Día Internacional de los Pueblos Indígenas.

Siempre he dicho que la HUMANIDAD, en toda su riqueza y diversidad, es sin duda nuestro mayor y más valioso patrimonio común y que, por tanto, es nuestro deber el cuidar, defender y proteger esa diversidad de cualquier peligro o ataque.

No hay ninguna duda de que los Pueblos Indígenas son el mejor ejemplo de esa riqueza y de esa diversidad que conforma a toda la raza humana. Estamos hablando de más de 5.000 comunidades indígenas, distribuidos por todo el mundo en casi un centenar de países, y que cuentan con una cultura, tradiciones y lenguas ancestrales que, desgraciadamente, están en riesgo de desaparecer. Un claro ejemplo de esto es el riesgo de desaparición de las casi 7.000 lenguas de los pueblos indígenas cuya pérdida supondría una merma incalculable de la riqueza cultural, lingüística y de tradiciones milenarias.

Según estudios actuales, se estima que cada dos semanas, una lengua indígena desaparece y, por tanto, también una parte de nuestra HUMANIDAD. Por este motivo, desde la Organización de las Naciones Unidas se ha dedicado la temática del año 2019 a las Lenguas Indígenas se ha proclamado este año como el Año Internacional de las Lenguas Indígenas.

Hemos de pensar y ser conscientes de que los pueblos indígenas son depositarios de toda esa herencia cultural de valor incalculable que siguen desarrollando y practicando de forma única en sus relaciones sociales, culturales y desde el respeto y el amor más absolutos para con el entorno que les rodea, para con la tierra de sus ancestros. Y sin embargo, a pesar de todas esas diferencias, compartimos los mismos problemas cotidianos a la hora de proteger sus derechos más básicos y esenciales, así como la INVIOLABILIDAD DE SU DIGNIDAD COMO SERES HUMANOS Y COMO PUEBLO.

En la actualidad, y a pesar de los GENOCIDIOS del pasado, pero también del tiempo presente, los pueblos indígenas, con cerca de 400 millones de personas, constituyen más del 5% de la población mundial. Sin embargo, a pesar de su gran número de población, los porcentajes de pobreza absoluta les afectan directamente colocándoles dentro del 15% de la población mundial que vive en los niveles más bajos de pobreza, falta de recursos y oportunidades de desarrollo.

Durante las últimas décadas, los pueblos indígenas han luchado para que les sea reconocido el derecho a mantener su identidad como pueblo, el derecho a seguir con su forma de vida ancestral y el derecho a seguir disfrutando de la tierra de sus ancestros y que les vio nacer. Si embargo, estos derechos han sido SISTEMÁTICAMENTE VIOLADOS, no solo a lo largo de la historia, sino, también, en el presente, convirtiéndose en un grupo de población más desfavorecidos y vilipendiados de todo el mundo a través del rechazo, la violencia, la discriminación y la limpieza étnica y cultural de la que han sido víctimas con la CRIMINAL COMPLICIDAD de los gobiernos de los diferentes países y la ABERRANTE PASIVIDAD de la Comunidad Internacional que, de forma tímida y tardía, empieza a reconocer la existencia de una dramática realidad con enormes dificultades y en donde se precisa de MEDIDAS URGENTES DE PROTECCIÓN de los derechos humanos de las comunidades indígenas para poder mantener su forma de vida y su cultural ancestral.

Un claro ejemplo del peligro y, ¿por qué no decirlo?, EXTERMINIO, que están sufriendo las diferentes Comunidades Indígenas lo podemos encontrar en Colombia, donde desde 2016, más de 400 líderes y lideresas sociales de los diferentes grupos indígenas y afrodescendientes están siendo SALVAJEMENTE ASESINADOS únicamente por defender la tierra de sus ancestros de la especulación económica, de la CORRUPCIÓN GUBERNAMENTAL y de las fuerzas paramilitares y disidentes de las FARC. Estas atrocidades suceden bajo un manto de TOTAL IMPUNIDAD y constituyen un GENOCIDIO que está sucediendo ahora mismo ante la PASIVIDAD de toda la Comunidad Internacional y con un Gobierno de Colombia incapaz, o tal vez CÓMPLICE, que no puede desentenderse ni mirar hacia otro lado.

En definitiva, estamos hablando de respetar la dignidad y los derechos de las Comunidades Indígenas en todo el mundo y, por tanto, de respetar el derecho a la identidad como pueblo, el derecho de conocer, respetar y mantener las tradiciones, la lenguas, la historia y las culturas ancestrales; y el derecho a permanecer en libertad EN LA TIERRA QUE LES PERTENECE.

Por todo ello, hemos de exigir medidas de protección urgentes y sin dilación, señalando y persiguiendo penalmente a los responsables de todas las atrocidades cometidas por ser una clara VIOLACIÓN de los DERECHOS HUMANOS de los Pueblos Indigenas que, en modo alguno, puede quedar impune porque, de no hacer nada al respecto, estaremos siendo cómplices de un ataque CONTRA TODA LA HUMANIDAD.