Todos los días del año

(Escrito en 🇪🇸🇲🇽- Written in 🇬🇧🇺🇸- Scritto in 🇮🇹- Rédigé en 🇫🇷🇨🇦- Escrito em 🇵🇹🇧🇷)

🇪🇸ESPAÑOL🇲🇽

(Día Internacional del Orgullo LGBTIQ+)

Un año más celebramos la diversidad, la igualdad y la libertad de derechos para millones de personas en todo el mundo desde la reivindicación y la visibilidad. Una visibilidad que, durante generaciones, fue ocultada y silenciada por quienes no creían en la igualdad y en la libertad de todas las personas que forman parte de nuestra sociedad. Por esta razón, debemos reconocer en primer lugar a todas aquellas mujeres y hombres que, durante décadas, lucharon por la dignidad y la libertad del Colectivo LGTBIQ+ a costa de su libertad e, incluso, de la propia vida. Sin su lucha, ninguna de las reinvindicaciones del Colectivo habría sido posible. Gracias a todas ellas, cada día, todas y todos, somos más libres e iguales en nuestra diversidad.

El año 2021, como el anterior 2020, pasarán a la historia como los años año en los que hemos seguido sufriendo el azote de esta pandemia que aún no nos permite abrazarnos ni celebrar este día como nos gustaría. Igualmente, durante todo este tiempo, y por desgracia, también nos hemos dado cuenta de esa otra pandemia que aún sigue golpeando al Colectivo LGTBIQ+, vulnerando sistemáticamente sus derechos más elementales. 

Ahora que todos los medios hablan de que estamos empezando a superar esta emergencia sanitaria global, es más necesario que nunca recordar que, durante los meses más duros de pandemia y de “nueva normalidad”, millones de personas LGBTIQ+ de todo el mundo, especialmente en las zonas rurales, han vuelto a sentir la soledad y la oscuridad del armario, han vuelto a sufrir la violencia y el rechazo de sus familias. Esas familias que deberían haberles dado ÚNICAMENTE APOYO Y AMOR, NUNCA ODIO. Muchas de ellas, se han visto obligadas a tener que abandonar sus hogares sin la más mínima protección porque, desgraciadamente, apenas existen protocolos de protección específicos adaptados a las personas del colectivo, incluso en las democracias más avanzadas y consolidadas. 

De sobra son conocidos los informes de las distintas organizaciones nacionales e internacionales que, periódicamente, revelan cómo los derechos humanos de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales e Intersexuales de todas  las edades son continuamente vulnerados en distintas partes del mundo. Una vulneración de derechos que, a pesar de los avances de sociedad global, sigue sucediendo en aquellos países en donde izar una bandera es aún motivo de escándalo. Una bandera que abraza a todo el mundo, una bandera que no excluye a nadie, ni siquiera a quienes la detestan y buscan extender un mensaje de odio criminal e inaceptable. 

Es en este punto en el que quiero mostrar mi solidaridad con aquellas personas que han sufrido y siguen sufriendo la LGTBIfobia en su propia piel. Todas ellas me dan razones para seguir con la lucha en defensa de unos derechos que son tan básicos como inalienables, unos derechos que también son los míos. Por ello: Samuel, Alfonso, Antonio, Alejandro, Juan Miguel, Daniel, Juan Manuel, Andrea, Alba, Aiden, Gema, Cristina, Antonio, Ernesto, Julio, más cuatro menores de edad, desde aquí os prometo que seguiré trabajando sin descanso por vuestra dignidad, por vuestra libertad y por vuestros derechos. 

Más allá de actos institucionales, debemos reclamar compromisos de colaboración real, urgente y directa a todas las instituciones para dar respuesta a todas las víctimas, para acabar con los altísimos niveles de infradenuncia que superan el 90% de los casos de ataques hacia el Colectivo LGTBIQ+. Sin ayuda de las instituciones, ya sea a nivel local, regional o nacional, no será posible acabar con el odio en las calles y barrios de nuestras ciudades.  Pueden hacerlo, deben hacerlo, háganlo. 

No nos olvidamos de quienes pertenecen a otras minorías dentro del propio Colectivo LGTBIQ+ y sufren toda forma discriminación múltiple al vivir una realidad identitaria interseccional por su origen étnico, nacional o cultural. Tampoco podemos aceptar que desde dentro del propio Colectivo haya movimientos que opriman de forma insolidaria y sin empatía a otras personas del Colectivo a través de prácticas patriarcales, con comportamientos racistas y xenófobos sobre personas migrantes y refugiadas LGTBIQ+, con gestos degradantes hacia las personas del Colectivo con diversidad funcional, sensorial o intelectual y que ejercen un homonacionalismo heteronormativo detestable plagado de actitudes misóginas que silencian en invisibilizan a las mujeres Lesbianas, Bisexuales, Transexuales, Intersexuales. Que nadie se olvide: TODAS LAS PERSONAS, SEAMOS QUIENES SEAMOS, NACEMOS LIBRES E IGUALES EN DIGNIDAD Y DERECHOS. 

Es del todo imprescindible la necesidad de un marco normativo que reconozca los derechos humanos y fundamentales de la Comunidad LGTBIQ+ en todas las naciones del mundo. Un marco jurídico que ampare y garantice los derechos de todas las personas del Colectivo ante cualquier forma de discriminación por su orientación e identidad sexual y que, por supuesto, incluya la protección de la identidad y la orientación sexual de menores de edad, con independencia de su edad, así como de las personas no binarias. Mientras llega ese marco jurídico, que debería partir de acuerdos internaciones vinculantes para todos los Estados, seguiremos denunciando las múltiples discriminaciones que sufre todo el Colectivo por todo el mundo y, muy especialmente, las Mujeres Trans LTBI+ que sufren la violencia y la discriminación por el mero hecho de ser MUJERES. Mujeres que reivindican la diversidad de su identidad, de su orientación y de su cuerpo. 

No podemos olvidar que son las Personas Trans las que más sufren de situaciones de acoso, criminalización y persecución injustas, así como de agresiones tanto físicas como verbales o de exclusión de su círculo social y familiar más próximo. Son ellas quienes encuentran enormes trabas para acceder a una atención sanitaria adaptada a sus necesidades, que más sufren dentro de un sistema educativo que aún cuenta con enormes carencias en materia de inclusión y de respeto hacia la diversidad afectivo-sexual, que más sienten el rechazo dentro de un mercado laboral cargado de prejuicios, que más dificultad tienen a la hora de acceder a una vivienda digna, y, en definitiva, quienes padecen los mayores e estigmas sociales que imposibilitan el pleno ejercicio de sus derechos más básicos. 

En contra de lo manifestado por un sector de ese falso “feminismo” transexcluyente: las Personas Trans no son “una incongruencia” ni tampoco son “una teoría”. Las Personas Trans SON Y EXISTEN. Con sus reivindicaciones enriquecen la lucha por la igualdad entre todas las personas dotándola de nueva fuerza y herramientas para seguir avanzando como sociedad. Una sociedad más plural, libre, justa, diversa, democrática y más avanzada. Su lucha debe ser la nuestra y su valentía para superar todos los obstáculos debe llenarnos de un PROFUNDO ORGULLO. Sus derechos DEBEN ESTAR PLENAMENTE GARANTIZADOS. Recordemos que en una sociedad democrática y avanzada, el derecho al libre desarrollo de su personalidad, ES DEL TODO INCUESTIONABLE. Igualmente, la Dignidad Humana de las Personas Trans, como la de cualquier otro ser humano, ES TOTALMENTE INVIOLABLE porque es de la propia dignidad desde la que emanan todos los derechos de los que son titulares todas las personas. No hay distinciones ni tampoco lugar para el debate. 

Es momento de seguir avanzando, con la mente puesta en un Orgullo 2022 que, está vez sí, celebraremos inundando las calles con los colores de la libertad, de la igualdad, del respeto y de la dignidad. 

Mientras tanto, sigamos trabajando empezando en nuestros hogares, con nuestras familias, en nuestros barrios, en nuestras escuelas e institutos, en nuestros pueblos y en nuestras ciudades. 

