(Escrito en 🇪🇸🇲🇽– Written in 🇬🇧🇺🇸– Scritto in 🇮🇹– Rédigé en 🇫🇷🇨🇦– Escrito em 🇵🇹🇧🇷)
🇪🇸ESPAÑOL🇲🇽
Hoy quisiera compartir la historia del joven Iqbal Mashi (1982-1995). Su historia es también la historia de millones de niñas y niños en todo mundo que viven bajo el yugo de la esclavitud más absoluta en cualquiera de sus formas.
Como si de un mero objeto se tratase, el padre de Iqbal lo vendió a un fabricante de alfombras por 600 rupias para poder sufragar los gastos de la boda de su hijo mayor. Tras su venta, fue forzado a trabajar 12 horas días encadenado a un telar, siendo golpeado en varias ocasiones por su «propietario» y, como si fuera un mero objeto de cambio, «cedido» en repetidas ocasiones, y durante años, a otros «dueños» por su manejo del telar y la apreciada calidad del trabajo que realizaba. No importaba que la gente supiese que decenas de niños como Iqbal trabajasen en esas condiciones infrahumanas, únicamente contaba la calidad de las alfombras sin importar la dureza de un trabajo que hacía que el joven Iqbal apenas llegara a tener la estatura y el cuerpo de un niño de 6 años.
Pero un día no aguantó más y escapó. Con apenas 10 años pudo escapar y denunciar ante las autoridades la situación que sufría y, al igual que él, otros muchos niños y niñas del país. Con la ayuda del sindicato Bhatta Mazdoor Mahaz (Frente de los trabajadores de ladrillos), su último “dueño” también llegó a responder ante la justicia pese a los muchos intentos de soborno. La fábrica que había sido su cárcel cerró liberando a las niñas y niños que, como Iqbal, habían perdido buena parte de su infancia entre aquellas paredes.
Iqbal no se detuvo. Libre de desde ese momento, se dedicó con todas sus fuerzas a denunciar a todos los fabricantes de alfombras que explotaban a cientos de niñas y niños. El mensaje de Iqbal era claro: «¡NO COMPRÉIS NINGUNA DE ESAS ALFOMBRAS!».
Desgraciadamente, poco tiempo después, cuando regresaba a casa en bicicleta, Iqbal sería SALVAJEMENTE ASESINADO por los disparos recibidos a manos Ashraf Hero, un hombre de mediana edad adicto a la heroína que le disparó con un rifle. Sin embargo, otras fuentes apuntan a que los autores del asesinato del jóven Iqbal fueron un grupo de mercenarios pagados por la «Mafía de las Alfombras» y que huyeron en una furgoneta negra tras acabar con su vida. Siempre quedará esa duda.
Hoy, Día Mundial contra la Esclavitud Infantil, en el aniversario del atroz asesinato del joven Iqbal, alrededor 400 millones niñas y niños se ven forzados a trabajar en condiciones de esclavitud y con riesgo de caer en organizaciones criminales dedicadas a la trata de seres humanos o al tráfico de órganos, de redes de narcotráfico, forzados a ir a la guerra en conflictos armados como «niños soldado» e, incluso, de caer en las redes de la explotación sexual infantil.
Aunque ninguna parte del mundo está exenta de tener casos de esclavitud en cualquiera de sus formas, ésta sigue presente en zonas de pobreza extrema, en zonas de conflicto bélico y también en aquellas regiones azotadas por grandes catástrofes naturales. Por eso, si no queremos ser cómplices del sufrimiento de millones de niñas y niños, es urgente adoptar todas las medidas que sean necesarias para proteger a los menores y erradicar toda forma de abuso, maltrato, explotación y esclavitud infantil.
Las niñas y los niños son titulares de los derechos humanos e inalienables a la educación, a la salud, a la libertad, a la igualdad, a la defensa de sus derechos así como cualquier otro derecho reconocido y también a la inviolabilidad absoluta de su dignidad humana. Por eso, y sobre todo, tienen derecho a ser y a vivir como lo que son; NIÑAS Y NIÑOS.
Porque, como decía el propio Iqbal;
«LOS NIÑOS DEBERÍAN TENER LÁPICES EN SUS MANOS, NO HERRAMIENTAS».

🇬🇧ENGLISH🇺🇸
PENCILS, NOT TOOLS
Today I would like to share the story of young Iqbal Mashi (1982-1995). His story is also the story of millions of children around the world who live under the yoke of slavery in all its forms.
As if he were a mere object, Iqbal’s father sold him to a carpet manufacturer for 600 rupees to pay for his eldest son’s wedding. After his sale, he was forced to work 12 hours a day chained to a loom, beaten several times by his «owner» and, as if he were a mere bargaining chip, «given» repeatedly, and for years, to other «owners» for his handling of the loom and the high quality of the work he did. It did not matter that people knew that dozens of children like Iqbal worked in such subhuman conditions, only the quality of the carpets counted, regardless of the hardness of a job that made the young Iqbal barely have the height and body of a 6 year old child.
