No hay más debate

(Escrito en 🇪🇸🇲🇽– Written in 🇬🇧🇺🇸– Scritto in 🇮🇹– Rédigé en 🇫🇷🇨🇦– Escrito em 🇵🇹🇧🇷)

🇪🇸ESPAÑOL🇲🇽

En los últimos años, mucho se ha hablado de la situación de profunda discriminación que sufren las personas de la Comunidad Trans en todo el mundo. Hoy, Día Internacional de la Visibilidad Transgénero, hemos de unir nuestras voces para acabar con toda forma de discriminación y posicionarnos del lado de quienes solo persiguen el respeto hacia sus derechos más elementales. 

A pesar de los avances sociales en materia de derechos, las Personas Trans siguen siendo las principales víctimas de la violencia, el odio y la discriminación incluso dentro del propio colectivo LGTBI. Es más, desde las propias instituciones también se les ha negado todo reconocimiento, muy especialmente por parte de aquellos sectores que cuestionan o, incluso, les niegan los derechos más básicos cuya titularidad corresponde a todas las personas, a todos los seres humanos, sin distinciones de ningún tipo.

Pero no debemos olvidar que los Estados son los garantes de todos los derechos humanos y fundamentales de todas las personas que se encuentran en su territorio, y obviamente esto también se aplica a los derechos de las personas trans. Por tanto, es tarea obligada de todos los gobiernos la implantación de medidas eficaces que prevengan a las Personas Trans de ser discriminadas por razón de su identidad sexual. No es admisible que en una democracia que se precie como tal, y en donde debe de regir el principio de igualdad, existan limitaciones en cuanto al reconocimiento de su personalidad jurídica, en el derecho a la educación, en el acceso a los servicios sanitarios, a la inserción laboral, a un vivienda digna, a la protección social y, en definitiva, a todos los derechos civiles, sociales, económicos y culturales reconocidos internacionalmente.

Todos estos derechos, sin que quepan distinciones de ningún tipo, deben estar plenamente garantizados para todas las personas, para todos los seres humanos, y bajo ningún concepto pueden ser cuestionados, desvirtuados o negados para las personas trans. Hacerlo supone un vulneración de los derechos humanos y un ataque a la esencia misma de toda democracia al no respetar los derechos más básicos de cualquier persona. 

Sin embargo, las violaciones de los derechos humanos de las Personas Trans son claras en todos los ámbitos. No sólo tienen que enfrentarse a continuas situaciones de acoso, agresiones físicas y verbales, exclusión de su círculo social y familiar sino que, además, se ven obligadas a soportar enormes trabas ante cualquier trámite administrativo, para recibir un atención sanitaria adaptada a sus necesidades, para dejar de sufrir discriminación dentro de un sistema educativo que, a pesar los avances, aún cuenta con enormes carencias en materia de respeto hacia la diversidad afectivo-sexual, para acceder a un mercado laboral lleno prejuicios, para conseguir una vivienda digna y, en definitiva, a un sinfin de prejuicios que imposibilitan el ejercicio de sus derechos más básicos. 

Desgraciadamente, en otros países la situación en mucho peor. Ademas de sufrir todo lo mencionado, las Personas Trans son víctimas de otras conductas contrarias a los derechos más elementales. Con frecuencia son víctimas de criminalización injustificada, de detenciones arbitrarias y de actos de violencia física o verbal, tortura, agresiones sexuales y, en los casos más graves, de asesinato motivado por el odio con altos niveles de impunidad por miedo a la represalias en casos de denuncia. 

Como no puede ser de otra manera, es urgente exigir a todas las las Instituciones Gubernamentales para que adopten todas las medidas que sean necesarias para la protección y el ejercicio de los derechos de las Personas Trans. Es del todo indispensable la supresión de todas las trabas administrativas que impidan el reconocimiento legal de su identidad sexual protegiendo en todo momento el derecho al libre desarrollo de la personalidad y a la autonomía corporal. Además, debe seguir trabajando de forma conjunta entre todos los Estados para erradicar toda clase de tratamiento o intervención medico-quirúrgica de carácter forzado, para prohibir el divorcio forzoso si uno de los cónyuges es transgénero, para prohibir la negación de la custodia y régimen de visitas sobre menores de edad, así como cualquier norma que impida el mantenimiento o la creación de vínculos familiares. 

Así pues, de la misma manera en la que han de garantizarse los derechos inherentes de las Personas Trans como seres humanos, los Estados también tiene la obligación de perseguir cualquier conducta criminal que vulnere la dignidad y el ejercicio de sus derechos más básicos y elementales reconocidos en toda democracia que se precie como tal, eliminando cualquier forma de violencia, odio y discriminación hacia las personas que integran la Comunidad Trans y, por extensión, hacia cualquier grupo de población o comunidad cuya dignidad y derechos sean vulnerados. 

Como demócratas, hemos de comprometernos con un modelo de sociedad en el que la inclusión sea el verdadero eje transversal para romper todas las barreras discriminatorias y abrazar la diversidad como una vía posible para respetar los derechos y la dignidad humana inviolable de la Comunidad Transgénero. 

Porque una mujer trans, es una mujer; porque un hombre trans, es un hombre; porque el derecho al libre desarrollo de la personalidad es incuestionable; porque la dignidad humana de toda persona, sea quien sea, es inviolable; y porque los derechos de las Personas Trans, son DERECHOS HUMANOS. 

NO HAY MÁS DEBATE. 

🇬🇧ENGLISH🇺🇸

THERE IS NO MORE DEBATE 

In recent years, much has been said about the situation of profound discrimination faced by people in the Transgender Community around the world. Today, on International Transgender Day of Visibility, we must unite our voices to end all forms of discrimination and stand on the side of those who only seek respect for their most basic rights. 

Despite social advances in terms of rights, transgender people continue to be the main victims of violence, hatred and discrimination even within the LGTBI community itself. What is more, they have also been denied any recognition by the institutions themselves, especially by those sectors that question or even deny them the most basic rights that belong to all people, to all human beings, without distinctions of any kind.

But we cannot forget that States are the guarantors of all human and fundamental rights of all people within their territory and, obviously, this also applies to the rights of transgender people. Therefore, it is the duty of all governments to implement effective measures to prevent Trans People from being discriminated against on the basis of their sexual identity. It is unacceptable that in a democracy that prides itself as such, and where the principle of equality should govern, there should be limitations on the recognition of their legal personality, on the right to education, on access to health services, to employment, to decent housing, to social protection and, in short, to all internationally recognised civil, social, economic and cultural rights.

All these rights, without distinction of any kind, must be fully guaranteed for all people, for all human beings, and under no circumstances can they be questioned, distorted or denied for trans people. To do so is a violation of human rights and an attack on the very essence of any democracy by failing to respect the most basic rights of any person. 

However, violations of the human rights of trans people are clear across the board. Not only do they have to face continuous harassment, physical and verbal aggressions, exclusion from their social and family circle, but they are also forced to endure enormous obstacles in any administrative procedure in order to receive health care adapted to their needs, to stop suffering discrimination in an education system which, despite the progress made, still has enormous shortcomings in terms of respect for affective-sexual diversity, to access a labour market full of prejudices, to obtain decent housing and, in short, to a whole host of prejudices that make it impossible for them to exercise their most basic rights. 

Unfortunately, in other countries the situation is much worse. In addition to suffering from all of the above, transgender people are victims of other behaviours that are contrary to the most basic rights. They are often victims of unjustified criminalisation, arbitrary arrests and acts of physical or verbal violence, torture, sexual aggression and, in the most serious cases, hate-motivated murder with high levels of impunity for fear of reprisals in cases of denunciation. 

It is imperative to demand that all governmental institutions adopt all necessary measures for the protection and exercise of the rights of transgender people. It is absolutely essential to remove all administrative obstacles that impede the legal recognition of their sexual identity, protecting at all times the right to the free development of their personality and bodily autonomy. In addition, all States must continue to work together to eradicate any kind of forced medical or surgical treatment or intervention, to prohibit forced divorce if one of the spouses is transgender, to prohibit the denial of custody and visiting rights for minors, and to prohibit any rule that prevents the maintenance or creation of family ties. 

Thus, in the same way that the inherent rights of Trans People as human beings must be guaranteed, States also have the obligation to prosecute any criminal conduct that violates the dignity and exercise of their most basic and elementary rights recognised in any democracy that prides itself as such, eliminating any form of violence, hatred and discrimination towards the people who make up the Trans Community and, by extension, towards any population group or community whose dignity and rights are violated. 

As democrats, we must commit ourselves to a model of society in which inclusion is the true transversal axis to break down all discriminatory barriers and embrace diversity as a possible way to respect the rights and inviolable human dignity of the Transgender Community. 

Because a trans woman is a woman; because a trans man is a man; because the right to free development of personality is unquestionable; because the human dignity of every person, whoever they are, is inviolable; and because the rights of trans people are HUMAN RIGHTS. 

THERE IS NO MORE DEBATE 

🇮🇹ITALIANO🇮🇹

NON C’È PIÙ DIBATTITO

Negli ultimi anni si è parlato molto della situazione di profonda discriminazione che affrontano le persone della Comunità Transgender in tutto il mondo. Oggi, nella Giornata Internazionale della Visibilità Transgender, dobbiamo unire le nostre voci per porre fine a tutte le forme di discriminazione e stare dalla parte di coloro che cercano solo il rispetto dei loro diritti più elementari. 

Nonostante i progressi sociali in termini di diritti, le persone trans continuano ad essere le principali vittime di violenza, odio e discriminazione anche all’interno dello stesso collettivo LGTBI. Inoltre, dalle stesse istituzioni è stato negato loro qualsiasi riconoscimento, soprattutto da quei settori che mettono in dubbio o addirittura negano i diritti più elementari la cui proprietà corrisponde a tutte le persone, a tutti gli esseri umani, senza distinzioni di sorta.

Ma non possiamo dimenticare che gli Stati sono i garanti di tutti i diritti umani e fondamentali di tutte le persone all’interno del loro territorio e, ovviamente, questo vale anche per i diritti delle persone trans. Pertanto, è dovere di tutti i governi attuare misure efficaci per evitare che le persone Trans siano discriminate sulla base del loro identità sessuale. È inaccettabile che in una democrazia che si vanta di essere tale, e dove il principio di uguaglianza dovrebbe governare, ci siano limitazioni al riconoscimento della loro personalità giuridica, al diritto all’istruzione, all’accesso ai servizi sanitari, al lavoro, ad un alloggio decente, alla protezione sociale e, in breve, a tutti i diritti civili, sociali, economici e culturali internazionalmente riconosciuti.

Tutti questi diritti, senza distinzioni di sorta, devono essere pienamente garantiti per tutte le persone, per tutti gli esseri umani, e in nessun caso possono essere messi in discussione, distorti o negati alle persone trans. Farlo è una violazione dei diritti umani e un attacco all’essenza stessa di ogni democrazia, non rispettando i diritti più elementari di ogni persona. 

Tuttavia, le violazioni dei diritti umani delle persone trans sono evidenti su tutta la linea. Non solo devono affrontare continue molestie, aggressioni fisiche e verbali, esclusione dalla loro cerchia sociale e familiare, ma sono anche costrette a sopportare enormi ostacoli in qualsiasi procedura amministrativa per ricevere un’assistenza sanitaria adatta alle loro esigenze, per non subire più discriminazioni in un sistema educativo che, nonostante i progressi fatti, presenta ancora enormi carenze in termini di rispetto della diversità affettivo-sessuale, per accedere a un mercato del lavoro pieno di pregiudizi, per ottenere un alloggio decente e, in breve, a tutta una serie di pregiudizi che rendono loro impossibile l’esercizio dei loro diritti più elementari. 

Purtroppo, in altri paesi la situazione è molto peggiore. Oltre a soffrire di tutto ciò, le persone transgender sono vittime di altri comportamenti contrari ai diritti più elementari. Sono spesso vittime di criminalizzazioni ingiustificate, arresti arbitrari e atti di violenza fisica o verbale, torture, aggressioni sessuali e, nei casi più gravi, omicidi motivati dall’odio con alti livelli di impunità per paura di rappresaglie in caso di denuncia. 

È imperativo esigere che tutte le istituzioni governative adottino tutte le misure necessarie per la protezione e l’esercizio dei diritti delle persone transgender. È assolutamente necessario rimuovere tutti gli ostacoli amministrativi che impediscono il riconoscimento legale della loro identità sessuale, proteggendo in ogni momento il diritto al libero sviluppo della loro personalità e autonomia corporea. Inoltre, tutti gli Stati devono continuare a lavorare insieme per sradicare qualsiasi tipo di trattamento o intervento medico o chirurgico forzato, per proibire il divorzio forzato se uno dei coniugi è transgender, per proibire la negazione del diritto di custodia e di visita per i minori, e per proibire qualsiasi regola che impedisca il mantenimento o la creazione di legami familiari. 

Così, allo stesso modo in cui devono essere garantiti i diritti intrinseci delle persone trans come esseri umani, gli Stati hanno anche l’obbligo di perseguire qualsiasi condotta criminale che violi la dignità e l’esercizio dei loro diritti più basilari ed elementari riconosciuti in ogni democrazia che si vanti come tale, eliminando qualsiasi forma di violenza, odio e discriminazione verso le persone che compongono la Comunità Trans e, per estensione, verso qualsiasi gruppo di popolazione o comunità la cui dignità e diritti siano violati. 

Come democratici, dobbiamo impegnarci per un modello di società in cui l’inclusione sia il vero asse trasversale per abbattere tutte le barriere discriminatorie e abbracciare la diversità come una via possibile per rispettare i diritti e la dignità umana inviolabile della Comunità Transgender. 

Perché una donna trans è una donna; perché un uomo trans è un uomo; perché il diritto al libero sviluppo della personalità è indiscutibile; perché la dignità umana di ogni persona, chiunque essa sia, è inviolabile; e perché i diritti delle persone trans sono DIRITTI UMANI. 

NON C’È PIÙ DIBATTITO 

🇫🇷FRANÇAIS🇨🇦

IL N’Y A PLUS DE DÉBAT

Ces dernières années, on a beaucoup parlé de la situation de profonde discrimination à laquelle sont confrontées les personnes de la communauté transgenre dans le monde entier. Aujourd’hui, à l’occasion de la Journée internationale de visibilité transgenre, nous devons unir nos voix pour mettre fin à toutes les formes de discrimination et nous ranger du côté de ceux qui ne demandent que le respect de leurs droits les plus fondamentaux. 

Malgré les avancées sociales en termes de droits, les personnes trans continuent d’être les principales victimes de la violence, de la haine et de la discrimination, même au sein du collectif LGTBI lui-même. En outre, les institutions elles-mêmes leur ont également refusé toute reconnaissance, notamment par les secteurs qui remettent en question ou même leur refusent les droits les plus fondamentaux dont la propriété correspond à toutes les personnes, à tous les êtres humains, sans distinction d’aucune sorte.

Mais nous ne pouvons pas oublier que les États sont les garants de tous les droits de l’homme et des droits fondamentaux de toutes les personnes se trouvant sur leur territoire et, évidemment, cela s’applique également aux droits des personnes trans. Par conséquent, il est du devoir de tous les gouvernements de mettre en œuvre des mesures efficaces pour empêcher que les personnes transgenres soient discriminées en raison de leur identité sexuelles. Il est inacceptable que dans une démocratie qui se targue d’être telle, et où le principe d’égalité doit régir, il y ait des limitations à la reconnaissance de leur personnalité juridique, au droit à l’éducation, à l’accès aux services de santé, à l’emploi, à un logement décent, à la protection sociale et, en somme, à tous les droits civils, sociaux, économiques et culturels internationalement reconnus.

Tous ces droits, sans distinction d’aucune sorte, doivent être pleinement garantis pour tous, pour tous les êtres humains, et en aucun cas ils ne peuvent être remis en cause, dénaturés ou niés pour les personnes trans. Agir ainsi constitue une violation des droits de l’homme et une atteinte à l’essence même de toute démocratie en ne respectant pas les droits les plus fondamentaux de toute personne. 

Cependant, les violations des droits de l’homme des personnes transgenres sont manifestes dans tous les domaines. Non seulement elles doivent faire face à un harcèlement continu, à des agressions physiques et verbales, à l’exclusion de leur cercle social et familial, mais elles sont également contraintes d’endurer d’énormes obstacles dans toute procédure administrative afin de recevoir des soins de santé adaptés à leurs besoins, de ne plus subir de discrimination dans un système éducatif qui, malgré les progrès réalisés, présente encore d’énormes lacunes en termes de respect de la diversité affective-sexuelle, d’accéder à un marché du travail rempli de préjugés, d’obtenir un logement décent, bref, à toute une série de préjugés qui les empêchent d’exercer leurs droits les plus fondamentaux. 

Malheureusement, dans d’autres pays, la situation est bien pire. En plus de souffrir de tout ce qui précède, les personnes transgenres sont victimes d’autres comportements contraires aux droits les plus fondamentaux. Elles sont souvent victimes de criminalisation injustifiée, d’arrestations arbitraires et d’actes de violence physique ou verbale, de torture, d’agressions sexuelles et, dans les cas les plus graves, de meurtres motivés par la haine, avec un haut niveau d’impunité par crainte de représailles en cas de dénonciation. 

Il est impératif d’exiger que toutes les institutions gouvernementales adoptent toutes les mesures nécessaires pour la protection et l’exercice des droits des personnes transgenres. Il est absolument indispensable de lever tous les obstacles administratifs qui empêchent la reconnaissance légale de leur identité sexuelle, en protégeant à tout moment le droit au libre développement de leur personnalité et à l’autonomie corporelle. En outre, tous les États doivent continuer à travailler ensemble pour éradiquer tout type de traitement ou d’intervention médicale ou chirurgicale forcée, pour interdire le divorce forcé si l’un des conjoints est transgenre, pour interdire le refus de la garde et du droit de visite des mineurs, et pour interdire toute règle qui empêche le maintien ou la création de liens familiaux.

Ainsi, de la même manière que les droits inhérents des personnes trans en tant qu’êtres humains doivent être garantis, les États ont également l’obligation de poursuivre tout comportement criminel qui porte atteinte à la dignité et à l’exercice de leurs droits les plus fondamentaux et élémentaires reconnus dans toute démocratie qui se targue d’être telle, en éliminant toute forme de violence, de haine et de discrimination envers les personnes qui composent la communauté trans et, par extension, envers tout groupe de population ou communauté dont la dignité et les droits sont bafoués. 

En tant que démocrates, nous devons nous engager en faveur d’un modèle de société dans lequel l’inclusion est le véritable axe transversal afin de briser toutes les barrières discriminatoires et d’embrasser la diversité comme une voie possible pour respecter les droits et la dignité humaine inviolable de la Communauté Trans. 

Parce qu’une femme trans est une femme ; parce qu’un homme trans est un homme ; parce que le droit au libre développement de la personnalité est indiscutable ; parce que la dignité humaine de toute personne, quelle qu’elle soit, est inviolable ; et parce que les droits des personnes trans sont des DROITS HUMAINS. 

IL N’Y A PLUS DE DÉBAT

🇵🇹PORTUGUÊS🇧🇷

NÃO HÁ MAIS DEBATE 

Nos últimos anos, muito tem sido dito sobre a situação de discriminação profunda enfrentada pelas pessoas na Comunidade Transgénero em todo o mundo. Hoje, no Dia Internacional da Visibilidade Transgénero, devemos unir as nossas vozes para acabar com todas as formas de discriminação e estar do lado daqueles que apenas procuram o respeito pelos seus direitos mais básicos. 

Apesar dos avanços sociais em termos de direitos, as pessoas trans continuam a ser as principais vítimas de violência, ódio e discriminação, mesmo dentro do próprio colectivo LGTBI. Além disso, das próprias instituições também lhes foi negado qualquer reconhecimento, especialmente por aqueles sectores que lhes questionam ou mesmo negam os direitos mais básicos cuja propriedade corresponde a todas as pessoas, a todos os seres humanos, sem distinções de qualquer tipo.

Mas não podemos esquecer que os Estados são os garantes de todos os direitos humanos e fundamentais de todas as pessoas dentro do seu território e, obviamente, isto também se aplica aos direitos das pessoas trans. Por conseguinte, é dever de todos os governos implementar medidas eficazes para impedir que as pessoas trans sejam discriminadas com base na sua identidade sexual. É inaceitável que numa democracia que se orgulha como tal, e onde o princípio da igualdade deve reger, haja limitações ao reconhecimento da sua personalidade jurídica, ao direito à educação, ao acesso aos serviços de saúde, ao emprego, à habitação digna, à protecção social e, em suma, a todos os direitos civis, sociais, económicos e culturais internacionalmente reconhecidos.

Todos estes direitos, sem distinção alguma, devem ser plenamente garantidos para todas as pessoas, para todos os seres humanos, e em caso algum podem ser questionados, distorcidos ou negados às pessoas trans. Fazê-lo é uma violação dos direitos humanos e um ataque à própria essência de qualquer democracia ao não respeitar os direitos mais básicos de qualquer pessoa. 

No entanto, as violações dos direitos humanos das pessoas trans são claras em todos os domínios. Não só têm de enfrentar assédio contínuo, agressões físicas e verbais, exclusão do seu círculo social e familiar, como também são obrigadas a suportar enormes obstáculos em qualquer procedimento administrativo para receberem cuidados de saúde adaptados às suas necessidades, para deixarem de sofrer discriminação num sistema educativo que, apesar dos progressos alcançados, ainda apresenta enormes deficiências em termos de respeito pela diversidade afectivo-sexual, de acesso a um mercado de trabalho cheio de preconceitos, de obtenção de uma habitação digna e, em suma, a toda uma série de preconceitos que as impossibilitam de exercer os seus direitos mais básicos. 

Infelizmente, em outros países, a situação é muito pior. Para além de sofrerem de tudo o que foi dito, os transexuais são vítimas de outros comportamentos que são contrários aos direitos mais elementares. São frequentemente vítimas de criminalização injustificada, detenções arbitrárias e actos de violência física ou verbal, tortura, agressão sexual e, nos casos mais graves, homicídio motivado pelo ódio com elevados níveis de impunidade por medo de represálias em casos de denúncia. 

É imperativo exigir que todas as instituições governamentais adoptem todas as medidas necessárias para a protecção e exercício dos direitos das pessoas transgénero. É absolutamente essencial remover todos os obstáculos administrativos que impedem o reconhecimento legal da sua identidade sexual, protegendo a todo o momento o direito ao livre desenvolvimento da sua personalidade e autonomia corporal. Além disso, todos os Estados devem continuar a trabalhar em conjunto para erradicar qualquer tipo de tratamento ou intervenção médica ou cirúrgica forçada, proibir o divórcio forçado se um dos cônjuges for transgénero, proibir a negação da custódia e dos direitos de visita de menores, e proibir qualquer regra que impeça a manutenção ou criação de laços familiares. 

Assim, da mesma forma que devem ser garantidos os direitos inerentes às pessoas trans como seres humanos, os Estados também têm a obrigação de processar qualquer conduta criminosa que viole a dignidade e o exercício dos seus direitos mais básicos e elementares reconhecidos em qualquer democracia que se orgulha de ser tal, eliminando qualquer forma de violência, ódio e discriminação contra as pessoas que constituem a Comunidade Trans e, por extensão, contra qualquer grupo populacional ou comunidade cuja dignidade e direitos sejam violados. 

Como democratas, devemos comprometer-nos com um modelo de sociedade em que a inclusão seja o verdadeiro eixo transversal para quebrar todas as barreiras discriminatórias e abraçar a diversidade como forma possível de respeitar os direitos e a dignidade humana inviolável da Comunidade Transgénero. 

Porque uma mulher trans é uma mulher; porque um homem trans é um homem; porque o direito ao livre desenvolvimento da personalidade é inquestionável; porque a dignidade humana de cada pessoa, seja ela quem for, é inviolável; e porque os direitos das pessoas trans são DIREITOS HUMANOS. 

NÃO HÁ MAIS DEBATE 

Lágrimas en el océano

(Escrito en 🇪🇸🇲🇽– Written in 🇬🇧🇺🇸– Scritto in 🇮🇹– Rédigé en 🇫🇷🇨🇦– Escrito em 🇵🇹🇧🇷)

🇪🇸ESPAÑOL🇲🇽

Hay heridas que, a pesar de los siglos, jamás llegan a cerrarse totalmente. A veces, el dolor de los antepasados también se hereda y las siguientes generaciones continuan sufriendo la injusta marca de la discriminación. 

Durante siglos, millones de personas fueron despojadas de su dignidad y tratadas como mera mercancía. Fueron robadas por la fuerza de la tierra que les vio nacer y llevados a tierras lejanas y extrañas, más allá del Atlántico, para sufrir bajo el abominable yugo de la esclavitud.

Destrozó familias y arrasó comunidades enteras arrancándoles de la tierra que solo a ellos les pertenecía. Tuvieron que soportar las más ominosas de las atrocidades con la única esperanza de un futuro de libertad que, para muchas y muchos, nunca llegaría. 

