Una historia que debe ser contada

(Escrito en 🇪🇸️🇲🇽 – Written in 🇬🇧️🇺🇸 – Scritto in 🇮🇹 – Rédigé en 🇫🇷️🇨🇩 – Escrito em 🇵🇹🇧🇷)

🇪🇸️ESPAÑOL🇲🇽

(Día Europeo de Conmemoración del Holocausto Gitano)

Nunca podemos permitir que la memoria de las víctimas caiga en el olvido. Si lo permitimos, si dejamos de recordar de forma deliberada a quienes vieron sus vidas arrebatadas por la barbarie, solo conseguiremos prolongar, de manera cruel, el dolor que el olvido provoca en sus descendientes. En eso consiste la memoria, en tener presente a quienes ya no están, conociendo su historia y honrando su recuerdo desde la humildad, desde el reconocimiento y, por supuesto, desde el amor de sus familias. 

A lo largo de la historia, y particularmente durante el pasado siglo, la humanidad ha sido testigo y se ha sentido horrorizada por las atrocidades cometidas en contra de sí misma. Sin embargo, también ha permanecido indiferente frente a aquellos abominables crímenes perpetrados en contra de diferentes pueblos a través de desplazamientos forzados, persecuciones, masacres y, de forma aberrante y ominosa, también a través del genocidio. Es por ello por lo que hoy, en justicia para con aquellas víctimas olvidadas, debemos recordar una de las masacres sufridas por el Pueblo Gitano durante el nazismo.

En 1944, mientras el mundo contemplaba con esperanza lo que parecía ser el principio del fin de la Segunda Guerra Mundial, también ignoraba lo que sucedía en el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau. Los días 15 y 16 de mayo, en la Sección B «Zigeunerlager» (Campamento Gitano), unos 6,000 presos romaníes, en su mayoría mujeres con sus hijos, ancianos y unos pocos hombres adultos, fueron encerrados en barracas para ser ejecutados al día siguiente en cámaras de gas. Hacía tiempo que la denominada “Solución Final” estaba siendo aplicada por el régimen nazi. Un genocidio planificado que no solo se llevó a cabo en contra del Pueblo Judío, sino también en contra de millones de personas consideradas como “indeseables” por los nazis como gitanos, homosexuales, personas con discapacidad, opositores al régimen y prisioneros de guerra. 

Al tomar conciencia de cuál iba a ser su destino, aquellos presos romaníes, con gran valentía y ferocidad se rebelaron en contra de sus captores logrando escapar. Muchas mujeres, a pesar de estar físicamente agotadas, se enfrentaron ferozmente a sus verdugos para proteger a sus familias, aunque trágicamente solo por un corto periodo de tiempo. La revuelta no tardó en ser sofocada y una gran parte de ellos fueron rápidamente ejecutados. Unos pocos centenares lograron escapar, pero, lamentablemente, fueron rápidamente capturados y conducidos a otros campos de concentración en donde sus voces fueron silenciadas para siempre. Finalmente, en la madrugada del 2 al 3 de agosto de 1944, los aproximadamente 3.000 presos romaníes que aún quedaban en la Sección B fueron ejecutados. Así, todas aquellas vidas inocentes fueron truncadas por la maquinaria nazi y dentro de la que, de forma indiscutible, fue la mayor atrocidad cometida por el ser humano en toda la historia de la humanidad.

Casi 80 años después, es un deber moral rendir homenaje a la memoria de las casi 1.500.000 víctimas romaníes que fueron asesinadas por el nazismo según las últimas estimaciones. Por eso, en el Día Europeo en Conmemoración de las Víctimas del Holocausto Gitano, tenemos que abrazar su recuerdo para que jamás sean olvidadas ni borradas de los libros de historia. La memoria del Pueblo Romaní debe ser reconocida, conservada, estudiada y la voz de sus descendientes tiene que ser escuchada. Solo así podrá mantenerse viva la memoria de un pueblo que, con demasiada frecuencia, ha sido injustamente discriminado, deshumanizado, demonizado, atacado y utilizado como chivo expiatorio.