Hagámoslo todos no solo hoy sino todos los días del año. 

Por favor, que a nadie le quepa la más mínima duda: 

Los derechos LGTBIQ+, ¡SON DERECHOS HUMANOS! 

¡VIVA LA LIBERTAD! 

¡VIVA LA IGUALDAD! 

¡VIVALA DIVERSIDAD! 

¡FELIZ DIA DEL ORGULLO! 

🇬🇧ENGLISH🇺🇸

EVERY DAY OF THE YEAR

(International LGBTIQ+ Pride Day)

One more year we celebrate diversity, equality and freedom of rights for millions of people all over the world by claiming and being visible. A visibility that, for generations, was hidden and silenced by those who did not believe in equality and freedom for all people in our society. For this reason, we must first of all acknowledge all those women and men who, for decades, fought for the dignity and freedom of the LGTBIQ+ Collective at the cost of their freedom and even their own lives. Without their struggle, none of the Collective’s demands would have been possible. Thanks to all of them, every day we are all freer and more equal in our diversity.

The year 2021, like 2020 before it, will go down in history as the years in which we have continued to suffer the scourge of this pandemic that still does not allow us to embrace each other or celebrate this day as we would like to. Likewise, during all this time, and unfortunately, we have also become aware of that other pandemic that still continues to hit the LGTBIQ+ Collective, systematically violating their most basic rights. 

Now that all the media are talking about how we are beginning to overcome this global health emergency, it is more necessary than ever to remember that, during the hardest months of the pandemic and the «new normal», millions of LGBTIQ+ people around the world, especially in rural areas, have once again felt the loneliness and darkness of the wardrobe, have once again suffered violence and rejection from their families. Those families who should have given them ONLY SUPPORT AND LOVE, NEVER HATE. Many of them have been forced to leave their homes without the slightest protection because, unfortunately, there are hardly any specific protection protocols adapted to this group of people, even in the most advanced and consolidated democracies. 

The reports of different national and international organisations that periodically reveal how the human rights of Lesbians, Gays, Bisexuals, Transsexuals and Intersexuals of all ages are continuously violated in different parts of the world are well known. A violation of rights that, despite advances in global society, continues to happen in those countries where raising a flag is still a cause for scandal. A flag that embraces everyone, a flag that excludes no one, not even those who detest it and seek to spread a message of criminal and unacceptable hatred. 

It is at this point that I want to show my solidarity with those who have suffered and continue to suffer LGTBIphobia on their own skin. All of them give me reasons to continue the fight in defence of rights that are as basic as they are inalienable, rights that are also mine. Therefore: Samuel, Alfonso, Antonio, Alejandro, Juan Miguel, Daniel, Juan Manuel, Andrea, Alba, Aiden, Gema, Cristina, Antonio, Ernesto, Julio, plus four minors, from here I promise you that I will continue to work tirelessly for your dignity, your freedom and your rights. 

Beyond institutional acts, we must demand real, urgent and direct collaboration commitments from all institutions to respond to all victims, to put an end to the very high levels of under-reporting that exceed 90% of cases of attacks against the LGTBIQ+ Collective. Without the help of the institutions, whether at local, regional or national level, it will not be possible to put an end to hatred in the streets and neighbourhoods of our cities.  You can do it, you must do it, do it. 

We do not forget those who belong to other minorities within the LGTBIQ+ Collective itself and suffer all forms of multiple discrimination when living an intersectional identity reality due to their ethnic, national or cultural origin. Nor can we accept that from within the Collective itself there are movements that oppress other members of the Collective in an unsupportive and unempathetic way through patriarchal practices, with racist and xenophobic behaviour towards LGTBIQ+ migrants and refugees, with degrading gestures towards people of the Collective with functional, sensory or intellectual diversity and who exercise a detestable heteronormative homonationalism plagued with misogynist attitudes that silence and make Lesbian, Bisexual, Transsexual, Intersex women invisible. Let no one forget: ALL PEOPLE, WHOEVER WE ARE, ARE BORN FREE AND EQUAL IN DIGNITY AND RIGHTS. 

It is absolutely essential to have a regulatory framework that recognises the human and fundamental rights of the LGTBIQ+ Community in all nations of the world. A legal framework that protects and guarantees the rights of all members of the Collective against any form of discrimination based on their sexual orientation and identity and that, of course, includes the protection of the sexual identity and orientation of minors, regardless of their age, as well as non-binary people. Until this legal framework arrives, which should be based on binding international agreements for all States, we will continue to denounce the multiple discriminations suffered by all the Collective all over the world and, especially, by Trans LTBI+ Women who suffer violence and discrimination for the mere fact of being WOMEN. Women who claim the diversity of their identity, their orientation and their body. 

We cannot forget that it is Trans People who suffer most from situations of harassment, criminalisation and unjust persecution, as well as physical and verbal aggression or exclusion from their closest social and family circle. They are the ones who encounter enormous obstacles in accessing health care adapted to their needs, who suffer the most within an educational system that still has enormous shortcomings in terms of inclusion and respect for affective-sexual diversity, who feel the most rejection within a labour market laden with prejudice, who have the most difficulty in accessing decent housing, and, in short, who suffer the greatest social stigmas that make it impossible for them to fully exercise their most basic rights. 

Contrary to the claims of a sector of this false transgender «feminism»: Trans people are not «an incongruity», nor are they «a theory». Trans people ARE AND EXIST. With their demands they enrich the struggle for equality among all people, giving it new strength and tools to continue advancing as a society. A more plural, free, fair, diverse, democratic and more advanced society. Their struggle should be our struggle and their courage to overcome all obstacles should fill us with DEEP PRIDE. Their rights MUST BE FULLY GUARANTEED. Let us remember that in a democratic and advanced society, the right to the free development of one’s personality, IS INDEED UNQUESTIONABLE. Likewise, the Human Dignity of Trans People, like that of any other human being, IS TOTALLY INVIOLABLE because it is from their own dignity that all the rights to which all people are entitled emanate. There are no distinctions and there is no room for debate. 

It is time to keep moving forward, with our minds set on Pride 2022 which, this time, we will celebrate by flooding the streets with the colours of freedom, equality, respect and dignity. 

In the meantime, let’s keep working, starting in our homes, with our families, in our neighbourhoods, in our schools and colleges, in our towns and in our cities. 

Let us all do it, not just today, but every day of the year. 

Please, let no one have the slightest doubt: 

LGTBIQ+ Rights ARE HUMAN RIGHTS! 

FOR FREEDOM! 

FOR EQUALITY! 

FOR DIVERSITY! 

HAPPY PRIDE DAY! 

🇮🇹ITALIANO🇮🇹

OGNI GIORNO DELL’ANNO

(Giornata internazionale dell’orgoglio LGBTIQ+)

Un altro anno celebriamo la diversità, l’uguaglianza e la libertà dei diritti di milioni di persone in tutto il mondo dalla rivendicazione e dalla visibilità. Una visibilità che, per generazioni, è stata nascosta e messa a tacere da coloro che non credevano nell’uguaglianza e nella libertà di tutte le persone che fanno parte della nostra società. Per questo motivo, dobbiamo prima riconoscere tutte quelle donne e uomini che, per decenni, hanno combattuto per la dignità e la libertà del collettivo LGTBIQ+ a costo della loro libertà e persino della loro stessa vita. Senza la loro lotta, nessuna delle richieste del Collettivo sarebbe stata possibile. Grazie a tutti loro, ogni giorno, tutti noi siamo più liberi e più uguali nella nostra diversità.

Il 2021, come il precedente 2020, passerà alla storia come gli anni in cui abbiamo continuato a soffrire il flagello di questa pandemia che ancora non ci permette di abbracciarci o celebrare questo giorno come vorremmo. Allo stesso modo, durante tutto questo tempo, e purtroppo, abbiamo anche preso coscienza di quell’altra pandemia che ancora continua a colpire il collettivo LGTBIQ+, violando sistematicamente i loro diritti più elementari. 

