Días de Victoria y Paz.

Hay pocos días en el calendario que tengan tanta relevancia como los días 8 y 9 de mayo tanto en el contexto europeo como en el internacional. Por un lado, fue precisamente en esos mismos días de 1945 cuando se produjo la rendición incondicional de la Alemania Nazi frente a las tropas de las Fuerzas Aliadas. A las 00:43, de acuerdo con la hora de Moscú, y a las 22:43, según hora del centro de Europa, el mayor episodio bélico de la historia de la humanidad llegaba prácticamente a su fin. Por este motivo, en estos dos días celebramos las Jornadas de Recuerdo y Reconciliación en Honor de Quienes Perdieron la Vida en la Segunda Guerra Mundial. No obstante, conviene recordar que habría que esperar al 9 de septiembre de 1945 para que las últimas tropas japonesas en China, asumiesen su rendición total tras el Acta de Rendición de Japón de 2 de septiembre de 1945.

De acuerdo con algunas estimación, alrededor de 85 millones de personas (casi el 60% civiles) perdieron la vida como consecuencia de la retorcida mente de un ABOMINABLE DICTADOR GENOCIDA cuyo único recuerdo debe ser aquel que nos mueva a no volver a cometer las atrocidades del pasado. Pasados 75 años desde el fin de aquella barbarie sin sentido de 6 años y 1 día de duración, aún cuesta imaginar el nivel de derramamiento de sangre. Basta pensar que, de acuerdo con los datos oficiales, y solo en los campos de exterminio, alrededor de 17 millones de personas fueron salvajemente asesinadas. Sin embargo, algunos estudios elevan esa cifra a 22 millones de personas que habrían perdido la vida en los campos de concentración simplemente por ser quienes eran, por ser como eran, por pensar como pensaban, por rezar como rezaban o por amar a quienes amaban.

Judíos, civiles y prisioneros de guerra soviéticos, polacos, serbios, discapacitados, gitanos, masones, eslovenos, republicanos españoles, homosexuales, católicos, testigos de Jehová, etc., fueron tratados, torturados y masacrados salvajemente producto de la sinrazón más cruel y abominable que el mundo haya conocido, sometiéndoles a toda clase de experimentos médicos, a procesos de esterilización forzosa, sacrificando a quienes no eran considerados como aptos para el trabajo y para la sociedad, a la esclavitud sexual y trabajo forzado bajo condiciones infrahumanas y en absoluta desnutrición.

Interior de unos de los barracones del campo de Auschwitz-Birkenau.

En la actualidad, pasados 75 años del final de la guerra, TODOS LOS PAÍSES DEBEN TRABAJAR UNIDOS PARA HACER FRENTE A LOS NUEVOS RETOS QUE NOS ACECHAN, resolviendo cualquier clase de conflicto desde la paz, protegiendo a las generaciones futuras de los horrores de la guerra y RESPETANDO PROFUNDAMENTE LA DIGNIDAD HUMANA INVIOLABLE, LOS DERECHOS HUMANOS Y LIBERTADES FUNDAMENTALES DE TODA PERSONA SIN EXCEPCIONES DE NINGÚN TIPO.

Pocos años más tarde del fin de la Segunda Guerra Mundial, el 9 de mayo de 1950, con una Europa en plena reconstrucción y ocupada por los ejércitos de los países aliados, otro acontecimiento marcaría la senda de lo que, en décadas posteriores, se desarrollaría como el gran proyecto del viejo continente y que, a día de hoy, cuando somos testigos del drama de los refugiados y ahora que nos encontramos inmersos en la lucha contra el Covid-19, vemos que está siendo más cuestionado que nunca y con razones más que suficientes para ello.

La crisis migratoria ha puesto en entredicho el papel de Unión Europea en materia de ayuda humanitaria.

Fue en este día, hace 70 años, cuando ROBERT SCHUMAN, Ministro Frances de Asuntos Exteriores, pronunció la Declaración que lleva su nombre y en la que proponía la creación de lo que sería la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, germen de la actual Unión Europea. Debido a la importancia esta Declaración, el 9 de mayo fue proclamado como el DÍA DE EUROPA. Más allá de que todo tuviera, y sigue teniendo, un trasfondo principalmente socio-económico, lo cierto es que Robert Schuman dejó claro una cosa en su Declaración: LA PAZ MUNDIAL NO PUEDE PROTEGERSE ÚNICAMENTE CON PEQUEÑOS GESTOS. Para construir y mantener la Paz, es necesario que, al menos, seamos capaces de llegar hasta los mismos límites a los que desgraciadamente solemos llegar para poner en peligro esa misma Paz que tanto necesitamos.

Robert Schuman (1886-1963)

Hemos de ser especialmente conscientes de que no podemos considerarnos a nosotros mismos como enemigos de quienes nos rodean ni tampoco considerar a estos como si lo fueran. Ahora que contamos con un poderoso enemigo común que amenaza todo cuanto conocemos y que nos está sacudiendo con fuerza, debemos de darnos cuenta de que todo aquello que sucede en una remota parte del mundo también nos puede suceder aquí, en cualquier otra parte y afectarnos de lleno duramente.

Cada vez son más las voces, a las que humildemente sumo la mía, las que claman por la necesidad urgente de aportar soluciones para que, en estos tiempos difíciles en donde necesitamos poder volver a abrazarnos de nuevo, seamos capaces en el futuro hacer de nuestro mundo un lugar mejor y en donde JAMÁS vuelva a haber espacio para el dolor, para la violencia, para la discriminación y para el odio. Solo así seremos capaces de forjar y dar sentido a la PAZ para no repetir las monstruosidades del pasado.

PORQUE LA HUMANIDAD Y LAS GENERACIONES FUTURAS ASÍ LO MERECEN.

SIGAMOS CONSTRUYENDO.