But one day he could take no more and ran away. At just 10 years old, he was able to escape and denounce to the authorities the situation he was suffering and, like him, many other children in the country. With the help of the Bhatta Mazdoor Mahaz (Brick Workers’ Front) union, his last ‘owner’ was also brought to justice despite many attempts at bribery. The factory that had been his prison closed, freeing the children who, like Iqbal, had lost much of their childhood within those walls.
Iqbal did not stop. Free from that moment, he dedicated himself with all his might to denounce all the carpet manufacturers who exploited hundreds of children. Iqbal’s message was clear: «DON’T BUY ANY OF THOSE RUGS!«
Sadly, a short time later, while cycling home, Iqbal would be SAVAGELY KILLED by gunshots fired at him by Ashraf Hero, a middle-aged heroin addict who shot him with a rifle. However, other sources suggest that the perpetrators of Iqbal’s murder were a group of mercenaries paid by the «Carpet Mafia» who fled in a black van after taking his life. That doubt will always remain.
Today, World Day Against Child Slavery, on the anniversary of the heinous murder of young Iqbal, some 400 million children are forced to work in slave-like conditions and at risk of falling into criminal organisations involved in human trafficking or organ trafficking, drug trafficking networks, forced to go to war in armed conflicts as «child soldiers» and even of falling into child sexual exploitation networks.
Although no part of the world is exempt from slavery in any form, it is still particularly present in areas of extreme poverty, in areas of armed conflict and also in regions hit by major natural disasters. Therefore, if we are not to be complicit in the suffering of millions of children, it is urgent that we take all necessary measures to protect children and eradicate all forms of child abuse, mistreatment, exploitation and slavery.
Children are entitled to the inalienable human rights to education, health, freedom, equality, the defence of their rights as well as any other recognised right and also to the absolute inviolability of their human dignity.
For this reason, and above all, they have the right to be and to live as what they are; CHILDREN.
Because, as Iqbal himself said;
«CHILDREN SHOULD HAVE PENCILS IN THEIR HANDS, NOT TOOLS».

🇮🇹ITALIANO🇮🇹
MATITE, NON STRUMENTI
Oggi vorrei condividere la storia del giovane Iqbal Mashi (1982-1995). La sua storia è anche la storia di milioni di bambini in tutto il mondo che vivono sotto il giogo della schiavitù in tutte le sue forme.
Come se fosse un semplice oggetto, il padre di Iqbal lo vendette a un fabbricante di tappeti per 600 rupie per pagare il matrimonio del figlio maggiore. Dopo la sua vendita, è stato costretto a lavorare per 12 ore al giorno incatenato ad un telaio, picchiato più volte dal suo «proprietario» e, come se fosse una semplice merce di scambio, «regalato» ripetutamente, e per anni, ad altri «proprietari» per il suo maneggio del telaio e l’alta qualità del lavoro che faceva. Non importava che la gente sapesse che decine di bambini come Iqbal lavoravano in queste condizioni subumane, contava solo la qualità dei tappeti, senza considerare la durezza di un lavoro che faceva sì che il giovane Iqbal avesse a malapena l’altezza e il corpo di un bambino di 6 anni.
Ma un giorno non ce la fece più e scappò via. A soli 10 anni, è riuscito a fuggire e a denunciare alle autorità la situazione che stava soffrendo e, come lui, molti altri bambini nel paese. Con l’aiuto del sindacato Bhatta Mazdoor Mahaz (Fronte dei lavoratori del mattone), anche il suo ultimo «proprietario» è stato assicurato alla giustizia nonostante i numerosi tentativi di corruzione. La fabbrica che era stata la sua prigione chiuse, liberando i bambini che, come Iqbal, avevano perso gran parte della loro infanzia tra quelle mura.
Iqbal non si è fermato. Libero da quel momento, si dedicò con tutte le sue forze a denunciare tutti i fabbricanti di tappeti che sfruttavano centinaia di bambini. Il messaggio di Iqbal era chiaro: «NON COMPRARE NESSUNO DI QUEL RUGS!»
Purtroppo, poco tempo dopo, mentre tornava a casa in bicicletta, Iqbal sarebbe stato SELVAGGIAMENTE ASSASSINATO da colpi di pistola sparati da Ashraf Hero, un eroinomane di mezza età che gli ha sparato con un fucile. Tuttavia, altre fonti suggeriscono che gli autori dell’omicidio di Iqbal erano un gruppo di mercenari pagati dalla «Carpet Mafia» che sono fuggiti in un furgone nero dopo avergli tolto la vita. Quel dubbio rimarrà sempre.