Ora che tutti i media parlano di come stiamo iniziando a superare questa emergenza sanitaria globale, è più che mai necessario ricordare che durante i mesi più duri della pandemia e della «nuova normalità», milioni di persone LGBTIQ+ in tutto il mondo, soprattutto nelle zone rurali, hanno di nuovo sentito la solitudine e l’oscurità dell’armadio, hanno di nuovo subito la violenza e il rifiuto delle loro famiglie. Quelle famiglie che avrebbero dovuto dargli SOLO SOSTEGNO E AMORE, MAI ODIO. Molti di loro sono stati costretti a lasciare le loro case senza la minima protezione perché, purtroppo, non esistono quasi protocolli di protezione specifici adatti alle persone di questo gruppo, anche nelle democrazie più avanzate e consolidate. 

Sono ben noti i rapporti di diverse organizzazioni nazionali e internazionali che periodicamente rivelano come i diritti umani di Lesbiche, Gay, Bisessuali, Transessuali e Intersessuali di tutte le età siano continuamente violati in diverse parti del mondo. Una violazione dei diritti che, nonostante il progresso della società globale, continua ad avvenire in quei paesi dove alzare una bandiera è ancora motivo di scandalo. Una bandiera che abbraccia tutti, una bandiera che non esclude nessuno, nemmeno coloro che la detestano e cercano di diffondere un messaggio di odio criminale e inaccettabile. 

È a questo punto che voglio mostrare la mia solidarietà a coloro che hanno sofferto e continuano a soffrire la LGTBIfobia sulla propria pelle. Tutti loro mi danno motivi per continuare la lotta in difesa di diritti tanto fondamentali quanto inalienabili, diritti che sono anche miei. Quindi: Samuel, Alfonso, Antonio, Alejandro, Juan Miguel, Daniel, Juan Manuel, Andrea, Alba, Aiden, Gema, Cristina, Antonio, Ernesto, Julio, più quattro minori, da qui vi prometto che continuerò a lavorare senza sosta per la vostra dignità, per la vostra libertà e per i vostri diritti. 

Al di là degli atti istituzionali, dobbiamo esigere impegni reali, urgenti e diretti di collaborazione da parte di tutte le istituzioni per rispondere a tutte le vittime, per porre fine agli altissimi livelli di underreporting che superano il 90% dei casi di attacchi contro il collettivo LGTBIQ+. Senza l’aiuto delle istituzioni, sia a livello locale, regionale o nazionale, non sarà possibile porre fine all’odio nelle strade e nei quartieri delle nostre città.  Puoi farlo, devi farlo, fallo. 

Non dimentichiamo coloro che appartengono ad altre minoranze all’interno dello stesso collettivo LGTBIQ+ e soffrono tutte le forme di discriminazione multipla quando vivono una realtà identitaria intersezionale a causa della loro origine etnica, nazionale o culturale. Né possiamo accettare che dall’interno del Collettivo stesso ci siano movimenti che opprimono altri membri del Collettivo in modo non solidale e non comprensivo attraverso pratiche patriarcali, con comportamenti razzisti e xenofobi nei confronti di migranti e rifugiati LGTBIQ+, con gesti degradanti verso le persone del Collettivo con diversità funzionale, sensoriale o intellettuale e che esercitano un detestabile omonazionalismo eteronormativo afflitto da atteggiamenti misogini che mettono a tacere e rendono invisibili le donne Lesbiche, Bisessuali, Transessuali, Intersessuali. Che nessuno dimentichi: TUTTE LE PERSONE, CHIUNQUE SIANO, NASCONO LIBERE E UGUALI IN DIGNITÀ E DIRITTI. 

È assolutamente essenziale la necessità di un quadro normativo che riconosca i diritti umani e fondamentali della comunità LGTBIQ+ in tutte le nazioni del mondo. Un quadro giuridico che protegga e garantisca i diritti di tutti i membri della Collettività contro qualsiasi forma di discriminazione basata sul loro orientamento e identità sessuale e che, ovviamente, includa la protezione dell’identità e orientamento sessuale dei minori, indipendentemente dalla loro età, così come delle persone non binarie. Mentre arriva questo quadro giuridico, che dovrebbe essere basato su accordi internazionali vincolanti per tutti gli Stati, continueremo a denunciare le molteplici discriminazioni subite da tutti i Collettivi di tutto il mondo e, in particolare, dalle donne trans LTBI+ che subiscono violenza e discriminazione per il solo fatto di essere DONNE. Donne che rivendicano la diversità della loro identità, del loro orientamento e del loro corpo. 

Non possiamo dimenticare che le Persone Trans sono quelle che soffrono di più le situazioni di molestie, criminalizzazione e persecuzione ingiusta, così come le aggressioni fisiche e verbali o l’esclusione dalla loro cerchia sociale e familiare più stretta. Sono quelli che trovano enormi ostacoli per accedere a un’assistenza sanitaria adatta ai loro bisogni, che soffrono di più all’interno di un sistema educativo che presenta ancora enormi lacune in termini di inclusione e rispetto della diversità affettivo-sessuale, che sentono il maggior rifiuto in un mercato del lavoro pieno di pregiudizi, che hanno più difficoltà ad accedere a un alloggio decente e, in definitiva, che subiscono i maggiori stigmi sociali che impediscono il pieno esercizio dei loro diritti più elementari. 

Contrariamente a quanto affermato da un settore di questo falso «femminismo» transgender: le persone trans non sono «un’incongruenza» né sono «una teoria». Le persone trans ci sono ed esistono. Con le loro richieste arricchiscono la lotta per l’uguaglianza tra tutte le persone, dandole nuova forza e strumenti per continuare ad avanzare come società. Una società più plurale, libera, giusta, diversa, democratica e più avanzata. La loro lotta dovrebbe essere la nostra lotta e il loro coraggio di superare tutti gli ostacoli dovrebbe riempirci di PROFONDO ORGOGLIO. I loro diritti DEVONO ESSERE PIENAMENTE GARANTITI. Ricordiamo che in una società democratica e avanzata, il diritto al libero sviluppo della propria personalità è TOTALMENTE INDISCUTIBILE. Allo stesso modo, la Dignità Umana delle Persone Trans, come quella di qualsiasi altro essere umano, è TOTALMENTE INVIOLABILE perché è dalla loro stessa dignità che derivano tutti i diritti di tutte le persone. Non ci sono distinzioni e non c’è spazio per il dibattito. 

È il momento di andare avanti, con la mente rivolta a un Pride 2022 che, questa volta, celebreremo inondando le strade con i colori della libertà, dell’uguaglianza, del rispetto e della dignità. 

Nel frattempo, continuiamo a lavorare, a partire dalle nostre case, con le nostre famiglie, nei nostri quartieri, nelle nostre scuole e collegi, nei nostri villaggi e nelle nostre città. 

Facciamolo tutti, non solo oggi, ma ogni giorno dell’anno. 

Per favore, che nessuno abbia il minimo dubbio: 

I Diritti LGTBIQ+ sono DIRITTI UMANI! 

VIVA LA LIBERTÀ! 

VIVA L’UGUAGLIANZA! 

VIVA LA DIVERSITÀ! 

FELICE GIORNO DELL’ORGOGLIO! 

🇫🇷FRANÇAIS🇨🇦

TOUS LES JOURS DE L’ANNÉE

(Journée internationale de la fierté LGBTIQ+)

Une année de plus, nous célébrons la diversité, l’égalité et la liberté des droits pour des millions de personnes dans le monde, de la revendication à la visibilité. Une visibilité qui, pendant des générations, a été cachée et réduite au silence par ceux qui ne croyaient pas à l’égalité et à la liberté de toutes les personnes qui font partie de notre société. C’est pourquoi nous devons d’abord reconnaître toutes ces femmes et tous ces hommes qui, pendant des décennies, ont lutté pour la dignité et la liberté du collectif LGTBIQ+ au prix de leur liberté et même de leur propre vie. Sans leur lutte, aucune des revendications du Collectif n’aurait été possible. Grâce à eux, chaque jour, nous sommes tous plus libres et plus égaux dans notre diversité.

