(Escrito en 🇪🇸️ – Written in 🇬🇧️ – Scritto in 🇮🇹 – Rédigé en 🇫🇷️ – Escrito em 🇵🇹)
🇪🇸️ESPAÑOL🇪🇸️
Para mucha gente, el día de hoy es una fecha importante. Hoy se celebra el Día Europeo de las Víctimas de Delitos de Odio. Sin duda, se trata de una fecha especialmente importante. ¿Y por qué? Porque para muchas personas hoy es un día para reafirmar una vez más un férreo compromiso en la lucha contra toda forma de violencia, odio y discriminación sobre cualquier persona por el mero hecho de ser, sentir, pensar, rezar o amar de forma diferente.
Personalmente, hace años que también adquirí ese mismo compromiso y a lo largo todo este tiempo he podido conocer de primera mano historias sumamente dramáticas en donde no me ha importado asumir los riesgos que fueran oportunos si con ello podía contribuir a que alguien dejara de sufrir.

¿Y por qué? La razón es simple: Porque creo firmemente en que es nuestro deber como sociedad luchar en contra de toda forma de violencia, odio y discriminación hacia personas o grupos de personas que, por el mero hecho de ser diferentes, son víctimas de ataques motivados por el odio y que, desgraciadamente, en los casos más extremos, pueden llevar a la pérdida de una vidas inocentes en un entorno de hostilidad.
Por eso, debemos hacerlo desde la base, desde el inicio de todo y comenzado por los niveles más bajos de discriminación y violencia luchando, en primer lugar, en contra del carácter discriminatorio e invisible de los estereotipos y prejuicios que señalan a quien es diferente solo por sus características personales o cualquier otra circunstancia que le determine. Todos aquellos comentarios insensibles y estereotipados solo contribuyen a la deshumanización de quien creemos que nos es ajeno pero que, sin embargo, es nuestro semejante al ser muchos más los lazos que nos unen que aquellos que, solo superficialmente, nos pueden separar.

Por otra parte, también debemos centrarnos en aquellos grupos que promueven el discurso del odio y son respaldados por ideologías que niegan la INVIOLABILIDAD DE LA DIGNIDAD HUMANA Y DEL CARÁCTER INHERENTE DE LOS DERECHOS HUMANOS de los que es titular toda persona, y sin distinción y en cualquier parte del mundo. Un dignidad y unos derechos que, sistemáticamente, son violados de forma flagrante y con el consentimiento o la conducta omisiva de los Gobiernos y de la propia Comunidad Internacional que, a pesar de tener los instrumentos adecuados para evitarlo, miran hacia otro lado volviéndose cómplices a través del silencio.
SÍ, LA VIOLENCIA, EL ODIO Y LA DISCRIMINACIÓN EXISTEN EN NUESTRA SOCIEDAD. Hemos de ser conscientes de ello porque es una realidad que no puede negarse y que podemos comprobar en aspectos tan importantes de nuestra vida como lo es para personas y grupos de personas en el acceso al mercado laboral, en el acceso a la vivienda, a los Servicios Sanitarios u otros Servicios Públicos y, también, de forma muy alarmante, con respecto al DERECHO A LA EDUCACIÓN que, sin duda, ES LA PRINCIPAL HERRAMIENTA PARA LUCHAR EN CONTRA DE LA DESIGUALDAD Y LA DISCRIMINACIÓN. Y todo ello teniendo como principales víctimas de discriminación a mujeres, a migrantes y refugiados, al Colectivo LGTBIQ, a menores tutelados, a personas con discapacidad y a personas de edad que, además, en la mayoría de las ocasiones, son totalmente invisibilizadas y apenas tienen posibilidad de reivindicarse sí mismas como personas totalmente válidas y útiles para el crecimiento y el enriquecimiento de nuestra sociedad.

Si permitimos que los actos de discriminación, por ligeros o inocuos que parezcan ser, se normalicen, sea cual sea su origen, seremos responsables de aquellos actos de violencia, odio e intolerancia que de ellos se deriven. Seremos responsables de los actos de violencia, vandalismo y profanación contra aquellos lugares merecen el más absoluto de los respetos a ser depositarios de la memoria de quienes perdieron la vida a manos del odio irracional y la intolerancia.
De no erradicar ese odio irracional y esa intolerancia de nuestras vidas y de nuestra sociedad, seremos cómplices silenciosos de todo acto de violencia física de sobre las personas por el mero hecho de ser diferentes. Seremos cómplices de todos aquellos casos de agresiones físicas y verbales, de violencia sexual e, incluso, de homicidio y asesinato a manos del odio irracional si no somos capaces de actuar y de poner remedio como sociedad.
ES CIERTO, ESA ES LA PURA VERDAD. Ya fuimos testigos en el pasado de las consecuencias de no prestar atención a los síntomas y a las causas que condujeron a las más abominables de las aberraciones en contra de propia Humanidad. No podemos permitir que las sombras del pasado vuelvan a cernirse sobre nosotros, que más voces sean silenciadas por la violencia y el odio irracional, criminal y asesino que en el siglo pasado ya inundó de dolor y sufrimiento nuestro país en los actos fraticidas de la Guerra Civil Española, en Europa durante el Régimen de la Alemania Nazi, en las Guerras de los Balcanes, en África con el genocidio de Ruanda y, por desgracia, en otras partes del mundo en la actualidad como sucede con los ROHINGYA EN MYANMAR cada día más olvidados por la Comunidad Internacional. O más recientemente, con los asesinatos indiscriminados de líderes y lideresas indígenas y afrodescendientes en COLOMBIA que pierden la vida únicamente por defender la tierra de sus ancestros, las tierras que les vio nacer.