Al igual que sucede con otras minorías, el Pueblo Gitano aún sufre los estragos de la intolerancia, el estigma, la exclusión, la discriminación y el odio de gran parte de la sociedad, muy especialmente en las redes sociales en donde sufren del discurso de odio deshumanizante y contrario a su dignidad e identidad como pueblo. Como sociedad no podemos permitir que sigan ganando fuerza los oscuros discursos del pasado. 

Son los Estados, a través de las instituciones democráticas, quienes tiene la obligación de garantizar los derechos inherentes de todos los pueblos y minorías, protegiendo su pasado y la riqueza de su cultura ancestral, trabajando por su inclusión y respetando su dignidad tantas veces pisoteada y golpeada por el racismo, la xenofobia, la intolerancia y, en definitiva, por ese odio que todo divide y que todo destruye.

No olvidemos que, como seres humanos nacidos libres e iguales, compartimos la misma dignidad. Por ello, debemos salvaguardar su memoria, mantenerla viva y honrar su recuerdo. 

Porque su dolor es también el dolor de toda la humanidad. 

Porque su historia es también nuestra historia.

Una historia que debe ser contada. 

Nunca borrada.

Monumento en Memoria de las Víctimas del Holocausto Gitano (Borzęcin, Polonia).

🇬🇧️ENGLISH🇺🇸

A STORY THAT MUST BE TOLD

(European Roma Holocaust Memorial Day)

We can never allow the memory of the victims to be forgotten. If we allow it, if we let us remember in a deliberate way to those who saw their lives snatched by the barbarie, we just get prolonged, so cruel, the pain that the forgotten causes in their descendants. In that consists of memory, in memory, in having present to those who are already not, knowing their history and honoring their memory from the humility, from the recognition and, of course, from the love of their families.

So long history, and particularly during the last century, humanity has long been witnessed and felt horror has been committed atrocities atrocities committed against itself. However, it has also remained indifferent in front of those crimes perpetrated against different peoples through forced displacement, persecution, mass and, in the form of open and ominous, also through the genocide. That is why today, in justice for those forgotten victims, we must remember one of the massacres suffered by the Roma during Nazism.

In 1944, while the world looked on with hope at what seemed to be the beginning of the end of the Second World War, it was also unaware of what was happening in the Auschwitz-Birkenau concentration camp. On 15 and 16 May, in Section B «Zigeunerlager» (Gypsy Camp), some 6,000 Roma prisoners, mostly women with their children, the elderly and a few adult men, were locked up in barracks to be executed the next day in gas chambers. The so-called «Final Solution» had long since been implemented by the Nazi regime. A planned genocide was not only carried out against the Jewish people, but also against millions of people considered «undesirable» by the Nazis, such as gypsies, homosexuals, people with disabilities, opponents of the regime and prisoners of war.

Realising their fate, these Roma prisoners bravely and fiercely rebelled against their captors and managed to escape. Many women, despite being physically exhausted, fiercely confronted their tormentors to protect their families, although tragically only for a short period of time. The revolt was soon put down and a large number of them were quickly executed. A few hundred managed to escape, but, unfortunately, they were quickly captured and taken to other concentration camps where their voices were silenced forever. Finally, in the early morning of 2 to 3 August 1944, the approximately 3,000 remaining Roma prisoners in Section B were executed. Thus, all those innocent lives were cut short by the Nazi machine and in what was indisputably the greatest human atrocity in the history of humankind.

Almost 80 years later, it is a moral duty to pay tribute to the memory of the nearly 1,500,000 Roma victims who were murdered by Nazism according to the latest estimates. Therefore, on the European Roma Holocaust Memorial Day, we must embrace their memory so that they will never be forgotten or erased from the history books. The memory of the Roma people must be recognised, preserved, studied and the voice of their descendants must be heard. This is the only way to keep alive the memory of a people that has too often been unfairly discriminated against, dehumanised, demonised, attacked and scapegoated.