A pesar de que la trata transatlántica de esclavos desapareció hace más de doscientos años, las ideas que alimentaron aquel racismo deshumanizante de Estado siguen muy presentes en nuestra sociedad. Hemos de rechazar toda forma de racismo, toda forma de violencia , de odio y de discriminación racial hacia cualquier persona, sea quien sea. De lo contrario, no habrá diferencia entre nosotros y quienes creían que la dignidad humana no era más que una simple mercancía. 

No lo olvidemos nunca; los cimientos de las naciones más prósperas se levantaron sobre las espaldas de millones de hombres, mujeres y niños cuyo nombres jamás pueden caer en el olvido ni perderse en el manto oscuro de la noche. 

Sus historias deben conocerse, una a una, para que nunca se pierdan como lágrimas en mitad del océano. 

🇬🇧ENGLISH🇺🇸

TEARS IN THE MIDDLE OF THE OCEAN 

There are wounds that, despite the centuries, never fully heal. Sometimes the pain of ancestors is also inherited and the next generations continue to suffer the unjust mark of discrimination. 

For centuries, millions of people were stripped of their dignity and treated as mere commodities. They were forcibly stolen from the land of their birth and taken to distant and strange lands beyond the Atlantic to suffer under the abominable yoke of slavery.

It tore families apart and razed whole communities to the ground, uprooting them from the land that belonged to them alone. They had to endure the most ominous of atrocities with the only hope of a future of freedom that, for many, would never come. 

Although the transatlantic slave trade disappeared more than two hundred years ago, the ideas that fuelled that dehumanising state racism are still very much alive in our society. We must reject all forms of racism, all forms of violence, hatred and racial discrimination against all people, whoever they may be. Otherwise, there will be no difference between us and those who believed that human dignity was nothing more than a mere commodity. 

Let us never forget; the foundations of the most prosperous nations were built on the backs of millions of men, women and children whose names can never be forgotten or lost in the dark blanket of night. 

Their stories must be known, one by one, never to be lost like tears in the middle of the ocean. 

🇮🇹ITALIANO🇮🇹

LACRIME IN MEZZO ALL’OCEANO 

Ci sono ferite che, nonostante i secoli, non guariscono mai completamente. A volte, il dolore degli antenati è anche ereditato e le generazioni seguenti continuano a soffrire il marchio ingiusto della discriminazione. 

Per secoli, milioni di persone sono state spogliate della loro dignità e trattate come semplici merci. Furono sottratti con la forza alla terra in cui erano nati e portati in terre lontane e sconosciute oltre l’Atlantico per soffrire sotto il giogo abominevole della schiavitù.

Ha fatto a pezzi le famiglie e ha raso al suolo intere comunità, strappandole alla terra che apparteneva solo a loro. Hanno dovuto sopportare la più infausta delle atrocità con l’unica speranza di un futuro di libertà che, per molti, non sarebbe mai arrivato. 

Anche se la tratta transatlantica degli schiavi è scomparsa più di duecento anni fa, le idee che alimentavano quel razzismo di stato disumanizzante sono ancora molto presenti nella nostra società. Dobbiamo rifiutare ogni forma di razzismo, ogni forma di violenza, odio e discriminazione razziale contro qualsiasi persona, chiunque essa sia. Altrimenti, non ci sarà alcuna differenza tra noi e coloro che credevano che la dignità umana non fosse altro che una mera merce. 

Non dimentichiamo mai che le fondamenta delle nazioni più prospere sono state costruite sulle spalle di milioni di uomini, donne e bambini i cui nomi non potranno mai essere dimenticati o persi nella coltre scura della notte. 

Le loro storie devono essere conosciute, una per una, per non essere mai perse come le lacrime in mezzo all’oceano. 

🇫🇷FRANÇAIS🇨🇦

LARMES AU MILIEU DE L’OCÉAN 

Il y a des blessures qui, malgré les siècles, ne guérissent jamais complètement. Parfois, la douleur des ancêtres est également héritée et les générations suivantes continuent de subir la marque injuste de la discrimination. 

Pendant des siècles, des millions de personnes ont été privées de leur dignité et traitées comme de simples marchandises. Ils ont été arrachés de force à leur terre natale et emmenés dans des contrées lointaines et étranges au-delà de l’Atlantique pour y subir le joug abominable de l’esclavage.

Elle a déchiré des familles et rasé des communautés entières, les arrachant à une terre qui n’appartenait qu’à elles. Ils ont dû endurer les atrocités les plus sinistres avec le seul espoir d’un avenir de liberté qui, pour beaucoup, ne viendrait jamais. 

Bien que la traite transatlantique des esclaves ait disparu il y a plus de deux cents ans, les idées qui ont alimenté ce racisme d’État déshumanisant sont encore très présentes dans notre société. Nous devons rejeter toute forme de racisme, toute forme de violence, de haine et de discrimination raciale à l’encontre de toute personne, quelle qu’elle soit. Sinon, il n’y aura pas de différence entre nous et ceux qui ont cru que la dignité humaine n’était rien de plus qu’une simple marchandise. 

N’oublions jamais que les fondations des nations les plus prospères ont été construites sur le dos de millions d’hommes, de femmes et d’enfants dont les noms ne pourront jamais être oubliés ou perdus dans la nuit noire. 

Leurs histoires doivent être connues, une par une, pour ne jamais être perdues comme des larmes au milieu de l’océan. 

🇵🇹PORTUGUÊS🇧🇷

LÁGRIMAS NO MEIO DO OCEANO 

Há feridas que, apesar dos séculos, nunca cicatrizam completamente. Por vezes, a dor dos antepassados é também herdada e as gerações seguintes continuam a sofrer a marca injusta da discriminação. 

Durante séculos, milhões de pessoas foram despojadas da sua dignidade e tratadas como meras mercadorias. Foram roubados à força da terra do seu nascimento e levados para terras distantes e estranhas para além do Atlântico para sofrer sob o abominável jugo da escravatura.

Destruiu famílias e arrasou comunidades inteiras, arrancando-as da terra que lhes pertencia sozinhas. Tiveram de suportar as mais ominosas atrocidades com a única esperança de um futuro de liberdade que, para muitos, nunca viria. 

Embora o tráfico transatlântico de escravos tenha desaparecido há mais de duzentos anos, as ideias que alimentaram esse racismo desumanizador do Estado ainda estão muito presentes na nossa sociedade. Devemos rejeitar todas as formas de racismo, todas as formas de violência, ódio e discriminação racial contra qualquer pessoa, independentemente de quem seja. Caso contrário, não haverá diferença entre nós e aqueles que acreditavam que a dignidade humana não era mais do que uma mera mercadoria. 

Nunca esqueçamos; as fundações das nações mais prósperas foram construídas nas costas de milhões de homens, mulheres e crianças cujos nomes nunca podem ser esquecidos ou perdidos no cobertor escuro da noite. 

As suas histórias devem ser conhecidas, uma a uma, para nunca se perderem como lágrimas no meio do oceano. 

Un grito atronador

(Escrito en 🇪🇸🇲🇽– Written in 🇬🇧🇺🇸– Scritto in 🇮🇹– Rédigé en 🇫🇷🇨🇦– Escrito em 🇵🇹🇧🇷)

🇪🇸ESPAÑOL 🇲🇽

Hay heridas que nunca llegarán a cerrarse. A veces, defender la dignidad y los derechos de todas las personas, sean quienes sean, puede llegar a costar la propia vida. 

Hoy, 24 de marzo, Día Internacional del Derecho a la Verdad en relación con Violaciones Graves de los Derechos Humanos y de la Dignidad de las Víctimas, debemos honrar la memoria de quienes vieron silenciada su voz, vulnerados sus derechos, violada su dignidad y sesgada su vida. 

Por todo el mundo, y desde hace décadas, miles de personas en todo el mundo siguen clamando por la VERDAD y por la JUSTICIA en recuerdo de quienes perdieron la vida a manos de la sinrazón y la ignominia solo por defender la vida, la dignidad y los derechos de sus semejantes. 

Defender el Derecho a la Verdad, reconocido por la Organización de las Naciones Unidas, supone para sus defensores el tener que sufrir continuos ataques en contra de sus más elementales derechos. Ataques y violaciones sistemática de derechos que, con carácter general, JAMÁS llegan a repararse a pesar de ser una obligación para todos los Estados. 

Uno de esos defensores fue Monseñor Óscar Arnulfo Romero, sacerdote de El Salvador y humanista, que consagró su vida para defender la Paz y los Derechos Humanos de sus semejantes en un conflicto bélico que desangraba al país centroamericano. Su valentía, fuerza y determinación le costó la vida al ser brutalmente asesinado pero su mensaje sigue inspirando a millones de defensores de derechos humanos de todo en todo el mundo a pesar de cualquier amenaza. 

Pero, en el día de hoy, debemos centrar nuestra vista en los abominables actos criminales que sucedieron en Argentina hace 45 años. Un golpe militar, un golpe de estado contra la democracia, sumió a Argentina en un pozo de oscuridad en donde las ejecuciones sumarias, las desapariciones forzadas y los “vuelos de la muerte” arrancaron la vida de 30.000 personas. Toda una maquinaria de terrorismo de Estado al servicio de genocidas de su propio pueblo. Miles de familias que aún aguardan a saber qué pasó con sus padres, madres, hijas e hijos y que no dejarán de seguir luchando por la verdad y por la justicia a pesar del dolor. 

Pero la verdad no puede silenciarse y la justicia prevalecerá. La sociedad nunca dejará de exigir que los responsables respondan por sus atrocidades. Las voces que claman por la verdad y la justicia jamás serán silenciadas y un grito atronador se extenderá por todas partes con un claro mensaje: ¡NUNCA MÁS!

Aunque haya quien desee que las sombras del pasado regresen, actuaremos con toda la fuerza y la determinación que solo la democracia y el respeto hacia la dignidad inviolable y hacia los derechos humanos es capaz de ofrecer. Y hemos de hacerlo desde la responsabilidad común que tenemos como sociedad, no sólo con respecto al pasado sino también para con las generaciones futuras. 

Porque sólo a través de la verdad, la víctimas pueden encontrar la paz; porque sólo a través de la verdad, las víctimas recibirán el merecido reconocimiento; y porque sólo a través de la verdad habrá una verdadera justicia.

¡Por la memoria, por la verdad y por la justicia!

🇬🇧ENGLISH🇺🇸

A THUNDEROUS CRY

There are wounds that will never heal. Sometimes, defending the dignity and rights of all people, whoever they are, can cost one’s own life.

Today, 24 March, the International Day for the Right to the Truth Concerning Gross Human Rights Violations and for the Dignity of Victims, we must honour the memory of those whose voices have been silenced, whose rights have been violated, whose dignity has been violated and whose lives have been distorted.

All over the world, and for decades now, thousands of people around the world continue to cry out for TRUTH and JUSTICE in memory of those who lost their lives at the hands of unreason and ignominy just for defending the life, dignity and rights of their fellow human beings.

Defending the Right to Truth, recognised by the United Nations, means for its defenders to have to suffer continuous attacks against their most basic rights. Attacks and systematic violations of rights which, in general, are NEVER repaired, despite being an obligation for all States.

One of these defenders was Monsignor Óscar Arnulfo Romero, a priest of El Salvador and a humanist, who devoted his life to defend Peace and Human Rights of his fellow men in a war that was bleeding the Central American country dry. His courage, strength and determination cost him his life when he was brutally assassinated but his message continues to inspire millions of human rights defenders around the world despite any threat.

But, today, we must focus our attention on the abominable criminal acts that took place in Argentina 45 years ago. A military coup, a coup d’état against democracy, plunged Argentina into a pit of darkness where summary executions, forced disappearances and «death flights» took the lives of 30,000 people. A whole machinery of state terrorism at the service of the genocide of its own people. Thousands of families are still waiting to know what happened to their fathers, mothers, daughters and sons and will not stop fighting for truth and justice despite the pain.

But the truth cannot be silenced and justice will prevail. Society will never stop demanding that those responsible be held accountable for their atrocities. The voices crying out for truth and justice will never be silenced and a thunderous cry will spread far and wide with a clear message: NEVER AGAIN!

Even if there are those who wish the shadows of the past to return, we will act with all the strength and determination that only democracy and respect for inviolable dignity and human rights can offer. And we must do so on the basis of the common responsibility we have as a society, not only to the past but also to future generations.

Because only through truth can victims find peace; because only through truth will victims receive the recognition they deserve; and because only through truth will there be true justice.

For memory, for truth and for justice!

🇮🇹ITALIANO🇮🇹

UN GRIDO FRAGOROSO

Ci sono ferite che non guariranno mai. A volte, difendere la dignità e i diritti di tutte le persone, chiunque esse siano, può costare la propria vita. 

Oggi, il 24 marzo, Giornata Internazionale per il diritto alla verità sulle gravi violazioni dei diritti umani e per la dignità delle vittime, dobbiamo onorare la memoria di coloro le cui voci sono state messe a tacere, i cui diritti sono stati violati, la cui dignità è stata violata e le cui vite sono state distorte. 

In tutto il mondo, e per decenni, migliaia di persone continuano a gridare per la VERITÀ e la GIUSTIZIA in memoria di coloro che hanno perso la vita per mano dell’irragionevolezza e dell’ignominia solo per aver difeso la vita, la dignità e i diritti dei loro simili. 

Difendere il diritto alla verità, riconosciuto dalle Nazioni Unite, significa per i suoi difensori dover subire continui attacchi contro i loro diritti più elementari. Attacchi e violazioni sistematiche dei diritti che, in generale, non vengono MAI riparati nonostante siano un obbligo per tutti gli Stati. 

Uno di questi difensori fu monsignor Óscar Arnulfo Romero, sacerdote di El Salvador e umanista, che consacrò la sua vita per difendere la pace e i diritti umani dei suoi simili in un conflitto bellico che insanguinò il paese centroamericano. Il suo coraggio, la sua forza e la sua determinazione gli sono costati la vita quando è stato brutalmente assassinato, ma il suo messaggio continua a ispirare milioni di difensori dei diritti umani in tutto il mondo nonostante ogni minaccia. 

Ma oggi dobbiamo concentrare la nostra attenzione sugli abominevoli atti criminali che hanno avuto luogo in Argentina 45 anni fa. Un colpo di stato militare, un colpo di stato contro la democrazia, ha fatto precipitare l’Argentina in un pozzo di tenebre dove esecuzioni sommarie, sparizioni forzate e «voli della morte» hanno tolto la vita a 30.000 persone. Un’intera macchina del terrorismo di Stato al servizio del genocidio del suo stesso popolo. Migliaia di famiglie stanno ancora aspettando di sapere cosa è successo ai loro padri, madri, figlie e figli e non smetteranno di lottare per la verità e la giustizia nonostante il dolore. 

Ma la verità non può essere messa a tacere e la giustizia prevarrà. La società non smetterà mai di esigere che i responsabili siano chiamati a rispondere delle loro atrocità. Le voci che gridano per la verità e la giustizia non saranno mai messe a tacere e un fragoroso grido si diffonderà in lungo e in largo con un chiaro messaggio: MAI PIÙ!

Anche se c’è chi desidera il ritorno delle ombre del passato, noi agiremo con tutta la forza e la determinazione che solo la democrazia e il rispetto della dignità inviolabile e dei diritti umani possono offrire. E dobbiamo farlo sulla base della responsabilità comune che abbiamo come società, non solo verso il passato ma anche verso le generazioni future. 

Perché solo attraverso la verità le vittime possono trovare pace; perché solo attraverso la verità le vittime riceveranno il riconoscimento che meritano; e perché solo attraverso la verità ci sarà vera giustizia.

Per la memoria, per la verità e per la giustizia!

🇫🇷FRANÇAIS🇨🇦

UN CRI DU TONNERRE

Il y a des blessures qui ne guériront jamais. Parfois, défendre la dignité et les droits de toutes les personnes, quelles qu’elles soient, peut coûter sa propre vie. 

Aujourd’hui, le 24 mars, Journée internationale pour le droit à la vérité en ce qui concerne les violations flagrantes des droits de l’homme et pour dignité des victimes, nous devons honorer la mémoire de ceux dont la voix a été réduite au silence, dont les droits ont été violés, dont la dignité a été atteinte et dont la vie a été déformée. 

Partout dans le monde, et depuis des décennies, des milliers de personnes continuent de crier pour la VÉRITÉ et la JUSTICE en mémoire de ceux qui ont perdu la vie aux mains de la déraison et de l’ignominie simplement pour avoir défendu la vie, la dignité et les droits de leurs semblables. 

Défendre le droit à la vérité, reconnu par les Nations unies, signifie pour ses défenseurs devoir subir des attaques continues contre leurs droits les plus élémentaires. Des attaques et des violations systématiques des droits qui, en général, ne sont JAMAIS réparées alors qu’elles constituent une obligation pour tous les États. 

L’un de ces défenseurs était Monseigneur Óscar Arnulfo Romero, prêtre du Salvador et humaniste, qui a consacré sa vie à défendre la paix et les droits de l’homme de ses semblables dans un conflit guerrier qui ensanglantait ce pays d’Amérique centrale. Son courage, sa force et sa détermination lui ont coûté la vie lorsqu’il a été brutalement assassiné, mais son message continue d’inspirer des millions de défenseurs des droits de l’homme dans le monde, en dépit de toute menace. 

Mais, aujourd’hui, nous devons concentrer notre attention sur les actes criminels abominables qui ont eu lieu en Argentine il y a 45 ans. Un coup militaire, un coup d’État contre la démocratie, a plongé l’Argentine dans un gouffre de ténèbres où les exécutions sommaires, les disparitions forcées et les «vols de la mort» ont coûté la vie à 30 000 personnes. Toute une machinerie de terrorisme d’État au service du génocide de son propre peuple. Des milliers de familles attendent toujours de savoir ce qui est arrivé à leurs pères, mères, filles et fils et ne cesseront pas de se battre pour la vérité et la justice malgré la douleur. 

Mais la vérité ne peut être réduite au silence et la justice prévaudra. La société ne cessera jamais d’exiger que les responsables soient tenus de répondre de leurs atrocités. Les voix qui crient pour la vérité et la justice ne seront jamais réduites au silence et un cri de tonnerre se répandra loin dans le monde avec un message clair : PLUS JAMAIS !

Même si certains souhaitent le retour des ombres du passé, nous agirons avec toute la force et la détermination que seuls la démocratie et le respect de la dignité inviolable et des droits de l’homme peuvent offrir. Et nous devons le faire sur la base de la responsabilité commune que nous avons en tant que société, non seulement envers le passé mais aussi envers les générations futures. 

Parce que seule la vérité permet aux victimes de trouver la paix ; parce que seule la vérité permet aux victimes de recevoir la reconnaissance qu’elles méritent ; et parce que seule la vérité permet une véritable justice.

Pour la mémoire, pour la vérité et pour la justice !

🇵🇹PORTUGUÊS🇧🇷

UM GRITO TROVEJANTE

Há feridas que nunca irão sarar. Por vezes, defender a dignidade e os direitos de todas as pessoas, quem quer que sejam, pode custar a própria vida. 

Hoje, a 24 de Março, Dia Internacional pelo Direito à Verdade sobre as Violações dos Direitos Humanos e pela Dignidade das Vítimas, devemos honrar a memória daqueles cujas vozes foram silenciadas, cujos direitos foram violados, cuja dignidade foi violada e cujas vidas foram distorcidas. 

Por todo o mundo, e durante décadas, milhares de pessoas em todo o mundo continuam a clamar por VERDADE e JUSTIÇA em memória daqueles que perderam as suas vidas nas mãos do desarrazoado e da ignomínia apenas por defenderem a vida, a dignidade e os direitos dos seus semelhantes. 

Defender o Direito à Verdade, reconhecido pelas Nações Unidas, significa para os seus defensores ter de sofrer ataques contínuos contra os seus direitos mais elementares. Ataques e violações sistemáticas de direitos que, em geral, NUNCA são reparados, apesar de serem uma obrigação para todos os Estados. 

Um desses defensores foi Monsenhor Óscar Arnulfo Romero, sacerdote de El Salvador e humanista, que consagrou a sua vida à defesa da Paz e dos Direitos Humanos dos seus semelhantes num conflito de guerra que sangrou o país centro-americano. A sua coragem, força e determinação custaram-lhe a vida quando foi brutalmente assassinado, mas a sua mensagem continua a inspirar milhões de defensores dos direitos humanos em todo o mundo, apesar de qualquer ameaça. 

Mas, hoje, devemos concentrar a nossa atenção nos abomináveis actos criminosos que tiveram lugar na Argentina há 45 anos. Um golpe militar, um golpe de estado contra a democracia, mergulhou a Argentina num poço de escuridão onde execuções sumárias, desaparecimentos forçados e «voos da morte» ceifaram a vida a 30.000 pessoas. Todo um mecanismo do terrorismo de Estado ao serviço do genocídio do seu próprio povo. Milhares de famílias continuam à espera de saber o que aconteceu aos seus pais, mães, filhas e filhos e não vão parar de lutar pela verdade e justiça apesar da dor. 

Mas a verdade não pode ser silenciada e a justiça prevalecerá. A sociedade nunca deixará de exigir que os responsáveis sejam responsabilizados pelas suas atrocidades. As vozes que clamam por verdade e justiça nunca serão silenciadas e um grito trovejante se espalhará por todo o lado com uma mensagem clara: NUNCA MAIS!

Mesmo que haja quem deseje que as sombras do passado regressem, actuaremos com toda a força e determinação que só a democracia e o respeito pela dignidade inviolável e pelos direitos humanos podem oferecer. E devemos fazê-lo com base na responsabilidade comum que temos como sociedade, não só em relação ao passado mas também em relação às gerações futuras. 

Porque só através da verdade as vítimas podem encontrar a paz; porque só através da verdade as vítimas receberão o reconhecimento que merecem; e porque só através da verdade haverá verdadeira justiça.

Pela memória, pela verdade e pela justiça!

¡Liberémonos del racismo!

(Escrito en 🇪🇸🇲🇽– Written in 🇬🇧🇺🇸– Scritto in 🇮🇹– Rédigé en 🇫🇷🇨🇦– Escrito em 🇵🇹🇧🇷)

🇪🇸ESPAÑOL🇲🇽

El racismo mata. No importa cuándo leas esto. Es la cruda realidad y sabemos que es así porque está a nuestro alrededor, a la vista de todas y de todos. Debemos reconocerlo como lo que es: una amenaza que debemos rechazar y condenar con toda la fuerza de las sociedades democráticas que se consideren a sí mismas como tal. 

En los últimos años, hemos visto los casos de racismo y xenofobia extenderse por todo el mundo. Pero, igualmente, también ha habido una respuesta unánime respaldada por millones de personas clamando por el respeto, la libertad, la igualdad y la no discriminación. Una respuesta que busca unir a toda la sociedad en contra de todo acto de violencia, odio y discriminación basada en prejuicios de carácter racial que contribuye a perpetuar la opresión y la marginación de las minorías. 

Pudimos verlo en las concentraciones en favor del movimiento “Black Lives Matter” o “Fight Racism”,  donde millones de personas de todo el mundo, especialmente jóvenes y adolescentes, clamaron en contra de la discriminación racial. La redes sociales se inundaron de mensajes y, a pesar de la pandemia que nos ha mantenido separados, nada ha impedido que sigamos reclamando por la igualdad de derechos, por el respeto a la inviolabilidad de la dignidad humana y por la defensa de los derechos humanos en todo el mundo y para todas las personas. 

Ciertamente, la pandemia del COVID-19 supuso un punto de inflexión que sacó a la luz esa otra pandemia que permanecía de forma latente en nuestra sociedad: la pandemia del odio, de la violencia, del prejuicio, del miedo y del rechazo hacia quien es diferente por su origen étnico o nacional. Una segunda pandemia que hizo más evidentes las profundas desigualdades, fundamentadas en el racismo y la xenofobia latentes, y que hizo que los grupos minoritarios de población tuviesen un mayor riesgo de contagio y, desgraciadamente, de víctimas mortales.

La juventud ha sufrido especialmente este doble impacto producto de la pandemia y de la discriminación racial. Jóvenes y adolescentes pertenecientes a grupos minoritarios son quienes más están sufriendo la falta de oportunidades en cuanto a las perspectivas de empleo, de continuar con su educación, de limitaciones a la hora de participar en la vida pública social y, en definitiva, en el desarrollo de todo su potencial y empoderamiento personal, muy especialmente en mujeres y niñas. 

Pero, igualmente, el papel de la juventud es totalmente determinante para enfrentar aquellas posturas propias del racismo más atroz y repugnante. Su papel en las concentraciones contra el racismo ha sido la mejor muestra de que las nuevas generaciones quieren vivir en un mundo sin violencia, sin odio y sin discriminación de ninguna clase. Así lo han manifestado y el futuro les pertenece.

No lo olvidemos nunca: el racismo mata y amenaza con destruir a toda la humanidad. Por eso, hemos de unirnos a la voces de quienes claman por el fin de la discriminación racial. El racismo es una profunda perversión del mal que ha conducido a los más aberrantes crímenes contra la humanidad y a los más abominables actos de genocidio. 

Construyamos un mundo de paz, de igualdad, de libertad, de respeto y de dignidad. 

¡Liberémonos del racismo!

🇬🇧ENGLISH🇺🇸

LET US FREE OURSELVES FROM RACISM!