Por todo ello, Día Europeo de las Víctimas de Delitos de Odio, si realmente no queremos fracasar como sociedad, si realmente queremos construir un futuro mejor en donde las próximas generaciones no nos acusen de no haber actuado con responsabilidad, tenemos que unir nuestros esfuerzos y posicionarnos claramente en contra de todo acto de violencia, de odio y de discriminación. Podemos actuar de dos maneras: la primera es actuando a pequeña escala, en nuestros barrios, en nuestros pueblos y ciudades actuando en contra de aquellas situaciones que sean claramente injustas por ser contrarias a la dignidad y a los derechos humanos. La segunda, es trabajando de forma conjunta y exigir a todas las Instituciones y a todos los Gobiernos que conforman la Comunidad Internacional que cumplan con los textos y tratados internacionales en materia de defensa y promoción de los Derechos Humanos y en contra de cualquier forma de violencia, odio y discriminación.
Habrá quien piense que todo esto es una utopía o una ilusión producto de una mente idealista. Pero fueron precisamente un puñado de hombres y mujeres idealistas de distintas épocas quienes se atrevieron en el pasado, y a pesar de tenerlo todo en contra, a dar los pasos necesarios en favor de toda la Humanidad. Así lo hicieron, Rosa Parks, Nelson Mandela, Eleonor Roosevelt, Martin Luther King, John Lewis, Gabriela Brimmer, Berta Cáceres, James Anaya, Ai Weiwei, las Abuelas y Madres de la Plaza de Mayo, Luz Marina Bernal, las Madres de Tiananmen y así con una larga lista de nombres de mujeres y hombres que han dedicado toda su vida a luchar por los demás, a luchar por aquello que es justo y a luchar por los derechos de todas las personas, sean quienes sean y en cualquier parte del mundo.
Quizá sea demasiado pretencioso querer ser como alguno de estos hombres y mujeres orque son irrepetibles. Pero sí podemos aprender de su ejemplo y llegar a creer que somos capaces de cambiar las cosas si realmente así lo creemos, que podemos llegar a marcar la diferencia y a construir un futuro y un mundo mejor para todos los seres humanos sin importar quienes sean o donde hayan nacido.












Debemos creer firmemente que la Humanidad, en toda su riqueza y diversidad, es nuestro verdadero, mayor y más valioso patrimonio y, en consecuencia, es nuestro deber, pero también nuestro derecho, el defenderla frente a cualquier ataque de cualquier que cuestione los derechos y la dignidad inviolable de toda persona, de todo ser humano.
PORQUE TODOS LOS SERES HUMANOS HEMOS NACIDO LIBRES E IGUALES EN DIGNIDAD Y DERECHOS.
TODAS Y TODOS, SIN EXCEPCIÓN.

🇬🇧️ENGLISH🇬🇧️
WE WILL BE RESPONSIBLE.
For many people, today is an important date. Today is the European Day for Victims of Hate Crimes. It is certainly a particularly important date. And why? Because for many people today is a day to reaffirm once again a strong commitment to fighting all forms of violence, hatred and discrimination against anyone for the mere fact of being, feeling, thinking, praying or loving differently.
Personally, I also made that same commitment years ago and throughout all this time I have been able to learn first-hand about extremely dramatic stories where I did not mind taking the appropriate risks if I could help someone to stop suffering.

And why is that? The reason is simple: Because I firmly believe that it is our duty as a society to fight against all forms of violence, hatred and discrimination towards individuals or groups of people who, simply because they are different, are victims of hate-motivated attacks and which, unfortunately, in the most extreme cases, can lead to the loss of innocent lives in a hostile environment.
That is why we must do it from the bottom up, from the beginning of everything and starting with the lowest levels of discrimination and violence by fighting, in the first place, against the discriminatory and invisible nature of stereotypes and prejudices that point to those who are different only because of their personal characteristics or any other circumstance that determines them. All those insensitive and stereotyped comments only contribute to the dehumanization of those who we believe to be alien to us but who, nevertheless, are our equals as there are many more ties that unite us than those that, only superficially, can separate us.