As with other minorities, the Roma people still suffer the ravages of intolerance, stigma, exclusion, discrimination and hatred from a large part of society, especially on social media where they suffer from dehumanising hate speech contrary to their dignity and identity as a people. As a society we cannot allow the dark discourses of the past to continue to gain strength.

It is the States, through democratic institutions, who have the obligation to guarantee the inherent rights of all peoples and minorities, protecting their past and the richness of their ancestral culture, working for their inclusion and respecting their dignity, so often trampled and battered by racism, xenophobia, intolerance and, in short, by that hatred that divides and destroys everything.

Let us not forget that, as human beings born free and equal, we share the same dignity. That is why we must safeguard their memory, keep it alive and honour their memory.

Because their pain is also the pain of all humanity.

Because their story is also our story.

A story that must be told.

Never erased.

Memorial to the Victims of the Roma Holocaust (Borzęcin, Poland).

🇮🇹ITALIANO🇮🇹

UNA STORIA CHE DEVE ESSERE RACCONTATA

(Giornata Europea di Commemorazione delle Vittime Rom dell’Olocausto)

Non possiamo mai permettere che la memoria delle vittime venga dimenticata. Se lo permettiamo, se deliberatamente non ricordiamo coloro che sono stati uccisi dalla barbarie, non facciamo altro che prolungare, in modo crudele, il dolore che l’oblio provoca nei loro discendenti. Questo è il senso della memoria: ricordare coloro che non ci sono più, conoscere la loro storia e onorare la loro memoria con umiltà, riconoscimento e, naturalmente, con l’amore delle loro famiglie.

Nel corso della storia, e in particolare nell’ultimo secolo, l’umanità è stata testimone e inorridita dalle atrocità commesse contro se stessa. Tuttavia, è rimasta anche indifferente di fronte a quei crimini abominevoli perpetrati contro diversi popoli attraverso spostamenti forzati, persecuzioni, massacri e, cosa terribile e inquietante, anche attraverso il genocidio. Ecco perché oggi, per rendere giustizia a quelle vittime dimenticate, dobbiamo ricordare uno dei massacri subiti dai rom durante il nazismo.

Nel 1944, mentre il mondo guardava con speranza a quello che sembrava essere l’inizio della fine della Seconda Guerra Mondiale, era anche ignaro di ciò che stava accadendo nel campo di concentramento di Auschwitz-Birkenau. Il 15 e il 16 maggio, nella sezione B «Zigeunerlager» (campo zingari), circa 6.000 prigionieri rom, per lo più donne con i loro bambini, anziani e pochi uomini adulti, furono rinchiusi in baracche per essere giustiziati il giorno successivo nelle camere a gas. La cosiddetta «Soluzione Finale» era già stata attuata da tempo dal regime nazista. Un genocidio pianificato non fu attuato solo contro il popolo ebraico, ma anche contro milioni di persone considerate «indesiderabili» dai nazisti, come zingari, omosessuali, disabili, oppositori del regime e prigionieri di guerra.

Rendendosi conto del loro destino, questi prigionieri rom si sono coraggiosamente e ferocemente ribellati ai loro carcerieri e sono riusciti a fuggire. Molte donne, nonostante fossero fisicamente esauste, affrontarono con coraggio i loro aguzzini per proteggere le loro famiglie, anche se tragicamente solo per un breve periodo di tempo. La rivolta fu presto sedata e molte di loro furono rapidamente giustiziate. Alcune centinaia riuscirono a fuggire, ma, purtroppo, furono rapidamente catturati e portati in altri campi di concentramento dove le loro voci furono messe a tacere per sempre. Infine, nelle prime ore del mattino tra il 2 e il 3 agosto 1944, i circa 3.000 prigionieri rom rimasti nella Sezione B furono giustiziati. Così, tutte quelle vite innocenti furono stroncate dalla macchina nazista e in quella che fu indiscutibilmente la più grande atrocità umana nella storia dell’umanità.