Racism kills. It doesn’t matter when you read this. It is the stark reality and we know it is so because it is all around us, all around us, all around us. We must recognise it for what it is: a threat that we must reject and condemn with all the force of democratic societies that regard themselves as such. 

In recent years, we have seen instances of racism and xenophobia spreading around the world. But, equally, there has also been a unanimous response backed by millions of people clamouring for respect, freedom, equality and non-discrimination. A response that seeks to unite the whole of society against all acts of violence, hatred and discrimination based on racial prejudice that help to perpetuate the oppression and marginalisation of minorities. 

We saw this at the «Black Lives Matter» or «Fight Racism» rallies, where millions of people around the world, especially young people and teenagers, rallied against racial discrimination. Social networks were flooded with messages and, despite the pandemic that has kept us apart, nothing has stopped us from continuing to call for equal rights, for respect for the inviolability of human dignity and for the defence of human rights around the world and for all people. 

Certainly, the COVID-19 pandemic was a turning point that brought to light that other pandemic that remained latent in our society: the pandemic of hatred, violence, prejudice, fear and rejection of those who are different because of their ethnic or national origin. A second pandemic that made the profound inequalities, based on latent racism and xenophobia, more evident, and which meant that minority population groups were at greater risk of contagion and, unfortunately, of fatalities.

Young people have been particularly hard hit by the double impact of the pandemic and racial discrimination. Young people and adolescents belonging to minority groups are the ones who are suffering most from the lack of opportunities in terms of employment prospects, continuing their education, limitations in terms of participating in social public life and, in short, in the development of their full potential and personal empowerment, especially in the case of women and girls. 

But, equally, the role of young people is absolutely decisive in confronting the most atrocious and repugnant racist positions. Their role in the rallies against racism has been the best proof that the new generations want to live in a world without violence, without hatred and without discrimination of any kind. They have said so, and the future belongs to them.

Let us never forget: racism kills and threatens to destroy the whole of humanity. That is why we must join the voices of those who call for an end to racial discrimination. Racism is a profound perversion of evil that has led to the most heinous crimes against humanity and the most abhorrent acts of genocide. 

Let us build a world of peace, equality, freedom, respect and dignity. 

Let us free ourselves from racism!

🇮🇹ITALIANO🇮🇹

LIBERIAMOCI DAL RAZZISMO!

Il razzismo uccide. Non importa quando lo leggete. È la cruda realtà, e sappiamo che è così perché è tutto intorno a noi, tutto intorno a noi, tutto intorno a noi. Dobbiamo riconoscerlo per quello che è: una minaccia che dobbiamo respingere e condannare con tutta la forza delle società democratiche che si considerano tali. 

Negli ultimi anni, abbiamo visto casi di razzismo e xenofobia diffondersi in tutto il mondo. Ma, allo stesso modo, c’è stata anche una risposta unanime sostenuta da milioni di persone che chiedono a gran voce rispetto, libertà, uguaglianza e non discriminazione. Una risposta che cerca di unire tutta la società contro tutti gli atti di violenza, odio e discriminazione basati sul pregiudizio razziale che contribuiscono a perpetuare l’oppressione e l’emarginazione delle minoranze. 

Lo abbiamo visto nelle manifestazioni «Black Lives Matter» o «Fight Racism», dove milioni di persone in tutto il mondo, soprattutto giovani e adolescenti, si sono mobilitate contro la discriminazione razziale. Le reti sociali sono state inondate di messaggi e, nonostante la pandemia che ci ha tenuti lontani, nulla ci ha impedito di continuare a chiedere l’uguaglianza dei diritti, il rispetto dell’inviolabilità della dignità umana e la difesa dei diritti umani nel mondo e per tutti i popoli. 

Certamente, la pandemia COVID-19 è stata una svolta che ha portato alla luce quell’altra pandemia che è rimasta latente nella nostra società: la pandemia dell’odio, della violenza, del pregiudizio, della paura e del rifiuto di coloro che sono diversi a causa della loro origine etnica o nazionale. Una seconda pandemia che ha reso più evidenti le profonde disuguaglianze, basate sul razzismo latente e sulla xenofobia, e che ha fatto sì che i gruppi minoritari della popolazione avessero un rischio maggiore di contagio e, purtroppo, di vittime.

I giovani sono stati particolarmente colpiti dal doppio impatto della pandemia e della discriminazione razziale. I giovani e gli adolescenti che appartengono a gruppi minoritari sono quelli che soffrono di più per la mancanza di opportunità in termini di prospettive di lavoro, di continuare la loro educazione, di limitazioni quando si tratta di partecipare alla vita pubblica sociale e, in breve, nello sviluppo del loro pieno potenziale e dell’empowerment personale, specialmente per le donne e le ragazze. 

Ma, allo stesso modo, il ruolo dei giovani è totalmente decisivo per affrontare le posizioni del razzismo più atroce e ripugnante. Il loro ruolo nelle manifestazioni contro il razzismo è stata la migliore prova che le nuove generazioni vogliono vivere in un mondo senza violenza, senza odio e senza discriminazioni di nessun tipo. L’hanno detto, e il futuro appartiene a loro.

Non dimentichiamo mai: il razzismo uccide e minaccia di distruggere tutta l’umanità. Ecco perché dobbiamo unirci alle voci di coloro che gridano la fine della discriminazione razziale. Il razzismo è una profonda perversione del male che ha portato ai più atroci crimini contro l’umanità e ai più ripugnanti atti di genocidio. 

Costruiamo un mondo di pace, uguaglianza, libertà, rispetto e dignità. 

Liberiamoci dal razzismo!

🇫🇷FRANAÇAIS🇨🇦

LIBÉRONS-NOUS DU RACISME!

Le racisme tue. Peu importe quand vous lisez ceci. C’est la dure réalité, et nous savons qu’il en est ainsi parce qu’elle est tout autour de nous, tout autour de nous, tout autour de nous. Nous devons la reconnaître pour ce qu’elle est : une menace que nous devons rejeter et condamner avec toute la force des sociétés démocratiques qui se considèrent comme telles. 

Ces dernières années, nous avons vu des cas de racisme et de xénophobie se répandre dans le monde entier. Mais il y a également eu une réponse unanime, soutenue par des millions de personnes réclamant le respect, la liberté, l’égalité et la non-discrimination. Une réponse qui vise à unir l’ensemble de la société contre tous les actes de violence, de haine et de discrimination fondés sur des préjugés raciaux qui contribuent à perpétuer l’oppression et la marginalisation des minorités. 

Nous l’avons vu lors des rassemblements «Black Lives Matter» ou «Fight Racism», où des millions de personnes dans le monde, en particulier des jeunes et des adolescents, se sont mobilisées contre la discrimination raciale. Les réseaux sociaux ont été inondés de messages et, malgré la pandémie qui nous a séparés, rien ne nous a empêchés de continuer à exiger l’égalité des droits, le respect de l’inviolabilité de la dignité humaine et la défense des droits de l’homme dans le monde entier et pour tous les peuples. 

La pandémie de COVID-19 a certainement été un tournant qui a mis en lumière cette autre pandémie qui restait latente dans notre société : la pandémie de haine, de violence, de préjugés, de peur et de rejet de ceux qui sont différents en raison de leur origine ethnique ou nationale. Une deuxième pandémie qui a rendu plus évidentes les profondes inégalités, fondées sur un racisme et une xénophobie latents, et qui a fait que les groupes de population minoritaires ont un risque plus élevé de contagion et, malheureusement, de décès.

Les jeunes ont été particulièrement touchés par le double impact de la pandémie et de la discrimination raciale. Les jeunes et les adolescents appartenant à des groupes minoritaires sont ceux qui souffrent le plus du manque d’opportunités en termes de perspectives d’emploi, de poursuite de leur éducation, de limitations lorsqu’il s’agit de participer à la vie sociale publique et, en bref, au développement de leur plein potentiel et de leur autonomisation personnelle, en particulier pour les femmes et les filles. 

Mais, également, le rôle de la jeunesse est totalement décisif pour faire face aux positions du racisme le plus atroce et le plus répugnant. Leur rôle dans les rassemblements contre le racisme a été la meilleure preuve que les nouvelles générations veulent vivre dans un monde sans violence, sans haine et sans discrimination d’aucune sorte. Ils l’ont dit, et l’avenir leur appartient.

N’oublions jamais que le racisme tue et menace de détruire toute l’humanité. C’est pourquoi nous devons joindre nos voix à celles de ceux qui réclament la fin de la discrimination raciale. Le racisme est une perversion profonde du mal qui a conduit aux crimes les plus odieux contre l’humanité et aux actes de génocide les plus odieux. 

Construisons un monde de paix, d’égalité, de liberté, de respect et de dignité. 

Libérons-nous du racisme!

🇵🇹PORTUGUÊS🇵🇹

LIBERTEMO-NOS DO RACISMO!

O racismo mata. Não importa quando se lê isto. É a dura realidade, e sabemos que é assim porque está à nossa volta, à nossa volta, à nossa volta. Devemos reconhecê-lo pelo que é: uma ameaça que devemos rejeitar e condenar com toda a força das sociedades democráticas que se vêem a si próprias como tal. 

Nos últimos anos, assistimos a casos de racismo e xenofobia espalhados por todo o mundo. Mas, igualmente, tem havido uma resposta unânime apoiada por milhões de pessoas que clamamam por respeito, liberdade, igualdade e não discriminação. Uma resposta que procura unir toda a sociedade contra todos os actos de violência, ódio e discriminação baseados em preconceitos raciais que ajudam a perpetuar a opressão e a marginalização das minorias. 

Vimo-lo nos comícios «Black Lives Matter» ou «Fight Racism», onde milhões de pessoas em todo o mundo, especialmente jovens e adolescentes, se mobilizaram contra a discriminação racial. As redes sociais foram inundadas de mensagens e, apesar da pandemia que nos manteve afastados, nada nos impediu de continuar a exigir igualdade de direitos, respeito pela inviolabilidade da dignidade humana e defesa dos direitos humanos em todo o mundo e para todas as pessoas. 

Certamente, a pandemia da COVID-19 foi um ponto de viragem que trouxe à luz aquela outra pandemia que permaneceu latente na nossa sociedade: a pandemia de ódio, violência, preconceito, medo e rejeição daqueles que são diferentes devido à sua origem étnica ou nacional. Uma segunda pandemia que tornou mais evidentes as profundas desigualdades, baseadas no racismo latente e na xenofobia, e que fez com que os grupos minoritários da população tivessem um maior risco de contágio e, infelizmente, de fatalidades.

Os jovens foram particularmente atingidos pelo duplo impacto da pandemia e da discriminação racial. Os jovens e adolescentes pertencentes a grupos minoritários são os que mais sofrem com a falta de oportunidades em termos de perspectivas de emprego, de continuação da sua educação, de limitações quando se trata de participar na vida pública social e, em suma, no desenvolvimento do seu pleno potencial e empoderamento pessoal, especialmente para as mulheres e raparigas. 

Mas, igualmente, o papel da juventude é totalmente decisivo para enfrentar as posições do racismo mais atroz e repugnante. O seu papel nos comícios contra o racismo tem sido a melhor prova de que as novas gerações querem viver num mundo sem violência, sem ódio e sem qualquer tipo de discriminação. Disseram-no, e o futuro pertence-lhes.

Nunca esqueçamos: o racismo mata e ameaça destruir toda a humanidade. É por isso que devemos juntar as vozes daqueles que clamam por um fim à discriminação racial. O racismo é uma profunda perversão do mal que levou aos crimes mais hediondos contra a humanidade e aos actos mais abomináveis de genocídio. 

Construamos um mundo de paz, igualdade, liberdade, respeito e dignidade. 

Libertemo-nos do racismo!

No puede haber excusas

(Escrito en 🇪🇸🇲🇽– Written in 🇬🇧🇺🇸– Scritto in 🇮🇹– Rédigé en 🇫🇷🇨🇦– Escrito em 🇵🇹🇧🇷)

🇪🇸ESPAÑOL🇲🇽

El mundo ha cambiado totalmente. La pandemia del Covid-19 ha alterado nuestras de vida de una forma más que evidente. Unos cambios que han llegado para quedarse y que, sin duda, nos afectan a todas y a todos por igual.

Sabemos que la economía mundial no volverá a ser la misma porque el impulso digital es imparable a todos los niveles. Un impulso que se ha visto aún más reforzado durante la pandemia. Miles de organismos y millones de empresas de todo el mundo han tenido que adaptarse, con gran dificultad, al mundo digital para poder seguir adelante en estos duros momentos. 

Sin embargo, la crisis ha puesto de manifiesto las profundas desigualdades aún existentes. No solo eso, esas desigualdades ahora son mucho más profundas. Unas desigualdades que son más evidentes en aquellas zonas en vías de desarrollo y que afectan muy especialmente a mujeres y niñas, a migrantes y refugiados que huyen del hambre, de la persecución y de la guerra y, en definitiva, a millones de personas en todo el mundo, jóvenes en su mayoría, cuyo futuro es totalmente incierto. 

Además de las consecuencias negativas para el empleo, la ausencia de protección social o el mantenimiento de un nivel de vida digna, la crisis provocada por la pandemia está contribuyendo al auge del racismo y la xenofobia. En consecuencia, estamos asistiendo a un aumento de los de violencia, odio y discriminación hacia las personas más vulnerables. Los datos son claros y los ataques hacia personas o grupos de personas por su origen étnico o nacional son una triste realidad que debemos combatir porque no tienen cabida en ninguna democracia que se considere como tal. 

No puede haber excusas. La actual situación de pandemia no puede servir de pretexto para dejar de seguir trabajando por un mundo mejor. Por eso, hemos de comprometernos, ahora más que nunca, por la igualdad entre mujeres y hombres; para conseguir condiciones dignas de trabajo y acabar con toda forma de esclavitud; para luchar contra las altas tasas de desempleo en jóvenes de todo el mundo; para el garantizar el acceso universal a unos Servicios Sanitarios de calidad; para promover un modelo educativo inclusivo basado en derechos humanos y en los principios y valores universales de igualdad, respeto y convivencia; para garantizar el bienestar social de todas las personas; para asegurar un modelo de desarrollo sostenible y respetuoso con el Medio Ambiente; y para garantizar el acceso a la justicia de toda persona cuando sufra cualquier violación de sus derechos más básicos y elementales. 

Sin duda, es más necesaria que nunca la coordinación entre Estados y Organismos Internacionales para garantizar la seguridad y la protección social universal para todas las personas. Para ello, el diálogo y la cooperación son imprescindibles si realmente queremos que nadie quede desprotegido, no solo en estos momentos sino también de cara al futuro. 

Todo ello desde el respeto hacia los derechos humanos de todas las personas porque, sin ese respeto y trato igualitaria hacia toda esa diversidad que enriquece a toda la humanidad, nada de cuanto hagamos tendrá sentido.

Porque nadie puede quedarse atrás.

🇬🇧ENGLISH🇺🇸

THERE CAN BE NO EXCUSES

The world has changed completely. The Covid-19 pandemic has altered our lifestyles in a way that is more than evident. Changes that are here to stay and that undoubtedly affect us all equally. 

We know that the global economy will never be the same again because the digital momentum is unstoppable at all levels. A momentum that has been further reinforced during the pandemic. Thousands of organisations and millions of businesses around the world have had to adapt, with great difficulty, to the digital world in order to keep going through these tough times. 

However, the crisis has exposed the deep inequalities that still exist. Not only that, but these inequalities are now much deeper. Inequalities that are most evident in developing areas and that particularly affect women and girls, migrants and refugees fleeing hunger, persecution and war and, in short, millions of people around the world, mostly young people, whose future is totally uncertain. 

In addition to the negative consequences for employment, the absence of social protection or the maintenance of a decent standard of living, the crisis caused by the pandemic is contributing to the rise of racism and xenophobia. As a result, we are witnessing an increase in violence, hatred and discrimination towards the most vulnerable people. The facts are clear and attacks on individuals or groups of people because of their ethnic or national origin are a sad reality that we must combat because they have no place in any self-respecting democracy. 

There can be no excuses. The current pandemic situation cannot be used as an excuse to stop working for a better world. That is why we must commit ourselves, now more than ever, to equality between women and men; to achieve decent working conditions and put an end to all forms of slavery; to fight against the high rates of unemployment among young people around the world; to guarantee universal access to quality health services; to promote an inclusive educational model based on human rights and the universal principles and values of equality, respect and coexistence; to guarantee the social welfare of all people; to ensure a sustainable development model that respects the environment; and to guarantee access to justice for everyone when they suffer any violation of their most basic and elementary rights. 

Undoubtedly, coordination between States and International Organisations is more necessary than ever to guarantee security and universal social protection for all people. To this end, dialogue and cooperation are essential if we really want to ensure that no one is left unprotected, not only at this time but also in the future. 

All of this must be based on respect for the human rights of all people because, without this respect and equal treatment for all the diversity that enriches all of humanity, nothing we do will make sense.

Because no one can be left behind.

🇮🇹ITALIANO🇮🇹

NON CI POSSONO ESSERE SCUSE

Il mondo è cambiato completamente. La pandemia di Covid-19 ha alterato il nostro modo di vivere in modo più che evidente. Cambiamenti che sono qui per restare e che senza dubbio ci riguardano tutti allo stesso modo. 

Sappiamo che l’economia globale non sarà più la stessa perché lo slancio digitale è inarrestabile a tutti i livelli. Uno slancio che è stato ulteriormente rafforzato durante la pandemia. Migliaia di organizzazioni e milioni di imprese in tutto il mondo hanno dovuto adattarsi, con grande difficoltà, al mondo digitale per poter andare avanti in questi tempi difficili. 

Tuttavia, la crisi ha evidenziato le profonde disuguaglianze che ancora esistono. Non solo, ma queste disuguaglianze sono ora molto più profonde. Disuguaglianze che sono più evidenti nelle aree in via di sviluppo e che colpiscono particolarmente le donne e le ragazze, i migranti e i rifugiati che fuggono dalla fame, dalla persecuzione e dalla guerra e, in breve, milioni di persone in tutto il mondo, soprattutto giovani, il cui futuro è totalmente incerto. 

Oltre alle conseguenze negative per l’occupazione, l’assenza di protezione sociale o il mantenimento di un livello di vita decente, la crisi causata dalla pandemia sta contribuendo all’aumento del razzismo e della xenofobia. Come risultato, stiamo assistendo a un aumento della violenza, dell’odio e della discriminazione verso le persone più vulnerabili. I fatti sono chiari e gli attacchi contro individui o gruppi di individui a causa della loro origine etnica o nazionale sono una triste realtà che dobbiamo combattere perché non hanno posto in nessuna democrazia che si rispetti. 

Non ci possono essere scuse. L’attuale situazione pandemica non può essere usata come scusa per smettere di lavorare per un mondo migliore. Pertanto, dobbiamo impegnarci, ora più che mai, per l’uguaglianza tra donne e uomini; per ottenere condizioni di lavoro decenti e porre fine a tutte le forme di schiavitù; per lottare contro gli alti tassi di disoccupazione tra i giovani di tutto il mondo; per garantire l’accesso universale a servizi sanitari di qualità; promuovere un modello educativo inclusivo basato sui diritti umani e sui principi e valori universali di uguaglianza, rispetto e convivenza; garantire il benessere sociale di tutte le persone; assicurare un modello di sviluppo sostenibile che rispetti l’ambiente; e garantire l’accesso alla giustizia per tutti quando subiscono qualsiasi violazione dei loro diritti più basilari ed elementari. 

Indubbiamente, il coordinamento tra gli Stati e le Organizzazioni Internazionali è più che mai necessario per garantire la sicurezza e la protezione sociale universale a tutte le persone. A tal fine, il dialogo e la cooperazione sono essenziali se vogliamo davvero che nessuno sia lasciato senza protezione, non solo in questo momento ma anche in futuro. 

Tutto questo deve basarsi sul rispetto dei diritti umani di tutte le persone perché, senza questo rispetto e la parità di trattamento di tutta la diversità che arricchisce tutta l’umanità, niente di quello che facciamo avrà senso.

Perché nessuno può essere lasciato indietro.

🇫🇷FRANÇAIS🇨🇦

IL N’Y A PAS D’EXCUSES

Le monde a complètement changé. La pandémie de Covid-19 a modifié notre mode de vie d’une manière plus qu’évidente. Des changements qui sont là pour rester et qui, sans aucun doute, nous touchent tous de la même manière. 

Nous savons que l’économie mondiale ne sera plus jamais la même, car l’élan numérique est imparable à tous les niveaux. Une dynamique qui s’est encore renforcée pendant la pandémie. Des milliers d’organisations et des millions d’entreprises dans le monde ont dû s’adapter, avec beaucoup de difficultés, au monde numérique pour continuer à fonctionner en ces temps difficiles. 

Toutefois, la crise a mis en évidence les profondes inégalités qui subsistent. Non seulement cela, mais ces inégalités sont désormais beaucoup plus profondes. Des inégalités qui sont plus évidentes dans les régions en développement et qui touchent particulièrement les femmes et les filles, les migrants et les réfugiés qui fuient la faim, les persécutions et la guerre et, en bref, des millions de personnes dans le monde, principalement des jeunes, dont l’avenir est totalement incertain. 

Outre les conséquences négatives sur l’emploi, l’absence de protection sociale ou le maintien d’un niveau de vie décent, la crise provoquée par la pandémie contribue à la montée du racisme et de la xénophobie. En conséquence, nous assistons à une augmentation de la violence, de la haine et de la discrimination envers les personnes les plus vulnérables. Les faits sont clairs et les attaques contre des individus ou des groupes d’individus en raison de leur origine ethnique ou nationale sont une triste réalité que nous devons combattre car elles n’ont pas leur place dans toute démocratie qui se respecte. 

Il ne peut y avoir d’excuses. La situation actuelle de la pandémie ne peut servir d’excuse pour cesser de travailler pour un monde meilleur. C’est pourquoi nous devons nous engager, aujourd’hui plus que jamais, en faveur de l’égalité entre les femmes et les hommes ; pour obtenir des conditions de travail décentes et mettre fin à toutes les formes d’esclavage ; pour lutter contre les taux de chômage élevés chez les jeunes du monde entier ; pour garantir l’accès universel à des services de santé de qualité ; promouvoir un modèle éducatif inclusif fondé sur les droits de l’homme et les principes et valeurs universels d’égalité, de respect et de coexistence ; garantir le bien-être social de toutes les personnes ; assurer un modèle de développement durable respectueux de l’environnement ; et garantir l’accès à la justice pour tous lorsqu’ils subissent une quelconque violation de leurs droits les plus fondamentaux et élémentaires. 

Sans aucun doute, la coordination entre les États et les organisations internationales est plus que jamais nécessaire pour garantir la sécurité et la protection sociale universelle pour tous les peuples. À cette fin, le dialogue et la coopération sont essentiels si nous voulons vraiment que personne ne soit laissé sans protection, non seulement aujourd’hui mais aussi à l’avenir. 

Tout cela doit se fonder sur le respect des droits de l’homme de toutes les personnes car, sans ce respect et l’égalité de traitement de toute la diversité qui enrichit l’humanité tout entière, rien de ce que nous faisons n’aura de sens.

Parce que personne ne peut être laissé de côté.

🇵🇹PORTUGUÊS🇧🇷

NÃO PODE HAVER DESCULPAS

O mundo mudou completamente. A pandemia de Covid-19 alterou o nosso modo de vida de uma forma mais do que óbvia. Mudanças que estão aqui para ficar e que, sem dúvida, nos afectam a todos igualmente. 

Sabemos que a economia global nunca mais será a mesma porque a dinâmica digital é imparável a todos os níveis. Uma dinâmica que foi ainda mais reforçada durante a pandemia. Milhares de organizações e milhões de empresas em todo o mundo tiveram de se adaptar, com grande dificuldade, ao mundo digital a fim de continuarem a atravessar estes tempos difíceis. 

No entanto, a crise pôs em evidência as profundas desigualdades que ainda existem. Não só isso, mas estas desigualdades são agora muito mais profundas. Desigualdades que são mais evidentes em áreas em desenvolvimento e que afectam particularmente mulheres e raparigas, migrantes e refugiados em fuga da fome, perseguição e guerra e, em suma, milhões de pessoas em todo o mundo, na sua maioria jovens, cujo futuro é totalmente incerto. 

Para além das consequências negativas para o emprego, a ausência de protecção social ou a manutenção de um nível de vida decente, a crise provocada pela pandemia está a contribuir para o aumento do racismo e da xenofobia. Como resultado, estamos a assistir a um aumento da violência, ódio e discriminação contra as pessoas mais vulneráveis. Os factos são claros e os ataques a indivíduos ou grupos de indivíduos devido à sua origem étnica ou nacional são uma triste realidade que temos de combater porque não têm lugar em nenhuma democracia que se respeite a si própria. 