L’année 2021, comme la précédente 2020, restera dans l’histoire comme les années où nous avons continué à subir le fléau de cette pandémie qui ne nous permet toujours pas de nous embrasser ou de célébrer ce jour comme nous le souhaiterions. De même, pendant tout ce temps, et malheureusement, nous avons également pris conscience de cette autre pandémie qui continue de frapper le collectif LGTBIQ+, en violant systématiquement leurs droits les plus fondamentaux. 

Maintenant que tous les médias parlent de la façon dont nous commençons à surmonter cette urgence sanitaire mondiale, il est plus nécessaire que jamais de se rappeler que pendant les mois les plus difficiles de la pandémie et de la «nouvelle normalité», des millions de personnes LGBTIQ+ dans le monde, notamment dans les zones rurales, ont à nouveau ressenti la solitude et l’obscurité du placard, ont à nouveau subi la violence et le rejet de leurs familles. Ces familles qui n’auraient dû leur donner que du soutien et de l’amour, jamais de la haine. Beaucoup d’entre eux ont été contraints de quitter leur domicile sans la moindre protection car, malheureusement, il n’existe guère de protocoles de protection spécifiques adaptés aux personnes de ce groupe, même dans les démocraties les plus avancées et consolidées. 

Les rapports de différentes organisations nationales et internationales qui révèlent périodiquement comment les droits de l’homme des lesbiennes, gays, bisexuels, transsexuels et intersexuels de tous âges sont continuellement violés dans différentes parties du monde sont bien connus. Une violation des droits qui, malgré les progrès de la société mondiale, continue de se produire dans les pays où hisser un drapeau est encore un motif de scandale. Un drapeau qui embrasse tout le monde, un drapeau qui n’exclut personne, pas même ceux qui le détestent et cherchent à diffuser un message de haine criminel et inacceptable. 

C’est à ce stade que je veux montrer ma solidarité avec ceux qui ont souffert et continuent de souffrir de la LGTBIphobie sur leur propre peau. Tous ces éléments me donnent des raisons de poursuivre le combat pour la défense de droits aussi fondamentaux qu’inaliénables, des droits qui sont aussi les miens. Donc : Samuel, Alfonso, Antonio, Alejandro, Juan Miguel, Daniel, Juan Manuel, Andrea, Alba, Aiden, Gema, Cristina, Antonio, Ernesto, Julio, plus quatre mineurs, d’ici je vous promets que je continuerai à travailler sans relâche pour votre dignité, pour votre liberté et pour vos droits. 

Au-delà des actes institutionnels, nous devons exiger de toutes les institutions des engagements de collaboration réels, urgents et directs pour répondre à toutes les victimes, pour mettre fin aux niveaux très élevés de sous-déclaration qui dépassent 90 % des cas d’attaques contre le collectif LGTBIQ+. Sans l’aide des institutions, que ce soit au niveau local, régional ou national, il ne sera pas possible de mettre fin à la haine dans les rues et les quartiers de nos villes.  Vous pouvez le faire, vous devez le faire, faites-le. 

Nous n’oublions pas ceux qui appartiennent à d’autres minorités au sein même du collectif LGTBIQ+ et qui souffrent de toutes les formes de discrimination multiple lorsqu’ils vivent une réalité identitaire intersectionnelle en raison de leur origine ethnique, nationale ou culturelle. Nous ne pouvons pas non plus accepter qu’au sein même du Collectif, il existe des mouvements qui oppriment d’autres membres du Collectif de manière non solidaire et non empathique à travers des pratiques patriarcales, avec des comportements racistes et xénophobes envers les migrants et réfugiés LGTBIQ+, avec des gestes dégradants envers les personnes du Collectif présentant une diversité fonctionnelle, sensorielle ou intellectuelle et qui exercent un homonationalisme hétéronormatif détestable plombé par des attitudes misogynes qui réduisent au silence et rendent invisibles les femmes Lesbiennes, Bisexuelles, Transsexuelles, Intersexes. N’oublions pas que TOUS LES HOMMES, QUELS QU’ILS SOIENT, NAISSENT LIBRES ET ÉGAUX EN DIGNITÉ ET EN DROITS. 

Il est absolument essentiel de disposer d’un cadre réglementaire qui reconnaisse les droits humains et fondamentaux de la communauté LGTBIQ+ dans toutes les nations du monde. Un cadre juridique qui protège et garantit les droits de tous les membres du collectif contre toute forme de discrimination fondée sur leur orientation et leur identité sexuelles et qui, bien entendu, inclut la protection de l’identité et de l’orientation sexuelles des mineurs, quel que soit leur âge, ainsi que des personnes non binaires. En attendant que ce cadre juridique arrive, qui devrait être basé sur des accords internationaux contraignants pour tous les Etats, nous continuerons à dénoncer les multiples discriminations subies par tous les collectifs du monde entier et, en particulier, les Femmes Trans LTBI+ qui subissent des violences et des discriminations pour le simple fait d’être des FEMMES. Des femmes qui revendiquent la diversité de leur identité, de leur orientation et de leur corps. 

Nous ne pouvons oublier que les personnes transgenres sont celles qui souffrent le plus de situations de harcèlement, de criminalisation et de persécution injuste, ainsi que d’agressions physiques et verbales ou d’exclusion de leur cercle social et familial le plus proche. Ce sont eux qui rencontrent d’énormes obstacles pour accéder à des soins de santé adaptés à leurs besoins, qui souffrent le plus au sein d’un système éducatif qui présente encore d’énormes lacunes en termes d’inclusion et de respect de la diversité affectivo-sexuelle, qui ressentent le plus de rejet sur un marché du travail plein de préjugés, qui ont plus de difficultés à accéder à un logement décent et, finalement, qui subissent les plus grands stigmates sociaux qui empêchent le plein exercice de leurs droits les plus fondamentaux. 

Contrairement à ce qu’affirme un secteur de ce faux «féminisme» transgenre : les personnes trans ne sont pas «une incongruité» ni «une théorie». Les personnes transgenres SONT ET EXISTENT. Par leurs revendications, ils enrichissent la lutte pour l’égalité entre toutes les personnes, lui donnant une nouvelle force et des outils pour continuer à progresser en tant que société. Une société plus plurielle, plus libre, plus équitable, plus diverse, plus démocratique et plus avancée. Leur combat devrait être le nôtre et leur courage pour surmonter tous les obstacles devrait nous emplir d’une profonde fierté. Leurs droits doivent être pleinement garantis. Rappelons que dans une société démocratique et avancée, le droit au libre développement de la personnalité est totalement incontesté. De même, la dignité humaine des personnes trans, comme celle de tout autre être humain, EST TOTALEMENT INVIOLABLE car c’est de leur propre dignité qu’émanent tous les droits de toutes les personnes. Il n’y a pas de distinctions et il n’y a pas de place pour le débat. 

Il est temps de continuer à aller de l’avant, avec en tête une Pride 2022 que, cette fois, nous célébrerons en inondant les rues des couleurs de la liberté, de l’égalité, du respect et de la dignité. 

En attendant, continuons à travailler, en commençant par nos foyers, avec nos familles, dans nos quartiers, dans nos écoles et collèges, dans nos villages et dans nos villes. 

Faisons-le tous, pas seulement aujourd’hui, mais tous les jours de l’année. 

S’il vous plaît, que personne n’ait le moindre doute : 

Les droits des LGTBIQ+, SONT DES DROITS HUMAINS ! 

VIVE LA LIBERTÉ ! 

VIVE L’ÉGALITÉ ! 

VIVE LA DIVERSITÉ ! 

JOYEUSE JOURNÉE DE LA FIERTÉ ! 

🇵🇹PORTUGUÊS🇧🇷

TODOS OS DIAS DO ANO

(Dia Internacional do Orgulho LGBTIQ+)

Um ano mais, celebramos a diversidade, igualdade e liberdade de direitos para milhões de pessoas em todo o mundo a partir da reivindicação e visibilidade. Uma visibilidade que, durante gerações, foi escondida e silenciada por aqueles que não acreditavam na igualdade e liberdade para todas as pessoas que fazem parte da nossa sociedade. Por esta razão, devemos primeiro reconhecer todas aquelas mulheres e homens que, durante décadas, lutaram pela dignidade e liberdade do Colectivo LGTBIQ+ à custa da sua liberdade e mesmo da sua própria vida. Sem a sua luta, nenhuma das exigências do Colectivo teria sido possível. Graças a todos eles, todos os dias, todos nós somos mais livres e mais iguais na nossa diversidade.

