de sentirse angustiado por un peligro que me haga sentirme paralizado y aplicado a la tarea que estoy llevado a cabo, la respuesta es simple: NO, EN ABSOLUTO. Como ya he dicho, se pueden tener ciertas precauciones pero no hay que tener miedo en estos casos. Es cierto que no soy un caballero de reluciente armadura y tampoco lo pretendo. Además, afortunadamente, cada día somos más quienes trabajamos por un mundo mejor, más social, más plural, más libre, más justo, más igualitario, más diverso y más democrático. UN MUNDO EN DONDE LOS DERECHOS DE TODA PERSONA, SIN EXCEPCIÓN DE NINGUNA CLASE, SEAN RESPETADOS SIEMPRE ANTE CUALQUIER CIRCUNSTANCIA Y EN TODAS PARTES. Y como yo, que apenas soy un mero recién llegado, somos cientos de miles (por no decir millones) quienes ponemos todo nuestro empeño, trabajamos día a día con ahínco y creemos firmemente en que lo estamos haciendo es lo más justo y lo más correcto si realmente queremos construir una sociedad mejor, más justa, más libre, más igualitaria y más avanzada.

Dicho todo esto, soy muy consciente de que no elegí una línea de trabajo fácil, que los riesgos están ahí fuera y que hay gente dispuesta a todo por imponer por la fuerza sus criterios vulnerando la dignidad y los derechos de quienes piensan que no merecen ser titulares de los mismos. Pero eso no nos achantará nunca ni a mí ni a quienes creemos firmemente en la Igualdad, en la Libertad, en la inviolabilidad de la Dignidad Humana y en los Derechos Humanos de toda persona sin excepciones de ninguna clase.

Lo sé. Admito que, a veces, habrá situaciones de riesgo y extremadamente complicadas a lo largo del camino y que, en la mayoría de las ocasiones, no será un camino agradable. Pero, al mismo tiempo, quiero que comprendáis que muchas veces no somos realmente conscientes de hasta qué punto una sola persona puede llegar a marcar la la diferencia y hacer que las cosas vayan a mejor ante un problema que, en definitiva, nos afecta a todas y a todos como seres humanos.

Y es que, por favor, me gustaría que siempre tuviésemos muy presente lo siguiente:

La Humanidad, en toda su riqueza y en toda su diversidad, es sin duda nuestro mayor y más valioso patrimonio. ¡DEFENDÁMOSLA!

¡¡ROMPAMOS EL SILENCIO!!