Não pode haver desculpas. A actual situação pandémica não pode ser usada como desculpa para deixar de trabalhar para um mundo melhor. Por conseguinte, temos de nos empenhar, agora mais do que nunca, na igualdade entre mulheres e homens; para alcançar condições de trabalho decentes e pôr fim a todas as formas de escravatura; para lutar contra as elevadas taxas de desemprego entre os jovens de todo o mundo; para garantir o acesso universal a serviços de saúde de qualidade; promover um modelo educativo inclusivo baseado nos direitos humanos e nos princípios e valores universais de igualdade, respeito e coexistência; garantir o bem-estar social de todas as pessoas; assegurar um modelo de desenvolvimento sustentável que respeite o ambiente; e garantir o acesso à justiça para todos quando sofrem qualquer violação dos seus direitos mais básicos e elementares. 

Sem dúvida, a coordenação entre Estados e Organizações Internacionais é mais necessária do que nunca para garantir segurança e protecção social universal a todas as pessoas. Para este fim, o diálogo e a cooperação são essenciais se realmente não queremos que ninguém fique desprotegido, não só neste momento mas também no futuro. 

Tudo isto deve basear-se no respeito pelos direitos humanos de todas as pessoas porque, sem este respeito e tratamento igual para toda a diversidade que enriquece toda a humanidade, nada do que fizermos fará sentido.

Porque ninguém pode ser deixado para trás.

¡QUE SE OIGA VUESTRO RUGIDO!

(Escrito en 🇪🇸– Written in 🇬🇧– Scritto in 🇮🇹– Rédigé en 🇫🇷– Escrito em 🇵🇹)

🇪🇸ESPAÑOL🇪🇸

Este año celebraremos el Día Internacional de la Mujer de forma muy diferente al año anterior. La pandemia por el Covid-19 no permite salir a la calle pero nada ni nadie puede impedir que sigamos luchando a diario por la LIBERTAD, la JUSTICIA y la IGUALDAD. Tres palabras que, sin duda, son más necesarias que nunca. 

En años pasados, cientos de miles de hombres y mujeres, inundaban las calles para clamar por la igualdad y contra toda forma de discriminación sobre la mujer. Aunque este año no sea posible llenar nuestras ciudades y pueblos de color púrpura, nada ni nadie puede impedirnos el seguir defendiendo los avances conseguidos y continuar luchando por las metas que aún quedan pendientes. Todo ello, reconociendo el trabajo y la valentía de millones de mujeres en todo mundo que, cada día, a lo largo de la historia y durante generaciones, han jugado un papel incuestionable en la lucha por la igualdad  de derechos y oportunidades en sus países y comunidades.  

A pesar de la situación actual, millones de voces siguen unidas para seguir reivindicando de forma unánime la igualdad de derechos y de oportunidades de mujeres y niñas en todo el mundo y contra cualquier atisbo de involución. De ahí que, como sociedad, debamos de reafirmar nuestro férreo compromiso por la igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres. Una igualdad en todos los sentidos y en todos los aspectos de la vida de la que todas y todos formamos parte. Por eso, este día no es uno más en el calendario de fechas señaladas porque, a pesar de los muchos avances, nuestra sociedad aún tiene un largo camino que recorrer en la lucha por la plena igualdad. No olvidemos que, a pesar de los muchos avances, en ninguno de los países que conforman la comunidad internacional se ha alcanzado la plena igualdad de género. 

Hoy debemos rendir homenaje a la figura y enorme labor de todas aquellas mujeres excepcionales cuyo sacrificio, trabajo y dedicación han sido difuminados o, peor aún, borrados de la historia de la humanidad de forma injusta y deliberada. Sin la labor y sin el ingenio de las mujeres jamás se habrían alcanzado hitos tan importantes como fotografiar por primera vez un agujero negro gracias a KATIE BOUMAN; el descubrimiento de nuestros ancestros más remotos gracias NIEVES LÓPEZ MARTÍNEZ; avanzar en la lucha por los derechos civiles de la mano de mujeres excepcionales como MAYA ANGELOU, CONSUELO CRUZ ARBOLEDA y JANETH MOSQUERA RIVERA; volver a Marte gracias a a labor de DIANA TRUJILLO; o haber llegado a la Luna gracias a la inmensa valía de KATHERINE JOHNSON, DOROTHY VAUGHAN y MARY JACKSON que, siendo mujeres excepcionales, sufrieron una enorme discriminación por el mero hecho de ser mujeres y afrodescendientes. 

Si bien son incuestionables todos los avances en materia de derechos, aún hay que seguir trabajando en la abolición de leyes arcaicas que someten a mujeres y niñas bajo situaciones de práctica esclavitud o explotación sexual y, muy especialmente, en la eliminación de todos los obstáculos en el acceso a una educación que les permita desarrollar todo su potencial, empoderamiento y reivindicarse a sí mismas como mujeres libres e independientes. Sin embargo, en épocas recientes estamos asistiendo un fuerte retroceso en cuanto a la protección jurídica de mujeres y niñas frente a la violencia en el ámbito doméstico y en relación con los derechos sexuales y reproductivos. Un riesgo de involución que se ha visto agravado con la actual situación de pandemia en donde millones de mujeres y niñas se ven encerradas en sus hogares sin posibilidad de huir de su maltratador y de un entorno de violencia. 

En la actualidad, a pesar de los avances sociales de las últimas décadas, más de 2.700 millones de mujeres no tienen acceso a las mismas oportunidades de trabajo y cuentan con una retribución salarial un 23% inferior respecto del hombre. Además, apenas un 25% de los cargos políticos electos son mujeres. Todo esto sin olvidar que, de acuerdo con fuentes de Naciones Unidas, una de cada tres mujeres en todo mundo es víctima de violencia por el mero hecho de ser mujer. Es más, en algunos países de nuestro entorno los niveles de protección de la mujer en cuanto a la no discriminación del trabajo o, peor aún, en lo que respecta a la protección contra la violencia sobre la mujer y, muy especialmente, en lo relativo al respeto hacia la libertad sexual y hacia los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, no solo han descendido sino corren serio riesgo de desaparecer. 

Por supuesto, no podemos olvidar a todas las mujeres que, producto de la sinrazón, han perdido la vida a manos de un MACHISMO TERRORISTA, GENOCIDA Y ASESINO que lo único que ha conseguido es que CADA DÍA MÁS MUJERES Y HOMBRES ALCEMOS LA VOZ CLAMANDO EN CONTRA DE ESTE DELITO DE ODIO QUE ES LA VIOLENCIA SOBRE LA MUJER, en pro de la igualdad y por el respeto y reconocimiento pleno y efectivo de iguales derechos y libertades entre mujeres y hombres en todos los ámbitos de la vida pública, privada, social, económica y cultural. Pensemos que todo se reduce a una cuestión de poder en donde, durante siglos, la mujer ha sido sistemáticamente discriminada por el mero hecho de serlo dentro un sistema de dominación heteropatriarcal profundamente enraizado que ha contribuido durante generaciones a ensanchar el abismo existente entre hombres y mujeres. Y es que, estamos hablando del respeto hacia la DIGNIDAD INVIOLABLE DE LA MUJER COMO ELEMENTO INHERENTE A SU CONDICIÓN DE SER HUMANO. Una dignidad que debe ser respetada, reconocida y amparada por el mero hecho de ser persona, sin distinciones ni contrapuntos, sin intenciones ocultas ni dobles matices y sin medias verdades ni mentiras disimuladas.

Llegados a este punto, es preciso hacer referencia a algunas formas de violencia sobre a las que debe prestarse especial atención. Y es que, en tiempos recientes, han proliferado una serie de discursos que ha cuestionado y negado de forma sistemática la realidad de las mujeres transgénero en nuestro país. En este sentido, hay que dejar una cosa bien clara: UNA MUJER TRANSGÉNERO ES UNA MUJER. Por tanto, de la misma manera en la que se reivindica que la dignidad y los derechos de la mujer no se cuestiona, LA DIGNIDAD INVIOLABLE Y LOS DERECHOS DE LAS MUJERES TRANSGÉNERO TAMPOCO SON CUESTIONABLES. 

Desgraciadamente, las Personas Transgénero son objeto de continuos ataques, agresiones físicas, persecución e, incluso, de ASESINATO, además de sufrir diariamente una clara violencia institucional cuando, de forma sistemática, son cuestionadas al intentar hacer uso de un sistema sanitario en donde, a día de hoy, siguen siendo consideradas como personas con una patología, como personas enfermas, cuando la transexualidad no es ninguna enfermedad. LA TRANSEXUALIDAD ES UNA MUESTRA MÁS DE LA ENORME RIQUEZA Y DIVERSIDAD QUE PRESENTA UNA HUMANIDAD CONFORMADA POR CASI 8.000 MILLONES DE PERSONAS, TODAS ELLAS NACIDAS LIBRES E IGUALES EN DIGNIDAD Y EN DERECHOS. 

Son numerosas las mujeres transgénero que luchan a diario por el reconocimiento del ejercicio legítimo de los derechos de los que son titulares, enriqueciendo la lucha por la igualdad y dotando de nueva fuerza las reivindicaciones en materia de derechos humanos y fundamentales. Figuras como CARLA ANTONELLI, MAR CAMBROLLÉ, KIM PÉREZ, LAURA BUGALHO, MARINA SÁENZ, PETRA DE SUTTER, AMARANTA GÓMEZ o RACHEL LEVINE, han trabajado toda su vida por los derechos de las Personas Transgénero y su inclusión en todos los sectores de la sociedad. Su labor debe ser reconocida al igual que su valía como MUJERES EXCEPCIONALES

Es preciso reivindicar el fin de todo carácter discriminatorio que señale a la transexualidad como una patología porque NO LO ES. Aunque así lo haya determinado la OMS hace relativamente poco tiempo, considerando a la transexualidad como una incongruencia de género, LAS PERSONAS TRANS NI TIENEN DISFORIA NI SON UNA INCONGRUENCIA DE GENERO. Por tanto, todo argumento en contra de los derechos, de la realidad y de la existencia incuestionable las Personas Transgénero, provoca una profunda VERGÜENZA INTELECTUAL y, en consecuencia, debe ser rechazado por ser contrario a la dignidad humana inviolable y a los derechos inherentes de los que son titulares así como en cuanto libre desarrollo de la personalidad. Por tanto, NADA NI NADIE PUEDE CUESTIONAR SU DIGNIDAD Y SUS DERECHOS INALIENABLES bajo ninguna circunstancia. Insisto: UNA MUJER TRANS ES UNA MUJER Y UN HOMBRE TRANS ES UN HOMBRE.

Sin desmerecer en absoluto la enorme valía y capacidad de muchas y muchos de sus profesionales, entiendo que es preciso mencionar la enorme falta de formación que aún caracteriza al personal de la Administración de Justicia, de las Fuerzas de Seguridad, de los Servicios Sociales y de los Servicios Sanitarios. Esta ausencia de formación implica también la falta de un tratamiento correcto cuando las víctimas acuden a denunciar cualquiera de las diferentes violencias machistas que, sin duda, también se hallan presentes en aquellos casos en donde las víctimas lo son además por conductas relacionadas con el racismo, la xenofobia y la LGTBIfobia. Por eso, es necesario reivindicar que toda persona que entre en contacto directo con una víctima, ya sea desde la Administración de Justicia, desde las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad o desde los Servicios Sociales, cuente con una FORMACIÓN OBLIGATORIA, PERIÓDICA Y ACTUALIZADA en materia de igualdad entre mujeres y hombres; en materia migración y multiculturalidad; en materia de diversidad afectivo-sexual, identidad y expresión de género; en materia de lucha contra la violencia sobre la mujer; y, por supuesto, en materia de la lucha por la libertad e indemnidad sexual de las víctimas. Únicamente con una formación adecuada, todas aquellas personas que entren en contacto con las víctimas podrán entender realmente las dramáticas circunstancias y las presiones a las que todas las víctimas se sienten sometidas a la hora de reunir las fuerzas suficientes para dar el paso e interponer una denuncia. 

Si realmente nos consideramos una sociedad democrática y concienciada con la realidad social que nos rodea, hemos de alzar la voz y exigir a todos los gobiernos que cumplan con sus obligaciones y aumenten los esfuerzos en la lucha contra toda forma de discriminación hacia mujeres y niñas en la vida pública y social, muy especialmente en los espacios rurales. Si realmente queremos aspirar a vivir en una sociedad justa en donde no exista la violencia sobre la mujer, ni tampoco sobre cualquier otra persona, no sólo tendremos que ser capaces de identificar y de combatir cualquier forma de discriminación sino que, además, tendremos que ser capaces de evitar cualquier intento de retroceso en la lucha por la igualdad plena igualdad entre entre mujeres y hombres, entre todos los seres humanos, tanto a corto como a medio plazo. 

Unicamente a través del feminismo transversal e inclusivo seremos capaces de transformar y de redefinir nuestra sociedad, nuestras calles, nuestros barrios y nuestros hogares. Si la igualdad no empieza por ahí, estaremos cometiendo un error que permitirá que la violencia, el odio y la discriminación sigan enraizados en nuestra sociedad, con todo el riesgo eso que supone, y no solo con respecto a la libertad, a la dignidad y a los derechos de la mujer, sino también para toda la humanidad y en cualquier parte del mundo. Por eso, ha llegado el momento de corregir todos y cada uno de los desequilibrios y desigualdades que en pleno siglo XXI impiden a mujeres y niñas el poder desarrollar todo su potencial y revertirlo en beneficio de la sociedad. 

Para avanzar como una sociedad madura, justa y comprometida, hemos de ser capaces de aunar nuestras fuerzas en favor de la defensa dignidad humana inviolable y de los derechos inherentes de toda persona, alcanzando así las cotas más altas de solidaridad, de justicia social y paz para todo el conjunto de nuestra sociedad, así como entre todos los pueblos, bajo un contexto en donde los constantes avances tecnológicos y los modelos de desarrollo sostenible estén más presentes que nunca, y sin excluir ni tampoco negar los derechos de ninguna persona, sea quien sea, y en cualquier lugar del mundo. 

No olvidemos que todos avances y las metas alcanzadas hasta ahora pueden desaparecer rápidamente si no somos capaces de responder ante el grave peligro que supone el resurgimiento de aquellas corrientes de pensamiento radical próximas a los nacionalismos más exacerbados y reaccionarios, a las posturas populistas de ambos extremos y a las políticas de austeridad asfixiante que solo contribuyen a la merma de la libertad y del ejercicio de los derechos más básicos de mujeres y niñas como el derecho a acceder a una educación, el derecho a acceder al mercado laboral con la percepción de una misma retribución salarial por un mismo trabajo realizado, el derecho a la libertad religiosa y de pensamiento, el derecho a la salud sexual y reproductiva o el derecho de acceso al Sistema Sanitario, así como a cualquier otro servicio público de carácter social o asistencial. 

Hemos de aspirar a una sociedad feminista en donde el respeto hacia la dignidad, los derechos, las libertades y la igualdad de oportunidades sean siempre reales y efectivas para todas las mujeres y niñas. Una sociedad en el que la igualdad entre hombres y mujeres, sean quienes sean, sean como sean y piensen como piensen, no sea sólo la reivindicación de un solo día, sino que sea una tarea diaria, obligada y con compromiso inquebrantable de toda sociedad que se tenga a sí misma por una sociedad plural, social, libre, justa, inclusiva, diversa, democrática y avanzada. 

Por todo ello, a pesar de la pandemia, en el día de hoy, así como durante todo el año, la voz de las mujeres y niñas de todo el mundo debe rugir y ser escuchada por todas partes. A esa voz, que también es la nuestra, debemos sumarnos incondicionalmente si realmente queremos evitar cualquier tipo de retroceso en la protección de la dignidad y de los derechos más básicos, inalienables e inherentes de toda persona, sea quien sea, y dentro de una reivindicación, tan justa como necesaria, y que puede simplificarse en pocas palabras: RESPETO, LIBERTAD, JUSTICIA, IGUALDAD, DIGNIDAD y DERECHOS.

No quisiera terminar estas reflexiones sin antes lanzar dos últimos mensajes:

El primero de estos mensajes va dirigido a toda aquella persona, sea hombre o mujer, que haya sido víctima alguna vez de violencia, odio o discriminación, con motivo de su sexo, origen étnico-nacional, de su orientación e identidad sexual y expresión de género o de cualquier otra causa:

A ti, que eres mi igual, quiero decirte, con el corazón en la mano, y mientras lees estas últimas líneas, que no tengas miedo, que está en tus manos, que la soledad no es tu única compañera de viaje, que no te detengas nunca y que eres una persona tan válida como cualquier otra; tan perfectamente imperfecta como cualquier otro ser humano en el mundo; tan capaz y tan importante para llegar tal alto como tú desees y te propongas; y tan merecedora de todo el respeto del mundo como cualquier otro ser humano, seas quien seas. Que nadie te arrebate tu luz, pero que tú tampoco intentes apagar la luz de quien te rodea; que ames tanto como quieras, pero que nunca desees poseer a nadie; que vivas con toda la libertad que ansías, pero sin limitar la libertad de quien esté a tu lado; y que sientas toda la felicidad que mereces, pero sin arrebatarla a quien también la merece. 

Y el segundo de los mensajes, por ser hoy en Día Internacional de la Mujer, quiero dedicarlo a las mujeres, a todas las mujeres:

A ti, mujer, que eres mi igual, te digo, también con el corazón en la mano, que no hay nada que no seas capaz de hacer y que no hay meta u objetivo que no seas capaz de alcanzar. Piensa que cuando nos damos cuenta de lo que somos capaces de hacer, de lo que tú, mi igual, eres capaz de hacer, las estrellas se convierten en nuestro único límite, el único límite, tu único límite. ¿Y quieres saber por qué te digo todo esto? Porque, ante todo, y aunque alguna vez alguien haya intentado infravalorarte y hacerte pensar lo contrario, no olvides que eres SABIA, no olvides que eres FUERTE, no olvides que eres INVENCIBLE, no olvides que, ante todo, eres MUJER.

Sigamos avanzando, sigamos sumando fuerzas, uniendo voces y creando sinergias. 

FELÍZ DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER. 

¡QUE SE OIGA VUESTRO RUGIDO!  

✨🌿🌹💜

——————/ I AM WOMAN – SOY MUJER /——————

Soy mujer, óyeme rugir // I am woman, hear me roar

En números demasiado importantes para ignorar // In numbers too big to ignore

Y sé demasiado para volver atrás y disimular // And I know too much to go back an’ pretend

Porque lo he oído todo antes // ‘Cause I’ve heard it all before

Y he estado allí abajo en el suelo // And I’ve been down there on the floor

Nunca más nadie va a seguir rebajándome de nuevo // No one’s ever gonna keep me down again

Oh sí, soy sabia // Oh yes, I am wise

Pero es sabiduría nacida del dolor // But it’s wisdom born of pain

Sí, he pagado el precio // Yes, I’ve paid the price

Pero mira cuánto he ganado // But look how much I gained

Si tengo que hacerlo, puedo hacer cualquier cosa /If I have to, I can do anything

Soy fuerte (fuerte) // I am strong (strong) 

Soy Invencible (Invecible) // I am invincible (invincible) 

Soy mujer // I am woman

Puedes doblarme pero nunca romperme// You can bend but never break me

Porque eso sólo sirve para hacerme // ‘Cause it only serves to make me

Más decida para alcanzar mi meta final// More determined to achieve my final goal

Y vuelvo más fuerte // And I come back even stronger

No ya una principiante // Not a novice any longer

Porque tu has aumentado la creencia en mi alma // ‘Cause you’ve deepened the conviction in my soul.

Oh sí, soy sabia // Oh yes, I am wise

Pero es sabiduría nacida del dolor // But it’s wisdom born of pain

Sí, he pagado el precio // Yes, I’ve paid the price

Pero mira cuánto he ganado // But look how much I gained

Si tengo que hacerlo, puedo hacer cualquier cosa // If I have to, I can do anything

Soy fuerte (fuerte) // I am strong (strong) 

Soy Invencible (Invecible) // I am invincible (invincible) 

Soy mujer // I am woman

Soy mujer, obsérvame crecer // I am woman watch me grow

Mírame de pie frente a frente // See me standing toe to toe

Mientras extiendo mis amorosos brazos a tráves de las tierra // As I spread my lovin’ arms across the land

Pero aún soy un embrión // But I’m still an embryo

Con un largo, largo camino por recorrer // With a long, long way to go

Hasta que haga entender a mi hermano // Until I make my brother understand

Oh sí, soy sabia // Oh yes, I am wise

Pero es sabiduría nacida del dolor // But it’s wisdom born of pain

Sí, he pagado el precio // Yes, I’ve paid the price

Pero mira cuánto he ganado // But look how much I gained

Si tengo que hacerlo, puedo enfrentarme a cualquier cosa // If I have to, I can face anything

Soy fuerte (fuerte ) // I am strong (Strong)

Soy invincible (invincible ) // I am invincible (Invincible)

Soy mujer // I am woman

Soy mujer // I am woman

Soy invincible // I am invincible

Soy fuerte // I am strong

Soy mujer // I am woman

Soy invencible // I am invincible

Soy fuerte // I am strong

Soy mujer // I am woman

🇬🇧ENGLISH🇬🇧

LET YOUR ROAR BE HEARD!

This year we will celebrate International Women’s Day in a very different way than last year. The Covid-19 pandemic is keeping us off the streets, but nothing and no one can stop us from continuing our daily struggle for FREEDOM, JUSTICE and EQUALITY. Three words that are undoubtedly more necessary than ever. 

In past years, hundreds of thousands of men and women flooded the streets to cry out for equality and against all forms of discrimination against women. Although this year it will not be possible to fill our cities and towns with purple, nothing and no one can stop us from continuing to defend the progress achieved and to continue to fight for the goals that are still pending. All of this, recognising the work and courage of millions of women around the world who, every day, throughout history and for generations, have played an unquestionable role in the struggle for equal rights and opportunities in their countries and communities.  

Despite the current situation, millions of voices continue to unite in unanimously demanding equal rights and opportunities for women and girls around the world and against any hint of regression. Therefore, as a society, we must reaffirm our strong commitment to equal treatment and equal opportunities for women and men. Equality in all senses and in all aspects of life of which we are all part. That is why this day is not just one more in the calendar of important dates because, despite the many advances, our society still has a long way to go in the fight for full equality. Let us not forget that, despite much progress, full gender equality has not been achieved in any of the countries that make up the international community. 

Today we must pay tribute to the figure and enormous work of all those exceptional women whose sacrifice, work and dedication have been blurred or, even worse, unfairly and deliberately erased from the history of humanity. Without the work and ingenuity of women, such important milestones would never have been reached as the first photographing of a black hole thanks to KATIE BOUMAN; the discovery of our most remote ancestors thanks to NIEVES LÓPEZ MARTÍNEZ; progress in the fight for civil rights thanks to exceptional women such as MAYA ANGELOU, CONSUELO CRUZ ARBOLEDA and JANETH MOSQUERA RIVERA; to return to Mars thanks to the work of DIANA TRUJILLO; or to have reached the Moon thanks to the immense courage of KATHERINE JOHNSON, DOROTHY VAUGHAN and MARY JACKSON who, being exceptional women, suffered enormous discrimination for the mere fact of being women and Afro-descendants. 

Although all the advances in terms of rights are unquestionable, it is still necessary to continue working on the abolition of archaic laws that subject women and girls to situations of practical slavery or sexual exploitation and, most especially, on the elimination of all obstacles to access to an education that allows them to develop their full potential, empowerment and to claim themselves as free and independent women. However, in recent times we are witnessing a strong regression in terms of the legal protection of women and girls against violence in the domestic sphere and in relation to sexual and reproductive rights. This risk of regression has been aggravated by the current pandemic situation where millions of women and girls are locked in their homes with no possibility of fleeing their abuser and an environment of violence. 

Today, despite the social advances of recent decades, more than 2.7 billion women do not have access to equal job opportunities and are paid 23% less than men. In addition, barely 25% of elected politicians are women. Not to mention the fact that, according to UN sources, one in three women worldwide is a victim of violence simply because she is a woman. What is more, in some countries around us, the levels of protection for women in terms of non-discrimination at work or, worse still, in terms of protection against violence against women and, most especially, in terms of respect for women’s sexual freedom and sexual and reproductive rights, have not only fallen but are in serious danger of disappearing. 

Of course, we cannot forget all the women who, as a result of unreason, have lost their lives at the hands of a TERRORIST, GENOCIDE AND MURDERFUL MACHISM that the only thing it has achieved is that EVERY DAY MORE WOMEN AND MEN RAISE THE VOICE OUT SCREAMING AGAINST THIS CRIME OF HATE WHICH IS VIOLENCE AGAINST WOMEN, for equality and for the full and effective respect and recognition of equal rights and freedoms between women and men in all areas of public, private, social, economic and cultural life. Let’s think that it all comes down to a question of power where, for centuries, women have been systematically discriminated against for the mere fact of being women within a deeply rooted system of heteropatriarchal domination that has contributed for generations to widening the existing gap between men and women. We are talking about respect for the INVIOLABLE DIGNITY OF WOMEN AS AN INHERENT ELEMENT OF THEIR CONDITION AS HUMAN BEINGS. A dignity that must be respected, recognised and protected by the mere fact of being a person, without distinctions or counterpoints, without hidden intentions or double nuances and without half-truths or disguised lies.

