Más pronto que tarde.

Han pasado más de 40 años. Más de cuatro décadas desde que el 67% del censo de la población por fin volviese a ejercer su derecho a voto. Un voto mayoritario que respaldó un texto constitucional con más del 90% de voto favorable. El Pueblo Español se dotaba a sí mismo de una norma central en cualquier ordenamiento jurídico y para toda sociedad democrática y avanzada.

A pesar de que su redacción estuvo plagada de sombras que aún no han sido disipadas,  el balance de su aplicación y vigencia debe considerarse razonablemente positivo. Sin embargo, cada vez son más las voces que afirman que ha llegado el momento de dar pasos hacia adelante y acometer una reforma constitucional que cada vez más necesaria.

Quizá, cuando ese momento llegue, más pronto que tarde, esa reforma constitucional se asemeje más a nuevo proceso constituyente que a una reforma simple o agravada. Sea como fuere, es preciso adaptar nuestra Norma Fundamental a los nuevos tiempos, realidades sociales y retos del mañana. 

En todo caso, el nuevo texto resultante deberá blindar todos los derechos conquistados ante cualquier amenaza de retroceso. No nos engañemos, el riesgo de involución en materia de derechos es real y está siendo auspiciado por aquellas corrientes ideológicas que reniegan su carácter inalienable y que desconocen la transversalidad y la esencia misma de la dignidad humana inviolable dentro de nuestro propio ordenamiento. 

Aunque las directrices que refleja el actual texto constitucional sigan siendo mayoritariamente positivas para el presente y futuro de nuestro país, no deja de ser necesaria una reforma en profundidad que permita el buen funcionamiento de las instituciones, la devolución de la confianza de buena parte de la ciudadanía y que conlleve mayores niveles de desarrollo, de justicia social, de libertad, de igualdad y, en definitiva, de una mayor calidad de nuestra democracia. 

En todo caso, cualquiera que sea el texto resultante, entiendo que, además de todos los relacionados con la protección y defensa de los derechos fundamentales, derechos civiles, derechos sociales, libertades y garantías públicas, hay cuatro preceptos que no solo deben permanecer dentro del futuro texto sino que, además, han de ser blindados o, al menos, reforzados:  

ARTICULO 1

  1. España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. […]

ARTÍCULO 9

1. Los ciudadanos y los poderes públicos están sujetos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico.

2. Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social.

3. La Constitución garantiza el principio de legalidad, la jerarquía normativa, la publicidad de las normas, la irretroactividad de las disposiciones sancionadoras no favorables o restrictivas de derechos individuales, la seguridad jurídica, la responsabilidad y la interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos.

ARTÍCULO 10

1. La dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás son fundamento del orden político y de la paz social.

2. Las normas relativas a los derechos fundamentales y a las libertades que la Constitución reconoce se interpretarán de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y los tratados y acuerdos internacionales sobre las mismas materias ratificados por España.

ARTÍCULO 14

Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

Las nuevas realidades sociales hacen cada día más necesaria una Constitución adaptada a los nuevos tiempos. Hemos de confiar en que, llegado el momento, el futuro texto constitucional pueda dar respuesta a las necesidades, a las frustraciones y a los anhelos de la población. La ciudadanía necesita sentirse amparada bajo el manto de una Constitución que reconozca y proteja sus derechos así como sus deseos de alcanzar hacia una sociedad más plural, libre, justa, igualitaria, diversa, democrática y avanzada. El futuro y las nuevas generaciones así lo reclaman.

FELIZ DÍA DE LA CONSTITUCIÓN.