A quasi 80 anni di distanza, è un dovere morale rendere omaggio alla memoria delle quasi 1.500.000 vittime rom che, secondo le ultime stime, sono state uccise dal nazismo. Pertanto, nella Giornata Europea di Commemorazione delle Vittime Rom dell’Olocausto, dobbiamo abbracciare la loro memoria affinché non vengano mai dimenticati o cancellati dai libri di storia. La memoria del popolo rom deve essere riconosciuta, preservata, studiata e la voce dei suoi discendenti deve essere ascoltata. Questo è l’unico modo per mantenere viva la memoria di un popolo che troppo spesso è stato ingiustamente discriminato, disumanizzato, demonizzato, attaccato e capro espiatorio.

Come altre minoranze, il popolo rom subisce ancora la devastazione dell’intolleranza, dello stigma, dell’esclusione, della discriminazione e dell’odio da parte di gran parte della società, soprattutto sui social media, dove subisce discorsi d’odio disumanizzanti e contrari alla sua dignità e identità di popolo. Come società non possiamo permettere che i discorsi oscuri del passato continuino a prendere forza.

Sono gli Stati, attraverso le istituzioni democratiche, che hanno l’obbligo di garantire i diritti intrinseci di tutti i popoli e di tutte le minoranze, proteggendo il loro passato e la ricchezza della loro cultura ancestrale, lavorando per la loro inclusione e rispettando la loro dignità, così spesso calpestata e martoriata dal razzismo, dalla xenofobia, dall’intolleranza e, in breve, da quell’odio che tutto divide e tutto distrugge.

Non dimentichiamo che, in quanto esseri umani nati liberi e uguali, condividiamo la stessa dignità. Per questo dobbiamo salvaguardare la loro memoria, mantenerla viva e onorare il loro ricordo.

Perché il loro dolore è anche il dolore di tutta l’umanità.

Perché la loro storia è anche la nostra storia.

Una storia che deve essere raccontata.

Mai cancellata.

Memoriale delle vittime dell’Olocausto Rom (Borzęcin, Polonia).

🇫🇷️FRANÇAIS🇨🇩

UNE HISTOIRE QUI DOIT ÊTRE RACONTÉE

(Journée Européenne en Commémoration de l’Holocauste des Rom)

Nous ne pouvons jamais permettre que la mémoire des victimes tombe dans l’oubli. Si nous le permettons, si nous cessons délibérément de rappeler ceux dont la vie a été arrachée par la barbarie, nous ne ferons qu’aggraver cruellement la douleur que l’oubli inflige à leurs descendants. C’est là que réside la mémoire : se souvenir de ceux qui ne sont plus là, connaître leur histoire et honorer leur souvenir avec humilité, reconnaissance et bien sûr, avec l’amour de leurs familles.

Tout au long de l’histoire, et particulièrement au cours du siècle dernier, l’humanité a été témoin et horrifiée par les atrocités commises contre elle-même. Cependant, elle est aussi restée indifférente face à ces crimes abominables perpétrés contre différents peuples à travers des déplacements forcés, des persécutions, des massacres et, de manière aberrante et sinistre, à travers le génocide. C’est pourquoi aujourd’hui, par justice envers ces victimes oubliées, nous devons nous souvenir d’un des massacres subis par le peuple Rom pendant le nazisme.

En 1944, alors que le monde regardait avec espoir ce qui semblait être le début de la fin de la Seconde Guerre mondiale, il ignorait également ce qui se passait dans le camp de concentration d’Auschwitz-Birkenau. Les 15 et 16 mai, dans la Section B «Zigeunerlager» (Camp Tzigane), environ 6 000 prisonniers roms, principalement des femmes avec leurs enfants, des personnes âgées et quelques hommes adultes, furent enfermés dans des baraquements pour être exécutés le lendemain dans des chambres à gaz. La soi-disant «Solution finale» était déjà appliquée par le régime nazi depuis un certain temps. Un génocide planifié qui ne visait pas seulement le peuple juif, mais également des millions d’autres personnes considérées comme «indésirables» par les nazis, comme les Roms, les homosexuels, les personnes handicapées, les opposants au régime et les prisonniers de guerre.