At this point, it is necessary to refer to some forms of violence to which special attention should be paid. In recent times, there has been a proliferation of discourses that have systematically questioned and denied the reality of transgender women in our country. In this sense, one thing must be made very clear: A TRANSGENDER WOMAN IS A WOMAN. Therefore, in the same way that the dignity and rights of women are not questioned, THE INVIOLABLE DIGNITY AND RIGHTS OF TRANSGENDER WOMEN ARE NOT QUESTIONABLE. 

Unfortunately, Transgender People are the object of continuous attacks, physical aggression, persecution and even MURDER, as well as suffering clear institutional violence on a daily basis when they are systematically questioned when trying to make use of a health system where, to this day, they are still considered as people with a pathology, as sick people, when transsexuality is not an illness at all. TRANSSEXUALITY IS ANOTHER EXAMPLE OF THE ENORMOUS RICHNESS AND DIVERSITY OF A HUMANITY MADE UP OF ALMOST 8 BILLION PEOPLE, ALL OF THEM BORN FREE AND EQUAL IN DIGNITY AND RIGHTS. 

Numerous transgender women are fighting daily for the recognition of the legitimate exercise of the rights to which they are entitled, enriching the struggle for equality and giving new strength to demands for human and fundamental rights. Figures such as CARLA ANTONELLI, MAR CAMBROLLÉ, KIM PÉREZ, LAURA BUGALHO, MARINA SÁENZ, PETRA DE SUTTER, AMARANTA GÓMEZ or RACHEL LEVINE, have worked all their lives for the rights of Transgender People and their inclusion in all sectors of society. Their work must be recognised as well as their worth as EXCEPTIONAL WOMEN

It is necessary to demand an end to all discriminatory characterisation of transsexuality as a pathology because IT IS NOT. Although this has been determined by the WHO relatively recently, considering transsexuality as a gender incongruence, TRANS PEOPLE DO NOT HAVE DYSPHORIA NOR ARE THEY A GENDER INCONGRUENCE. Therefore, any argument against the rights, the reality and the unquestionable existence of Transgender People, provokes a deep INTELLECTUAL SHAME and, consequently, must be rejected as contrary to the inviolable human dignity and the inherent rights of which they are holders as well as the free development of the personality. Therefore, NOTHING AND NOBODY CAN QUESTION THEIR DIGNITY AND THEIR INALIENABLE RIGHTS under any circumstances. I insist: A TRANS WOMAN IS A WOMAN AND A TRANS MAN IS A MAN.

Without detracting in any way from the enormous value and capacity of many of its professionals, I believe it is necessary to mention the enormous lack of training that still characterises the staff of the Administration of Justice, the Security Forces, the Social Services and the Health Services. This lack of training also implies a lack of correct treatment when victims come to report any of the different forms of male violence which, without doubt, are also present in those cases where the victims are also victims of behaviour related to racism, xenophobia and LGTBIphobia. For this reason, it is necessary to demand that every person who comes into direct contact with a victim, be it from the Justice Administration, from the Security Forces or from the Social Services, must have a COMPULSORY, PERIODICALLY AND UPDATED TRAINING in the field of equality between women and men; on migration and multiculturalism; on affective-sexual diversity, gender identity and expression; on the fight against violence against women; and, of course, on the fight for the freedom and sexual indemnity of the victims. Only with proper training, all those who come into contact with victims can truly understand the dramatic circumstances and pressures that all victims feel under when it comes to mustering the strength to come forward and file a complaint. 

If we really consider ourselves to be a democratic society and aware of the social reality around us, we must raise our voices and demand that all governments fulfil their obligations and increase their efforts in the fight against all forms of discrimination against women and girls in public and social life, especially in rural areas. If we really want to aspire to live in a just society where there is no violence against women, nor against any other person, we must not only be able to identify and combat any form of discrimination, but we must also be able to prevent any attempt to go backwards in the fight for full equality between women and men, between all human beings, both in the short and medium term. 

Only through transversal and inclusive feminism will we be able to transform and redefine our society, our streets, our neighbourhoods and our homes. If equality does not start there, we will be making a mistake that will allow violence, hatred and discrimination to remain entrenched in our society, with all the risks that entails, and not only with regard to freedom, dignity and women’s rights, but also for all of humanity and everywhere in the world. That is why the time has come to correct each and every one of the imbalances and inequalities that in the 21st century prevent women and girls from being able to develop their full potential and reverse it for the benefit of society. 

In order to move forward as a mature, just and committed society, we must be able to join forces to defend inviolable human dignity and the inherent rights of every person, thus achieving the highest levels of solidarity, social justice and peace for the whole of our society, as well as among all peoples, in a context where constant technological advances and sustainable development models are more present than ever, and without excluding or denying the rights of any person, whoever they may be, and wherever they may be in the world. 

Let us not forget that all the progress and goals achieved so far can quickly disappear if we are not able to respond to the serious danger posed by the resurgence of those radical currents of thought close to the most exacerbated and reactionary nationalisms, to populist positions of both extremes and to the suffocating austerity policies that only contribute to the erosion of freedom and the exercise of the most basic rights of women and girls, such as the right to access education, the right to access the labour market with equal pay for equal work, the right to freedom of religion and thought, the right to sexual and reproductive health or the right to access the health system, as well as any other public service of a social or welfare nature. 

We must aspire to a feminist society where respect for dignity, rights, freedoms and equal opportunities are always real and effective for all women and girls. A society in which equality between men and women, whoever they are, whatever they are and however they think, is not just the claim of a single day, but a daily, obligatory and unwavering commitment of any society that considers itself a plural, social, free, just, inclusive, diverse, democratic and advanced society. 

For all these reasons, despite the pandemic, today, as well as throughout the year, the voice of women and girls around the world must roar and be heard everywhere. We must unconditionally join this voice, which is also our own, if we really want to avoid any kind of regression in the protection of dignity and the most basic, inalienable and inherent rights of every person, whoever they may be, and within a demand that is as fair as it is necessary, and which can be simplified in a few words: RESPECT, FREEDOM, JUSTICE, EQUALITY, DIGNITY and RIGHTS.

I would not like to end these reflections without first launching two last messages:

The first of these messages is addressed to anyone, male or female, who has ever been a victim of violence, hatred or discrimination, on the basis of their sex, ethno-national origin, sexual orientation and identity, gender expression or any other cause:

To you, who are my equal, I want to say, with my heart in my hand, and as you read these last lines, do not be afraid, that it is in your hands, that loneliness is not your only travelling companion, that you never stop and that you are a person as valid as any other; as perfectly imperfect as any other human being in the world; as capable and as important to reach as high as you desire and propose; and as deserving of all the respect in the world as any other human being, whoever you are. May no one take away your light, but may you not try to extinguish the light of those around you; may you love as much as you want, but may you never wish to possess anyone; may you live with all the freedom you crave, but without limiting the freedom of those around you; and may you feel all the happiness you deserve, but without taking it away from those who also deserve it. 

And the second message, because today is International Women’s Day, I would like to dedicate it to women, to all women:

To you, woman, who are my equal, I say, also with my heart in my hand, that there is nothing that you are not capable of doing and there is no goal or objective that you are not capable of achieving. Just think that when we realise what we are capable of doing, what you, my equal, are capable of doing, the stars become our only limit, the only limit, your only limit. And do you want to know why I am telling you all this? Because, above all, and even if someone has tried to underestimate you and make you think otherwise, don’t forget that you are WISE, don’t forget that you are STRONG, don’t forget that you are INVINCIBLE, don’t forget that, above all, you are a WOMAN.

Let’s keep moving forward, let’s keep adding forces, joining voices and creating synergies. 

HAPPY INTERNATIONAL WOMEN’S DAY!

LET YOUR ROAR BE HEARD!  

✨🌿🌹💜

————/ I AM WOMAN – SOY MUJER /——————

I am woman, hear me roar

In numbers too big to ignore

And I know too much to go back an’ pretend

‘Cause I’ve heard it all before

And I’ve been down there on the floor

No one’s ever gonna keep me down again

Oh yes, I am wise

But it’s wisdom born of pain

Yes, I’ve paid the price

But look how much I gained

If I have to, I can do anything

I am strong (strong) 

I am invincible (invincible) 

I am woman

You can bend but never break me

‘Cause it only serves to make me

More determined to achieve my final goal

And I come back even stronger

Not a novice any longer

‘Cause you’ve deepened the conviction in my soul.

Oh yes, I am wise

But it’s wisdom born of pain

Yes, I’ve paid the price

But look how much I gained

If I have to, I can do anything

I am strong (strong) 

I am invincible (invincible) 

I am woman

I am woman watch me grow

See me standing toe to toe

As I spread my lovin’ arms across the land

But I’m still an embryo

With a long, long way to go

Until I make my brother understand

Oh yes, I am wise

But it’s wisdom born of pain

Yes, I’ve paid the price

But look how much I gained

If I have to, I can face anything

I am strong (Strong)

I am invincible (Invincible)I am woman

I am woman

I am invincible

I am strong

I am woman

I am invincible

I am strong

I am woman

🇮🇹ITALIANO🇮🇹

FATE SENTIRE IL VOSTRO RUGGITO!

Quest’anno celebreremo la Giornata Internazionale della Donna in un modo molto diverso dall’anno scorso. La pandemia di Covid-19 non ci permette di uscire in strada, ma niente e nessuno può impedirci di continuare a lottare quotidianamente per la LIBERTÀ, la GIUSTIZIA e L’UGUAGLIANZA. Tre parole che sono senza dubbio più necessarie che mai. 

Negli anni passati, centinaia di migliaia di uomini e donne si sono riversati nelle strade per gridare per l’uguaglianza e contro ogni forma di discriminazione contro le donne. Anche se quest’anno non sarà possibile riempire le nostre città e paesi di viola, niente e nessuno può impedirci di continuare a difendere i progressi raggiunti e continuare a lottare per gli obiettivi che sono ancora in sospeso. Tutto questo, riconoscendo il lavoro e il coraggio di milioni di donne in tutto il mondo che, ogni giorno, nel corso della storia e per generazioni, hanno giocato un ruolo indiscutibile nella lotta per la parità di diritti e opportunità nei loro paesi e comunità.  

Nonostante la situazione attuale, milioni di voci continuano a unirsi all’unanimità chiedendo pari diritti e opportunità per donne e ragazze in tutto il mondo e contro ogni accenno di regressione. Ecco perché, come società, dobbiamo riaffermare il nostro forte impegno per la parità di trattamento e di opportunità tra donne e uomini. Uguaglianza in tutti i sensi e in tutti gli aspetti della vita di cui siamo tutti parte. Ecco perché questo giorno non è solo un altro nel calendario delle date importanti perché, nonostante i molti progressi, la nostra società ha ancora molta strada da fare nella lotta per la piena uguaglianza. Non dimentichiamo che, nonostante i molti progressi, la piena uguaglianza di genere non è stata raggiunta in nessuno dei paesi che compongono la comunità internazionale. 

Oggi dobbiamo rendere omaggio alla figura e all’enorme lavoro di tutte quelle donne eccezionali il cui sacrificio, lavoro e dedizione sono stati offuscati o, peggio ancora, ingiustamente e deliberatamente cancellati dalla storia dell’umanità. Senza il lavoro e l’ingegno delle donne non avremmo mai raggiunto pietre miliari come fotografare un buco nero per la prima volta grazie a KATIE BOUMAN; la scoperta dei nostri antenati più remoti grazie a NIEVES LÓPEZ MARTÍNEZ; avanzare nella lotta per i diritti civili grazie a donne eccezionali come MAYA ANGELOU, CONSUELO CRUZ ARBOLEDA e JANETH MOSQUERA RIVERA; di tornare su Marte grazie al lavoro di DIANA TRUJILLO; o di aver raggiunto la Luna grazie all’immenso valore di KATHERINE JOHNSON, DOROTHY VAUGHAN e MARY JACKSON che, essendo donne eccezionali, hanno subito un’enorme discriminazione per il solo fatto di essere donne e afrodiscendenti. 

Anche se tutti i progressi in termini di diritti sono indiscutibili, è ancora necessario continuare a lavorare sull’abolizione delle leggi arcaiche che sottopongono le donne e le ragazze a situazioni di schiavitù pratica o di sfruttamento sessuale e, soprattutto, sull’eliminazione di tutti gli ostacoli nell’accesso all’istruzione che permetterà loro di sviluppare tutto il loro potenziale, l’empowerment e rivendicare se stesse come donne libere e indipendenti. Tuttavia, negli ultimi tempi stiamo assistendo a una forte regressione in termini di protezione legale delle donne e delle ragazze contro la violenza nella sfera domestica e in relazione ai diritti sessuali e riproduttivi. Questo rischio di regressione è stato aggravato dall’attuale situazione pandemica in cui milioni di donne e ragazze sono chiuse nelle loro case senza possibilità di fuggire dal loro abusatore e da un ambiente di violenza. 

Oggi, nonostante i progressi sociali degli ultimi decenni, più di 2,7 miliardi di donne non hanno accesso alle stesse opportunità di lavoro e sono pagate il 23% in meno degli uomini. Inoltre, appena il 25% dei politici eletti sono donne. Tutto questo senza dimenticare che, secondo fonti delle Nazioni Unite, una donna su tre nel mondo è vittima di violenza semplicemente perché è una donna. Inoltre, in alcuni paesi intorno a noi, i livelli di protezione delle donne in termini di non discriminazione sul lavoro o, peggio ancora, in termini di protezione contro la violenza sulle donne e, soprattutto, in termini di rispetto della libertà sessuale e dei diritti sessuali e riproduttivi delle donne, non solo sono diminuiti, ma rischiano seriamente di scomparire. 

Naturalmente, non possiamo dimenticare tutte le donne che, come prodotto dell’irragionevolezza, hanno perso la vita per mano di un TERRORISMO, GENOCIDIO E MACCHISMO OMICIDA che l’unica cosa che ha ottenuto è che OGNI GIORNO PIÙ DONNE E UOMINI ALZANO LA VOCE GRIDANDO CONTRO QUESTO CRIMINE D’ODIO CHE È LA VIOLENZA CONTRO LE DONNE, per l’uguaglianza e per il rispetto e il pieno ed effettivo riconoscimento della parità di diritti e libertà tra donne e uomini in tutti gli ambiti della vita pubblica, privata, sociale, economica e culturale. Pensiamo che tutto si riduce a una questione di potere dove, per secoli, le donne sono state sistematicamente discriminate per il solo fatto di essere donne all’interno di un sistema profondamente radicato di dominio eteropatriarcale che ha contribuito per generazioni ad allargare il divario esistente tra uomini e donne. Stiamo parlando del rispetto dell’INVIOLABILE DIGNITÀ DELLE DONNE COME ELEMENTO INERENTE DELLA LORO CONDIZIONE DI ESSERE UMANI. Una dignità che deve essere rispettata, riconosciuta e protetta per il semplice fatto di essere una persona, senza distinzioni o contrapposizioni, senza intenzioni nascoste o doppie sfumature e senza mezze verità o bugie mascherate.

A questo punto, è necessario fare riferimento ad alcune forme di violenza alle quali bisogna prestare particolare attenzione. Negli ultimi tempi, c’è stata una proliferazione di discorsi che hanno sistematicamente messo in discussione e negato la realtà delle donne transgender nel nostro paese. In questo senso, dobbiamo mettere in chiaro una cosa: UNA DONNA TRANSGENDER È UNA DONNA. Quindi, allo stesso modo in cui la dignità e i diritti delle donne non vengono messi in discussione, LA DIGNITÀ E I DIRITTI INVIOLABILI DELLE DONNE TRANSGENDER NON SONO IN DISCUSSIONE. 

Purtroppo le Persone Transgender sono oggetto di continui attacchi, aggressioni fisiche, persecuzioni e persino OMICIDI, oltre a subire quotidianamente una chiara violenza istituzionale quando, sistematicamente, vengono interrogate quando cercano di utilizzare un sistema sanitario dove, ancora oggi, vengono considerate come persone con una patologia, come malati, quando la transessualità non è affatto una malattia. LA TRANSESSUALITÀ È UN ALTRO ESEMPIO DELL’ENORME RICCHEZZA E DIVERSITÀ DI UN’UMANITÀ COMPOSTA DA QUASI 8 MILIARDI DI PERSONE, TUTTE NATE LIBERE E UGUALI IN DIGNITÀ E DIRITTI. 

Ci sono molte donne transgender che lottano ogni giorno per il riconoscimento del legittimo esercizio dei diritti che spettano loro, arricchendo la lotta per l’uguaglianza e dando nuova forza alle richieste di diritti umani e fondamentali. Figure come CARLA ANTONELLI, MAR CAMBROLLÈ, KIM PÉREZ, LAURA BUGALHO, MARINA SÁENZ, PETRA DE SUTTER, AMARANTA GÓMEZ o RACHEL LEVINE, hanno lavorato tutta la vita per i diritti delle Persone Transgender e la loro inclusione in tutti i settori della società. Il loro lavoro deve essere riconosciuto così come il loro valore di DONNE ECCEZIONALI. 

È necessario esigere la fine di qualsiasi carattere discriminatorio che indichi la transessualità come una patologia, perché NON LO È. Anche se questo è stato determinato dall’OMS in tempi relativamente recenti, considerando la transessualità come un’incongruenza di genere, le persone trans non hanno la disforia né sono un’incongruenza di genere. Pertanto, qualsiasi argomento contro i diritti, la realtà e l’esistenza indiscutibile delle Persone Transgender, provoca una profonda VERGOGNA INTELLETTUALE e, di conseguenza, deve essere respinto come contrario all’inviolabile dignità umana e ai diritti inerenti di cui sono titolari così come al libero sviluppo della personalità. Pertanto, NULLA E NESSUNO può mettere in discussione la loro dignità e i loro diritti inalienabili in qualsiasi circostanza. Insisto: UNA DONNA TRANS È UNA DONNA E UN UOMO TRANS È UN UOMO.

Senza sminuire in alcun modo l’enorme valore e capacità di molti dei suoi professionisti, capisco che è necessario menzionare l’enorme mancanza di formazione che ancora caratterizza il personale dell’Amministrazione della Giustizia, delle Forze di Sicurezza, dei Servizi Sociali e dei Servizi Sanitari. Questa mancanza di formazione implica anche la mancanza di un trattamento corretto quando le vittime vengono a denunciare una delle diverse forme di violenza maschile che, senza dubbio, sono presenti anche in quei casi in cui le vittime sono anche vittime di comportamenti legati al razzismo, alla xenofobia e alla LGTBIfobia. Per questo è necessario esigere che ogni persona che entra in contatto diretto con una vittima, sia dell’Amministrazione della Giustizia, delle Forze e Corpi di Sicurezza o dei Servizi Sociali, abbia una FORMAZIONE OBBLIGATORIA, PERIODICAMENTE E AGGIORNATA sull’uguaglianza tra donne e uomini; sulla migrazione e il multiculturalismo; sulla diversità affettivo-sessuale, l’identità e l’espressione di genere; sulla lotta contro la violenza sulle donne; e, naturalmente, sulla lotta per la libertà e l’indennità sessuale delle vittime. Solo con una formazione adeguata, tutti coloro che entrano in contatto con le vittime possono veramente capire le circostanze drammatiche e le pressioni a cui tutte le vittime si sentono soggette quando si tratta di trovare la forza di farsi avanti e presentare una denuncia. 

Se ci consideriamo davvero una società democratica e consapevole della realtà sociale che ci circonda, dobbiamo alzare la voce ed esigere che tutti i governi adempiano ai loro obblighi e aumentino i loro sforzi nella lotta contro tutte le forme di discriminazione contro le donne e le ragazze nella vita pubblica e sociale, specialmente nelle zone rurali. Se vogliamo davvero aspirare a vivere in una società giusta dove non ci sia violenza contro le donne, né contro nessun’altra persona, dobbiamo non solo essere in grado di identificare e combattere qualsiasi forma di discriminazione, ma dobbiamo anche essere in grado di prevenire qualsiasi tentativo di retrocedere nella lotta per la piena uguaglianza tra donne e uomini, tra tutti gli esseri umani, sia a breve che a medio termine. 

Solo attraverso un femminismo trasversale e inclusivo potremo trasformare e ridefinire la nostra società, le nostre strade, i nostri quartieri e le nostre case. Se l’uguaglianza non comincia da lì, faremo un errore che permetterà alla violenza, all’odio e alla discriminazione di continuare a mettere radici nella nostra società, con tutti i rischi che questo comporta, e non solo per quanto riguarda la libertà, la dignità e i diritti delle donne, ma anche per tutta l’umanità e in ogni parte del mondo. Per questo è arrivato il momento di correggere tutti gli squilibri e le disuguaglianze che nel XXI secolo impediscono alle donne e alle ragazze di poter sviluppare tutto il loro potenziale e di invertirlo a beneficio della società. 

Per avanzare come società matura, giusta e impegnata, dobbiamo essere in grado di unire le forze per difendere l’inviolabile dignità umana e i diritti intrinseci di ogni persona, raggiungendo così i più alti livelli di solidarietà, giustizia sociale e pace per tutta la nostra società, così come tra tutti i popoli, in un contesto in cui i costanti progressi tecnologici e i modelli di sviluppo sostenibile sono più presenti che mai, e senza escludere o negare i diritti di qualsiasi persona, chiunque essa sia, in qualsiasi parte del mondo. 

Non dimentichiamo che tutti i progressi e gli obiettivi raggiunti finora possono rapidamente scomparire se non siamo in grado di rispondere al grave pericolo rappresentato dal risorgere di quelle correnti di pensiero radicale vicine ai nazionalismi più esacerbati e reazionari, alle posizioni populiste di entrambi gli estremi e alle soffocanti politiche di austerità che contribuiscono solo all’erosione della libertà e dell’esercizio dei diritti più elementari delle donne e delle ragazze come il diritto ad accedere all’istruzione, il diritto all’accesso al mercato del lavoro con uguale retribuzione per uguale lavoro, il diritto alla libertà religiosa e alla libertà di pensiero, il diritto alla salute sessuale e riproduttiva o il diritto all’accesso al sistema sanitario, così come qualsiasi altro servizio pubblico di natura sociale o assistenziale. 

Dobbiamo aspirare a una società femminista dove il rispetto della dignità, dei diritti, delle libertà e delle pari opportunità sia sempre reale ed effettivo per tutte le donne e le ragazze. Una società in cui l’uguaglianza tra uomini e donne, chiunque siano, qualunque cosa siano e comunque la pensino, non sia solo la rivendicazione di un singolo giorno, ma sia un impegno quotidiano, obbligatorio e incrollabile di qualsiasi società che si consideri una società plurale, sociale, libera, giusta, inclusiva, diversa, democratica e avanzata. 

Per tutte queste ragioni, nonostante la pandemia, oggi, così come durante tutto l’anno, la voce delle donne e delle ragazze di tutto il mondo deve ruggire ed essere ascoltata ovunque. Dobbiamo unirci incondizionatamente a questa voce, che è anche la nostra, se vogliamo davvero evitare qualsiasi tipo di regressione nella protezione della dignità e dei diritti più elementari, inalienabili e inerenti di ogni persona, chiunque essa sia, e all’interno di una rivendicazione tanto giusta quanto necessaria, che può essere semplificata in poche parole: RISPETTO, LIBERTÀ, GIUSTIZIA, EQUITÀ, DIGNITÀ e DIRITTI.

Non vorrei concludere queste riflessioni senza prima lanciare due ultimi messaggi:

Il primo di questi messaggi è indirizzato ad ogni persona, maschio o femmina, che sia mai stata vittima di violenza, odio o discriminazione, sulla base del suo sesso, origine etnico-nazionale, orientamento e identità sessuale ed espressione di genere o qualsiasi altra causa:

A te, che sei mio pari, voglio dire, con il cuore in mano, e mentre leggi queste ultime righe, che non avere paura, che è nelle tue mani, che la solitudine non è la tua unica compagna di viaggio, che non ti fermi mai e che sei una persona valida come qualsiasi altra; perfettamente imperfetta come qualsiasi altro essere umano al mondo; capace e importante come qualsiasi altro essere umano, chiunque tu sia; e meritevole di tutto il rispetto del mondo. Che nessuno ti porti via la tua luce, ma che tu non cerchi di spegnere la luce di chi ti circonda; che tu possa amare quanto vuoi, ma che tu non voglia mai possedere nessuno; che tu possa vivere con tutta la libertà che desideri, ma senza limitare la libertà di chi ti circonda; e che tu possa provare tutta la felicità che meriti, ma senza toglierla a chi la merita. 

E il secondo messaggio, perché oggi è la Giornata Internazionale della Donna, voglio dedicarlo alle donne, a tutte le donne:

A te, donna, che sei mia pari, dico, anche con il cuore in mano, che non c’è nulla che tu non sia capace di fare e che non c’è meta o obiettivo che tu non sia capace di raggiungere. Pensa che quando ci rendiamo conto di quello che siamo capaci di fare, di quello che tu, mio pari, sei capace di fare, le stelle diventano il nostro unico limite, l’unico limite, il tuo unico limite. E vuoi sapere perché ti dico tutto questo? Perché, soprattutto, e anche se qualcuno ha cercato di sottovalutarti e farti pensare il contrario, non dimenticare che sei SAGGIA, non dimenticare che sei FORTE, non dimenticare che sei INVINCIBILE, non dimenticare che, soprattutto, sei una DONNA.