On the other hand, we must also focus on those groups that promote the discourse of hatred and are supported by ideologies that deny the INVIOLABILITY OF HUMAN DIGNITY and the INHERENT character of HUMAN RIGHTS of which every person, without distinction and in any part of the world is a holder. A dignity and rights that are systematically violated in a flagrant manner and with the consent or omission of governments and the international community itself which, despite having the appropriate instruments to prevent it, look the other way by becoming complicit through silence.
YES, VIOLENCE, HATRED AND DISCRIMINATION EXIST IN OUR SOCIETY. We must be aware of this because it is a reality that cannot be denied and that we can verify in such important aspects of our lives as it is for people and groups of people in the access to the labour market, in the access to housing, to Health Services or other Public Services and also, in a very alarming way, with respect to the RIGHT TO EDUCATION which, without a doubt, IS THE MAIN TOOL TO FIGHT AGAINST INEQUALITY AND DISCRIMINATION. And all this having as main victims of discrimination women, migrants and refugees, the LGTBIQ community, children under guardianship, people with disabilities and elderly people who, in addition, in most cases, are totally invisible and hardly have the possibility of claiming themselves as totally valid and useful people for the growth and enrichment of our society.

If we allow acts of discrimination, however slight or harmless they may seem, to become normal, whatever their origin, we will be responsible for those acts of violence, hatred and intolerance that result from them. We will be responsible for the acts of violence, vandalism and desecration against those places that deserve the most absolute respect to be the repositories of the memory of those who lost their lives at the hands of irrational hatred and intolerance.
If we do not eradicate this irrational hatred and intolerance from our lives and from our society, we will be silent accomplices to any act of physical violence against people just because they are different. We will be accomplices to all those cases of physical and verbal aggression, sexual violence and even murder and assassination at the hands of irrational hatred if we are not capable of acting and remedying them as a society.
THAT’S RIGHT, THAT’S THE PLAIN TRUTH. We have already witnessed in the past the consequences of not paying attention to the symptoms and causes that led to the most abominable of aberrations against humanity itself. We cannot allow the shadows of the past to hover over us again, for more voices to be silenced by the violence and irrational, criminal and murderous hatred that in the last century already flooded our country with pain and suffering in the fratricidal acts of the Spanish Civil War, in Europe during the regime of Nazi Germany, in the Balkan wars, in Africa with the Rwandan genocide and, unfortunately, in other parts of the world today as it happens with the ROHINGYA IN MYANMAR more and more forgotten by the International Community. Or more recently, with the indiscriminate killings of indigenous and Afro-descendant leaders in COLOMBIA who lose their lives only defending the land of their ancestors, the lands where they were born.







For all of these reasons, on the European Day of the Victims of Hate Crimes, if we really do not want to fail as a society, if we really want to build a better future in which future generations do not accuse us of not having acted responsibly, we must join forces and take a clear stand against all acts of violence, hatred and discrimination. We can act in two ways: the first is by acting on a small scale, in our neighbourhoods, in our towns and cities by acting against those situations that are clearly unjust because they are contrary to human dignity and human rights. The second is by working together and demanding that all the institutions and Governments that make up the International Community comply with international texts and treaties on the defence and the promotion of Human Rights and against any form of violence, hatred and discrimination.
Some people may think that all this is a utopia or an illusion produced by an idealistic mind. But it was precisely a handful of idealistic men and women from different eras who dared in the past, and in spite of having everything against them, to take the necessary steps in favor of all Humanity. This was done by Rosa Parks, Nelson Mandela, Eleonor Roosevelt, Martin Luther King, John Lewis, Gabriela Brimmer, Berta Cáceres, James Anaya, Ai Weiwei, the Grandmothers and Mothers of the Plaza de Mayo, Luz Marina Bernal, the Mothers of Tiananmen and so on, with a long list of names of women and men who have dedicated their entire lives to fighting for others, to fighting for what is just and to fighting for the rights of all people, whoever they may be and wherever they may be in the world.












Perhaps it is too pretentious to want to be like some of these men and women because they are unrepeatable. But we can learn from their example and come to believe that we are capable of changing things if we really believe it, that we can make a difference and build a future and a better world for all human beings no matter who they are or where they were born.
We must firmly believe that Humanity, in all its wealth and diversity, is our true, greatest and most valuable heritage and, consequently, it is our duty, but also our right, to defend it against any attack from anyone who questions the rights and inviolable dignity of every person, of every human being.
BECAUSE ALL HUMAN BEINGS ARE BORN FREE AND EQUAL IN DIGNITY AND RIGHTS.
ALL OF US, WITHOUT EXCEPTION.