O ano 2021, tal como o anterior 2020, ficará na história como os anos em que continuamos a sofrer o flagelo desta pandemia que ainda não nos permite abraçar-nos ou celebrar este dia como desejaríamos. Do mesmo modo, durante todo este tempo, e infelizmente, também tomámos consciência de que outra pandemia que continua a atingir o Colectivo LGTBIQ+, violando sistematicamente os seus direitos mais básicos. 

Agora que todos os meios de comunicação social estão a falar sobre como estamos a começar a superar esta emergência sanitária global, é mais necessário do que nunca recordar que durante os meses mais difíceis da pandemia e do «novo normal», milhões de pessoas LGBTIQ+ em todo o mundo, especialmente nas zonas rurais, voltaram a sentir a solidão e a escuridão do armário, voltaram a sofrer violência e rejeição por parte das suas famílias. As famílias que lhes deveriam ter dado APOIO E AMOR, NUNCA ÓDIO. Muitos deles foram obrigados a abandonar as suas casas sem a mínima protecção porque, infelizmente, quase não existem protocolos de protecção específicos adaptados às pessoas deste grupo, mesmo nas democracias mais avançadas e consolidadas. 

São bem conhecidos os relatórios de diferentes organizações nacionais e internacionais que periodicamente revelam como os direitos humanos de lésbicas, gays, bissexuais, transexuais e intersexuais de todas as idades são continuamente violados em diferentes partes do mundo. Uma violação de direitos que, apesar do progresso da sociedade global, continua a acontecer nos países onde o hastear de uma bandeira ainda é motivo de escândalo. Uma bandeira que abraça toda a gente, uma bandeira que não exclui ninguém, nem mesmo aqueles que a detestam e procuram difundir uma mensagem de ódio criminoso e inaceitável. 

É nesta altura que quero mostrar a minha solidariedade para com aqueles que sofreram e continuam a sofrer de LGTBIphobia na sua própria pele. Todos eles me dão razões para continuar a luta em defesa de direitos que são tão básicos como inalienáveis, direitos que também são meus. Portanto: Samuel, Alfonso, Antonio, Alejandro, Juan Miguel, Daniel, Juan Manuel, Andrea, Alba, Aiden, Gema, Cristina, Antonio, Ernesto, Julio, mais quatro menores, a partir daqui prometo-vos que continuarei a trabalhar incansavelmente pela vossa dignidade, pela vossa liberdade e pelos vossos direitos. 

Para além dos actos institucionais, devemos exigir compromissos reais, urgentes e directos de colaboração de todas as instituições para responder a todas as vítimas, para acabar com os níveis muito elevados de subnotificação que excedem 90% dos casos de ataques contra o Colectivo LGTBIQ+. Sem a ajuda das instituições, seja a nível local, regional ou nacional, não será possível acabar com o ódio nas ruas e bairros das nossas cidades.  Pode fazê-lo, tem de o fazer, tem de o fazer, tem de o fazer. 

Não esquecemos aqueles que pertencem a outras minorias dentro do próprio Colectivo LGTBIQ+ e sofrem todas as formas de discriminação múltipla quando vivem uma realidade de identidade interseccional devido à sua origem étnica, nacional ou cultural. Também não podemos aceitar que de dentro do próprio Colectivo existam movimentos que oprimem outros membros do Colectivo de uma forma pouco solidária e não paternalista através de práticas patriarcais, com comportamentos racistas e xenófobos para com os migrantes e refugiados LGTBIQ+, com gestos degradantes para com as pessoas do Colectivo com diversidade funcional, sensorial ou intelectual e que exercem um detestável homonacionalismo heteronormativo atormentado com atitudes misóginas que silenciam e tornam invisíveis lésbicas, bissexuais, transexuais, mulheres intersexuais. Que ninguém se esqueça: TODAS AS PESSOAS, QUEM QUER QUE SEJA, SÃO LIVRES E IGUAIS EM DIGNIDADE E DIREITOS. 

É absolutamente essencial a necessidade de um quadro regulamentar que reconheça os direitos humanos e fundamentais da Comunidade LGTBIQ+ em todas as nações do mundo. Um quadro legal que protege e garante os direitos de todos os membros do Colectivo contra qualquer forma de discriminação baseada na sua orientação e identidade sexual e que, naturalmente, inclui a protecção da identidade e orientação sexual de menores, independentemente da sua idade, bem como de pessoas não binárias. Enquanto chegar este quadro legal, que deverá basear-se em acordos internacionais vinculativos para todos os Estados, continuaremos a denunciar as múltiplas discriminações sofridas por todos os Colectivos em todo o mundo e, especialmente, pelas Mulheres Trans que sofrem violência e discriminação pelo simples facto de serem MULHERES. Mulheres que reivindicam a diversidade da sua identidade, da sua orientação e do seu corpo. 

Não podemos esquecer que as pessoas trans são as que mais sofrem com situações de assédio, criminalização e perseguição injusta, bem como agressões físicas e verbais ou exclusão do seu círculo social e familiar mais próximo. São eles que encontram enormes obstáculos ao acesso a cuidados de saúde adaptados às suas necessidades, que mais sofrem dentro de um sistema educativo que ainda tem enormes lacunas em termos de inclusão e respeito pela diversidade afectivo-sexual, que sentem a maior rejeição num mercado de trabalho cheio de preconceitos, que têm mais dificuldade em aceder a uma habitação decente e, em última análise, que sofrem os maiores estigmas sociais que impedem o pleno exercício dos seus direitos mais básicos. 

Ao contrário do que é afirmado por um sector deste falso «feminismo» transexual: as pessoas trans não são «uma incongruência» nem são «uma teoria». As pessoas trans são E EXISTEM. Com as suas exigências enriquecem a luta pela igualdade entre todas as pessoas, dando-lhe nova força e ferramentas para continuar a progredir como sociedade. Uma sociedade mais plural, livre, justa, diversa, democrática e mais avançada. A sua luta deve ser a nossa luta e a sua coragem para ultrapassar todos os obstáculos deve encher-nos de UM PROFUNDO ORGULHOHO. Os seus direitos DEVEM SER GARANTIDOS COMPLETAMENTE. Recordemos que, numa sociedade democrática e avançada, o direito ao livre desenvolvimento da sua personalidade é TOTALMENTE INQUESTIONÁVEL. Do mesmo modo, a Dignidade Humana das Pessoas Trans, como a de qualquer outro ser humano, é TOTALMENTE INVIOLÁVEL porque é da sua própria dignidade que emanam todos os direitos de todas as pessoas. Não há distinções e não há lugar a debate. 

É tempo de continuarmos a avançar, com a nossa mente posta num Orgulho 2022 que, desta vez, vamos celebrar inundando as ruas com as cores da liberdade, igualdade, respeito e dignidade. 

Entretanto, vamos continuar a trabalhar, começando nas nossas casas, com as nossas famílias, nos nossos bairros, nas nossas escolas e colégios, nas nossas aldeias e nas nossas cidades. 

Façamo-lo todos, não só hoje, mas todos os dias do ano. 

Por favor, que ninguém tenha a mais pequena dúvida: 

Os Direitos LGTBIQ+, SÃO DIREITOS HUMANOS! 

VIVA A LIBERDADE! 

VIVA A IGUALDADE! 

VIVA A DIVERSIDADE! 

FELIZ DIA DO ORGULHO! 