Continuiamo ad andare avanti, uniamo le forze, uniamo le voci e creiamo sinergie. 

FELICE GIORNATA INTERNAZIONALE DELLA DONNA!

FATE SENTIRE IL VOSTRO RUGGITO!  

✨🌿🌹💜

——————/ I AM WOMAN – SONO DONNA/——————

Sono donna, centime ruggire // I am woman, hear me roar

In numeri troppo grandi per essere ignorati// In numbers too big to ignore

E so troppo per tornare a fingere // And I know too much to go back an’ pretend

Perché ho già sentito questa storia// ‘Cause I’ve heard it all before

E soon già stata a terra // And I’ve been down there on the floor

 Nessuno mai più mi terrá in basso // No one’s ever gonna keep me down again

Oh sì, sono saggia// Oh yes, I am wise

Ma è una saggezza nata dal dolore // But it’s wisdom born of pain

Sì, mi è costato caro // Yes, I’ve paid the price

Ma guarda quanto ho guadagnato// But look how much I gained

Se devo, posso fare qualsiasi cosa /If I have to, I can do anything

 Sono forte (forte) // I am strong (strong) 

Sono invincibile (Invecible) // I am invincible (invincible) 

Sono donna // I am woman

Puoi piegarmi, ma non mi puoi spezzare // You can bend but never break me

Perché serve solo a rendermi  // ‘Cause it only serves to make me

Più determinata a raggiungere il mio obiettivo // More determined to achieve my final goal

E ritorno ancora più forte // And I come back even stronger

Non sono più una novellina // Not a novice any longer

Perché hai instillato a fondo la convinzione nella mia anima  // ‘Cause you’ve deepened the conviction in my soul.

Oh sì, sono saggia// Oh yes, I am wise

Ma è una saggezza nata dal dolore // But it’s wisdom born of pain

Sì, mi è costato caro // Yes, I’ve paid the price

Ma guarda quanto ho guadagnato// But look how much I gained

Se devo, posso fare qualsiasi cosa /If I have to, I can do anything

 Sono forte (forte) // I am strong (strong) 

Sono invincibile (Invecible) // I am invincible (invincible) 

Sono donna // I am woman

Soy mujer, obsérvame crecer // I am woman watch me grow

Mírame de pie frente a frente // See me standing toe to toe

Mientras extiendo mis amorosos brazos a tráves de las tierra // As I spread my lovin’ arms across the land

Pero aún soy un embrión // But I’m still an embryo

Con un largo, largo camino por recorrer // With a long, long way to go

Hasta que haga entender a mi hermano // Until I make my brother understand

Oh sì, sono saggia// Oh yes, I am wise

Ma è una saggezza nata dal dolore // But it’s wisdom born of pain

Sì, mi è costato caro // Yes, I’ve paid the price

Ma guarda quanto ho guadagnato// But look how much I gained

Se devo, posso fare qualsiasi cosa /If I have to, I can face anything

 Sono forte (forte) // I am strong (strong) 

Sono invincibile (Invecible) // I am invincible (invincible) 

Sono donna // I am woman

Sono donna // I am woman

Sono invincibile // I am invincible

Sono forte // I am strong

Sono donna // I am woman

Sono invincibile // I am invincible

Sono forte // I am strong

Sono donna // I am woman

🇫🇷FRANÇAIS🇫🇷

FAITES ENTENDRE VOTRE RUGISSEMENT !

Cette année, nous célébrerons la Journée internationale de la femme d’une manière très différente de l’année dernière. La pandémie de Covid-19 ne nous permet pas de sortir dans la rue, mais rien ni personne ne peut nous empêcher de continuer à nous battre quotidiennement pour la LIBERTÉ, la JUSTICE et L’ÉGALITÉ. Trois mots qui sont sans doute plus nécessaires que jamais. 

Ces dernières années, des centaines de milliers d’hommes et de femmes ont inondé les rues pour réclamer l’égalité et dénoncer toutes les formes de discrimination à l’égard des femmes. Même si cette année, il ne sera pas possible de remplir nos villes et nos villages de violet, rien ni personne ne pourra nous empêcher de continuer à défendre les progrès réalisés et de continuer à lutter pour les objectifs qui restent à atteindre. Tout cela en reconnaissant le travail et le courage de millions de femmes dans le monde entier qui, chaque jour, tout au long de l’histoire et pendant des générations, ont joué un rôle incontestable dans la lutte pour l’égalité des droits et des chances dans leurs pays et leurs communautés.  

Malgré la situation actuelle, des millions de voix continuent de s’unir pour réclamer unanimement l’égalité des droits et des chances pour les femmes et les filles dans le monde entier et contre tout soupçon de régression. C’est pourquoi, en tant que société, nous devons réaffirmer notre ferme engagement en faveur de l’égalité de traitement et de chances entre les femmes et les hommes. L’égalité dans tous les sens et dans tous les aspects de la vie dont nous faisons tous partie. C’est pourquoi cette journée n’est pas une date importante de plus dans le calendrier, car, malgré les nombreuses avancées, notre société a encore un long chemin à parcourir dans la lutte pour la pleine égalité. N’oublions pas que, malgré les nombreuses avancées, la pleine égalité des sexes n’a été atteinte dans aucun des pays qui composent la communauté internationale. 

Aujourd’hui, nous devons rendre hommage à la figure et à l’énorme travail de toutes ces femmes exceptionnelles dont le sacrifice, le travail et le dévouement ont été effacés ou, pire encore, injustement et délibérément effacés de l’histoire de l’humanité. Sans le travail et l’ingéniosité des femmes, nous n’aurions jamais atteint des étapes aussi importantes que la photographie d’un trou noir pour la première fois grâce à KATIE BOUMAN ; la découverte de nos ancêtres les plus lointains grâce à NIEVES LÓPEZ MARTÍNEZ ; l’avancée dans la lutte pour les droits civils grâce à des femmes exceptionnelles telles que MAYA ANGELOU, CONSUELO CRUZ ARBOLEDA et JANETH MOSQUERA RIVERA ; de retourner sur Mars grâce au travail de DIANA TRUJILLO ; ou d’avoir atteint la Lune grâce à l’immense valeur de KATHERINE JOHNSON, DOROTHY VAUGHAN et MARY JACKSON qui, étant des femmes exceptionnelles, ont subi une énorme discrimination du simple fait d’être des femmes et des afro-descendantes. 

Bien que toutes les avancées en termes de droits soient incontestables, il est encore nécessaire de continuer à travailler à l’abolition des lois archaïques qui soumettent les femmes et les filles à des situations d’esclavage pratique ou d’exploitation sexuelle et, plus particulièrement, à l’élimination de tous les obstacles à l’accès à l’éducation qui leur permettra de développer tout leur potentiel, de s’émanciper et de se revendiquer en tant que femmes libres et indépendantes. Cependant, ces derniers temps, nous assistons à une forte régression en termes de protection juridique des femmes et des filles contre la violence dans la sphère domestique et en ce qui concerne les droits sexuels et reproductifs. Ce risque de régression a été aggravé par la situation actuelle de pandémie dans laquelle des millions de femmes et de filles sont enfermées dans leur maison sans possibilité de fuir leur agresseur et dans un environnement de violence. 

Aujourd’hui, malgré les avancées sociales des dernières décennies, plus de 2,7 milliards de femmes n’ont pas accès aux mêmes opportunités d’emploi et sont payées 23% de moins que les hommes. En outre, à peine 25 % des élus sont des femmes. Tout cela sans oublier que, selon des sources des Nations unies, une femme sur trois dans le monde est victime de violence simplement parce qu’elle est une femme. De plus, dans certains pays qui nous entourent, les niveaux de protection des femmes en termes de non-discrimination au travail ou, pire encore, en termes de protection contre la violence à l’égard des femmes et, plus particulièrement, en termes de respect de la liberté sexuelle et des droits sexuels et reproductifs des femmes, ont non seulement baissé mais risquent sérieusement de disparaître. 

Bien sûr, nous ne pouvons pas oublier toutes les femmes qui, par déraison, ont perdu la vie aux mains d’un MACHISME TERRORISTE, GÉNOCIDE ET MEURTRIER. La seule chose qu’il a accomplie, c’est que CHAQUE JOUR PLUS DE FEMMES ET D’HOMMES S’ÉLÈVENT EN CRIANT CONTRE CE CRIME DE HAINE QUI EST LA VIOLENCE CONTRE LES FEMMES, POUR L’ÉGALITÉ et pour le respect et la reconnaissance pleine et effective de l’égalité des droits et des libertés entre les femmes et les hommes dans tous les domaines de la vie publique, privée, sociale, économique et culturelle. Pensons que tout se résume à une question de pouvoir où, pendant des siècles, les femmes ont été systématiquement discriminées du simple fait d’être des femmes au sein d’un système de domination hétéropatriarcale profondément enraciné qui a contribué pendant des générations à creuser le fossé existant entre les hommes et les femmes. Il s’agit du respect de la DIGNITÉ INVOLABLE DE LA FEMME EN TANT QU’ÉLÉMENT INHÉRENT DE SA CONDITION D’ÊTRE HUMAIN. Une dignité qui doit être respectée, reconnue et protégée par le simple fait d’être une personne, sans distinctions ni contrepoints, sans intentions cachées ni doubles nuances et sans demi-vérités ni mensonges déguisés.

À ce stade, il est nécessaire de faire référence à certaines formes de violence auxquelles il convient d’accorder une attention particulière. Ces derniers temps, il y a eu une prolifération de discours qui ont systématiquement remis en question et nié la réalité des femmes transgenres dans notre pays. En ce sens, nous devons dire une chose très clairement : une femme transsexuelle est une femme. Par conséquent, de la même manière que la dignité et les droits des femmes ne sont pas remis en question, LA DIGNITÉ ET LES DROITS INVOLABLES DES FEMMES TRANSGENRES NE SONT PAS REMISE EN QUESTION. 

Malheureusement, les personnes transgenres sont l’objet d’attaques continues, d’agressions physiques, de persécutions et même de Meurtrages, en plus de subir quotidiennement une violence institutionnelle évidente lorsque, systématiquement, elles sont interrogées lorsqu’elles tentent d’utiliser un système de santé où, à ce jour, elles sont encore considérées comme des personnes ayant une pathologie, comme des malades, alors que la transsexualité n’est pas du tout une maladie. LA TRANSSEXUALITÉ EST UN AUTRE EXEMPLE DE L’ÉNORME RICHESSE ET DE LA DIVERSITÉ D’UNE HUMANITÉ COMPOSÉE DE PRÈS DE 8 MILLIARDS DE PERSONNES, TOUTES NÉES LIBRES ET ÉGALES EN DIGNITÉ ET EN DROITS. 

De nombreuses femmes transgenres luttent chaque jour pour la reconnaissance de l’exercice légitime des droits qui leur reviennent, enrichissant la lutte pour l’égalité et donnant une force nouvelle aux demandes de droits humains et fondamentaux. Des personnalités telles que CARLA ANTONELLI, MAR CAMBROLLÉ, KIM PÉREZ, LAURA BUGALHO, MARINA SÁENZ, PETRA DE SUTTER, AMARANTA GÓMEZ ou RACHEL LEVINE, ont travaillé toute leur vie pour les droits des personnes transgenres et leur inclusion dans tous les secteurs de la société. Leur travail doit être reconnu ainsi que leur valeur en tant que FEMMES EXCEPTIONNELLES

Il est nécessaire d’exiger la fin de tout caractère discriminatoire qui pointe la transsexualité comme une pathologie car elle NE L’EST PAS. Bien que cela ait été déterminé par l’OMS relativement récemment, en considérant la transsexualité comme une incongruité de genre, les personnes trans n’ont pas de dysphorie et ne sont pas non plus une incongruité de genre. Par conséquent, tout argument contre les droits, la réalité et l’existence incontestable des personnes transgenres, provoque une profonde GÊNE INTELLECTUELLE et, par conséquent, doit être rejeté comme contraire à la dignité humaine inviolable et aux droits inhérents dont elles sont titulaires ainsi qu’au libre développement de la personnalité. Par conséquent, RIEN ET PERSONNE NE PEUT QUESTIONNER SA DIGNITÉ ET SES DROITS INALIÉNABLES en aucune circonstance. J’insiste : UNE FEMME TRANS EST UNE FEMME ET UN HOMME TRANS EST UN HOMME.

Sans rien enlever à la valeur et aux capacités énormes de nombre de ses professionnels, je comprends qu’il est nécessaire de mentionner l’énorme manque de formation qui caractérise encore le personnel de l’administration de la justice, des forces de sécurité, des services sociaux et des services de santé. Ce manque de formation implique également l’absence de traitement correct lorsque les victimes viennent à signaler l’une des différentes formes de violence masculine qui, sans aucun doute, sont également présentes dans les cas où les victimes sont également victimes de comportements liés au racisme, à la xénophobie et à la phobie des LGTBI. Pour cette raison, il est nécessaire d’exiger que toute personne qui entre en contact direct avec une victime, que ce soit de l’Administration de la Justice, des Forces et Corps de Sécurité ou des Services Sociaux, ait une FORMATION OBLIGATOIRE, PÉRIODIQUE ET MISE À JOUR sur l’égalité entre les femmes et les hommes ; sur les migrations et le multiculturalisme ; sur la diversité affective et sexuelle, l’identité et l’expression de genre ; sur la lutte contre la violence à l’égard des femmes ; et, bien sûr, sur la lutte pour la liberté et l’indemnisation sexuelle des victimes. Seule une formation adéquate permet à tous ceux qui entrent en contact avec les victimes de comprendre réellement les circonstances dramatiques et les pressions auxquelles toutes les victimes se sentent soumises lorsqu’il s’agit de rassembler les forces nécessaires pour se présenter et déposer une plainte. 

Si nous nous considérons réellement comme une société démocratique et consciente de la réalité sociale qui nous entoure, nous devons élever la voix et exiger que tous les gouvernements remplissent leurs obligations et accroissent leurs efforts dans la lutte contre toutes les formes de discrimination à l’égard des femmes et des filles dans la vie publique et sociale, en particulier dans les zones rurales. Si nous voulons vraiment aspirer à vivre dans une société juste où il n’y a pas de violence contre les femmes, ni contre aucune autre personne, nous devons non seulement être capables d’identifier et de combattre toute forme de discrimination, mais nous devons aussi être capables de prévenir toute tentative de recul dans la lutte pour la pleine égalité entre les femmes et les hommes, entre tous les êtres humains, à court et à moyen terme. 

Ce n’est que par un féminisme transversal et inclusif que nous pourrons transformer et redéfinir notre société, nos rues, nos quartiers et nos foyers. Si l’égalité ne commence pas par là, nous commettrons une erreur qui permettra à la violence, à la haine et à la discrimination de continuer à s’enraciner dans notre société, avec tout le risque que cela comporte, non seulement en ce qui concerne la liberté, la dignité et les droits des femmes, mais aussi pour l’ensemble de l’humanité et dans n’importe quelle partie du monde. C’est pourquoi le moment est venu de corriger chacun des déséquilibres et des inégalités qui, au XXIe siècle, empêchent les femmes et les jeunes filles de développer pleinement leur potentiel et de l’inverser au profit de la société. 

Pour progresser en tant que société mature, juste et engagée, nous devons être en mesure d’unir nos forces pour défendre la dignité humaine inviolable et les droits inhérents de chaque personne, atteignant ainsi les plus hauts niveaux de solidarité, de justice sociale et de paix pour l’ensemble de notre société, ainsi qu’entre tous les peuples, dans un contexte où les progrès technologiques constants et les modèles de développement durable sont plus présents que jamais, et sans exclure ou nier les droits de toute personne, quelle qu’elle soit, partout dans le monde. 

N’oublions pas que tous les progrès et objectifs réalisés jusqu’à présent peuvent rapidement disparaître si nous ne sommes pas capables de répondre au grave danger que représente la résurgence de ces courants de pensée radicaux proches des nationalismes les plus exacerbés et les plus réactionnaires, des positions populistes des deux extrêmes et des politiques d’austérité étouffantes qui ne font que contribuer à l’érosion de la liberté et à l’exercice des droits les plus fondamentaux des femmes et des filles, comme le droit d’accès à l’éducation, le droit d’accéder au marché du travail avec un salaire égal pour un travail égal, le droit à la liberté religieuse et à la liberté de pensée, le droit à la santé sexuelle et reproductive ou le droit d’accéder au système de santé, ainsi que tout autre service public à caractère social ou de protection sociale.

Nous devons aspirer à une société féministe où le respect de la dignité, des droits, des libertés et de l’égalité des chances est toujours réel et effectif pour toutes les femmes et les filles. Une société dans laquelle l’égalité entre les hommes et les femmes, quels qu’ils soient, quels qu’ils soient et quelle que soit la manière dont ils pensent, n’est pas seulement la revendication d’un seul jour, mais est un engagement quotidien, obligatoire et inébranlable de toute société qui se considère comme une société plurielle, sociale, libre, juste, inclusive, diverse, démocratique et avancée. 

Pour toutes ces raisons, malgré la pandémie, aujourd’hui, comme tout au long de l’année, la voix des femmes et des filles du monde entier doit rugir et être entendue partout. Nous devons nous joindre inconditionnellement à cette voix, qui est aussi la nôtre, si nous voulons vraiment éviter toute régression dans la protection de la dignité et des droits les plus fondamentaux, inaliénables et inhérents de toute personne, quelle qu’elle soit, et ce dans le cadre d’une revendication aussi juste que nécessaire, et qui peut être simplifiée en quelques mots : RESPECT, LIBERTÉ, JUSTICE, ÉGALITÉ, DIGNITÉ et DROITS.

Je ne voudrais pas terminer ces réflexions sans lancer d’abord deux derniers messages :

Le premier de ces messages s’adresse à toute personne, homme ou femme, qui a déjà été victime de violence, de haine ou de discrimination, en raison de son sexe, de son origine ethno-nationale, de son orientation et de son identité sexuelles et de l’expression de son genre ou de toute autre cause :

À vous, qui êtes mon égal, je veux dire, le cœur à la main, et en lisant ces dernières lignes, n’ayez pas peur, qu’il est entre vos mains, que la solitude n’est pas votre seul compagnon de voyage, que vous ne vous arrêtez jamais et que vous êtes une personne aussi valable que n’importe quelle autre ; aussi parfaitement imparfaite que n’importe quel autre être humain dans le monde ; aussi capable et aussi importante pour atteindre le niveau que vous souhaitez et proposez ; et aussi méritant tout le respect du monde que n’importe quel autre être humain, quel qu’il soit. Que personne ne vous enlève votre lumière, mais que vous n’essayiez pas d’éteindre la lumière de ceux qui vous entourent ; que vous aimiez autant que vous le voulez, mais que vous ne vouliez jamais posséder personne ; que vous viviez avec toute la liberté que vous désirez, mais sans limiter la liberté de ceux qui vous entourent ; et que vous ressentiez tout le bonheur que vous méritez, mais sans l’enlever à ceux qui le méritent aussi. 

Et le deuxième message, parce qu’aujourd’hui est la Journée internationale de la femme, je veux le dédier aux femmes, à toutes les femmes :

À vous, femme, qui êtes mon égale, je dis, le cœur dans la main, qu’il n’y a rien que vous ne soyez capable de faire et qu’il n’y a aucun but ou objectif que vous ne soyez capable d’atteindre. Pensez que lorsque nous réalisons ce que nous sommes capables de faire, ce que vous, mon égal, êtes capable de faire, les étoiles deviennent notre seule limite, la seule limite, votre seule limite. Et vous voulez savoir pourquoi je vous dis tout cela ? Parce que, surtout, et même si quelqu’un a essayé de vous sous-estimer et de vous faire croire le contraire, n’oubliez pas que vous êtes SAGE, n’oubliez pas que vous êtes FORT, n’oubliez pas que vous êtes INVINCIBLE, n’oubliez pas que, surtout, vous êtes une FEMME.

Continuons d’avancer, continuons d’unir nos forces, d’unir nos voix et de créer des synergies. 

BONNE JOURNÉE INTERNATIONALE DE LA FEMME !

FAITES ENTENDRE VOTRE RUGISSEMENT !

✨🌿🌹💜

——————/ I AM WOMAN – JE SUIS UNE FEMME/——————

I am woman, hear me roar // Je suis une femme, entendez-moi gronder

In numbers too big to ignore // Assez pour ne pas être ignorée

And I know too much to go back and pretend // Et j’en connais trop pour revenir en arrière et faire semblant

‘Cause I’ve heard it all before // Parce que j’ai entendu tout ça avant

And I’ve been down there on the floor // Et je me suis retrouvée là sur le sol

No one’s ever going to keep me down again // Personne ne m’y maintiendra plus

Whoa, yes, I am wise // Whoa, oui, je suis sage

But it’s wisdom born of pain // Mais c’est une sagesse née de la douleur

Yes, I’ve paid the price // Oui, j’ai payé le prix

But look how much I gained // Mais regardez comme j’ai acquis

If I have to I can do anything // Si j’ai à le faire, je peux faire n’importe quoi

I am strong (strong) // Je suis forte (forte)

I am invincible (invincible) // Je suis invincible (invincible)

I am woman //Je suis une femme

You can bend but never break me // Vous pouvez me faire plier mais jamais rompre

‘Cause it only serves to make me // Parce que ça ne sert qu’à faire que je sois

More determined to achieve my final goal // Plus déterminée pour atteindre mon objectif final

And I’ll come back even stronger // Et je reviendrai encore plus forte

Not a novice any longer // Je ne suis plus une novice

‘Cause you’ve deepened the conviction in my soul // Parce que vous avez approfondi la conviction dans mon âme

Whoa, yes, I am wise // Whoa, oui, je suis sage

But it’s wisdom born of pain // Mais c’est une sagesse née de la douleur

Yes, I’ve paid the price // Oui, j’ai payé le prix

But look how much I gained // Mais regardez comme j’ai acquis

If I have to I can do anything // Si j’ai à le faire, je peux faire n’importe quoi

I am strong (strong) // Je suis forte (forte)

I am invincible (invincible) // Je suis invincible (invincible)

I am woman //Je suis une femme

I am woman, watch me grow // Je suis une femme, regardez-moi grandir

See me standing toe-to-toe // Regardez-moi affronter

As I spread my loving arms across the land // Alors que j’étends mes bras plein d’amour sur le pays

But I’m still an embryo // Mais je suis encore un embryon

With a long, long way to go // Avec une longue, longue route à faaire

Until I make my brother understand // Avant de faire comprendre à mon frère

Whoa, yes, I am wise // Whoa, oui, je suis sage

But it’s wisdom born of pain // Mais c’est une sagesse née de la douleur

Yes, I’ve paid the price // Oui, j’ai payé le prix

But look how much I gained // Mais regardez comme j’ai acquis

If I have to I can do anything // Si j’ai à le faire, je peux faire n’importe quoi

I am strong (strong) // Je suis forte (forte)

I am invincible (invincible) // Je suis invincible (invincible)

I am woman //Je suis une femme

Oh, I am woman // Oh je suis une femme

I am invincible // Je suis invincible

I am strong // Je suis forte

I am woman // Je suis une femme

I am invincible // Je suis invincible

I am strong // Je suis forte

I am woman // Je suis une femme

🇵🇹PORTUGUÊS🇵🇹

QUE O SEU RUGIDO SEJA OUVIDO!

Este ano vamos celebrar o Dia Internacional da Mulher de uma forma muito diferente da do ano passado. A pandemia de Covid-19 não nos permite sair às ruas, mas nada nem ninguém nos pode impedir de continuar a lutar diariamente pela LIBERDADE, JUSTIÇA e IGUALDADE. Três palavras que são sem dúvida mais necessárias do que nunca. 

Nos últimos anos, centenas de milhares de homens e mulheres inundaram as ruas para clamar por igualdade e contra todas as formas de discriminação contra as mulheres. Embora este ano não seja possível encher as nossas cidades e vilas com roxo, nada nem ninguém nos poderá impedir de continuar a defender os progressos alcançados e continuar a lutar pelos objectivos que ainda estão pendentes. Tudo isto, reconhecendo o trabalho e a coragem de milhões de mulheres em todo o mundo que, todos os dias, ao longo da história e durante gerações, têm desempenhado um papel inquestionável na luta pela igualdade de direitos e oportunidades nos seus países e comunidades.  

Apesar da situação actual, milhões de vozes continuam a unir-se na exigência unânime da igualdade de direitos e oportunidades para mulheres e raparigas em todo o mundo e contra qualquer indício de regressão. É por isso que, como sociedade, temos de reafirmar o nosso forte empenho na igualdade de tratamento e de oportunidades para mulheres e homens. Igualdade em todos os sentidos e em todos os aspectos da vida da qual todos nós fazemos parte. É por isso que este dia não é apenas mais um no calendário de datas importantes porque, apesar dos muitos avanços, a nossa sociedade ainda tem um longo caminho a percorrer na luta pela plena igualdade. Não esqueçamos que, apesar dos muitos avanços, a plena igualdade de género não foi alcançada em nenhum dos países que compõem a comunidade internacional. 