🇮🇹ITALIANO🇮🇹
SAREMO RESPONSABILI.
Per molti, oggi è una data importante. Oggi è la Giornata Europea delle Vittime dei Crimini d’Odio. E’ certamente un appuntamento particolarmente importante, perché? Perché per molti oggi è un giorno per riaffermare ancora una volta un forte impegno a combattere ogni forma di violenza, odio e discriminazione contro chiunque solo perché è, sente, pensa, prega o ama in modo diverso.
Personalmente, anch’io ho preso lo stesso impegno anni fa e in tutto questo tempo ho potuto conoscere in prima persona storie estremamente drammatiche in cui non mi è dispiaciuto correre i rischi del caso se potevo aiutare qualcuno a smettere di soffrire.

E perché? Il motivo è semplice: Perché credo fermamente che sia nostro dovere come società lottare contro ogni forma di violenza, odio e discriminazione nei confronti di individui o gruppi di persone che, per il semplice fatto di essere diversi, sono vittime di attacchi motivati dall’odio e che, purtroppo, nei casi più estremi, possono portare alla perdita di vite innocenti in un ambiente di ostilità.
Per questo dobbiamo farlo dal basso verso l’alto, dall’inizio di tutto e partendo dai livelli più bassi di discriminazione e violenza, combattendo, in primo luogo, contro la natura discriminatoria e invisibile di stereotipi e pregiudizi che puntano a coloro che sono diversi solo per le loro caratteristiche personali o per qualsiasi altra circostanza che li determina. Tutti questi commenti insensibili e stereotipati contribuiscono solo alla disumanizzazione di coloro che crediamo ci siano estranei ma che, tuttavia, sono nostri pari in quanto ci sono molti più legami che ci uniscono di quelli che, solo superficialmente, possono separarci.

D’altra parte, dobbiamo anche concentrarci su quei gruppi che promuovono il discorso dell’odio e sono sostenuti da ideologie che negano L’INVIOLABILITÀ DELLA DIGNITÀ UMANA E IL CARATTERE INERENTE DEI DIRITTI UMANI di cui ogni persona, senza distinzione e in qualsiasi parte del mondo è titolare. Una dignità e diritti che vengono sistematicamente violati in modo flagrante e con il consenso o l’omissione dei governi e della stessa comunità internazionale che, pur avendo gli strumenti adeguati per prevenirla, guardano dall’altra parte diventando complici attraverso il silenzio.
SÌ, LA VIOLENZA, L’ODIO E LA DISCRIMINAZIONE ESISTONO NELLA NOSTRA SOCIETÀ. Dobbiamo esserne consapevoli perché è una realtà che non può essere negata e che possiamo verificare in aspetti così importanti della nostra vita come lo è per le persone e i gruppi di persone nell’accesso al mercato del lavoro, nell’accesso all’alloggio, ai servizi sanitari o ad altri servizi pubblici e anche, in modo molto allarmante, rispetto al DIRITTO ALL’ISTRUZIONE che, senza dubbio, è lo strumento principale per lottare contro la DISUGUAGLIANZA E LA DISCRIMINAZIONE. E tutto questo avendo come vittime principali della discriminazione donne, migranti e rifugiati, il Collettivo LGTBIQ, minori sotto tutela, persone con disabilità e anziani che, inoltre, nella maggior parte dei casi, sono totalmente invisibili e difficilmente hanno la possibilità di rivendicare se stessi come persone totalmente valide e utili per la crescita e l’arricchimento della nostra società.

Se permettiamo che gli atti di discriminazione, per quanto lievi o innocui possano sembrare, diventino normali, qualunque sia la loro origine, saremo responsabili di quegli atti di violenza, odio e intolleranza che ne derivano. Saremo responsabili degli atti di violenza, vandalismo e profanazione contro quei luoghi che meritano il più assoluto rispetto per essere depositari della memoria di coloro che hanno perso la vita per mano dell’odio irrazionale e dell’intolleranza.
Se non sradichiamo questo odio e questa intolleranza irrazionale dalle nostre vite e dalla nostra società, saremo complici silenziosi di qualsiasi atto di violenza fisica contro le persone solo perché sono diverse. Saremo complici di tutti quei casi di aggressione fisica e verbale, di violenza sessuale e persino di omicidio e assassinio per mano dell’odio irrazionale, se non saremo in grado di agire e di porvi rimedio come società.
È VERO, QUESTA È LA PURA E SEMPLICE VERITÀ. Abbiamo già assistito nel passato alle conseguenze della mancata attenzione ai sintomi e alle cause che hanno portato alla più abominevole delle aberrazioni contro l’umanità stessa. Non possiamo permettere che le ombre del passato aleggino di nuovo su di noi, perché più voci siano messe a tacere dalla violenza e dall’odio irrazionale, criminale e omicida che già nel secolo scorso ha inondato di dolore e sofferenza il nostro Paese negli atti fratricidi della guerra civile spagnola, in Europa durante il regime della Germania nazista, nelle guerre balcaniche, in Africa con il genocidio ruandese e, purtroppo, in altre parti del mondo oggi come accade con i ROHINGYA DI MYANMAR sempre più dimenticati dalla Comunità internazionale. O, più recentemente, con le uccisioni indiscriminate dei capi indigeni e afro-discendenti in COLOMBIA che perdono la vita solo per difendere la terra dei loro antenati, la terra dove sono nati.