EL MÁS CLARO DE LOS MENSAJES

(Escrito en 🇪🇸🇲🇽– Written in 🇬🇧🇺🇸– Scritto en 🇮🇹– Rédigé en 🇫🇷🇨🇦– Escrito em🇵🇹🇧🇷)

🇪🇸ESPAÑOL🇲🇽

(Día Internacional de Apoyo a las Víctimas de la Tortura)

Hay una cosa que debemos tener muy clara:  ninguna persona tiene derecho a humillar ni a infringir daño físico físico o emocional alguno a otra persona bajo ninguna circunstancia. No en vano, la propia Declaración Universal de Derechos Humanos refleja en su artículo 5 que “Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes”.

Sin duda, nos encontramos ante un DERECHO ABSOLUTO. La razón es simple: a través de la tortura se destruye la personalidad de víctima despreciando por completo su dignidad como ser humano

Pero, ¿qué es la TORTURA? De acuerdo con la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penal Crueles, Inhumanos o Degradantes de  10 de diciembre de 1984, debe entenderse como: “todo acto por el cual se inflija intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o una confesión, de castigarla por un acto que haya cometido, o se sospeche que ha cometido, o de intimidar o coaccionar a esa persona o a otras, o por cualquier razón basada en cualquier tipo de discriminación, cuando dichos dolores o sufrimientos sean infligidos por un funcionario público u otra persona en el ejercicio de funciones públicas, a instigación suya, o con su consentimiento o aquiescencia. No se considerarán torturas los dolores o sufrimientos que sean consecuencia únicamente de sanciones legítimas, o que sean inherentes o incidentales a éstas”. (Art. 1.1). 

Por tanto, sea cual sea su modalidad, nos encontramos ante un CRIMEN DE LESA HUMANIDAD cuya prohibición vincula a todos los Estados con independencia de que hayan ratificado o no la Convención o cualquier otro instrumento o tratado internacional que prohiba y persiga su práctica. Por eso, debemos exigir y elaborar cuantos programas de actuación y asistencia sean necesarios para resarcir a todas las víctimas visibilizándolas y ayudándolas a conseguir la Justicia que tanto ansían. Y debemos hacerlo desde aquellos pilares esenciales que deben regir en toda sociedad democrática: JUSTICIA, VERDAD, REPARACIÓN y GARANTÍAS DE NO REPETICIÓN. 

Porque solo así enviaremos el más claro de los mensajes: LA DIGNIDAD DE TODO SER HUMANO, SEA QUIEN SEA, ES TOTALMENTE INVIOLABLE.

🇬🇧ENGLISH🇺🇸

THE CLEAREST OF MESSAGES

(International Day in Support of Victims of Torture)

There is one thing we must be very clear about: no one has the right to humiliate or inflict any physical or emotional harm on another person under any circumstances. It is not in vain that the Universal Declaration of Human Rights itself reflects in Article 5 that «No one shall be subjected to torture or to cruel, inhuman or degrading treatment or punishment».

Undoubtedly, this is an ABSOLUTE RIGHT. The reason is simple: through torture, the victim’s personality is destroyed and his or her dignity as a human being is completely disregarded

But what is TORTURE? In accordance with the Convention against Torture and Other Cruel, Inhuman or Degrading Treatment or Punishment of 10 December 1984, it should be understood as «any act by which severe pain or suffering, whether physical or mental, is intentionally inflicted on a person for such purposes as obtaining from him or a third person information or a confession, punishing him for an act he or a third person has committed or is suspected of having committed, or intimidating or coercing him or a third person, or for any reason based on discrimination of any kind, when such pain or suffering is inflicted by or at the instigation of or with the consent or acquiescence of a public official or other person acting in an official capacity. It does not include pain or suffering arising only from, inherent in or incidental to lawful sanctions» (Art. 1.1). 

Therefore, whatever its form, we are dealing with a CRIME AGAINST HUMANITY, the prohibition of which binds all States, regardless of whether or not they have ratified the Convention or any other international instrument or treaty prohibiting and prosecuting its practice. Therefore, we must demand and develop as many action and assistance programmes as necessary to compensate all victims, making them visible and helping them to achieve the justice they so desperately crave. And we must do so on the basis of the essential pillars that should govern any democratic society: JUSTICE, TRUTH, REPARATION AND GUARANTEES OF NON-RECURRENCE. 

Because only in this way will we send the clearest of messages: THE DIGNITY OF EVERY HUMAN BEING, WHOEVER HE OR SHE IS, IS TOTALLY INVIOLABLE.

🇮🇹ITALIANO🇮🇹

IL PIÙ CHIARO DEI MESSAGGI

(Giornata Internazionale a Sostegno delle Vittime della Tortura)

C’è una cosa su cui dobbiamo essere molto chiari: nessuno ha il diritto di umiliare o infliggere qualsiasi danno fisico o emotivo a un’altra persona in qualsiasi circostanza. Non invano, la stessa Dichiarazione Universale dei Diritti Umani riflette nell’articolo 5 che «Nessun individuo potrà essere sottoposto a tortura o a trattamento o a punizione crudeli, inumani o degradanti»

Indubbiamente, ci troviamo davanti a un DIRITTO ASSOLUTO. La ragione è semplice: attraverso la tortura si distrugge la personalità della vittima, ignorando completamente la sua dignità di essere umano. 

Ma cos’è la TORTURA? In conformità con la Convenzione contro la Tortura e altre Pene o Trattamenti Crudeli, Inumani o Degradanti del 10 dicembre 1984, si dovrebbe intendere come un » atto con il quale sono inflitti a una persona dolore o sofferenze acute, fisiche o psichiche, segnatamente al fine di ottenere da questa o da una terza persona informazioni o confessioni, di punirla per un atto che ella o una terza persona ha commesso o è sospettata di aver commesso, di intimidirla od esercitare pressioni su di lei o di intimidire od esercitare pressioni su una terza persona, o per qualunque altro motivo basato su una qualsiasi forma di discriminazione, qualora tale dolore o tali sofferenze siano inflitti da un funzionario pubblico o da qualsiasi altra persona che agisca a titolo ufficiale, o sotto sua istigazione, oppure con il suo consenso espresso o tacito. Tale termine non si estende al dolore o alle sofferenze derivanti unicamente da sanzioni legittime, ad esse inerenti o da esse provocate.» (Art. 1.1). 

Quindi, qualunque sia la sua forma, siamo di fronte a un CRIMINE CONTRO L’UMANITÀ la cui proibizione vincola tutti gli Stati, indipendentemente dal fatto che abbiano o meno ratificato la Convenzione o qualsiasi altro strumento o trattato internazionale che proibisca e persegua la sua pratica. Pertanto, dobbiamo esigere e sviluppare tutti i programmi di azione e assistenza necessari per risarcire tutte le vittime, rendendole visibili e aiutandole ad ottenere la giustizia che tanto desiderano. E dobbiamo farlo a partire da quei pilastri essenziali che dovrebbero governare in ogni società democratica: GIUSTIZIA, VERITÀ, RIPARAZIONE E GARANZIE DI NON RIPETIBILITÀ. 

Perché solo così manderemo il più chiaro dei messaggi: LA DIGNITÀ DI OGNI ESSERE UMANO, CHIUNQUE SIA, è TOTALMENTE INVIOLABILE.

🇫🇷FRANÇAIS🇨🇦

LE PLUS CLAIR DES MESSAGES

(Journée Internationale pour le soutien aux Victimes de la Torture)

Il y a une chose sur laquelle nous devons être très clairs : personne n’a le droit d’humilier ou d’infliger un préjudice physique ou émotionnel à une autre personne, quelles que soient les circonstances. Ce n’est pas en vain que la Déclaration universelle des droits de l’homme elle-même reflète dans son article 5 que ««Nul ne sera soumis à la torture, ni à des peines ou traitements cruels, inhumains ou dégradants».

Sans aucun doute, nous nous trouvons devant un DROIT ABSOLU. La raison en est simple : par la torture, la personnalité de la victime est détruite, au mépris total de sa dignité d’être humain. 