Hoje temos de prestar homenagem à figura e ao enorme trabalho de todas aquelas mulheres excepcionais cujo sacrifício, trabalho e dedicação têm sido obscurecidos ou, pior ainda, injusta e deliberadamente apagados da história da humanidade. Sem o trabalho e o engenho das mulheres nunca teríamos atingido marcos tão importantes como fotografar um buraco negro pela primeira vez graças a KATIE BOUMAN; a descoberta dos nossos antepassados mais remotos graças a NIEVES LÓPEZ MARTÍNEZ; avançar na luta pelos direitos civis graças a mulheres excepcionais como MAYA ANGELOU, CONSUELO CRUZ ARBOLEDA e JANETH MOSQUERA RIVERA; regressar a Marte graças ao trabalho de DIANA TRUJILLO; ou ter chegado à Lua graças ao imenso valor de KATHERINE JOHNSON, DOROTHY VAUGHAN e MARY JACKSON que, sendo mulheres excepcionais, sofreram uma enorme discriminação pelo simples facto de serem mulheres e afro-descendentes. 

Embora todos os avanços em termos de direitos sejam inquestionáveis, é ainda necessário continuar a trabalhar na abolição das leis arcaicas que sujeitam mulheres e raparigas a situações de escravatura prática ou exploração sexual e, muito especialmente, na eliminação de todos os obstáculos no acesso à educação que lhes permitam desenvolver todo o seu potencial, empoderamento e reivindicação como mulheres livres e independentes. Contudo, nos últimos tempos estamos a assistir a um forte retrocesso em termos da protecção legal das mulheres e raparigas contra a violência na esfera doméstica e em relação aos direitos sexuais e reprodutivos. Este risco de regressão tem sido agravado pela actual situação pandémica em que milhões de mulheres e raparigas estão trancadas nas suas casas sem qualquer possibilidade de fugir do seu agressor e sem um ambiente de violência. 

Actualmente, apesar dos avanços sociais das últimas décadas, mais de 2,7 mil milhões de mulheres não têm acesso às mesmas oportunidades de emprego e recebem 23% menos do que os homens. Além disso, apenas 25% dos políticos eleitos são mulheres. Tudo isto sem esquecer que, de acordo com fontes das Nações Unidas, uma em cada três mulheres em todo o mundo é vítima de violência simplesmente porque é uma mulher. Além disso, em alguns países à nossa volta, os níveis de protecção das mulheres em termos de não discriminação no trabalho ou, pior ainda, em termos de protecção contra a violência contra as mulheres e, mais especialmente, em termos de respeito pela liberdade sexual e pelos direitos sexuais e reprodutivos das mulheres, não só caíram como estão em sério risco de desaparecer. 

É claro que não podemos esquecer todas as mulheres que, como produto de desrazoáveis, perderam a vida às mãos de um MACHISMO TERRORISTA, GENOCÍDEO E ASSASSINO que a única coisa que conseguiu é que TODOS OS DIAS MAIS MULHERES E HOMENS CRIAMENTO DE VOZ CONTRA ESTE CRIME DE ÓDIO QUE É VIOLÊNCIA CONTRA AS MULHERES, pela igualdade e pelo respeito e reconhecimento pleno e efectivo da igualdade de direitos e liberdades entre mulheres e homens em todas as áreas da vida pública, privada, social, económica e cultural. Pensemos que tudo se resume a uma questão de poder onde, durante séculos, as mulheres têm sido sistematicamente discriminadas pelo simples facto de serem mulheres dentro de um sistema profundamente enraizado de dominação heteropatriarcal que tem contribuído durante gerações para alargar o fosso existente entre homens e mulheres. Estamos a falar de respeito pela DIGNIDADE INVIOLAVEL DAS MULHERES COMO ELEMENTO INHERENTE DA SUA CONDIÇÃO DE SER HUMANO. Uma dignidade que deve ser respeitada, reconhecida e protegida pelo simples facto de ser uma pessoa, sem distinções ou contrapontos, sem intenções ocultas ou nuances duplas e sem meias verdades ou mentiras disfarçadas.

Neste ponto, é necessário referir algumas formas de violência às quais deve ser dada especial atenção. Nos últimos tempos, tem havido uma proliferação de discursos que têm questionado e negado sistematicamente a realidade das mulheres transgénero no nosso país. Neste sentido, temos de deixar uma coisa muito clara: Uma MULHER TRANSGÉNERO É UMA MULHER. Portanto, da mesma forma que a dignidade e os direitos das mulheres não são questionados, A DIGNIDADE INVIOLABILIDADE E OS DIREITOS DAS MULHERES TRANSGENDENTES NÃO SÃO QUESTIONÁVEIS

Infelizmente, os transexuais são objecto de ataques contínuos, agressões físicas, perseguições e mesmo MURDER, além de sofrerem diariamente uma clara violência institucional quando, sistematicamente, são questionados quando tentam fazer uso de um sistema de saúde onde, até hoje, ainda são considerados como pessoas com uma patologia, como pessoas doentes, quando a transexualidade não é de todo uma doença. A TRANSEXUALIDADE É OUTRO EXEMPLO DA ENORME RIQUEZA E DIVERSIDADE DE UMA HUMANIDADE COMPOSTA POR QUASE 8 MIL MILHÕES DE PESSOAS, TODAS ELAS NASCIDAS LIVRES E IGUAIS EM DIGNIDADE E DIREITOS. 

Há muitas mulheres transexuais que lutam todos os dias pelo reconhecimento do exercício legítimo dos direitos que detêm, enriquecendo a luta pela igualdade e dando nova força às exigências dos direitos humanos e fundamentais. Números como CARLA ANTONELLI, MAR CAMBROLLÉ, KIM PÉREZ, LAURA BUGALHO, MARINA SÁENZ, PETRA DE SUTTER, AMARANTA GÓMEZ ou RACHEL LEVINE, trabalharam toda a vida em prol dos direitos das pessoas transexuais e da sua inclusão em todos os sectores da sociedade. O seu trabalho deve ser reconhecido assim como o seu valor como MULHERES EXCEPCIONAIS. 

É necessário exigir o fim de qualquer carácter discriminatório que aponte para a transexualidade como uma patologia, porque NÃO É. Embora isto tenha sido determinado pela OMS relativamente recentemente, considerando a transexualidade como uma incongruência de género, AS PESSOAS TRANS NÃO TÊM DYSPHORIA NEM SÃO UMA INCONGRUÊNCIA DE GÉNERO. Portanto, qualquer argumento contra os direitos, a realidade e a existência inquestionável do Povo Transgénero, provoca uma VERGONHA INTELECTUAL profundo e, consequentemente, deve ser rejeitado como contrário à dignidade humana inviolável e aos direitos inerentes de que são titulares, bem como ao livre desenvolvimento da personalidade. Por conseguinte, NADA E NINGUÉM PODE QUESTIONAR A SUA DIGNIDADE E OS SEUS DIREITOS INALIENÁVEIS em quaisquer circunstâncias. Insisto: UMA MULHER TRANS É UMA MULHER E UM HOMEM TRANS É UM HOMEM.

Sem de forma alguma diminuir o enorme valor e capacidade de muitos dos seus profissionais, compreendo que é necessário mencionar a enorme falta de formação que ainda caracteriza o pessoal da Administração da Justiça, Forças de Segurança, Serviços Sociais e Serviços de Saúde. Esta falta de formação implica também a falta de tratamento correcto quando as vítimas vêm denunciar qualquer uma das diferentes formas de violência masculina que, sem dúvida, também estão presentes nos casos em que as vítimas são também vítimas de comportamentos relacionados com racismo, xenofobia e LGTBIfobia. Por esta razão, é necessário exigir que cada pessoa que entre em contacto directo com uma vítima, seja da Administração da Justiça, das Forças e Corpo de Segurança ou dos Serviços Sociais, tenha uma FORMAÇÃO COMPULSÓRIA, PERIODICAMENTE E ACTUALIZADA sobre a igualdade entre mulheres e homens; sobre migração e multiculturalismo; sobre diversidade afectivo-sexual, identidade e expressão de género; sobre a luta contra a violência contra as mulheres; e, claro, sobre a luta pela liberdade e indemnização sexual das vítimas. Só com formação adequada, todos aqueles que entram em contacto com as vítimas podem verdadeiramente compreender as circunstâncias dramáticas e as pressões a que todas as vítimas estão sujeitas quando se trata de reunir as forças para se apresentarem e apresentarem uma denúncia. 

Se realmente nos consideramos uma sociedade democrática e conhecedora da realidade social que nos rodeia, devemos levantar a nossa voz e exigir que todos os governos cumpram as suas obrigações e aumentem os seus esforços na luta contra todas as formas de discriminação contra as mulheres e raparigas na vida pública e social, especialmente nas zonas rurais. Se queremos realmente aspirar a viver numa sociedade justa onde não há violência contra as mulheres, nem contra qualquer outra pessoa, devemos não só ser capazes de identificar e combater qualquer forma de discriminação, mas também devemos ser capazes de impedir qualquer tentativa de retrocesso na luta pela plena igualdade entre mulheres e homens, entre todos os seres humanos, tanto a curto como a médio prazo. 

Só através do feminismo transversal e inclusivo poderemos transformar e redefinir a nossa sociedade, as nossas ruas, os nossos bairros e as nossas casas. Se a igualdade não começar aí, estaremos a cometer um erro que permitirá que a violência, o ódio e a discriminação continuem a enraizar-se na nossa sociedade, com todo o risco que isso implica, e não só no que diz respeito à liberdade, dignidade e direitos das mulheres, mas também para toda a humanidade e em qualquer parte do mundo. É por isso que chegou o momento de corrigir todos e cada um dos desequilíbrios e desigualdades que no século XXI impedem as mulheres e raparigas de poderem desenvolver todo o seu potencial e de o inverter em benefício da sociedade. 

Para avançarmos como uma sociedade madura, justa e empenhada, devemos ser capazes de unir forças para defender a dignidade humana inviolável e os direitos inerentes a cada pessoa, alcançando assim os mais altos níveis de solidariedade, justiça social e paz para toda a nossa sociedade, bem como entre todos os povos, num contexto em que os constantes avanços tecnológicos e modelos de desenvolvimento sustentável estão mais presentes do que nunca, e sem excluir ou negar os direitos de qualquer pessoa, seja ela quem for, em qualquer parte do mundo. 

Não esqueçamos que todos os progressos e objectivos alcançados até agora podem desaparecer rapidamente se não formos capazes de responder ao grave perigo que representa o ressurgimento das correntes de pensamento radical próximas dos nacionalismos mais exacerbados e reaccionários, posições populistas de ambos os extremos e políticas de austeridade sufocantes que apenas contribuem para a erosão da liberdade e para o exercício dos direitos mais básicos das mulheres e raparigas, tais como o direito de acesso à educação, o direito de acesso ao mercado de trabalho com salário igual para trabalho igual, o direito à liberdade religiosa e liberdade de pensamento, o direito à saúde sexual e reprodutiva ou o direito de acesso ao sistema de saúde, bem como a qualquer outro serviço público de natureza social ou de bem-estar. 

Devemos aspirar a uma sociedade feminista onde o respeito pela dignidade, direitos, liberdades e igualdade de oportunidades sejam sempre reais e eficazes para todas as mulheres e raparigas. Uma sociedade em que a igualdade entre homens e mulheres, sejam eles quem forem, sejam eles quem forem e pensem como pensarem, não é apenas a reivindicação de um único dia, mas é um compromisso diário, obrigatório e inabalável de qualquer sociedade que se considera uma sociedade plural, social, livre, justa, inclusiva, diversa, democrática e avançada. 

Por todas estas razões, apesar da pandemia, hoje, bem como ao longo do ano, a voz das mulheres e raparigas de todo o mundo deve rugir e ser ouvida em todo o lado. Devemos unir incondicionalmente esta voz, que é também a nossa, se queremos realmente evitar qualquer tipo de regressão na protecção da dignidade e dos direitos mais básicos, inalienáveis e inerentes de cada pessoa, seja ela quem for, e dentro de uma reivindicação tão justa quanto necessária, e que pode ser simplificada em poucas palavras: RESPEITO, LIBERDADE, JUSTIÇA, IGUALDADE, DIGNIDADE e DIREITOS.

Não gostaria de terminar estas reflexões sem antes lançar duas últimas mensagens:

A primeira destas mensagens é dirigida a qualquer pessoa, homem ou mulher, que tenha sido vítima de violência, ódio ou discriminação, com base no seu sexo, origem étnico-nacional, orientação sexual e expressão de identidade e género ou qualquer outra causa:

A ti, que és meu igual, quero dizer, com o coração na mão, e enquanto lês estas últimas linhas, que não tens medo, que está nas tuas mãos, que a solidão não é o teu único companheiro de viagem, que nunca paras e que és uma pessoa tão válida como qualquer outro; tão perfeitamente imperfeita como qualquer outro ser humano no mundo; tão capaz e tão importante para chegar tão alto quanto desejas e propões; e tão merecedora de todo o respeito no mundo como qualquer outro ser humano, seja ele quem for. Que ninguém lhe tire a luz, mas que não tente apagar a luz dos que o rodeiam; que ame o quanto quiser, mas que nunca queira possuir ninguém; que viva com toda a liberdade que deseja, mas sem limitar a liberdade dos que o rodeiam; e que sinta toda a felicidade que merece, mas sem a tirar àqueles que também a merecem. 

E a segunda mensagem, porque hoje é o Dia Internacional da Mulher, quero dedicá-la às mulheres, a todas as mulheres:

A ti, mulher, que és minha igual, eu digo, também com o coração na mão, que não há nada que não sejas capaz de fazer e que não há meta ou objectivo que não sejas capaz de alcançar. Pensem que quando nos apercebemos do que somos capazes de fazer, o que vocês, meus iguais, são capazes de fazer, as estrelas tornam-se o nosso único limite, o único limite, o vosso único limite. E querem saber porque é que vos digo tudo isto? Porque, acima de tudo, e mesmo que alguém tenha tentado subestimar-te e fazer-te pensar o contrário, não te esqueças que és Sábia, não te esqueças que és FORTE, não te esqueças que és INVINCÍVEL, não te esqueças que, acima de tudo, és MULHER.

Vamos continuar a avançar, vamos continuar a unir forças, unindo vozes e criando sinergias. 

¡FELIZ DIA INTERNACIONAL DA MULHER! 

QUE O SEU RUGIDO SEJA OUVIDO!  

✨🌿🌹💜

——————/ I AM WOMAN – EU SOY MULHER/——————

I am woman, hear me roar // Eu sou mulher, ouve-me rugir

In numbers too big to ignore // Em números grandes demais para ignorar

And I know too much to go back and pretend // E eu sei demasiado para voltar atrás e fingir

‘Cause I’ve heard it all before // Porque já ouvi tudo isto antes

And I’ve been down there on the floor // E já estive lá em baixo no chão.

No one’s ever going to keep me down again // Nunca mais ninguém me vai manter no chão.

Whoa, yes, I am wise // Ah sim, eu sou sábia

But it’s wisdom born of pain // Mas é a sabedoria que nace da dor

Yes, I’ve paid the price //Sim, eu paguei o preço

But look how much I gained // Mas vejam quanto ganhei

If I have to I can do anything // Se tiver de fazer alguma coisa, posso fazer qualquer coisa.

I am strong (strong) // Eu sou forte (forte)

I am invincible (invincible) // Eu sou invencível (invencível)

I am woman //Eu sou mulher

You can bend but never break me // Pode dobrar-se mas nunca me quebrar,

‘Cause it only serves to make me // Porque só serve para me tornar

More determined to achieve my final goal // Mais determina dalcançar o meu objetivo finaL

And I’ll come back even stronger // E eu voltarei ainda mais forte

Not a novice any longer // já não sou mais novata

‘Cause you’ve deepened the conviction in my soul // Porque aprofundaste a convicção na minha alma

Whoa, yes, I am wise // Ah sim, eu sou sábia

But it’s wisdom born of pain // Mas é a sabedoria que nace da dor

Yes, I’ve paid the price //Sim, eu paguei o preço

But look how much I gained // Mas vejam quanto ganhei

If I have to I can do anything // Se tiver de fazer alguma coisa, posso fazer qualquer coisa.

I am strong (strong) // Eu sou forte (forte)

I am invincible (invincible) // Eu sou invencível (invencível)

I am woman //Eu sou mulher

I am woman, watch me grow // Eu sou mulher, vejam-me crescer 

See me standing toe-to-toe // Vejam-me de pé

As I spread my loving arms across the land // Aenquanto estendo os meus braços amorosos por toda a terra

But I’m still an embryo // Mas ainda sou um embrião

With a long, long way to go // Com um longo, longo caminho a percorrer

Until I make my brother understand // Até fazer o meu irmão compreender 

Whoa, yes, I am wise // Ah sim, eu sou sábia

But it’s wisdom born of pain // Mas é a sabedoria que nace da dor

Yes, I’ve paid the price //Sim, eu paguei o preço

But look how much I gained // Mas vejam quanto ganhei

If I have to I can do anything // Se tiver de fazer alguma coisa, posso fazer qualquer coisa.

I am strong (strong) // Eu sou forte (forte)

I am invincible (invincible) // Eu sou invencível (invencível)

I am woman //Eu sou mulher

Oh, I am woman // Ah, eu sou mulher

I am invincible // Eu sou invencível

I am strong // Eu sou forte

I am woman // Eu sou mulher

I am invincible // Eu sou invencível

I am strong // Eu sou forte

I am woman // Eu sou mulher

¿A qué estamos esperando?

(Escrito en 🇪🇸– Written in 🇬🇧– Scritto in 🇮🇹– Rédigé en 🇫🇷– Escrito em🇵🇹)

🇪🇸ESPAÑOL🇪🇸

En estos difíciles tiempos de pandemia, no podemos olvidar que existe otra “pandemia” que no podemos olvidar: la pandemia social de la discriminación. Sin duda, la discriminación y la vulneración sistemática de los derechos más básicos e inalienables que sufren millones de personas en todo mundo constituye, en la actualidad, uno de los principales problemas y amenazas, que nos acechan a nivel global.

A pesar de las dificultades actuales, hoy, Día de la Cero Discriminación, es necesario resaltar la enorme necesidad de continuar con la lucha contra toda forma de discriminación hacia cualquier persona por el mero hecho de ser portadora del VIH. Recordemos que todo acto de discriminación hacia cualquier persona que sea portadora de VIH es un ataque directo hacia su dignidad personal y, por tanto, una clara violación de derechos humanos. Es más, no olvidemos que cualquier ataque hacia la dignidad humana inviolable y hacia los derechos humanos de una sola persona, supone una amenaza hacia la dignidad y hacia los derechos humanos de todas y de todos en cualquier lugar del mundo.

Pero este día no guarda únicamente relación con la lucha en contra de la discriminación por tener el VIH que, afortunadamente, gracias a los avances en investigación médica, ya no supone una condena a muerte como hace décadas. Este día también presenta un carácter universal y transversal para con otras causas de discriminación injusta que sufren millones de personas en todo el mundo. Teniendo en cuenta la situación que viven millones de personas en todo el mundo, principalmente mujeres y niñas, el mensaje debe ser mucho más genérico y ha de contar con una clara perspectiva de género para dar respuesta toda forma de discriminación. 

La razón que motiva este mensaje con una mayor perspectiva de género es que, principalmente, la discriminación sobre mujeres y niñas sigue siendo una de las principales formas de discriminación a nivel global que, indudablemente, también influye en la lucha contra el VIH. Así pues, el feminismo, la defensa de los derechos humanos, la cero discriminación hacia las personas portadoras de VIH y, en definitiva, la lucha contra toda forma discriminación, han de ser los cimientos de toda sociedad que se tenga a sí misma por una sociedad plural, libre, justa, feminista, diversa, democrática y avanzada. Pensemos que no es posible desligar la lucha por la igualdad de los derechos de mujeres y niñas de la lucha por la derrota definitiva de la pandemia del VIH. Una pandemia que afecta millones de personas en todo el mundo y de la que, únicamente uniendo esfuerzos, acabará siendo no solo una patología vencible sino también una patología totalmente vencida y erradicada en futuro cada vez más próximo.

Ciertamente, y teniendo en cuenta la actual situación de pandemia producto del COVID-19, son muchos los desafíos que deben de abordarse de forma transversal, directa y conjunta si realmente queremos acabar con toda forma de discriminación y muy especialmente con aquella que afecta a millones de mujeres y niñas en todo el mundo. Mujeres y niñas que, cada día, sufren toda clase de violencia; mujeres y niñas que conviven con el VIH; mujeres y niñas a las que se les niega el derecho a la educación, a la igualdad salarial o a la igualdad de derechos en el matrimonio; mujeres y niñas que son forzadas y explotadas sexualmente o que trabajan en condiciones de esclavitud; y, por supuesto, a las mujeres transgénero que históricamente han sido las más atacadas en su dignidad  y en sus derechos más básicos e inalienables de la forma más cruel y descarnada, incluso desde el seno de países supuestamente democráticos y desde partidos que, a día de hoy, cuenta con voz y voto dentro de nuestras instituciones y que, a diario, cuestionan la dignidad inviolable y los derechos inalienables de millones de seres humanos únicamente por su orientación e identidad sexual, origen nacional, etnia, cultura o creencias.

Indudablemente, es necesario crear una mayor masa crítica de conciencia social y generar movimientos de apoyo que fuercen la toma de políticas acompañadas de medidas eficaces para romper con todass las barreras de discriminación que sufren millones de mueres y niñas a la hora de acceder a los servicios más básicos, como lo es el acceso a la salud, o el ejercicio de los derechos humanos más elementales como el derecho a recibir una educación. Es más, aún no somos conscientes de la incuestionable urgencia de luchar por los derechos de mujeres y niñas por el libre acceso a los servicios sanitarios y de salud sexual y reproductiva; de la imperiosa obligación moral que supone de la lucha por la total erradicación de todas las formas de violencia sobre la mujer; de la urgente abolición de toda práctica relacionada con los matrimonios concertados, muy especialmente en aquellos casos que afectan a niñas; de la absoluta necesidad de medidas urgentes que contribuyan al fin de la discriminación y en favor del total empoderamiento de mujeres y niñas desde el empleo, desde la independencia económica, con absoluto respeto a sus derechos sucesorios y patrimoniales, y desde la educación como herramientas esenciales para tal fin; y, por supuesto, desde la lucha radical en contra de la criminalización de las mujeres y niñas cuando estas entran en la espiral de las redes de trata de explotación sexual.

Como sociedad no podemos permitir que millones de seres humanos continúen siendo tratados como personas de segunda clase e inferior valía. E, igualmente, no es posible vencer al VIH si las distintas causas de discriminación social continúan profundamente enraizadas y que afectan especialmente a grupos de población bajo de un sistema de exclusión y marginación. Tanto más cuando hablamos de grupos de personas que sistemáticamente ven cuestionados, trivializados e, incluso, negados sus derechos más básicos como lo son las personas del Colectivo LGBTIQ+; las personas migrantes y refugiadas; las personas que han entrado, sin consentimiento ni voluntad, en la espiral de la explotación sexual forzada; las personas sin hogar que, sin duda, se encuentran en especial situación de vulnerabilidad; o, también, quienes han caído en el mundo de las adicciones.

No olvidemos que millones de personas en todo el mundo han visto su voz silenciada. Incluso, hay quienes han decidido no alzar su propia voz por el miedo que, en no pocas ocasiones, les provoca la activad o, más bien, la inactividad de las distintas administraciones frente a los casos de violencia, odio, discriminación y abusos socialmente normalizados y que están radicalmente en contra del respeto hacia sus derechos y hacia su dignidad inviolable como seres humanos. 

Por tanto, es inexcusable la exigencia a todos los Estado para que establezcan los mecanismos necesarios para protección de toda persona, con absoluto respeto a hacia sus derechos más básicos y con independencia de cualquier otra circunstancia personal o social. Sólo a través del cumplimiento de esta exigencia estaremos poniendo de manifiesto el verdadero sentido de lo que significa la palabra “humanidad” al reconocer que todo ser humano es persona, que todas nosotras y todos nosotros lo somos porque todas ellas y todos ellos también lo son.

Podemos hacerlo, podemos acabar con toda forma de discriminación, conseguir la Cero discriminación y, por supuesto, también podemos acabar con el VIH.

Si posible y está en nuestras manos, ¿a qué estamos esperando?

¡HAGÁMOSLO!

🇬🇧ENGLISH🇬🇧

WHAT ARE WE WAITING FOR?

In these difficult times of pandemic, we cannot forget that there is another «pandemic» that we cannot forget: the social pandemic of discrimination. Undoubtedly, discrimination and the systematic violation of the most basic and inalienable rights suffered by millions of people all over the world constitute, at present, one of the main problems and threats, which beset us globally. 

Despite the current difficulties, today, Zero Discrimination Day, it is necessary to highlight the enormous need to continue the fight against all forms of discrimination against any person simply because they are HIV positive. Let us remember that any act of discrimination against anyone living with HIV is a direct attack on their personal dignity and therefore a clear violation of human rights. Moreover, let us not forget that any attack on the inviolable human dignity and human rights of any single person is a threat to the dignity and human rights of everyone everywhere in the world. 