Per tutti questi motivi, nella Giornata Europea delle Vittime dei Crimini d’Odio, se davvero non vogliamo fallire come società, se davvero vogliamo costruire un futuro migliore in cui le generazioni future non ci accusino di non aver agito in modo responsabile, dobbiamo unire le forze e prendere una posizione chiara contro tutti gli atti di violenza, odio e discriminazione. Possiamo agire in due modi: il primo è agire su piccola scala, nei nostri quartieri, nelle nostre città, nelle nostre città, agendo contro quelle situazioni che sono chiaramente ingiuste perché contrarie alla dignità umana e ai diritti umani. Il secondo è lavorando insieme e chiedendo che tutte le istituzioni e i governi che compongono la Comunità internazionale si conformino ai testi e ai trattati internazionali sulla difesa e la promozione dei diritti umani e contro ogni forma di violenza, odio e discriminazione.
Qualcuno potrebbe pensare che tutto questo sia un’utopia o un’illusione prodotta da una mente idealista. Ma è stato proprio un pugno di uomini e donne idealisti di epoche diverse che hanno osato in passato, e nonostante abbiano tutto contro di loro, fare i passi necessari a favore di tutta l’Umanità. Lo hanno fatto Rosa Parks, Nelson Mandela, Eleonor Roosevelt, Martin Luther King, John Lewis, Gabriela Brimmer, Berta Cáceres, James Anaya, Ai Weiwei, le Nonne e Madri di Plaza de Mayo, Luz Marina Bernal, le Madri di Tienanmen e così via, con una lunga lista di nomi di donne e uomini che hanno dedicato tutta la loro vita a lottare per gli altri, a lottare per ciò che è giusto e a lottare per i diritti di tutte le persone, chiunque esse siano e ovunque si trovino nel mondo.












Forse è troppo pretenzioso voler essere come alcuni di questi uomini e donne perché sono irripetibili. Ma possiamo imparare dal loro esempio e arrivare a credere che siamo capaci di cambiare le cose se ci crediamo davvero, che possiamo fare la differenza e costruire un futuro e un mondo migliore per tutti gli esseri umani, non importa chi sono o dove sono nati.
Dobbiamo credere fermamente che l’Umanità, in tutta la sua ricchezza e diversità, è il nostro vero, più grande e prezioso patrimonio e, di conseguenza, è nostro dovere, ma anche nostro diritto, difenderla da qualsiasi attacco da parte di chiunque metta in discussione i diritti e la dignità inviolabile di ogni persona, di ogni essere umano.
PERCHÉ TUTTI GLI ESSERI UMANI NASCONO LIBERI ED EQUALI IN DIGNITÀ E DIRITTI.
TUTTI, SENZA ECCEZIONI.

🇫🇷️FRANÇAIS🇫🇷️
NOUS SERONS RESPONSABLES.
Pour beaucoup de gens, aujourd’hui est une date importante. Aujourd’hui est la Journée européenne des victimes de crimes de haine. C’est certainement une date particulièrement importante. Et pourquoi ? Car pour beaucoup de gens, aujourd’hui est un jour où ils réaffirment une fois de plus leur engagement indéfectible à lutter contre toutes les formes de violence, de haine et de discrimination à l’encontre de quiconque, simplement parce qu’il est, sent, pense, prie ou aime différemment.
Personnellement, j’ai également acquis ce même engagement il y a des années et pendant tout ce temps, j’ai pu connaître de première main des histoires extrêmement dramatiques où je n’ai pas pris les risques qui s’imposaient si je pouvais contribuer à ce que quelqu’un cesse de souffrir.

Et pourquoi cela ? La raison en est simple : Parce que je crois fermement qu’il est de notre devoir, en tant que société, de lutter contre toutes les formes de violence, de haine et de discrimination à l’égard des personnes ou des groupes de personnes qui, simplement parce qu’ils sont différents, sont victimes d’attaques motivées par la haine et qui, malheureusement, dans les cas les plus extrêmes, peuvent entraîner la perte de vies innocentes dans un environnement d’hostilité.
C’est pourquoi nous devons le faire à partir de la base, du début de tout et en commençant par les niveaux les plus bas de discrimination et de violence en luttant, tout d’abord, contre la nature discriminatoire et invisible des stéréotypes et des préjugés qui désignent ceux qui sont différents uniquement en raison de leurs caractéristiques personnelles ou de toute autre circonstance qui les détermine. Tous ces commentaires insensibles et stéréotypés ne font que contribuer à la déshumanisation de ceux que nous croyons étrangers à nous mais qui, néanmoins, sont nos égaux car il y a beaucoup plus de liens qui nous unissent que ceux qui, seulement superficiellement, peuvent nous séparer.