Oggi, Giornata Mondiale contro la Schiavitù Infantile, nell’anniversario dell’atroce assassinio del giovane Iqbal, circa 400 milioni di bambini sono costretti a lavorare in condizioni di schiavitù e rischiano di cadere nelle organizzazioni criminali dedite al traffico di esseri umani o di organi, nelle reti del traffico di droga, costretti ad andare in guerra nei conflitti armati come «bambini soldato» e persino a cadere nelle reti di sfruttamento sessuale infantile.
Anche se nessuna parte del mondo è esente dall’avere casi di schiavitù in qualsiasi delle sue forme, essa è ancora particolarmente presente nelle aree di estrema povertà, nelle zone di conflitto armato e anche in quelle regioni colpite da grandi disastri naturali. Pertanto, se non vogliamo essere complici della sofferenza di milioni di bambini, è urgente prendere tutte le misure necessarie per proteggere i bambini e sradicare tutte le forme di abuso, maltrattamento, sfruttamento e schiavitù infantile.
Le bambine e i bambini hanno il diritto inalienabile all’istruzione, alla salute, alla libertà, all’uguaglianza, alla difesa dei loro diritti così come ad ogni altro diritto riconosciuto e anche all’inviolabilità assoluta della loro dignità umana. Per questo, e soprattutto, hanno il diritto di essere e vivere come ciò che sono: BAMBINI.
Perché, come disse Iqbal stesso;
«I BAMBINI DOVREBBERO AVERE IN MANO DELLE MATITE, NON DEGLI STRUMENTI».

FRANÇAIS
🇫🇷CRAYONS, PAS OUTILS🇨🇦
Aujourd’hui, je voudrais partager l’histoire du jeune Iqbal Mashi (1982-1995). Son histoire est aussi celle de millions d’enfants dans le monde qui vivent sous le joug de l’esclavage sous toutes ses formes.
Comme s’il était un simple objet, le père d’Iqbal l’a vendu à un fabricant de tapis pour 600 roupies afin de payer le mariage de son fils aîné. Après sa vente, il a été contraint de travailler 12 heures par jour enchaîné à un métier à tisser, battu à plusieurs reprises par son «propriétaire» et, comme s’il n’était qu’une simple monnaie d’échange, «donné» à plusieurs reprises, et pendant des années, à d’autres «propriétaires» pour son maniement du métier et la qualité de son travail. Peu importait que les gens sachent que des dizaines d’enfants comme Iqbal travaillaient dans ces conditions infrahumaines, seule la qualité des tapis comptait, sans tenir compte de la dureté d’un travail qui faisait que le jeune Iqbal avait à peine la taille et le corps d’un enfant de 6 ans.
Mais un jour, il n’en pouvait plus et s’est enfui. À seulement 10 ans, il a pu s’échapper et dénoncer aux autorités la situation qu’il subissait et, comme lui, de nombreux autres enfants dans le pays. Avec l’aide du syndicat Bhatta Mazdoor Mahaz (Brick Workers’ Front), son dernier «propriétaire» a également été traduit en justice malgré de nombreuses tentatives de corruption. L’usine qui avait été sa prison a fermé, libérant les enfants qui, comme Iqbal, avaient perdu une grande partie de leur enfance entre ces murs.
Iqbal ne s’est pas arrêté. Libre à partir de ce moment, il s’est consacré de toutes ses forces à dénoncer tous les fabricants de tapis qui exploitaient des centaines d’enfants. Le message d’Iqbal était clair : «N’ACHETEZ AUCUN DE CES TAPIS !»
Malheureusement, peu de temps après, alors qu’il rentrait chez lui à vélo, Iqbal a été SAUVAGEMENT ASSASSINÉ par des coups de feu tirés par Ashraf Hero, un héroïnomane d’âge moyen qui l’a abattu avec un fusil. Cependant, d’autres sources suggèrent que les auteurs du meurtre d’Iqbal étaient un groupe de mercenaires payés par la «Carpet Mafia» qui se sont enfuis dans une camionnette noire après l’avoir tué. Ce doute subsistera toujours.
Aujourd’hui, Journée mondiale contre l’esclavage des enfants, à l’occasion de l’anniversaire du meurtre atroce du jeune Iqbal, quelque 400 millions d’enfants sont contraints de travailler dans des conditions d’esclavage et risquent de tomber dans des organisations criminelles se consacrant à la traite des êtres humains ou au trafic d’organes, dans des réseaux de trafic de drogue, d’être forcés à partir à la guerre dans des conflits armés en tant qu'»enfants soldats» et même de tomber dans les réseaux d’exploitation sexuelle des enfants.