Mais qu’est-ce que la TORTURE ? Selon la Convention contre la Torture et autres pPeines ou Traitements Cruels, Inhumains ou Dégradants du 10 décembre 1984, elle doit être comprise comme «tout acte par lequel une douleur ou des souffrances aiguës, physiques ou mentales, sont intentionnellement infligées à une personne aux fins notamment d’obtenir d’elle ou d’une tierce personne des renseignements ou des aveux, de la punir d’un acte qu’elle ou une tierce personne a commis ou est soupçonnée d’avoir commis, de l’intimider ou de faire pression sur elle ou d’intimider ou de faire pression sur une tierce personne, ou pour tout autre motif fondé sur une forme de discrimination quelle qu’elle soit, lorsqu’une telle douleur ou de telles souffrances sont infligées par un agent de la fonction publique ou toute autre personne agissant à titre officiel ou à son instigation ou avec son consentement exprès ou tacite. Ce terme ne s’étend pas à la douleur ou aux souffrances résultant uniquement de sanctions légitimes, inhérentes à ces sanctions ou occasionnées par elles». (Art. 1.1). 

Par conséquent, quelle que soit sa forme, nous sommes confrontés à un CRIME CONTRE L’HUMANITÉ dont l’interdiction lie tous les États, qu’ils aient ou non ratifié la Convention ou tout autre instrument ou traité international qui interdit et poursuit sa pratique. C’est pourquoi, nous devons exiger et développer autant de programmes d’action et d’assistance que nécessaire pour indemniser toutes les victimes, les rendre visibles et les aider à obtenir la justice qu’elles désirent tant. Et nous devons le faire à partir de ces piliers essentiels qui devraient régir toute société démocratique : JUSTICE, VÉRITÉ, RÉPARATION ET GARANTIES DE NON-RÉPÉTITION. 

Car ce n’est qu’ainsi que nous enverrons le plus clair des messages : LA DIGNITÉ DE TOUT ÊTRE HUMAIN, QUEL QU’IL SOIT, EST TOTALEMENT INVIOLABLE.

🇵🇹PORTUGUÊS🇧🇷

O MAIS CLARO DAS MENSAGENS

(Dia Internacional em Apoio ás Vítimas da Tortura)

Há uma coisa sobre a qual temos de ser muito claros: ninguém tem o direito de humilhar ou infligir qualquer dano físico ou emocional a outra pessoa em qualquer circunstância. Não em vão, a própria Declaração Universal dos Direitos do Homem reflecte no Artigo 5º que «Ninguém será submetido a tortura nem a penas ou tratamentos cruéis, desumanos ou degradantes».

Sem dúvida, encontramo-nos perante um DIREITO ABSOLUTO. A razão é simples: através da tortura a personalidade da vítima é destruída, desrespeitando completamente a sua dignidade como ser humano. 

Mas o que é TORTURA? De acordo com a Convenção contra a Tortura e Outros Tratamentos ou Penas Cruéis, Desumanos ou Degradantes, de 10 de Dezembro de 1984, deve ser entendida como «qualquer ato pelo qual dores ou sofrimentos agudos, físicos ou mentais, são infligidos intencionalmente a uma pessoa a fim de obter, dela ou de uma terceira pessoa, informações ou confissões; de castigá-la por ato que ela ou uma terceira pessoa tenha cometido ou seja suspeita de ter cometido; de intimidar ou coagir esta pessoa ou outras pessoas; ou por qualquer motivo baseado em discriminação de qualquer natureza; quando tais dores ou sofrimentos são infligidos por um funcionário público ou outra pessoa no exercício de funções públicas, ou por sua instigação, ou com o seu consentimento ou aquiescência. Não se considerará como tortura as dores ou sofrimentos que sejam conseqüência unicamente de sanções legítimas, ou que sejam inerentes a tais sanções ou delas decorram.» (Art. 1.1). 

Portanto, qualquer que seja a sua forma, estamos perante um CRIME CONTRA A HUMANIDADE cuja proibição vincula todos os Estados, independentemente de terem ou não ratificado a Convenção ou qualquer outro instrumento ou tratado internacional que proíba e processe a sua prática. Portanto, devemos exigir e desenvolver tantos programas de acção e assistência quantos forem necessários para compensar todas as vítimas, tornando-as visíveis e ajudando-as a alcançar a justiça que tão desesperadamente anseiam. E devemos fazê-lo a partir daqueles pilares essenciais que devem governar em qualquer sociedade democrática: JUSTIÇA, VERDADE, REPARAÇÃO E GARANTIAS DE NÃO-REPETIÇÃO. 

Porque só desta forma enviaremos a mais clara das mensagens: A DIGNIDADE DE TODO O SER HUMANO, SEJA QUEM FOR, É TOTALMENTE INVIOLÁVEL.

80 MILLONES

(Escrito en 🇪🇸🇲🇽– Written in 🇬🇧🇺🇸– Scritto in 🇮🇹– Rédige en – Escrito em🇵🇹🇧🇷)

🇪🇸ESPAÑOL🇲🇽

(Día Mundial de los Refugiados)

El mundo comienza a asomarse al final de la Pandemia aunque de forma muy desigual. A diario, los medios de comunicación nos mantienen informados de los avances de la vacunación que, desgraciadamente, no tiene el mismo ritmo en todos los países. Una vez más, el mundo desarrollado se pone por delante en detrimento de los países en vías de desarrollo y sus habitantes. Reconozcámoslo, a pesar de los esfuerzos de algunas organizaciones, mucha gente sí se ha quedado atrás.

Sin embargo, existe otro drama humanitario que afecta a 80 millones de personas en todo el mundo. Antes de la pandemia, los datos reflejaban que, a diario, alrededor de 34.500 personas, 24 cada minuto, abandonaban sus hogares huyendo de la persecución, de la guerra, del hambre y de una muerte segura. Abandonaron todo para salvar su propia y la de sus familias. Lo hicieron sin saber a dónde ir ni cuándo podrían regresar. 

Sin duda, la pandemia del Covid-19 supone una amenaza más que afecta muy especialmente a las personas refugiadas de todo el mundo. Además padecer una mayor exposición al virus, las personas refugiadas han sufrido injustamente el estigma, la humillación y el vilipendio por parte de quienes solo buscan criminalizarlas desde el racismo y la xenofobia más abominables que hemos de combatir sin descanso, a todos los niveles y con los instrumentos que solo las democracias avanzadas ofrecen. 

Es nuestro deber contribuir a que las personas refugiadas puedan recomponer sus vidas. El afán de superación y la capacidad de resiliencia de las personas refugiadas debe contar con nuestro apoyo y rápida respuesta. No olvidemos que, en algún momento de la historia, todas las naciones del mundo, y sin excepciones, han sido la patria de acogida de millones de personas refugiadas de todas partes que solo buscaban una vida mejor.

Por eso, todos los Gobiernos tienen la obligación de dar una respuesta en cumplimiento del Derecho Internacional Humanitario, garantizando todos los derechos más elementales como el derecho a asistencia sanitaria, a la protección internacional o a la educación. Un deber de garantía en la que toda la sociedad en su conjunto también debe participar para trabajar por un futuro más inclusivo, justo, plural, igualitario y diverso en el que no haya lugar para ninguna forma de violencia, odio ni discriminación. 

No olvidemos que cada acción, por pequeña que sea, cuenta.

Hagámoslo, no les olvidemos. 

🇬🇧ENGLISH🇺🇸

80 MILLION

(World Refugee Day)

The world is beginning to see the end of the pandemic, albeit very unevenly. Every day, the media keep us informed of the progress of vaccination which, unfortunately, is not keeping pace in all countries. Once again, the developed world is taking the lead to the detriment of developing countries and their people. Let’s face it, despite the efforts of some organisations, many people have indeed been left behind. 

However, there is another humanitarian drama affecting 80 million people worldwide. Before the pandemic, data showed that every day, some 34,500 people, 24 every minute, left their homes to flee persecution, war, famine and certain death. They abandoned everything to save themselves and their families. They did so without knowing where to go or when they might return. 

Undoubtedly, the Covid-19 pandemic poses yet another threat that particularly affects refugees around the world. In addition to suffering increased exposure to the virus, refugees have unjustly suffered stigma, humiliation and vilification by those who seek only to criminalise them with the most abominable racism and xenophobia, which we must fight relentlessly, at all levels and with the instruments that only advanced democracies have to offer. 