D’autre part, nous devons également nous concentrer sur les groupes qui encouragent le discours de haine et sont soutenus par des idéologies qui nient L’INVOLABILITÉ DE LA DIGNITÉ HUMAINE ET LE CARACTÈRE INHÉRENT DES DROITS DE L’HOMME dont chaque personne, sans distinction et dans n’importe quelle partie du monde, est titulaire. Une dignité et des droits qui sont systématiquement violés de manière flagrante et avec le consentement ou l’omission des gouvernements et de la communauté internationale elle-même qui, bien que disposant des instruments appropriés pour l’empêcher, ferment les yeux en se rendant complice par le silence.
OUI, LA VIOLENCE, LA HAINE ET LA DISCRIMINATION EXISTENT DANS NOTRE SOCIÉTÉ. Nous devons en être conscients car il s’agit d’une réalité qui ne peut être niée et que nous pouvons vérifier dans des aspects aussi importants de notre vie que pour les personnes et les groupes de personnes dans l’accès au marché du travail, dans l’accès au logement, aux services de santé ou à d’autres services publics et aussi, de manière très alarmante, en ce qui concerne le DROIT À L’ÉDUCATION qui, sans aucun doute, EST LE PRINCIPAL OUTIL POUR LUTTER CONTRE L’INÉGALITÉ ET LA DISCRIMINATION. Et tout cela en ayant comme principales victimes de discrimination les femmes, les migrants et les réfugiés, le Collectif LGTBIQ, les mineurs sous tutelle, les personnes handicapées et les personnes âgées qui, en outre, dans la plupart des cas, sont totalement invisibles et n’ont guère la possibilité de se revendiquer comme des personnes totalement valables et utiles pour la croissance et l’enrichissement de notre société.

Si nous permettons que les actes de discrimination, aussi légers ou inoffensifs qu’ils puissent paraître, deviennent normaux, quelle que soit leur origine, nous serons responsables des actes de violence, de haine et d’intolérance qui en résultent. Nous serons responsables des actes de violence, de vandalisme et de profanation contre les lieux qui méritent le respect le plus absolu pour être les dépositaires de la mémoire de ceux qui ont perdu la vie aux mains de la haine irrationnelle et de l’intolérance.
Si nous n’éradiquons pas cette haine et cette intolérance irrationnelles de nos vies et de notre société, nous serons les complices silencieux de tout acte de violence physique contre les gens simplement parce qu’ils sont différents. Nous serons complices de tous ces cas d’agression physique et verbale, de violence sexuelle et même de meurtre et d’assassinat aux mains d’une haine irrationnelle si nous ne sommes pas capables d’agir et d’y remédier en tant que société.
C’EST VRAI, C’EST LA PURE VÉRITÉ. Nous avons déjà été témoins dans le passé des conséquences du manque d’attention aux symptômes et aux causes qui ont conduit à la plus abominable des aberrations contre l’humanité elle-même. Nous ne pouvons pas permettre que les ombres du passé planent à nouveau sur nous, que d’autres voix soient réduites au silence par la violence et la haine irrationnelle, criminelle et meurtrière qui, au siècle dernier, ont déjà inondé notre pays de douleur et de souffrance lors des actes fratricides de la guerre civile espagnole, en Europe sous le régime de l’Allemagne nazie, dans les guerres des Balkans, en Afrique avec le génocide rwandais et, malheureusement, dans d’autres parties du monde aujourd’hui comme c’est le cas avec les ROHINGYAS AU MYANMAR de plus en plus oubliée par la communauté internationale. Ou plus récemment, avec les assassinats aveugles de dirigeants indigènes et d’origine africaine en COLOMBIE qui perdent la vie uniquement pour défendre la terre de leurs ancêtres, les terres où ils sont nés.







Pour toutes ces raisons, en cette Journée européenne des victimes de crimes de haine, si nous ne voulons vraiment pas échouer en tant que société, si nous voulons vraiment construire un avenir meilleur dans lequel les générations futures ne nous accuseront pas de ne pas avoir agi de manière responsable, nous devons unir nos forces et prendre clairement position contre tous les actes de violence, de haine et de discrimination. Nous pouvons agir de deux manières : la première est d’agir à petite échelle, dans nos quartiers, dans nos villes, en agissant contre ces situations qui sont clairement injustes parce qu’elles sont contraires à la dignité humaine et aux droits de l’homme. La seconde est de travailler ensemble et d’exiger que toutes les institutions et les gouvernements qui composent la communauté internationale respectent les textes et les traités internationaux sur la défense et la promotion des droits de l’homme et contre toute forme de violence, de haine et de discrimination.
Certains penseront que tout cela n’est qu’une utopie ou une illusion produite par un esprit idéaliste. Mais c’est précisément une poignée d’hommes et de femmes idéalistes de différentes époques qui ont osé dans le passé, et malgré le fait qu’ils avaient tout contre eux, prendre les mesures nécessaires en faveur de toute l’Humanité. C’est ce que font Rosa Parks, Nelson Mandela, Eleonor Roosevelt, Martin Luther King, John Lewis, Gabriela Brimmer, Berta Cáceres, James Anaya, Ai Weiwei, les grands-mères et les mères de la Plaza de Mayo, Luz Marina Bernal, les mères de Tiananmen et ainsi de suite, avec une longue liste de noms de femmes et d’hommes qui ont consacré leur vie entière à se battre pour les autres, à se battre pour ce qui est juste et à se battre pour les droits de tous les peuples, quels qu’ils soient et où qu’ils soient dans le monde.