Pris conscience de leur destin, ces prisonniers roms se révoltèrent avec courage et férocité contre leurs geôliers pour tenter de s’échapper. De nombreuses femmes, malgré leur épuisement physique, affrontèrent avec férocité leurs bourreaux pour protéger leur famille, mais tragiquement seulement pendant une courte période. La révolte fut rapidement réprimée et beaucoup d’entre eux furent rapidement exécutés. Quelques centaines réussirent à s’échapper, mais malheureusement, ils furent rapidement capturés et emmenés dans d’autres camps de concentration où leur voix fut définitivement réduite au silence. Enfin, dans la nuit du 2 au 3 août 1944, les quelque 3 000 prisonniers roms encore présents dans la Section B furent exécutés. Ainsi, toutes ces vies innocentes furent brisées par la machine nazie, dans ce qui fut indiscutablement la plus grande atrocité jamais commise par l’être humain dans l’histoire de l’humanité.

Près de 80 ans plus tard, c’est un devoir moral de rendre hommage à la mémoire des près de 1,5 million de victimes roms qui furent tuées par le nazisme selon les dernières estimations. C’est pourquoi, lors de la Journée européenne en commémoration de l’Holocauste des Rom, nous devons embrasser leur souvenir pour qu’ils ne soient jamais oubliés ni effacés des livres d’histoire. La mémoire du peuple Rom doit être reconnue, préservée, étudiée et la voix de ses descendants doit être entendue. C’est ainsi que la mémoire d’un peuple qui a trop souvent été injustement discriminé, déshumanisé, diabolisé, attaqué et utilisé comme bouc émissaire peut être maintenue en vie.

Tout comme d’autres minorités, le peuple Rom souffre encore des ravages de l’intolérance, de la stigmatisation, de l’exclusion, de la discrimination et de la haine d’une grande partie de la société, en particulier sur les réseaux sociaux, où il subit des discours de haine déshumanisants allant à l’encontre de sa dignité et de son identité en tant que peuple. En tant que société, nous ne pouvons pas permettre aux discours sombres du passé de gagner en force.

Ce sont les États, par le biais des institutions démocratiques, qui ont l’obligation de garantir les droits inhérents à tous les peuples et minorités, de protéger leur passé et la richesse de leur culture ancestrale, de travailler pour leur inclusion et de respecter leur dignité, trop souvent piétinée et maltraitée par le racisme, la xénophobie, l’intolérance et, en fin de compte, par cette haine qui divise et détruit tout.

N’oublions pas que, en tant qu’être humains nés libres et égaux, nous partageons la même dignité. C’est pourquoi nous devons sauvegarder leur mémoire, la maintenir en vie et honorer leur souvenir.

Parce que leur douleur est aussi la douleur de toute l’humanité.

Parce que leur histoire est aussi notre histoire.

Une histoire qui doit être racontée.

Jamais effacée.

Mémorial aux victimes de l’Holocauste rom (Borzęcin, Pologne).

🇵🇹PORTUGUÊS🇧🇷

UMA HISTÓRIA QUE DEVE SER CONTADA

(Dia Europeu em Memória dos Ciganos Vítimas do Holocausto)

Não podemos nunca permitir que a memória das vítimas seja esquecida. Se o permitirmos, se deliberadamente não recordarmos aqueles cujas vidas foram ceifadas pela barbárie, estaremos apenas a prolongar, de forma cruel, a dor que o esquecimento provoca nos seus descendentes. É para isso que serve a memória: recordar aqueles que já não estão entre nós, conhecer a sua história e honrar a sua memória com humildade, reconhecimento e, naturalmente, com o amor das suas famílias.