But this day is not only about the fight against discrimination on the basis of HIV status, which fortunately, thanks to advances in medical research, is no longer a death sentence as it was decades ago. This day also has a universal and cross-cutting character with regard to other causes of unfair discrimination suffered by millions of people around the world. Taking into account the situation of millions of people around the world, mainly women and girls, the message must be much more generic and must have a clear gender perspective in order to respond to all forms of discrimination. 

The reason for this more gender-sensitive message is that, primarily, discrimination against women and girls remains one of the main forms of discrimination globally, which undoubtedly also influences the fight against HIV. Thus, feminism, the defence of human rights, zero discrimination against people living with HIV and, in short, the fight against all forms of discrimination, must be the foundations of any society that considers itself a plural, free, just, feminist, diverse, democratic and advanced society. We cannot separate the fight for equal rights for women and girls from the fight for the definitive defeat of the HIV pandemic. A pandemic that affects millions of people all over the world and which, only by joining forces, will end up being not only a beatable pathology but also a pathology that will be totally defeated and eradicated in the ever nearer future. 

Certainly, and taking into account the current pandemic situation resulting from COVID-19, there are many challenges that must be tackled in a transversal, direct and joint manner if we really want to put an end to all forms of discrimination and especially to that which affects millions of women and girls throughout the world. Women and girls who, every day, suffer all kinds of violence; women and girls who live with HIV; women and girls who are denied the right to education, equal pay or equal rights in marriage; women and girls who are forced and sexually exploited or who work in conditions of slavery; and, of course, transgender women who have historically been the most attacked in their dignity and their most basic and inalienable rights in the most cruel and stark way, even from within supposedly democratic countries and from parties that, today, have a voice and a vote within our institutions and that, on a daily basis, question the inviolable dignity and inalienable rights of millions of human beings solely because of their sexual orientation and identity, national origin, ethnicity, culture or beliefs. 

Undoubtedly, it is necessary to create a greater critical mass of social awareness and generate support movements that force the adoption of policies accompanied by effective measures to break down all the barriers of discrimination suffered by millions of women and girls when it comes to accessing the most basic services, such as access to health, or the exercise of the most basic human rights such as the right to receive an education. Moreover, we are still not aware of the unquestionable urgency of fighting for the rights of women and girls to free access to health services and sexual and reproductive health services; of the imperious moral obligation to fight for the total eradication of all forms of violence against women; of the urgent abolition of all practices related to arranged marriages, especially in those cases that affect girls; of the absolute need for urgent measures to be taken to ensure that women and girls have access to health services and sexual and reproductive health services; of the urgent need for the abolition of all practices related to arranged marriages, especially in those cases that affect girls; of the urgent need for the abolition of all practices related to arranged marriages, especially those that affect girls; of the absolute need for urgent measures that contribute to the end of discrimination and in favour of the total empowerment of women and girls through employment, economic independence, with absolute respect for their inheritance and property rights, and through education as essential tools for this purpose; and, of course, through the radical fight against the criminalisation of women and girls when they enter the spiral of sexual exploitation trafficking networks. 

As a society we cannot allow millions of human beings to continue to be treated as second-class and inferior. And, equally, HIV cannot be defeated if the various causes of social discrimination remain deeply rooted and particularly affect population groups under a system of exclusion and marginalisation. All the more so when we are talking about groups of people whose most basic rights are systematically questioned, trivialised and even denied, such as LGBTIQ+ people; migrants and refugees; people who have entered, without consent or will, into the spiral of forced sexual exploitation; homeless people who are undoubtedly in a particularly vulnerable situation; or those who have fallen into the world of addictions. 

Let us not forget that millions of people around the world have had their voices silenced. There are even those who have decided not to raise their own voice because of the fear that, on many occasions, they are provoked by the activity or, rather, the inactivity of the different administrations in the face of socially normalised cases of violence, hatred, discrimination and abuses that are radically contrary to respect for their rights and their inviolable dignity as human beings. 

Therefore, it is inexcusable to demand that all States establish the necessary mechanisms for the protection of all people, with absolute respect for their most basic rights and regardless of any other personal or social circumstance. Only by fulfilling this demand will we be demonstrating the true meaning of the word «humanity» by recognising that every human being is a person, that all of us are human beings because all of them are human beings.

We can do it, we can end all forms of discrimination, we can achieve Zero Discrimination, and of course we can end HIV.

If it is possible and it is in our hands, what are we waiting for?

LET’S DO IT!

🇮🇹ITALIANO🇵🇹

CHE COSA STIAMO ASPETTANDO?

In questi tempi difficili di pandemia, non possiamo dimenticare che c’è un’altra «pandemia» che non possiamo dimenticare: la pandemia sociale della discriminazione. Indubbiamente, la discriminazione e la violazione sistematica dei diritti più elementari e inalienabili sofferti da milioni di persone in tutto il mondo costituiscono, attualmente, uno dei principali problemi e minacce che ci assillano a livello globale. 

Nonostante le difficoltà attuali, oggi, Giornata Mondiale della Discriminazione Zero, è necessario sottolineare l’enorme necessità di continuare la lotta contro tutte le forme di discriminazione contro qualsiasi persona per il solo fatto di essere portatrice di HIV. Ricordiamo che qualsiasi atto di discriminazione contro qualsiasi persona che vive con l’HIV è un attacco diretto alla sua dignità personale e, quindi, una chiara violazione dei diritti umani. Inoltre, non dimentichiamo che qualsiasi attacco all’inviolabile dignità umana e ai diritti umani di ogni singola persona è una minaccia alla dignità e ai diritti umani di tutti, ovunque nel mondo. 

Ma questa giornata non riguarda solo la lotta contro la discriminazione per avere l’HIV che, fortunatamente, grazie ai progressi della ricerca medica, non è più una condanna a morte come lo era decenni fa. Questa giornata ha anche un carattere universale e trasversale ad altre cause di ingiusta discriminazione subite da milioni di persone nel mondo. Tenendo conto della situazione vissuta da milioni di persone nel mondo, soprattutto donne e ragazze, il messaggio deve essere molto più generico e deve avere una chiara prospettiva di genere per rispondere a tutte le forme di discriminazione. 

La ragione di questo messaggio più sensibile al genere è che, principalmente, la discriminazione contro le donne e le ragazze rimane una delle principali forme di discriminazione a livello globale, che senza dubbio influenza anche la lotta contro l’HIV. Così, il femminismo, la difesa dei diritti umani, la discriminazione zero contro le persone che vivono con l’HIV e, in breve, la lotta contro ogni forma di discriminazione, devono essere le basi di ogni società che si consideri una società plurale, libera, giusta, femminista, diversa, democratica e avanzata. Non possiamo separare la lotta per la parità di diritti delle donne e delle ragazze dalla lotta per la sconfitta definitiva della pandemia dell’HIV. Una pandemia che colpisce milioni di persone in tutto il mondo e che, solo unendo le forze, finirà per essere non solo una patologia battibile ma anche una patologia che sarà totalmente sconfitta e sradicata nel prossimo futuro. 

Certamente, e tenendo conto dell’attuale situazione pandemica risultante dalla COVID-19, ci sono molte sfide che devono essere affrontate in modo trasversale, diretto e congiunto se vogliamo davvero porre fine a tutte le forme di discriminazione e soprattutto a quella che colpisce milioni di donne e ragazze in tutto il mondo. Donne e ragazze che ogni giorno subiscono ogni tipo di violenza; donne e ragazze che vivono con l’HIV; donne e ragazze a cui viene negato il diritto all’istruzione, alla parità di salario o alla parità di diritti nel matrimonio; donne e ragazze che sono costrette e sfruttate sessualmente o che lavorano in condizioni di schiavitù; e, naturalmente, le donne transgender che sono state storicamente le più attaccate nella loro dignità e nei loro diritti più elementari e inalienabili nel modo più crudele e crudo, anche dall’interno di paesi presunti democratici e da partiti che, oggi, hanno voce e voto all’interno delle nostre istituzioni e che, quotidianamente, mettono in discussione la dignità inviolabile e i diritti inalienabili di milioni di esseri umani solo per il loro orientamento e identità sessuale, origine nazionale, etnia, cultura o credo. 

Indubbiamente, è necessario creare una maggiore massa critica di consapevolezza sociale e generare movimenti di sostegno che forzino l’adozione di politiche accompagnate da misure efficaci per abbattere tutte le barriere di discriminazione subite da milioni di donne e ragazze quando si tratta di accedere ai servizi più elementari, come l’accesso alla salute, o l’esercizio dei diritti umani più fondamentali come il diritto a ricevere un’istruzione. Inoltre, non siamo ancora consapevoli dell’urgenza indiscutibile di lottare per il diritto delle donne e delle bambine al libero accesso ai servizi sanitari e alla salute sessuale e riproduttiva; dell’obbligo morale imperioso di lottare per l’eliminazione totale di tutte le forme di violenza contro le donne; dell’abolizione urgente di tutte le pratiche relative ai matrimoni combinati, soprattutto nei casi che riguardano le bambine; dell’assoluta necessità di misure urgenti che contribuiscano alla fine della discriminazione e a favore dell’empowerment totale delle donne e delle ragazze a partire dal lavoro, dall’indipendenza economica, nel rispetto assoluto dei loro diritti ereditari e patrimoniali, e dall’educazione come strumenti essenziali a questo scopo; e, naturalmente, dalla lotta radicale contro la criminalizzazione delle donne e delle ragazze quando entrano nella spirale delle reti del traffico di sfruttamento sessuale. 

Come società non possiamo permettere che milioni di esseri umani continuino ad essere trattati come di seconda classe e inferiori. E, allo stesso modo, l’HIV non può essere sconfitto se le varie cause di discriminazione sociale continuano ad essere profondamente radicate e a colpire soprattutto gruppi di popolazione sotto un sistema di esclusione ed emarginazione. Ancora di più quando si tratta di gruppi di persone i cui diritti più elementari sono sistematicamente messi in discussione, banalizzati e persino negati, come le persone LGBTIQ+; i migranti e i rifugiati; le persone che sono entrate, senza consenso o volontà, nella spirale dello sfruttamento sessuale forzato; i senzatetto che sono senza dubbio in una situazione particolarmente vulnerabile; o coloro che sono caduti nel mondo delle dipendenze. 

Non dimentichiamo che milioni di persone in tutto il mondo hanno avuto la loro voce messa a tacere. C’è anche chi ha deciso di non alzare la propria voce per il timore che, in molte occasioni, viene provocato dall’attività o, piuttosto, dall’inattività delle diverse amministrazioni di fronte a casi di violenza, odio, discriminazione e abusi che sono socialmente normalizzati e che sono radicalmente contrari al rispetto dei loro diritti e della loro inviolabile dignità di esseri umani. 

Pertanto, è imperdonabile pretendere che tutti gli Stati stabiliscano i meccanismi necessari per la protezione di tutte le persone, nel rispetto assoluto dei loro diritti più elementari e indipendentemente da qualsiasi altra circostanza personale o sociale. Solo attraverso l’adempimento di questa richiesta mostreremo il vero significato della parola «umanità» riconoscendo che ogni essere umano è una persona, che tutti noi siamo esseri umani perché tutti sono esseri umani.

Possiamo farlo, possiamo porre fine a tutte le forme di discriminazione, possiamo raggiungere la Discriminazione Zero e, naturalmente, possiamo anche porre fine all’HIV.

Se è possibile ed è nelle nostre mani, che cosa stiamo aspettando?

FACCIAMOLO!

🇫🇷FRANÇAIS🇫🇷

QU’ATTENDONS-NOUS ?

En ces temps difficiles de pandémie, nous ne pouvons pas oublier qu’il existe une autre «pandémie» que nous ne pouvons pas oublier : la pandémie sociale de la discrimination. Il ne fait aucun doute que la discrimination et la violation systématique des droits les plus fondamentaux et inaliénables dont souffrent des millions de personnes dans le monde constituent, à l’heure actuelle, l’un des principaux problèmes et menaces qui nous assaillent au niveau mondial. 

Malgré les difficultés actuelles, aujourd’hui, Journée zéro discrimination, il est nécessaire de souligner l’énorme besoin de poursuivre la lutte contre toutes les formes de discrimination à l’encontre de toute personne du simple fait d’être porteur du VIH. Rappelons que tout acte de discrimination à l’encontre d’une personne vivant avec le VIH est une atteinte directe à sa dignité personnelle et, par conséquent, une violation manifeste des droits de l’homme. De plus, n’oublions pas que toute atteinte à la dignité humaine inviolable et aux droits de l’homme d’une personne est une menace pour la dignité et les droits de l’homme de chacun partout dans le monde. 

Mais cette journée ne concerne pas seulement la lutte contre la discrimination liée au VIH qui, heureusement, grâce aux progrès de la recherche médicale, n’est plus une condamnation à mort comme c’était le cas il y a plusieurs décennies. Cette journée a également un caractère universel et transversal par rapport aux autres causes de discrimination injuste dont souffrent des millions de personnes dans le monde. Compte tenu de la situation vécue par des millions de personnes dans le monde, principalement des femmes et des filles, le message doit être beaucoup plus générique et doit avoir une perspective de genre claire pour répondre à toutes les formes de discrimination. 

La raison de ce message plus sensible au genre est que, avant tout, la discrimination à l’égard des femmes et des filles reste l’une des principales formes de discrimination au niveau mondial, ce qui influence sans aucun doute aussi la lutte contre le VIH. Ainsi, le féminisme, la défense des droits de l’homme, la discrimination zéro contre les personnes vivant avec le VIH et, en bref, la lutte contre toutes les formes de discrimination, doivent être les fondements de toute société qui se considère comme une société plurielle, libre, juste, féministe, diverse, démocratique et avancée. Nous ne pouvons pas séparer la lutte pour l’égalité des droits des femmes et des filles de la lutte pour la défaite définitive de la pandémie de VIH. Une pandémie qui touche des millions de personnes dans le monde entier et qui, seulement en unissant ses forces, finira par être non seulement une pathologie battable mais aussi une pathologie qui sera totalement vaincue et éradiquée dans un avenir proche. 

Certes, et compte tenu de la situation actuelle de pandémie résultant de COVID-19, il existe de nombreux défis qui doivent être relevés de manière transversale, directe et conjointe si nous voulons vraiment mettre fin à toutes les formes de discrimination et en particulier à celle qui touche des millions de femmes et de filles dans le monde. Les femmes et les filles qui, chaque jour, subissent toutes sortes de violences ; les femmes et les filles qui vivent avec le VIH ; les femmes et les filles qui se voient refuser le droit à l’éducation, à l’égalité de rémunération ou à l’égalité des droits dans le mariage ; les femmes et les filles qui sont forcées et exploitées sexuellement ou qui travaillent dans des conditions d’esclavage ; et, bien sûr, les femmes transgenres qui, historiquement, ont été les plus attaquées dans leur dignité et leurs droits les plus fondamentaux et inaliénables de la manière la plus cruelle et la plus brutale, même au sein de pays soi-disant démocratiques et de partis qui, aujourd’hui, ont une voix et un vote au sein de nos institutions et qui, au quotidien, remettent en question la dignité inviolable et les droits inaliénables de millions d’êtres humains uniquement en raison de leur orientation et de leur identité sexuelles, de leur origine nationale, de leur ethnicité, de leur culture ou de leurs croyances. 

Sans aucun doute, il est nécessaire de créer une plus grande masse critique de conscience sociale et de générer des mouvements de soutien qui forcent l’adoption de politiques accompagnées de mesures efficaces pour briser toutes les barrières de discrimination dont souffrent des millions de femmes et de filles lorsqu’il s’agit d’accéder aux services les plus fondamentaux, comme l’accès à la santé, ou d’exercer les droits humains les plus élémentaires comme le droit de recevoir une éducation. En outre, nous ne sommes toujours pas conscients de l’urgence indiscutable de lutter pour les droits des femmes et des filles à un libre accès aux services de santé et à la santé sexuelle et reproductive ; de l’obligation morale impérieuse de lutter pour l’éradication totale de toutes les formes de violence à l’égard des femmes ; de l’abolition urgente de toutes les pratiques liées aux mariages arrangés, en particulier dans les cas qui touchent les filles ; de la nécessité absolue de prendre des mesures urgentes qui contribuent à mettre fin à la discrimination et en faveur de l’autonomisation totale des femmes et des filles en matière d’emploi, d’indépendance économique, dans le respect absolu de leurs droits patrimoniaux et successoraux, et d’éducation en tant qu’outils essentiels à cette fin ; et, bien sûr, de la lutte radicale contre la criminalisation des femmes et des filles lorsqu’elles entrent dans la spirale des réseaux de traite à des fins d’exploitation sexuelle.

En tant que société, nous ne pouvons pas permettre que des millions d’êtres humains continuent à être traités comme des êtres de seconde zone et inférieurs. De même, le VIH ne peut être vaincu si les différentes causes de la discrimination sociale continuent d’être profondément enracinées et d’affecter particulièrement les groupes de population dans un système d’exclusion et de marginalisation. C’est encore plus vrai lorsqu’il s’agit de groupes de personnes dont les droits les plus fondamentaux sont systématiquement remis en question, banalisés, voire niés, comme les personnes LGBTIQ+, les migrants et les réfugiés, les personnes qui sont entrées, sans consentement ou volonté, dans la spirale de l’exploitation sexuelle forcée, les sans-abri qui se trouvent sans aucun doute dans une situation particulièrement vulnérable ou encore celles qui sont tombées dans le monde des toxicomanies. 

N’oublions pas que des millions de personnes à travers le monde ont vu leur voix réduite au silence. Il y a même ceux qui ont décidé de ne pas élever leur propre voix par crainte d’être souvent provoqués par l’activité ou plutôt l’inactivité des différentes administrations face à des cas de violence, de haine, de discrimination et d’abus socialement normalisés et qui vont radicalement à l’encontre du respect de leurs droits et de leur dignité inviolable d’êtres humains. 

Il est donc inexcusable d’exiger que tous les États mettent en place les mécanismes nécessaires à la protection de toutes les personnes, dans le respect absolu de leurs droits les plus fondamentaux et indépendamment de toute autre circonstance personnelle ou sociale. Ce n’est qu’en satisfaisant à cette exigence que nous montrerons le vrai sens du mot «humanité» en reconnaissant que chaque être humain est une personne, que nous sommes tous des êtres humains parce qu’ils sont tous des êtres humains.

Nous pouvons le faire, nous pouvons mettre fin à toutes les formes de discrimination, nous pouvons parvenir à une discrimination zéro et, bien sûr, nous pouvons aussi mettre fin au VIH.

Si c’est possible et que c’est entre nos mains, qu’attendons-nous ?

FAISONS-LE !

🇵🇹PORTUGUÊS🇵🇹

DE QUE ESTAMOS À ESPERA?

Nestes tempos difíceis de pandemia, não podemos esquecer que existe outra «pandemia» que não podemos esquecer: a pandemia social da discriminação. Sem dúvida, a discriminação e a violação sistemática dos direitos mais básicos e inalienáveis sofridos por milhões de pessoas em todo o mundo constituem, actualmente, um dos principais problemas e ameaças que nos assolam globalmente. 

Apesar das dificuldades actuais, hoje, Dia da Discriminação Zero, é necessário salientar a enorme necessidade de continuar a luta contra todas as formas de discriminação contra qualquer pessoa pelo simples facto de ser portador do VIH. Recordemos que qualquer acto de discriminação contra qualquer pessoa que viva com o VIH é um ataque directo à sua dignidade pessoal e, por conseguinte, uma clara violação dos direitos humanos. Além disso, não esqueçamos que qualquer ataque à dignidade humana inviolável e aos direitos humanos de qualquer pessoa é uma ameaça à dignidade e aos direitos humanos de todas as pessoas em qualquer parte do mundo. 

Mas este dia não se trata apenas da luta contra a discriminação por ter VIH que, felizmente, graças aos avanços na investigação médica, já não é uma sentença de morte como era há décadas atrás. Este dia tem também um carácter universal e transversal a outras causas de discriminação injusta sofridas por milhões de pessoas em todo o mundo. Tendo em conta a situação vivida por milhões de pessoas em todo o mundo, principalmente mulheres e raparigas, a mensagem deve ser muito mais genérica e deve ter uma clara perspectiva de género para responder a todas as formas de discriminação. 

A razão para esta mensagem mais sensível ao género é que, principalmente, a discriminação contra mulheres e raparigas continua a ser uma das principais formas de discriminação a nível global, o que sem dúvida também influencia a luta contra o VIH. Assim, o feminismo, a defesa dos direitos humanos, a discriminação zero contra as pessoas vivendo com VIH e, em suma, a luta contra todas as formas de discriminação, devem ser os fundamentos de qualquer sociedade que se considere uma sociedade plural, livre, justa, feminista, diversa, democrática e avançada. Não podemos separar a luta pela igualdade de direitos para mulheres e raparigas da luta pela derrota definitiva da pandemia do VIH. Uma pandemia que afecta milhões de pessoas em todo o mundo e que, só unindo forças, acabará por ser não só uma patologia vencível, mas também uma patologia que será totalmente derrotada e erradicada num futuro próximo. 

Certamente, e tendo em conta a actual situação pandémica resultante da COVID-19, há muitos desafios que devem ser enfrentados de forma transversal, directa e conjunta se quisermos realmente pôr fim a todas as formas de discriminação e especialmente àquela que afecta milhões de mulheres e raparigas em todo o mundo. Mulheres e raparigas que, todos os dias, sofrem todo o tipo de violência; mulheres e raparigas que vivem com o VIH; mulheres e raparigas a quem é negado o direito à educação, salário igual ou direitos iguais no casamento; mulheres e raparigas que são forçadas e sexualmente exploradas ou que trabalham em condições de escravidão; e, claro, as mulheres transexuais que historicamente têm sido as mais atacadas na sua dignidade e nos seus direitos mais básicos e inalienáveis, da forma mais cruel e dura, mesmo de dentro de países supostamente democráticos e de partidos que, hoje em dia, têm voz e voto nas nossas instituições e que, diariamente, questionam a dignidade inviolável e os direitos inalienáveis de milhões de seres humanos apenas devido à sua orientação sexual e identidade, origem nacional, etnia, cultura ou crenças. 

Sem dúvida, é necessário criar uma maior massa crítica de consciência social e gerar movimentos de apoio que forcem a adopção de políticas acompanhadas de medidas eficazes para quebrar todas as barreiras de discriminação sofridas por milhões de mulheres e raparigas quando se trata de aceder aos serviços mais básicos, tais como o acesso à saúde, ou o exercício dos direitos humanos mais básicos, tais como o direito a receber educação. Além disso, ainda não estamos conscientes da urgência inquestionável de lutar pelos direitos das mulheres e raparigas ao livre acesso aos serviços de saúde e à saúde sexual e reprodutiva; da obrigação moral imperiosa de lutar pela erradicação total de todas as formas de violência contra as mulheres; da abolição urgente de todas as práticas relacionadas com casamentos arranjados, especialmente nos casos que afectam raparigas; da necessidade absoluta de medidas urgentes que contribuam para o fim da discriminação e a favor do total empoderamento das mulheres e raparigas do emprego, da independência económica, com absoluto respeito pela sua herança e direitos patrimoniais, e da educação como instrumentos essenciais para este fim; e, claro, da luta radical contra a criminalização das mulheres e raparigas quando entram na espiral das redes de tráfico de exploração sexual. 

Como sociedade, não podemos permitir que milhões de seres humanos continuem a ser tratados como de segunda classe e inferiores. E, igualmente, o VIH não pode ser derrotado se as várias causas de discriminação social continuarem a estar profundamente enraizadas e a afectar especialmente grupos populacionais sob um sistema de exclusão e marginalização. Ainda mais quando falamos de grupos de pessoas cujos direitos mais básicos são sistematicamente questionados, banalizados e mesmo negados, tais como pessoas LGBTIQ+; migrantes e refugiados; pessoas que entraram, sem consentimento ou vontade, na espiral da exploração sexual forçada; pessoas sem abrigo que estão sem dúvida numa situação particularmente vulnerável; ou aqueles que caíram no mundo das adições. 

Não esqueçamos que milhões de pessoas em todo o mundo já tiveram as suas vozes silenciadas. Há mesmo aqueles que decidiram não levantar a sua própria voz devido ao medo de, em muitas ocasiões, serem provocados pela actividade ou, antes, pela inactividade das diferentes administrações face a casos de violência, ódio, discriminação e abusos que são socialmente normalizados e que são radicalmente contra o respeito pelos seus direitos e a sua dignidade inviolável como seres humanos. 

Por conseguinte, é indesculpável exigir que todos os Estados estabeleçam os mecanismos necessários para a protecção de todas as pessoas, com absoluto respeito pelos seus direitos mais básicos e independentemente de qualquer outra circunstância pessoal ou social. Só através do cumprimento desta exigência estaremos a mostrar o verdadeiro significado da palavra «humanidade», reconhecendo que cada ser humano é uma pessoa, que todos nós somos seres humanos porque todos eles são seres humanos.

Podemos fazê-lo, podemos acabar com todas as formas de discriminação, podemos alcançar a discriminação Zero e, claro, podemos também acabar com o VIH.

Se é possível e está nas nossas mãos, de que estamos à espera?

VAMOS LÁ!