Il est peut-être trop prétentieux de vouloir être comme certains de ces hommes et femmes parce qu’ils ne sont pas reproductibles. Mais nous pouvons apprendre de leur exemple et en arriver à croire que nous sommes capables de changer les choses si nous y croyons vraiment, que nous pouvons faire la différence et construire un avenir et un monde meilleur pour tous les êtres humains, quels qu’ils soient et où qu’ils soient nés.
Nous devons croire fermement que l’Humanité, dans toute sa richesse et sa diversité, est notre véritable, plus grand et plus précieux patrimoine et, par conséquent, il est de notre devoir, mais aussi de notre droit, de la défendre contre toute attaque de quiconque met en cause les droits et la dignité inviolable de chaque personne, de chaque être humain.
PARCE QUE TOUS LES ÊTRES HUMAINS NAISSENT LIBRES ET ÉGAUX EN DIGNITÉ ET EN DROITS.
TOUS, SANS EXCEPTION.

🇵🇹PORTUGUÊS🇵🇹
SEREMOS RESPONSÁVEIS
Para muitas pessoas, hoje em dia é uma data importante. Hoje é o Dia Europeu das Vítimas de Crimes de Ódio. É certamente uma data particularmente importante. E porquê? Porque para muitas pessoas hoje é um dia para reafirmar uma vez mais um compromisso inabalável de combater todas as formas de violência, ódio e discriminação contra qualquer pessoa simplesmente porque são, sentem, pensam, rezam ou amam de forma diferente.
Pessoalmente, também adquiri este mesmo compromisso há anos e ao longo de todo este tempo pude conhecer em primeira mão histórias extremamente dramáticas em que não me preocupei em correr os riscos que eram oportunos se pudesse contribuir para impedir alguém de sofrer.

E porquê? A razão é simples: Porque acredito firmemente que é nosso dever como sociedade lutar contra todas as formas de violência, ódio e discriminação contra indivíduos ou grupos de pessoas que, simplesmente porque são diferentes, são vítimas de ataques motivados pelo ódio e que, infelizmente, nos casos mais extremos, podem levar à perda de vidas inocentes num ambiente de hostilidade.
É por isso que devemos fazer isto de baixo para cima, desde o início de tudo e começando pelos níveis mais baixos de discriminação e violência, lutando, em primeiro lugar, contra a natureza discriminatória e invisível dos estereótipos e preconceitos que apontam para aqueles que são diferentes apenas devido às suas características pessoais ou a qualquer outra circunstância que os determina. Todos aqueles comentários insensíveis e estereotipados apenas contribuem para a desumanização daqueles que acreditamos serem estranhos para nós, mas que, no entanto, são nossos iguais, pois há muito mais laços que nos unem do que aqueles que, apenas superficialmente, nos podem separar.

Por outro lado, devemos também concentrar-nos nos grupos que promovem o discurso do ódio e são apoiados por ideologias que negam a INVIOLABILIDADE DA DIGNIDADE HUMANA E O CARÁCTER INHERENTE DOS DIREITOS HUMANOS DOS quais cada pessoa, sem distinção e em qualquer parte do mundo, é detentora. Uma dignidade e direitos que são sistematicamente violados de forma flagrante e com o consentimento ou omissão dos governos e da própria comunidade internacional que, apesar de terem os instrumentos adequados para o impedir, olham para o outro lado, tornando-se cúmplices através do silêncio.
SIM, A VIOLÊNCIA, O ÓDIO E A DISCRIMINAÇÃO EXISTEM NA NOSSA SOCIEDADE. Devemos estar conscientes disto porque é uma realidade que não pode ser negada e que podemos verificar em aspectos tão importantes das nossas vidas como o é para as pessoas e grupos de pessoas no acesso ao mercado de trabalho, no acesso à habitação, aos Serviços de Saúde ou outros Serviços Públicos e também, de forma muito alarmante, no que diz respeito ao DIREITO À EDUCAÇÃO que, sem dúvida, É A PRINCIPAL FERRAMENTA DE LUTA CONTRA A DESIGUALDADE E A DISCRIMINAÇÃO. E tudo isto tendo como principais vítimas de discriminação mulheres, migrantes e refugiados, o Colectivo LGTBIQ, menores sob tutela, pessoas com deficiência e idosos que, além disso, na maioria dos casos, são totalmente invisíveis e dificilmente têm a possibilidade de se reivindicarem como pessoas totalmente válidas e úteis para o crescimento e enriquecimento da nossa sociedade.