Ao longo da história, e particularmente durante o último século, a humanidade testemunhou e ficou horrorizada com as atrocidades cometidas contra si própria. No entanto, também permaneceu indiferente a esses crimes abomináveis perpetrados contra diferentes povos através de deslocações forçadas, perseguições, massacres e, de forma abominável e sinistra, também através do genocídio. É por isso que hoje, em justiça a essas vítimas esquecidas, devemos recordar um dos massacres sofridos pelos romanichéis durante o nazismo.

Em 1944, enquanto o mundo olhava com esperança para o que parecia ser o princípio do fim da Segunda Guerra Mundial, também ignorava o que estava a acontecer no campo de concentração de Auschwitz-Birkenau. Nos dias 15 e 16 de maio, na secção B «Zigeunerlager» (Campo dos Ciganos), cerca de 6000 prisioneiros de etnia cigana, na sua maioria mulheres com os seus filhos, idosos e alguns homens adultos, foram encerrados em barracas para serem executados no dia seguinte em câmaras de gás. A chamada «Solução Final» já tinha sido implementada há muito pelo regime nazi. Um genocídio planeado foi levado a cabo não só contra o povo judeu, mas também contra milhões de pessoas consideradas «indesejáveis» pelos nazis, como os ciganos, os homossexuais, as pessoas com deficiência, os opositores ao regime e os prisioneiros de guerra.

Apercebendo-se do seu destino, estes prisioneiros ciganos revoltaram-se corajosa e ferozmente contra os seus captores e conseguiram escapar. Muitas mulheres, apesar de estarem fisicamente exaustas, enfrentaram ferozmente os seus algozes para proteger as suas famílias, embora tragicamente apenas por um curto período de tempo. A revolta foi rapidamente reprimida e um grande número delas foi rapidamente executado. Algumas centenas conseguiram escapar, mas, infelizmente, foram rapidamente capturadas e levadas para outros campos de concentração, onde as suas vozes foram silenciadas para sempre. Finalmente, na madrugada de 2 para 3 de agosto de 1944, os cerca de 3 000 prisioneiros ciganos que restavam na Secção B foram executados. Assim, todas aquelas vidas inocentes foram ceifadas pela máquina nazi, naquela que foi, indiscutivelmente, a maior atrocidade humana da história da humanidade.

Quase 80 anos depois, é um dever moral prestar homenagem à memória das quase 1.500.000 vítimas romanichéis que foram assassinadas pelo nazismo, de acordo com as últimas estimativas. Por isso, no Dia Europeu em Memória dos Ciganos Vítimas do Holocausto, devemos abraçar a sua memória para que nunca sejam esquecidos ou apagados dos livros de história. A memória do povo Roma deve ser reconhecida, preservada, estudada e a voz dos seus descendentes deve ser ouvida. Esta é a única forma de manter viva a memória de um povo que tem sido demasiadas vezes injustamente discriminado, desumanizado, demonizado, atacado e transformado em bode expiatório.

Tal como acontece com outras minorias, o povo cigano continua a sofrer a devastação da intolerância, do estigma, da exclusão, da discriminação e do ódio de uma grande parte da sociedade, especialmente nas redes sociais, onde é vítima de discursos de ódio desumanizantes contrários à sua dignidade e identidade como povo. Como sociedade, não podemos permitir que os discursos obscuros do passado continuem a ganhar força.

São os Estados, através das instituições democráticas, que têm a obrigação de garantir os direitos inerentes a todos os povos e minorias, protegendo o seu passado e a riqueza da sua cultura ancestral, trabalhando para a sua inclusão e respeitando a sua dignidade, tantas vezes espezinhada e agredida pelo racismo, pela xenofobia, pela intolerância e, em suma, por esse ódio que tudo divide e destrói.

Não esqueçamos que, enquanto seres humanos nascidos livres e iguais, partilhamos a mesma dignidade. É por isso que devemos salvaguardar a sua memória, mantê-la viva e honrar a sua memória.

Porque a sua dor é também a dor de toda a humanidade.

Porque a sua história é também a nossa história.

Uma história que deve ser contada.

Nunca apagada.

Memorial às Vítimas do Holocausto dos Ciganos (Borzęcin, Polónia).