It is our duty to help refugees to rebuild their lives. The resilience of refugees must be supported and responded to swiftly. Let us not forget that, at some point in history, every nation in the world, without exception, has been the host country for millions of refugees from all over the world, seeking only a better life.

For this reason, all governments have the obligation to respond in compliance with international humanitarian law, guaranteeing all the most basic rights such as the right to health care, international protection and education. A duty to guarantee in which society as a whole must also participate in order to work for a more inclusive, just, plural, egalitarian and diverse future in which there is no place for any form of violence, hatred or discrimination. 

Let us not forget that every action, no matter how small, counts.

Let’s do it, let’s not forget them.

🇮🇹ITALIANO🇮🇹

80 MILIONI

(Giornata Mondiale del Rifugiato)

Il mondo comincia a vedere la fine della pandemia, anche se in modo molto disomogeneo. Ogni giorno, i media ci tengono informati sui progressi della vaccinazione che, purtroppo, non tiene il passo in tutti i paesi. Ancora una volta, il mondo sviluppato sta prendendo l’iniziativa a scapito dei paesi in via di sviluppo e della loro gente. Ammettiamolo, nonostante gli sforzi di alcune organizzazioni, molte persone sono rimaste indietro. 

Tuttavia, c’è un altro dramma umanitario che colpisce 80 milioni di persone nel mondo. Prima della pandemia, i dati mostravano che ogni giorno, circa 34.500 persone, 24 ogni minuto, lasciavano le loro case per fuggire da persecuzioni, guerre, carestie e morte certa. Hanno abbandonato tutto per salvare se stessi e le loro famiglie. L’hanno fatto senza sapere dove andare o quando tornare. 

Indubbiamente, la pandemia Covid-19 rappresenta un’altra minaccia che colpisce particolarmente i rifugiati di tutto il mondo. Oltre a subire una maggiore esposizione al virus, i rifugiati hanno ingiustamente subito stigma, umiliazione e vilipendio da parte di coloro che cercano solo di criminalizzarli sulla base del più abominevole razzismo e xenofobia, che dobbiamo combattere senza sosta, a tutti i livelli e con gli strumenti che solo le democrazie avanzate hanno da offrire. 

È nostro dovere aiutare i rifugiati a ricostruire le loro vite. Il desiderio dei rifugiati di superare e la loro capacità di resilienza devono avere il nostro sostegno e la nostra risposta rapida. Non dimentichiamo che, a un certo punto della storia, ogni nazione del mondo, senza eccezione, è stata il paese ospitante di milioni di rifugiati provenienti da tutto il mondo che cercavano solo una vita migliore.

Per questo motivo, tutti i governi hanno l’obbligo di rispondere nel rispetto del Diritto Internazionale Umanitario, garantendo tutti i diritti più elementari come il diritto all’assistenza sanitaria, alla protezione internazionale o all’istruzione. Un dovere di garanzia a cui deve partecipare anche la società nel suo insieme per lavorare per un futuro più inclusivo, giusto, plurale, egualitario e diversificato in cui non ci sia posto per nessuna forma di violenza, odio o discriminazione. 

Non dimentichiamo che ogni azione, non importa quanto piccola, conta.

Facciamolo, non dimentichiamoli.

🇫🇷FRANÇAIS🇨🇦

80 MILLIONS

Le monde commence à voir la fin de la pandémie, bien que de façon très inégale. Chaque jour, les médias nous informent des progrès de la vaccination qui, malheureusement, ne suit pas le même rythme dans tous les pays. Une fois de plus, le monde développé prend l’initiative au détriment des pays en développement et de leurs populations. Soyons francs, malgré les efforts de certaines organisations, de nombreuses personnes ont été laissées pour compte. 

Cependant, il existe un autre drame humanitaire qui touche 80 millions de personnes dans le monde. Avant la pandémie, les données montraient que chaque jour, quelque 34 500 personnes, soit 24 par minute, quittaient leur foyer pour fuir les persécutions, la guerre, la famine et une mort certaine. Ils ont tout abandonné pour se sauver et sauver leurs familles. Ils l’ont fait sans savoir où aller ni quand ils pourraient revenir. 

Sans aucun doute, la pandémie de Covid-19 constitue une autre menace qui touche particulièrement les réfugiés dans le monde. En plus de subir une plus grande exposition au virus, les réfugiés ont injustement souffert de stigmatisation, d’humiliation et de diffamation de la part de ceux qui ne cherchent qu’à les criminaliser sur la base du racisme et de la xénophobie les plus abominables, que nous devons combattre sans relâche, à tous les niveaux et avec les instruments que seules les démocraties avancées ont à offrir. 

Il est de notre devoir d’aider les réfugiés à reconstruire leur vie. La volonté de vaincre des réfugiés et leur capacité de résilience doivent bénéficier de notre soutien et de notre réponse rapide. N’oublions pas qu’à un moment donné de l’histoire, toutes les nations du monde, sans exception, ont été le pays d’accueil de millions de réfugiés du monde entier qui cherchaient simplement une vie meilleure.

Par conséquent, tous les gouvernements ont l’obligation de réagir dans le respect du droit international humanitaire, en garantissant tous les droits les plus fondamentaux tels que le droit aux soins de santé, à la protection internationale ou à l’éducation. Un devoir de garantie auquel la société dans son ensemble doit également participer afin d’œuvrer pour un avenir plus inclusif, plus juste, plus pluriel, plus égalitaire et plus diversifié dans lequel aucune forme de violence, de haine ou de discrimination n’a sa place. 

N’oublions pas que chaque action, aussi petite soit-elle, compte.

Faisons-le, ne les oublions pas.

🇵🇹PORTUGUÊS🇧🇷

80 MILHÕES

(Dia Mundial do Refugiado)

O mundo começa a ver o fim da Pandemia, embora de forma muito desigual. Todos os dias, os meios de comunicação social mantêm-nos informados sobre o progresso da vacinação que, infelizmente, não está a acompanhar o ritmo em todos os países. Mais uma vez, o mundo desenvolvido está a assumir a liderança em detrimento dos países em desenvolvimento e das suas populações. Sejamos realistas, apesar dos esforços de algumas organizações, muitas pessoas têm sido deixadas para trás. 

No entanto, existe outro drama humanitário que afecta 80 milhões de pessoas em todo o mundo. Antes da pandemia, os dados mostravam que todos os dias, cerca de 34.500 pessoas, 24 a cada minuto, abandonavam as suas casas para fugir à perseguição, à guerra, à fome e à morte certa. Abandonaram tudo para se salvarem a si próprios e às suas famílias. Fizeram-no sem saber para onde ir ou quando poderiam regressar. 

Sem dúvida, a pandemia de Covid-19 representa mais uma ameaça que afecta particularmente os refugiados em todo o mundo. Para além de sofrerem uma maior exposição ao vírus, os refugiados têm sofrido injustamente o estigma, humilhação e vilipêndio daqueles que procuram apenas criminalizá-los com base no mais abominável racismo e xenofobia, que devemos combater incansavelmente, a todos os níveis e com os instrumentos que só as democracias avançadas têm para oferecer. 

É nosso dever ajudar os refugiados a reconstruir as suas vidas. O desejo de superação dos refugiados e a sua capacidade de resistência devem ter o nosso apoio e a nossa resposta rápida. Não esqueçamos que, em algum momento da história, todas as nações do mundo, sem excepção, têm sido o país de acolhimento de milhões de refugiados de todo o mundo que apenas procuravam uma vida melhor.

Por esta razão, todos os governos têm a obrigação de responder em conformidade com o Direito Internacional Humanitário, garantindo todos os direitos mais básicos como o direito aos cuidados de saúde, protecção internacional ou educação. Um dever de garantir em que a sociedade como um todo também deve participar para trabalhar por um futuro mais inclusivo, justo, plural, igualitário e diversificado em que não haja lugar para qualquer forma de violência, ódio ou discriminação. 

Não esqueçamos que cada acção, não importa quão pequena, conta.

Façamo-lo, não os esqueçamos.