Se permitirmos que actos de discriminação, por mais leves ou inofensivos que pareçam, se tornem normais, qualquer que seja a sua origem, seremos responsáveis por esses actos de violência, ódio e intolerância que deles resultam. Seremos responsáveis pelos actos de violência, vandalismo e profanação contra aqueles lugares que merecem o respeito mais absoluto para serem os depositários da memória daqueles que perderam as suas vidas às mãos do ódio irracional e da intolerância.
Se não erradicarmos esse ódio e intolerância irracionais das nossas vidas e da nossa sociedade, seremos cúmplices silenciosos de cada acto de violência física contra pessoas só porque são diferentes. Seremos cúmplices de todos esses casos de agressão física e verbal, violência sexual e mesmo assassinato e assassinato às mãos de ódio irracional, se não formos capazes de agir e remediá-los como uma sociedade.
É VERDADE, ESSA É A PURA VERDADE. Já testemunhámos no passado as consequências de não prestar atenção aos sintomas e causas que levaram às aberrações mais abomináveis contra a própria humanidade. Não podemos permitir que as sombras do passado pairem novamente sobre nós, para que mais vozes sejam silenciadas pela violência e ódio irracional, criminoso e assassino que no século passado já inundou o nosso país de dor e sofrimento nos actos fratricidas da Guerra Civil Espanhola, na Europa durante o regime da Alemanha nazi, nas guerras dos Balcãs, em África com o genocídio ruandês e, infelizmente, noutras partes do mundo de hoje, como acontece com os ROHINGYA EM MYANMAR cada vez mais esquecido pela Comunidade Internacional. Ou mais recentemente, com as mortes indiscriminadas de líderes indígenas e afrodescendentes na COLÔMBIA que perdem a vida apenas para defender a terra dos seus antepassados, as terras onde nasceram.







Por todas estas razões, no Dia Europeu das Vítimas de Crimes de Ódio, se realmente não queremos falhar como sociedade, se realmente queremos construir um futuro melhor em que as gerações futuras não nos acusem de não termos agido responsavelmente, devemos unir forças e tomar uma posição clara contra todos os actos de violência, ódio e discriminação. Podemos agir de duas maneiras: a primeira é agir em pequena escala, nos nossos bairros, nas nossas vilas e cidades, agindo contra as situações que são claramente injustas porque são contrárias à dignidade humana e aos direitos humanos. A segunda é trabalhar em conjunto e exigir que todas as instituições e governos que compõem a comunidade internacional cumpram os textos e tratados internacionais sobre a defesa e promoção dos direitos humanos e contra todas as formas de violência, ódio e discriminação.
Alguns podem pensar que tudo isto é uma utopia ou um produto ilusório de uma mente idealista. Mas foi precisamente um punhado de homens e mulheres idealistas de diferentes épocas que ousaram no passado, e apesar de terem tudo contra eles, tomar as medidas necessárias a favor de toda a Humanidade. Isto é o que Rosa Parks, Nelson Mandela, Eleonor Roosevelt, Martin Luther King, John Lewis, Gabriela Brimmer, Berta Cáceres, James Anaya, Ai Weiwei, as Avós e Mães da Praça de Maio, Luz Marina Bernal, as Mães de Tiananmen, etc., com uma longa lista de nomes de mulheres e homens que dedicaram toda a sua vida à luta pelos outros, à luta pelo que é justo e à luta pelos direitos de todas as pessoas, sejam elas quem forem e onde quer que estejam no mundo.












Talvez seja demasiado pretensioso querer ser como alguns destes homens e mulheres porque são irrepetíveis. Mas podemos aprender com o seu exemplo e passar a acreditar que somos capazes de mudar as coisas se realmente acreditarmos, que podemos fazer a diferença e construir um futuro e um mundo melhor para todos os seres humanos, não importa quem são ou onde nasceram.
Devemos acreditar firmemente que a Humanidade, em toda a sua riqueza e diversidade, é o nosso verdadeiro, maior e mais valioso património e, consequentemente, é nosso dever, mas também nosso direito, defendê-la contra qualquer ataque de qualquer pessoa que questione os direitos e a dignidade inviolável de cada pessoa, de cada ser humano.
PORQUE TODOS OS SERES HUMANOS NASCEM LIVRES E IGUAIS EM DIGNIDADE E DIREITOS.
TODOS, SEM EXCEPÇÃO.