Bien qu’aucune région du monde ne soit exempte de cas d’esclavage sous toutes ses formes, celui-ci est encore particulièrement présent dans les zones d’extrême pauvreté, dans les zones de conflit armé et également dans les régions frappées par des catastrophes naturelles majeures. Par conséquent, si nous ne voulons pas être complices de la souffrance de millions d’enfants, il est urgent que nous prenions toutes les mesures nécessaires pour protéger les enfants et éradiquer toutes les formes d’abus, de maltraitance, d’exploitation et d’esclavage des enfants.
Les filles et les garçons ont droit aux droits inaliénables de l’homme à l’éducation, à la santé, à la liberté, à l’égalité, à la défense de leurs droits ainsi qu’à tout autre droit reconnu et également à l’inviolabilité absolue de leur dignité humaine. Pour cette raison, et avant tout, ils ont le droit d’être et de vivre comme ce qu’ils sont : des ENFANTS.
Parce que, comme Iqbal lui-même l’a dit ;
«LES ENFANTS DEVRAIENT AVOIR DES CRAYONS DANS LEURS MAINS, PAS DES OUTILS».

🇵🇹PORTUGUÊS🇧🇷
LÁPIS, NÃO FERRAMENTAS
Hoje gostaria de partilhar a história do jovem Iqbal Mashi (1982-1995). A sua história é também a história de milhões de crianças em todo o mundo que vivem sob o jugo da escravatura em todas as suas formas.
Como se fosse um mero objecto, o pai de Iqbal vendeu-o a um fabricante de tapetes por 600 rupias para pagar o casamento do seu filho mais velho. Após a sua venda, foi obrigado a trabalhar durante 12 horas por dia acorrentado a um tear, espancado várias vezes pelo seu «dono» e, como se fosse uma mera moeda de troca, «dado» repetidamente, e durante anos, a outros «donos» pela sua manipulação do tear e pela elevada qualidade do trabalho que fazia. Não importava que as pessoas soubessem que dezenas de crianças como Iqbal trabalhavam nestas condições sub-humanas, apenas a qualidade dos tapetes contava, independentemente da dureza de um trabalho que fazia com que o jovem Iqbal mal tivesse a altura e o corpo de uma criança de 6 anos.
Mas um dia ele já não aguentou mais e fugiu. Com apenas 10 anos de idade, conseguiu escapar e denunciar às autoridades a situação que sofria e, tal como ele, muitas outras crianças do país. Com a ajuda do sindicato Bhatta Mazdoor Mahaz (Frente dos Trabalhadores de Tijolos), o seu último «dono» também foi levado à justiça apesar de muitas tentativas de suborno. A fábrica que tinha sido a sua prisão fechou, libertando as crianças que, como Iqbal, tinham perdido grande parte da sua infância dentro daquelas paredes.
O Iqbal não parou. Livre desse momento, dedicou-se com todas as suas forças a denunciar todos os fabricantes de tapetes que exploravam centenas de crianças. A mensagem do Iqbal era clara: «NÃO COMPRAR NENHUMA DESSES TAPETES!»
Infelizmente, pouco tempo depois, enquanto andava de bicicleta na sua casa, Iqbal seria BRUTALMENTE ASSASSINADO por tiros disparados contra ele pelo Ashraf Hero, um viciado em heroína de meia-idade que o alvejou com uma espingarda. Contudo, outras fontes sugerem que os autores do assassinato de Iqbal foram um grupo de mercenários pagos pela «Máfia do Tapete» que fugiu numa carrinha preta depois de lhe ter tirado a vida. Essa dúvida permanecerá sempre.
Hoje, Dia Mundial contra a Escravidão Infantil, no aniversário do assassinato atroz de jovens Iqbal, cerca de 400 milhões de crianças são forçadas a trabalhar em condições de escravatura e em risco de cair em organizações criminosas dedicadas ao tráfico de seres humanos ou de órgãos, redes de tráfico de droga, forçadas a entrar em guerra nos conflitos armados como «crianças-soldados» e mesmo a cair nas redes de exploração sexual de crianças.
Embora nenhuma parte do mundo esteja isenta de ter casos de escravatura em qualquer das suas formas, ainda está especialmente presente em zonas de extrema pobreza, em zonas de conflito armado e também naquelas regiões atingidas por grandes catástrofes naturais. Portanto, se não queremos ser cúmplices do sofrimento de milhões de crianças, é urgente que tomemos todas as medidas necessárias para proteger as crianças e erradicar todas as formas de abuso, maus tratos, exploração e escravatura de crianças.
Meninos e meninas têm direito aos inalienáveis direitos humanos à educação, saúde, liberdade, igualdade, defesa dos seus direitos, bem como a qualquer outro direito reconhecido e também a inviolabilidade absoluta da sua dignidade humana. Por esta razão, e sobretudo, têm o direito de ser e de viver como são; CRIANÇAS.
Porque, como o próprio Iqbal dizia;
«AS CRIANÇAS DEVEM TER LÁPIS NAS MÃOS E NÃO FERRAMENTAS».
